Jhon Torres, nuestro entrevistado
Su poesía se encuentra en publicaciones de Puerto Rico y Estados Unidos. Ha recibido los premios de poesía “Olga Nolla” en 2007 y el premio del Pen Club de Puerto Rico en 2008


Wilkins Román Samot
Jhon Torres (San Juan, PR, en 1977) completó una maestría en Psicología con especialidad en Consejería en la Universidad del Turabo y actualmente cursa un doctorado en Psicología. Ha publicado los libros de poesía Fracturas del devenir (San Juan, Isla Negra, 2006), Fiebre de fresno (Terranova, 2010) y Undead (Disonante, 2017). Su obra ha aparecido en periódicos, revistas literarias y antologías poéticas tanto en Puerto Rico como en el extranjero. Su poesía se encuentra en publicaciones de Puerto Rico y Estados Unidos. Ha recibido los premios de poesía “Olga Nolla” en 2007 y el premio del Pen Club de Puerto Rico en 2008.
Jhon Torres se especializa en ayudar a quienes sienten y piensan profundamente sanar heridas pasadas, traumas y romper ciclos que los mantienen estancados, para que puedan vivir una vida alineada con sus valores y disfrutar de una existencia más plena. Su enfoque abarca la ansiedad, el trauma o trastorno de estrés postraumático (TEPT), la pérdida y el duelo, la depresión y otros problemas relacionados. Como psicólogo con más de diez años de experiencia clínica, es para él ser recibido en la vida de alguien como una fuente confiable de apoyo y dirección. En muestra de agradecimiento, ofrece a sus clientes un ambiente de apertura, sintonía sin juicio y compasión, para que puedan manifestar los cambios que desean lograr. Jhon ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son pasa ser compartidas con todos vosotros.
1.1 Wilkins Román Samot (WRS) – Hace poco publicó Fracturas del devenir (2006). ¿De qué trató o tratas en este vuestro primer poemario? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarle?
1.2 John Torres (JT) –No recuerdo mucho de ese primer poemario, lo escribí en mi adolescencia y van varias décadas de su publicación, la verdad es que creo que nadie piensa en cosas tan remotas. Luego publiqué otros poemarios que han recibido más atención crítica, Fiebre de Fresno y Undead, en los que busqué la desarticulación del lenguaje, no como un ejercicio gratuito, sino como una respuesta a la precariedad de la existencia. Hacer libros sobre la falta, sobre los desplazamientos de una existencia que nunca cuaja. Surgió la necesidad de forzar atmósferas en las que el silencio fuera más elocuente que la palabra. La escritura fue un experimento formal, un salto simbólico al vacío. Escribo sobre la imposibilidad de comunicar, la escritura me dio el espacio para hablar desde donde el ser se quiebra.
2.1 WRS – ¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a Fracturas del devenir y vuestro trabajo creativo anterior y posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño y su memoria personal o no de/ con lo caribeño o no dentro de Puerto Rico y fuera?
2.2 JT – Como dije, no recuerdo mucho de ese primer poemario, van varias décadas de eso. Pero mi trabajo posterior es un tejido de cicatrices salinas. Antes buscaba la forma; después, me obsesionó la descomposición. Lo caribeño no es para mí una postal, sino una precariedad compartida, un mellow breakdown bajo el sol que nos desquicia. Hilvano mi memoria personal con la colectiva a través de esa lengua polvorienta de los pecadores que mencionaba Lezama. Escribo desde una isla que es, a la vez, alegoría y herida abierta. En mi estilo hay una continuidad en el desastre, un cruce entre un choirboy y un beatnik. Lo caribeño aparece como una disonancia, un ritmo hipnótico y repetitivo que nos persigue.
3.1 WRS – Si comparas vuestro crecimiento y madurez como persona y escritor con su época actual, ¿qué diferencias observas en vuestro trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo has madurado?
3.2 JT – He madurado hacia el silencio. Si antes la poesía era un juego de pirotecnia y deformación, ahora es una violencia controlada. He aprendido a perder la fe en el lenguaje para ganar pureza. Como escritor, ya no busco la palabra perfecta, sino la atmósfera que logre inquietar la calma. Mi madurez personal es la aceptación de que decir nos aleja de las cosas. He pasado del ruido del ego a la lucidez del abandono, entender que la poesía es la reinvención del fracaso. Hoy mi obra está despojada de las convenciones. He dejado de fingir que el lenguaje es un puente; es más, un abismo. Como persona, soy el mismo que aun lee Condorito con risa descontrolada, pero ahora con la conciencia de que somos seres en estado avanzado de descomposición social. He madurado hacia una precariedad que abrazo con absoluta alegría.
4.1 WRS – John, ¿cómo visualizas vuestro trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado vuestro trabajo creativo a su quehacer y a vuestro trabajo escrito de interés y cruce en Puerto Rico?
4.2 JT – Me veo al sur de ningún norte, desencajado. Mi generación es un archipiélago de voces rotas. He integrado mi trabajo mediante el diálogo con otros nerdos y parias de la literatura. No busco la validación del mainstream, sino el cruce con quienes, como Pepe Liboy o Pedro Pietri, entienden que escribir es una deuda con el destino. Mi interés es la periferia, donde el lenguaje se quiebra y florece. En Puerto Rico, el cruce es inevitable: la política, la economía y la mística se mezclan en la calle. He integrado mi quehacer literario desde la crisis colectiva, escuchando a los muertos que mis pares también escuchan. Compartir con mi generación es reconocer que todos estamos rotos, que nuestras despedidas tienen el hocico partido y los ojos quebrados.
5.1 WRS – ¿Cómo concibes la recepción a vuestro trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?
5.2 JT – La recepción es un fenómeno curioso; a veces mis palabras salen de bocas ajenas como mariposas o maldiciones. No escribo pensando en un público, pero agradezco el eco. Dentro de la isla, percibo una atracción perversa hacia lo hermético. Fuera, mi trabajo se lee como una curiosidad klingoniana o ciencia ficción crítica. Concibo la recepción como una liviana fanfarria sobre la nada. Mis pares ven en mi obra una desarticulación del self que puede repeler o atraer.
6.1 WRS – Sé que vos es de Puerto Rico. ¿Se considera un autor puertorriqueño o no? O, más bien, un autor caribeño, sea este puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente vos?
6.2 JT – Soy un autor puertorriqueño por fatalidad y caribeño por geografía del espanto, un náufrago en su propia lengua. Me siento como un habitante de una zona liminal, donde la identidad es una ficción que ocupa todos los mundos simultáneamente.
7.1 WRS – ¿Cómo integra vuestra identidad étnica y de género, y su ideología política con o en vuestro trabajo creativo y su formación en la Universidad de Puerto Rico?
7.2 JT – La UPR fue el vórtice donde entendí que todo es político, incluso el silencio. Mi identidad y mi ideología se integran como una violencia controlada en el texto. mi lenguaje es precario porque mi contexto lo es. Escribo desde la pluralidad de cuerpos en crisis. Integro mi identidad desde la disonancia. Mi paso por la UPR me enseñó que la escritura es un gesto ético. Mi ideología es la de la revancha de los nerdos: usar la palabra para desarmar el lenguaje que nos amenaza.
8.1 WRS – ¿Cómo se integra vuestro trabajo creativo a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integras esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor hoy?
8.2 JT – Tras la universidad, mi trabajo creativo es el refugio donde dejo de actuar. Las experiencias de supervivencia se convierten en una poética, estar de vuelta, sentir el espanto en el rostro del otro. La vida post-UPR es la lucha por pagar las cuentas sin perder el alma. Integro mis oficios como voces que libran un duelo en mis textos. Mis experiencias son el pan como señuelo de Pietri: una forma de transitar la realidad sin ser devorado por ella. Escribo desde el agotamiento lucido, cada trauma cotidiano es un experimento formal sobre las posibilidades de la falta.
9.1 WRS – ¿Qué diferencia observas, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a vuestro trabajo creativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?
9.2 JT – Al principio, quizá era atraído por el juego lúdico. Con el tiempo, el pequeño público en mi cabeza comenzó a notar la fiebre bajo la superficie. La temática pasó de la exploración de la forma a la obsesión con la pérdida y la muerte. Siento que ahora hay una mayor comprensión de que mi poesía no busca comunicar, sino invitar al silencio. La recepción ha madurado de la curiosidad estética a la complicidad en el dolor. Yo sigo igual, pensando que la publicidad es una droga peligrosa, ahora acepto con más calma que mi obra esté desencajada del resto.
10.1 WRS – ¿Qué otros proyectos creativos tienes recientes y pendientes?
10.2 – JT Pendiente está siempre el silencio, que es el proyecto final de todo poeta. Recientemente he estado trabajando en un estudio sobre las mil y una formas de abordar la pérdida.
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