Europa ante el abismo de renunciar a ser Europa: ¿podría sobrevivir en un mundo sin reglas?

Ursula von der Leyen defendió el lunes que Europa no podía seguir siendo «la guardiana del viejo orden mundial», para desdecirse el miércoles tras un aluvión de críticas, incluso en su propio Ejecutivo.

«La UE tiene que defender unas relaciones internacionales basadas en el respeto del derecho no solo por convicción, sino también por necesidad y supervivencia», defiende la jurista Mariola Urrea. 

«El continente está a tiempo de promover enfoques basados en la cooperación más allá de sus fronteras: no sería solo una elección normativa, también una ventaja estratégica», insisten desde la Fundación Berghof. 

Una maqueta de un gasoducto, un billete de 100 euros y una bandera de la Unión Europea.REUTERS / Dado Ruvic

Madrid-13/03/2026 21:40

«Ya no podemos confiar en el sistema basado en reglas como la única forma de defender nuestros intereses. (…) Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que se ha ido y que no volverá». Ursula von der Leyen arrancó la semana con una suerte de renuncia a los tratados fundacionales de la Unión Europea. Lo hizo frente a un mapamundi luminoso y sobre la moqueta de la Conferencia Anual de Embajadores de la UE, custodiada por cuatro banderas con las doce estrellas amarillas que representan -precisamente- la unidad, la solidaridad y la armonía. «La Unión Europea se fundó como un proyecto de paz. El compromiso inquebrantable con (…) los principios de la Carta de las Naciones Unidas y con el derecho internacional es tan fundamental ahora como lo era en el momento de nuestra creación», rectificó este miércoles la líder comunitaria. Entre la primera cita y la segunda, pasaron menos de 48 horas. 

El discurso inicial de la política alemana desató un aluvión de críticas, tanto en Bruselas como en el resto de las capitales de la UE. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, fue uno de los primeros en desdecir a Von der Leyen. «Los europeos debemos defender el orden internacional basado en normas, tenemos que defender los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, tal como recogen nuestros tratados», deslizó el portugués. «Corresponde al Consejo Europeo fijar posición con respecto a la posición exterior», recordó Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión Europea. «El derecho internacional es una premisa básica no solamente desde el punto de vista moral y de construcción de la paz, también desde el punto de vista de la seguridad del espacio europeo», continuó la exministra, antes de reconocer sus «discrepancias» con la jefa comunitaria. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, también se desmarcaron de las declaraciones iniciales de Von der Leyen.

Las declaraciones de Von der Leyen desataron un aluvión de críticas, tanto en Bruselas como en el resto de las capitales de la UE

«La Unión Europea no solo es Ursula von der Leyen. Las competencias en política exterior las tiene -de hecho- António Costa, que intervino el martes para hacer una defensa explícita del derecho internacional. Lo que vimos [con la mandataria alemana] fue un ejercicio de extralimitación clarísima de sus funciones», insiste José Luis de Castro, catedrático de Relaciones Internacionales y director del departamento de Derecho Público de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). «Lo importante es quedarse con el final. La presidenta ha rectificado y -de manera implícita- ha aceptado el error de forma y fondo en sus declaraciones, unas declaraciones cuyo contenido escapa de sus competencias y que no responden a una posición consensuada entre los Estados miembros», insiste Mariola Urrea, catedrática (acreditada) de Derecho Internacional y de la UE en la Universidad de La Rioja. ¿Cómo se ha configurado históricamente la Unión Europea? ¿Qué futuro tiene una comunidad basada en reglas en un mundo sin reglas?

Las reglas, «líquido amniótico» de la UE

Von der Leyen lleva recibiendo críticas desde que arrancó la -nueva- espiral de conflictos en Oriente Medio, tanto por asumir funciones que no le corresponden como por alinearse públicamente con Estados Unidos e Israel. La líder comunitaria aseguró que «no debería derramarse ninguna lágrima por un régimen» como el de Irán, que «encarceló y torturó a sus propios ciudadanos». Y todavía se resiste a calificar de genocidio los ataques continuados de Tel Aviv sobre la Franja de Gaza. El amago de renuncia al derecho internacional que hizo este lunes fue la última estocada de un liderazgo que lleva meses en entredicho, la fractura más seria con los tratados fundacionales de la Unión Europea.

El presidente de España Pedro Sanchez junto con la Presidenta de la Comisión Europea Úsula von der Leyen

«La presidenta tiene razón en una cosa: el mundo ha cambiado. El continente debe avanzar hacia una política común de seguridad más potente, coordinada y asertiva, pero sin olvidar que la defensa del multilateralismo forma parte del ADN de la Unión Europea. La seguridad no es incompatible con el respeto de los tratados y -mucho menos- del derecho internacional», reivindica el profesor José Luis de Castro. «Las violaciones del derecho internacional -por parte de cualquier actor- tenemos que abordarlas con contundencia y de manera clara, porque, si no, corremos el riesgo de erosionar más aún el sistema basado en normas tal y como lo conocemos. Los propios países europeos podrían -de hecho- convertirse en víctimas de esta nueva lógica«, insiste Chris Coulter, directora ejecutiva de la Fundación Berghof, una organización alemana que trabaja en busca de soluciones pacíficas para los conflictos armados. 

Este es un escenario que también contempla Janina Dill, profesora de Seguridad Global en la Universidad de Oxford. «La Unión Europea siempre se ha configurado -al menos, históricamente- como una unión de democracias basada en el Estado de Derecho. Si Bruselas no exige a sus aliados el cumplimiento de las reglas del orden mundial, cuando quiera invocar esas mismas reglas frente a sus adversarios, sufrirá las consecuencias de su debilitamiento», advierte la investigadora británica. Turquía ha interceptado en los últimos días dos misiles balísticos iraníes. Reino Unido también denunció que un dron «lanzado desde Líbano» atacó el 1 de marzo una base británica en Chipre.

Turquía ha interceptado dos misiles balísticos iraníes. Un dron «lanzado desde Líbano» atacó el 1 de marzo una base británica en Chipre

La necesidad de anteponer la legalidad a los delirios de poder es una máxima en la que reparan casi todos los expertos consultados por Público, forma parte, matizan, de la idiosincrasia de las instituciones comunitarias. «La Unión Europea no solo nace como un proyecto de paz, sino que es precisamente el ecosistema basado en reglas que surge tras la Segunda Guerra Mundial el que permite construir una organización tan jurídica, política y económicamente sofisticada como lo es la UE. Este mundo basado en reglas constituye, de hecho, el líquido amniótico en el que se desarrolla la comunidad«, resume Mariola Urrea. La última palabra la tienen, además, los gobiernos en clave nacional. «La política exterior sigue siendo competencia propia de cada Estado. Los dirigentes de cada uno de los países pueden decidir si quieren acercarse más o menos a cada uno de sus socios», desliza Montse Pintado, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidade de Santiago de Compostela (USC).

Europa, ¿perdida en un sistema sin reglas?

Von der Leyen habló este lunes de «un mundo que se ha ido y no volverá». El mundo que desaparece es el del «viejo orden mundial». El mundo de antes de Donald Trump, Vladímir Putin o Benjamín Netanyahu. El que se queda, uno en el que prevalecen los intereses de los más fuertes: Estados Unidos, Rusia, China o Israel. Las declaraciones de la dirigente alemana supusieron un salto -cualitativo y cuantitativo- en la posición histórica de la Unión Europea, vulnerando incluso las bases de sus tratados y los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Von der Leyen recogió cable el mismo miércoles, para defender su «compromiso inquebrantable» con el derecho internacional. ¿Qué posición ocuparían los países europeos en un mundo regido por la ley de la selva? El continente sería el gran damnificado, al menos, así lo ven los académicos que han hablado con Público.

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«China, Rusia o Estados Unidos pueden funcionar en un sistema sin reglas. La Unión Europea poco puede hacer. La única posibilidad que tienen los países miembros de jugar un papel -cualquiera- en el tablero internacional pasa por defender un mundo con normas y encaminado al multilateralismo, sin olvidar, eso sí, que hacen falta instrumentos de actuación en materia de defensa y seguridad», reconoce José Luis de Castro. «Europa y Estados Unidos son sin duda los actores que más se han beneficiado del orden internacional liberal y de la estabilidad relativa que nos ha proporcionado la progresiva normativización de las relaciones internacionales. Von der Leyen y Costa han evidenciado con sus declaraciones contradictorias que el continente está tratando de responder a un entorno en el que se mueve de forma más torpe y menos influyente», insiste Montse Pintado. 

Chris Coulter, directora ejecutiva de la Fundación Berghof, reconoce que «el sistema internacional se está volviendo más inestable«, pero no por ello los países europeos tienen que renunciar a sus valores ni a «una concepción más amplia» de la seguridad. «La UE surgió como un proyecto regional de paz, basado en la cooperación y el fomento de la confianza. El continente todavía está a tiempo de promover enfoques de este tipo más allá de sus fronteras: no sería solo una elección normativa, también una ventaja estratégica«, recalca la también exasesora de los departamentos de asuntos exteriores en los gobiernos de Colombia y Suecia. Mariola Urrea coincide con esta tesis y añade, a modo de conclusión: «La UE tiene que defender unas relaciones internacionales basadas en el respeto del derecho no solo por convicción, sino también por cuestión de pura necesidad y supervivencia. Es un ejercicio de resistencia frente a la barbarie«.

Víctor López

Periodista. Redactor del equipo de Investigación. Escribe temas de análisis político y social. En ‘Público’, pasó antes por las secciones de Última Hora y Vivienda. Los inicios están vinculados al periodismo local.

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España está mejor preparada ahora que en 2022 para activar un nuevo escudo anticrisis

El Gobierno prepara una batería de medidas fiscales para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra en Irán, pero ahora los datos macroeconómicos del país son mejores que hace cuatro años.

De izquierda a derecha, Elma Saiz, Sara Aagesen, Yolanda Díaz, Carlos Cuerpo y María Jesús Montero al inicio de la reunión que mantuvieron este pasado jueves con los agentes sociales para abordar el impacto económico derivado del conflicto bélico en Irán.
De izq, a der,, Elma Saiz, Sara Aagesen, Yolanda Díaz, Carlos Cuerpo y María Jesús Montero al inicio de la reunión con los agentes sociales para abordar el impacto económico de la guerra en Irán.Chema Moya | EFE

Madrid-13/03/2026 21:40-Actualizado a14/03/2026 11:05

El pasado lunes, Carlos Cuerpo, ministro de Economía, Comercio y Empresas, afirmó que la guerra en Irán ya está pasando factura al bolsillo de la ciudadanía. Y este viernes, el ministro auguró un repunte de la inflación en marzo por la subida del precio de la energía y de los carburantes. Ante este escenario, el Gobierno se ha puesto manos a la obra y ha anunciado una batería de medidas fiscales que, si da tiempo, se aprobará el próximo martes 17 de marzo en el Consejo de Ministros. 

En concreto, el Gobierno prepara rebajas fiscales para contener el precio de la electricidad mediante una reducción del IVA al 10%, aunque de entrada descarta tocar ese impuesto en los alimentos. El Ejecutivo también estudia cómo abaratar los carburantes, especialmente para la agricultura, la ganadería y el transporte con medidas muy precisas, descartando una subvención general a los combustibles como la que se aplicó en 2022 con el descuento de 20 céntimos de euro por litro.

Sin embargo, en el mercado del gas el Gobierno ve innecesario actuar aún, a pesar de que su precio ha aumentado un 45% desde el ataque a Irán. Si fuera necesario intervenir en el futuro, el Ejecutivo no descarta volver a poner en marcha la llamada «excepción ibérica» que tan bien funcionó hace cuatro años.

A guisa de inventario, el Gobierno contempla también «medidas de carácter estructural» para potenciar las energías renovables y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Además de las citadas medidas, el paquete incluirá otras cuestiones como la prohibición de despidos en las empresas por causas energéticas.

El ministro Cuerpo insistió en que, en principio, las ayudas serán «muy quirúrgicas», porque el Ejecutivo —como los sindicatos — cree que la crisis aún no está afectando a la economía ni al empleo en general. De momento, solo a la inflación. 

Aunque aún hay mucha incertidumbre y mucha volatilidad, sobre todo en los mercados energéticos, la situación actual recuerda cada vez más a lo sucedido en febrero de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. Al igual que hace ahora, entonces el Gobierno activó un escudo anticrisis con una serie de medidas para paliar la escalada inflacionista que empezó a gestarse en 2021 y se agudizó tras el ataque de Moscú. Según estimaciones del Banco de España, el conjunto de medidas de este escudo social tuvo un coste de 57.100 millones hasta finales de 2025. Algunas de las medidas aprobadas entonces, como las ayudas al transporte público aún perduran. 

La activación de un nuevo escudo anticrisis pilla a España más y mejor preparada que en 2022 desde el punto de vista económico y financiero. De momento, el Gobierno no tiene previsto implementar un plan tan exhaustivo —ni tan costoso— como el de entonces. Algunas circunstancias recuerdan a 2022, pero también hay diferencias con respecto a aquella situación, empezando por el propio proceso inflacionista, que invitan a pensar que España está en una buena posición para afrontar las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Medio desatado por Estados Unidos e Israel.

Menos inflación que en 2022

«A expensas de lo que dure el conflicto, en principio no vamos a llegar a los niveles de 2022», anticipaba a Público el pasado lunes Manuel Hidalgo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide. Cuando Rusia atacó a Ucrania, la inflación estaba en el 6,1%, después de haber alcanzado el 6,5% en diciembre de 2021. El IPC había crecido mucho desde el verano, pero a finales de ese año parecía haber tocado techo. Tras superar lo peor de la pandemia, la demanda creció a más ritmo que la oferta, lo que derivó en un shock de oferta que aceleró la inflación en España. «Ahí todavía estábamos arrastrando los grandes coletazos de los cuellos de botella provocados por la pandemia, pero cuando la situación empezaba a normalizarse y era previsible que la inflación empezara a bajar, llegó la invasión de Ucrania», apunta Hidalgo. La inflación se disparó hasta alcanzar el 10,8% en julio de 2022, su mayor tasa desde 1984. A partir de ahí, empezó a bajar. 

Todos los analistas, incluso el ministro Cuerpo, dan por descontado que la inflación va a subir con la guerra en Irán. En esta ocasión, la inflación parte de una tasa mucho más baja: fue del 2,3% el pasado mes de febrero. La Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) espera que la inflación llegue al 3,6% en marzo, supere el 4% en abril y mayo y empiece a bajar a partir de junio

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Más resiliencia energética

España es un país que debe importar todo el petróleo y el gas que consume, lo que le hace más dependiente de los vaivenes del precio de los hidrocarburos. Pero en estos cuatro años «muchas economías, entre ellas la española, han avanzado en la resiliencia energética», señala Hidalgo. Además los datos del último Informe Balance Energético de España certifican que España ha avanzado en el uso de energías renovables: en 2021 suponían un 16,1% del total de la energía primaria en el país, mientras que a finales de  2024 representaban ya un 19,1%. En ese mismo período de tiempo, los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) han pasado de tener un peso del 71,3% a un 68,8% ahora. 

Mayor recaudación del Estado y más liquidez

El Estado español dispone ahora de más dinero que en 2022. Esa es una conclusión a la que se puede llegar fácilmente mirando los datos de los ingresos de la Administraciones Públicas. En 2021, el conjunto del Estado ingresó 478.000 millones de euros, 223.000 de ellos recaudados por Hacienda. Cuatro años después, en 2025, la recaudación total del Estado rondó los 630.000 millones de euros, unos 152.000 millones de euros más, 301.000 a través de los impuestos. La mejora de los ingresos es más que evidente.

Además, la situación macroeconómica del país es mucho mejor en 2026 que cuatro o cinco años antes. Los ratios de déficit y deuda también han mejorado con respecto a 2021 y 2022. El déficit público cerró el año 2021 en un 6,65% del Producto Interior Bruto (PIB) tras el esfuerzo que hizo el Estado para hacer frente a los estragos económicos de la pandemia de covid. En 2022, esa ratio bajó hasta el 4,59%. En 2025, a falta de la confirmación de los datos oficiales, el déficit público se quedó en el entorno del 2,5%. Lo mismo ocurre con la deuda, que aunque ha crecido en términos absolutos, ha bajado en términos relativos: ha pasado de estar en el 115,7% del PIB en 2021 a un 101% en 2025. Estos datos implican que el Estado tiene 

Mejor situación financiera de las familias

También las familias están en mejores condiciones de encajar el golpe de la inflación ahora que cuatro años atrás. Para empezar, hay mucha más gente trabajando, lo que implica más ingresos en los hogares. Enel primer trimestre de 2022, la tasa de paro según la Encuesta de Población Activa (EPA) estaba en el 13,65%. El último dato de la EPA, al cierre de 2024, se situaba en el 10,6%. 

La renta de las familias españolas ha crecido en estos cuatro años, aunque no es menos cierto que la inflación se ha comido buena parte de esos nuevos ingresos. Aún así, las familias han sido capaces de mejorar su situación financiera y de reducir su endeudamiento, hasta llevarlo a su nivel más bajo en 2025, de acuerdo con los datos del Banco de España. Todo eso sitúa a las familias españolas en una buena posición relativa para afrontar lo que venga, sea lo que sea.

Jorge Otero

Periodista. Licenciado en Sociología, cursó el Máster de El País y formó parte de la primera redacción digital de dicho diario. Trabajó y colaboró en varios medios durante más de diez años (Terra, Sports.com y 20 Minutos, principalmente) antes de recalar en Público en 2008, donde actualmente trabaja como redactor, centrado en información de última hora y economía.

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