Los días en la Tierra se alargan a un ritmo sin precedentes y la culpa es del ser humano

Parece una cifra irrelevante. Sin embargo, el impacto en los sistemas de navegación GPS y en las redes de telecomunicaciones podría ser desastroso

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Rubén Badillo

Rubén Badillo

Colabo¿La crisis climática generada por la actividad humana puede alterar la rotación de la Tierra y afectar a la duración de los días? Según un sorprendente estudio de la Universidad de Viena y la ETH Zúrich publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earth, la respuesta es que sí. De hecho, ya se estaría produciendo en un evento que no tiene precedentes, como mínimo, en los últimos 3,6 millones de años. La causa principal del fenómeno estaría en el deshielo polar masivo, que redistribuye el agua hacia el ecuador terrestre.

Los científicos Mostafa Kiani Shahvandi y Benedikt Soja han liderado este análisis que vincula directamente el calentamiento global con la velocidad de giro del planeta. Al derretirse las capas de hielo en zonas como Groenlandia y la Antártida, el agua líquida fluye hacia las regiones ecuatoriales, provocando un ensanchamiento de la masa terrestre. Este cambio estructural actúa como un freno físico que ralentiza el movimiento rotatorio de manera constante y medible.

Para explicar este complejo proceso físico, los autores del estudio recurren a una analogía deportiva muy visual y efectiva. «El derretimiento acelerado de las capas de hielo polares y los glaciares de montaña en el siglo XXI está elevando el nivel del mar, lo que ralentiza la rotación de la Tierra y, por lo tanto, alarga el día, de forma similar a un patinador artístico que gira más lentamente cuando extiende los brazos y más rápidamente cuando mantiene las manos cerca del cuerpo«, explicó al respecto Mostafa Kiani Shahvandi.

Frenado planetario

La investigación destaca que la tasa de incremento en la duración de la jornada se sitúa actualmente en unos 1,33 milisegundos por siglo. Para obtener estos datos históricos, el equipo analizó fósiles de foraminíferos bentónicos, unos organismos marinos que sirven como indicadores de las variaciones del nivel del mar. Gracias a un algoritmo de inteligencia artificial, pudieron reconstruir la historia climática desde el Plioceno tardío hasta la actualidad con gran precisión.

Los efectos fueron documentados con escáneres cerebrales

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Rubén Badillo

Aunque el tirón gravitatorio de la Luna ha sido tradicionalmente el factor principal en la variación del tiempo terrestre, el panorama está cambiando. Los expertos advierten de que, a este ritmo, la influencia del clima superará al efecto lunar antes de que termine el presente siglo. Benedikt Soja, catedrático de Geodesia Espacial en la ETH Zúrich, recalca que este rápido ascenso en la duración del día debe atribuirse sobre todo a la influencia humana.

Las consecuencias de este cambio, aunque se midan en milisegundos, tienen una relevancia crítica para la tecnología moderna y la infraestructura digital. Sistemas como el GPS, la navegación espacial y las redes de telecomunicaciones requieren una sincronización perfecta con la rotación de la Tierra. Un desfase imprevisto en la cronometría planetaria podría generar fallos en la calibración de satélites y en el funcionamiento de los mercados financieros globales.

Impacto meteorológico

La importancia de este descubrimiento radica en que demuestra cómo el impacto humano ha superado las fuerzas geofísicas naturales que dominaron el planeta durante milenios. «Este rápido aumento en la duración del día implica que el ritmo del cambio climático moderno no tiene precedentes, al menos desde el Plioceno tardío, hace 3,6 millones de años. Por lo tanto, el actual y rápido aumento en la duración del día puede atribuirse principalmente a la influencia humana», añadió el profesor Benedikt Soja sobre los resultados obtenidos.

El estudio concluye que solo hace unos dos millones de años existió un periodo con una tasa de cambio casi comparable a la actual. Sin embargo, la velocidad a la que el ser humano está alterando la masa de la Tierra mediante la emisión de gases de efecto invernadero no tiene igual en el registro geológico reciente. La estabilidad del tiempo tal y como lo conocemos depende ahora de nuestra capacidad para mitigar el calentamiento de la atmósfera y los océanos.

Más Sobre…

Cambio climáticorador de National Geographic España


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