“The Museum of the Old Colony”, una instalación de la memoria histórica de Puerto Rico que hace un llamado a la descolonización, llega a Connecticut
Presentada en diversos países, la obra de Pablo Delano funciona como un archivo en movimiento que cuestiona la narrativa de la isla que se ha construido en el exterior



Por Itzel Rivera
Periodistaitzel.rivera@gfrmedia.com
New Britain – El artista visual y fotógrafo Pablo Delano creció en Puerto Rico dentro de un entorno artístico. Sus padres, la diseñadora gráfica Irene Delano y el fotógrafo Jack Delano -quien nació en Ucrania-, se mudaron a la isla en 1946 y fueron figuras claves en el desarrollo de proyectos culturales y documentación social de los territorios estadounidenses.
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Delano estuvo rodeado de ese “legado” y una comunidad de artistas, fotógrafos y cineastas cercanos a su familia que marcaron su forma de entender la historia visual. Aunque más tarde se trasladó a Estados Unidos para formar su carrera como pintor, el punto de quiebre conceptual de su obra llegó con la creación de la Junta de Supervisión Fiscal en 2016, un evento que le reactivó sus reflexiones sobre la autonomía.
A ello se sumaron intereses de un ensayo fotográfico sobre Trinidad y Tobago, isla que visitó en 1996, que lo impulsó a explorar su sociedad poscolonial y cómo “un país brega con la descolonización y lucha por autodefinirse”.
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Esa herencia cultural y contexto político fueron los detonantes para “The Museum of the Old Colony”, una instalación conceptual que utiliza una extensa selección de imágenes y objetos para confrontar el legado del “colonialismo estadounidense” en Puerto Rico desde 1898.
Un refresco popular
Como muchos puertorriqueños, Delano creció con un referente cotidiano que entonces parecía inocente: la bebida Old Colony.
“Crecimos bebiéndola sin pensar en el significado del nombre. De momento fue como… Sí, somos la colonia más antigua del mundo y ahí estaba, en la lata con un soldado en la etiqueta”, reflexionó Delano en un recorrido con El Nuevo Día yConnecticut Public Radio.

Así es «The Museum of the Old Colony», un llamado a la descolonización de Puerto Rico. “The Museum of the Old Colony” es una instalación conceptual que utiliza una extensa selección de imágenes y objetos para confrontar el legado del “colonialismo estadounidense” en Puerto Rico desde 1898. – Tyler Russell/Connecticut Public Radio
Destacó, también, la ironía del refresco: “es uva, pero no cosechamos uvas. Lo que sí tenemos es una de las mayores tasas de diabetes y es una bebida llena de azúcar… vivimos con capas de significado que no siempre vemos”, continuó.
La obra se encuentra en el New Britain Museum of American Arten Connecticut y ha estado ya en Puerto Rico, Trinidad y Tobago, Venecia, Argentina, Nueva York -entre otros- y va en camino a São Paulo, Brasil.
Aunque en sus inicios estuvo en el Museo de Arte Contemporáneo, para Delano lo perfecto sería que la obra entera tenga un lugar fijo en la isla.
“Yo no pienso en el legado. Lo que sí me gustaría es que esto termine en Puerto Rico, donde pertenece”, concluyó tras definir su trabajo como un “llamado a la descolonización”.
El museo no se presenta como una exposición histórica ni un recorrido lineal, sino como módulos visuales fragmentados que obligan al visitante a “interpretar” y que, según el lugar y espacio “evoluciona”.
Fotos “deshumanizantes”
El recorrido inicia con muestras del refresco Old Colony, desde la antigua botella de cristal hasta la lata moderna. Sin embargo, las imágenes de archivo en blanco y negro son el elemento principal.
Delano recuerda que en casa de sus padres estaba el libro “Our Island and Their People”, un texto de 1899 compuesto por fotografías de Puerto Rico y su gente donde los calces de las mismas reflejaban una mirada colonial “completamente deshumanizante”.
“Había unos que las personas no podían creer que eran reales”, explicó, lo que lo llevó a digitalizar parte del material para archivar las descripciones que situaban a la población campesina de la isla bajo jerarquías raciales.

En una mesa de la instalación este y otros libros -de cubierta verde- se organizan formando una silueta de Puerto Rico. Sobre ellos aparecen soldados pequeños de juguetes en alusión a la remilitarización de la isla y de Vieques.
Otros conjuntos enfatizan la repetición de patrones históricos en la vida puertorriqueña, en especial la espera. Por ejemplo, en unas fotografías aparecen ciudadanos haciendo fila en la Junta de Inscripción de Servicio Militar para laSegunda Guerra Mundial y mujeres haciendo fila para empleo en la Subsidiara de la Empresa de Resistencia Internacional. De su lado, hay imágenes de miles haciendo fila para gasolina durante el huracán María en 2017.
Frente a esas fotos aparecen otras de la mayor ola migratoria de puertorriqueños a mediados del siglo XX; boricuas haciendo fila para subir a un avión con destino a Michigan.PUBLICIDAD
Bajo ellas hay una maleta encima de una balanza que marca 51 libras, en referencia simbólica al número que ocuparía Puerto Rico si se convirtiera en estado, al desplazamiento y a la diáspora boricua.

“No hay libros sobre la historia de esperar, pero es algo que se repite”, reiteró el también profesor en Trinity College.
Mujeres “analfabetas”
Una sección se centra en las mujeres puertorriqueñas desde distintas perspectivas históricas. Se abordan las esterilizaciones forzadas y los programas de control poblacional en la década de 1950, así como el uso de las mujeres en la isla para pruebas de la píldora anticonceptiva.
En una de las fotos, el calce lee: “En el pueblo montañoso de Comerío, una mujer campesina analfabeta añade un niño a la isla llena de gente”.
De otro lado, se muestra la formación laboral de las mujeres puertorriqueñas con imágenes de la Escuela de Ciencias Domésticas que hubo en Caguas, fundada en 1948 con el propósito de capacitar a las puertorriqueñas para trabajar como empleadas domésticas en hogares ricos de la costa este de la nación.

“Las enviaron y tenemos el registro. En las fotos ves que les están enseñando a cocinar comida estadounidense, cómo contestar el teléfono y eso”, señaló Delano.
En el mismo espacio se encuentra un pupitre escolar frente a una pizarra, donde se observa un borrador con la bandera de Puerto Rico etiquetado como “Patriot Economy Eraser”.
“Intentaron imponer el inglés desde el principio. Así que todas estas imágenes sobre la enseñanza del inglés, y ese borrador existe. Se llama ‘goma de borrar de la economía patriota’…”, sostuvo.
Vigilancia política
El recorrido también apunta a la histórica vigilancia política o “carpeteo”.
Delano organizó un escritorio con cámaras, teléfonos de línea, binoculares y unas gavetas de archivo que llevan fechas importantes: 1950 por el Grito de Jayuya, 1978 por losasesinatos de dos jóvenes independentistas en el Cerro Maravilla y 2019 por la salida forzada del exgobernador Ricardo Rosselló Nevares.
Encima del mismo escritorio se mencionan Los Macheteros con la ficha de “el más buscado” de Víctor Gerena por el robo a Wells Fargo en 1983 en Hartford, Connecticut. A su lado, una foto de Filiberto Ojeda Ríos en 1988 ondeando una bandera puertorriqueña tras salir bajo fianza del tribunal en la misma ciudad, donde fue acusado por su alegada participación en los hechos.
No faltan las imágenes de Lolita Lebróndurante el ataque al Congreso en 1954 y la toma de la estatua de la libertad en Nueva York en 1977.
No hay lujos
Las fotografías no están enmarcadas de forma tradicional, sino que sujetas de tachuelas doradas.
“Cuando entras a un museo, ¿cómo sabes que es arte? Miras las paredes y están en un marco dorado. La otra cosa es, ¿cuál es el valor del oro en nuestra cultura? Sabes, cuando los europeos vinieron a colonizar, después de que se dieron cuenta de que no había especias aquí, vinieron por el oro», reiteró.

En paralelo, incorpora vídeos con figuras contemporáneas como Joe Biden o Donald Trump intentando pronunciar “Puerto Rico”, a la vez que eventos relacionados con LUMA Energy y las huelgas de la Universidad de Puerto Rico.
Otro de los componentes centrales es la simulación de un escritorio de un militar con mensajes ocultos como un libro que habla del colonialismo y lleva encima, específicamente, 13 tachuelas. Asimismo, un frasco en forma de la embarcación USS Maine -cuyo hundimiento estalló la Guerra Hispanoamericana– que está lleno de M&M’S, dulces inventados para los soldados.
Por último, artículos dispersos abordan la identidad taína y cómo ha sido “romantizada”, como una caja de la panadería Borinquen Bakery en Connecticut que lleva en su logo un sol taíno. Asimismo, juguetes de niños de la marca Estampa Borinqueña, que ya incluyen en sus manualidades hasta una“mini” planta eléctrica.

En otra tablilla cercana se observan alimentos enlatados como el “corned beef” y las galletas “export sodas”, productos que llegaron con los militares a la isla.
“The Museum of the Old Colony” estará hasta el 5 de julio -día posterior a la independencia de los Estados Unidos- en el New Britain Museum for the American Art, en Connecticut.
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Itzel Riveraitzel.rivera@gfrmedia.com
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