Cautivador encuentro con Gerardo Miranda

El joven guitarrista puertorriqueño entregó un recital extraordinario en la Fundación Nacional para la Cultura Popular, como parte de la serie de conciertos ‘Solos, dúos y tríos’.

La guitarra clásica de Gerardo Miranda surcó entre los adoquines capitalinos con su técnica y sutil sonido. (Foto Vicente Toledo para Fundación Nacional para la Cultura Popular).

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Misión cumplida. El guitarrista clásico Gerardo Miranda brindó un concierto de excelencia, durante su cita en la Fundación Nacional para la Cultura Popular (FNCP). El músico, quien finalizó sus estudios doctorales el año pasado, en ‘Eastman School of Music’ de la Universidad de Rochester entregó su virtuosismo y gran técnica, en el encuentro que forma parte de la serie de conciertos ‘Solos, dúos y tríos’ que regresa al recinto cultural sanjuanero.

La tarde de ayer -domingo 26 de abril de 2026- resultó en un aliciente maravilloso para quienes llegaron hasta la FNCP para disfrutar del manjar de cuerdas. El repertorio fue variado y heterogéneo que transitó por obras españolas, piezas características e impresionista; otras que representan más los castillos de España a un estilo castizo; música renacentista, cubana, tango, y naturalmente, la puertorriqueña.

El guitarrista logró una buena química con la audiencia y mantuvo interacción durante todo el encuentro musical. (Foto Vicente Toledo para Fundación Nacional para la Cultura Popular).

Miranda, viajó desde Rochester, Nueva York -lugar donde reside- para cumplir con su compromiso en la FNCP.

La guitarra clásica de Miranda surcó entre los adoquines capitalinos con el sutil sonido de la pieza ‘Pensamiento español’. Con excelente técnica creó un ambiente místico y de silencio para el protagonismo de las cuerdas. Posteriormente, nos llevó por la música rica y refinada del gran compositor español Joaquín Rodrigo (1901-1999) ‘En los Trigales’.

Continuó sus pinceladas sonoras con Castillos de España: El Alcazar de Segovia (Federico Moreno 1891-1982), ‘Fantasía’ de Anthony Holborne (1545-1602); y ‘Pavana alla Ferrarese, Saltarello e Piva’ de Joan Ambrosio Dalza.

El desarrolló musical de Miranda se forjó en su Puerto Rico, estudiando guitarra en la Escuela de Bellas Artes en Carolina. Luego entró en el Departamento de Música de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras; y continuó con su maestría en ‘Manhattan School of Music’ donde se graduó con honores hasta alcanzar su doctorado.

Miranda logró una buena química con la audiencia y mantuvo interacción durante todo el encuentro musical. Hizo acertados comentarios y brindó información valiosa sobre las piezas y sus compositores. Con su técnica, virtuosismo, humildad y simpatía, se ganó rápidamente a los presentes.

Su amor por su herencia puertorriqueña lo llevó a ofrendar unos arreglos exquisitos de ‘En mi Viejo San Juan’ y ‘Amanecer Borincano’. (Foto Vicente Toledo para Fundación Nacional para la Cultura Popular).

‘Tal para qual’ de Mario Castelnuovo Tedesco (1895-1968) mantuvo al borde de la silla a la audiencia que cada vez se adentraba más a su propuesta musical. Un cambio de velocidad generó los primeros movimientos de la audiencia con ‘Guajira a mi madre’ de Ñico Rojas (1921-2008).

El guitarrista acompañó al espectador en todo momento, intercalando datos de interés para el espectador -dejando claramente su pasión como educador- para que pudiera comprender y apreciar con mayor claridad cada pieza.

Era prohibido olvidar al compositor, bandoneonista y director de orquesta argentino Astor Piazzolla (1921-1992). Con ‘Verano porteño’ nos regaló un pedazo del sentimiento del músico de tango más extraordinario del mundo, obras orquestales y piezas para guitarra clásica solista, entre otras entregas.

También, llevó por un viaje con la música del guitarrista y compositor francés Roland Dyens (1955-2016); y a la vez tendió puente con ‘La ciudad de la columnas’ del cubano Leo Brouwer.

Naturalmente, los latidos por su herencia puertorriqueña lo llamaron a ofrendar unos arreglos exquisitos que elaboró de ‘En mi Viejo San Juan’ (Noel Estrada 1918-1979) y ‘Amanecer Borincano’ del cantautor Alberto Carrión. En estos arreglos confeccionados por Miranda converge su virtuosismo, pasión, sentimiento; y gran admiración por ambos compositores.

Tras concluir su presentación regresó a escena para tocar la obra más famosa de Tito Henríquez ‘Bello amanecer’ -escrita en 1955- y culminar su recital, con la belleza de la danza puertorriqueña.

El recital fue producido por A+ Research-Creation.

Elogios y aplausos para una tarde maravillosa con la intimidad de la música del guitarrista clásico Gerardo Miranda. ¡Bravo!


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