La verdadera “tarascada” es volver al pasado: el PPD no es alternativa, es continuidad

Puerto Rico no necesita un “cálculo frío”; necesita dirección, carácter y una ruptura real con las estructuras que nos han traído hasta aquí…

Juan Dalmau
Juan Dalmau, excandidato a la gobernación por el PIP. >Archivo/EL VOCERO

Calixto Negrón Aponte

La columna de Josué Brenes parte de una premisa equivocada y, más que eso, peligrosa: que el objetivo político del país debe reducirse a una simple operación matemática para derrotar al Partido Nuevo Progresista (PNP). Ese enfoque no solo empobrece el debate público, sino que le falla al país y a su historia. Puerto Rico no necesita un “cálculo frío”; necesita dirección, carácter y una ruptura real con las estructuras que nos han traído hasta aquí.

Hablar de una supuesta “tarascada” de Juan Dalmau como obstáculo para la victoria de Pablo José Hernández es, en el fondo, un intento de desviar la conversación de lo esencial: ¿para qué se quiere ganar? Porque ganar, por ganar, no es suficiente. Ganar para administrar lo mismo, para perpetuar la misma cultura política, para evadir los problemas de fondo, es simplemente prolongar la crisis con otro rostro.

El argumento de Brenes pretende presentar a Pablo José como el “front runner” natural, apoyándose en su desempeño electoral. Pero esa lectura ignora deliberadamente el contexto histórico. El bipartidismo PNP-PPD ha gobernado Puerto Rico por más de 50 años y ambos partidos son corresponsables del deterioro institucional, económico y social que vive el país. Pretender ahora que el Partido Popular Democrático (PPD) —bajo cualquier figura— es la alternativa de cambio es un ejercicio de amnesia política o de cinismo calculado.

Pablo José Hernández no surge en el vacío. Su candidatura está anclada en el PPD, una colectividad que ha sido parte integral del problema. No se trata de ataques personales ni de descalificaciones superficiales; se trata de evaluar trayectorias y proyectos de país. ¿Dónde ha estado el PPD en los momentos críticos? ¿Qué transformaciones profundas ha impulsado? ¿Qué ruptura real propone con el modelo que nos ha llevado a la quiebra, a la corrupción sistemática y a la subordinación política?

Más aún, resulta insostenible el intento de responsabilizar a Dalmau por las limitaciones electorales de Pablo José. Ese planteamiento invierte la carga donde no corresponde. Si su candidato no puede articular un proyecto de país, se comporta como discípulo del PNP y no muestra liderato ni entre los suyos, el problema no es Juan Dalmau, es Pablo José.

La democracia no es un ejercicio de eliminación de alternativas, es competencia de ideas, visiones y credibilidad. Y el propio Brenes lo admite cuando describe a Dalmau como “una figura con base electoral sólida, discurso definido” y con capacidad de atraer votantes jóvenes y desencantados. Esa admisión, consciente o no, revela precisamente las carencias del candidato que intenta posicionar.

Reducir la participación del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y de Dalmau a una “tarascada” es, además, profundamente revelador. Denota una visión que trata los votos como propiedad transferible, como si el electorado fuese una masa que se redistribuye automáticamente según un capricho personal. Esa lógica subestima al pueblo de Puerto Rico, que ha demostrado —especialmente en años recientes— una mayor conciencia política y un rechazo claro a las fórmulas tradicionales.

El verdadero cambio que reclama el país no pasa por reconfigurar el bipartidismo, sino por superarlo. Y ese proceso ya comenzó. Las pasadas elecciones evidenciaron una ruptura histórica con el dominio absoluto del PNP y el PPD. Intentar revertir ese avance bajo el argumento del desgastado “voto útil” es, en esencia, pedirle al país que retroceda y renuncie a construir una alternativa de cambio real.

Además, hay asuntos fundamentales que esta discusión evita. Puerto Rico enfrenta un problema colonial que condiciona todas las áreas de nuestra vida colectiva. ¿Está Pablo José Hernández dispuesto a impulsar un proceso serio, responsable y descolonizador? Su historial y sus posturas públicas apuntan más a la evasión que al liderazgo en ese tema. Sin atender esa raíz, cualquier promesa de cambio queda inevitablemente limitada.

También está la cuestión de la gobernanza. ¿Quién está dispuesto a “limpiar la casa”? ¿Quién tiene la independencia para enfrentar las redes de corrupción, el amiguismo y los intereses que han capturado al gobierno? Pensar que ese proceso puede liderarlo una figura que ha mostrado disposición a alinearse con iniciativas impulsadas por el PNP como el Proyecto Esencia, que ha optado por el silencio o la ambigüedad ante controversias como las de La Parguera, las que afectan a la UPR, y que, al igual que el PNP, no ha marcado distancia clara de la influencia de intereses corporativos —particularmente en áreas sensitivas como la salud— requiere un acto considerable de fe política.

La insistencia en la “unidad” como única estrategia para derrotar al PNP ignora que la unidad sin principios, sin programa y sin propósito transformador es un engaño electoral. El país no necesita un acuerdo táctico; necesita un proyecto de futuro y dar continuidad a una alianza fortalecida.

Puerto Rico no está ante una simple elección entre dividir o no dividir el voto. Está ante una decisión más profunda: continuar administrando el fracaso con los mismos de siempre o atreverse a construir algo distinto. En ese contexto, la participación de Dalmau no es una “tarascada”; es la expresión legítima de un sector amplio del país que no está dispuesto a conformarse con menos.

Quien reduce las aspiraciones de nuestro pueblo a “ganarle al PNP” con una alternativa que se comporta como el PNP, no solo se queda corto; contribuye a perpetuar el problema. La verdadera pregunta no es quién puede ganar bajo una aritmética electoral, sino quién está dispuesto a transformar Puerto Rico. Y esa es una conversación que no se resuelve con cálculos, sino con visión, valentía y coherencia.

Tags


Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo