La Alianza de Mujeres Viequenses convocó a un junte por la defensa de la tierra, el hogar y en contra de los desplazamientos. Primera Parte, 1/3
Este encuentro provoca una reflexión crítica a 23 años de la salida de la Marina de Guerra de los EE.UU. de dicho país. Se trata de una entrega de tres artículos



Daniel Nina
[Nota del autor: la Alianza de las Mujeres de Vieques nos invitó a ofrecer una charla sobre formas y maneras de retención de la tierra, el hogar y en contra de los desplazamientos en Vieques. Este encuentro provoca una reflexión crítica a 23 años de la salida de la Marina de Guerra de los EE.UU. de dicho país. Se trata de una entrega de tres artículos].
(San Juan, 11:00 a.m.) Vieques si marina no. Bajo dicha consigna entre el 1979 cuando comenzaron las protestas de desobediencia civil contra la presencia de la Marina de Guerra de los EE.UU. en Vieques, hasta su salida en junio de 2003 pasaron 24 años. Una vez se retiró la marina, todo indica, surgieron nuevos problemas, que non dejaron a los viequenses vivir en paz. El más evidente, el desplazamiento de la tierra y de sus hogares. Hoy los viequenses de a pie, los históricos, los que perdieron todo en el 1943 cuanto entró la marina, lo continúan perdiendo hoy, por la falta de un plan de distribución de la tierra, construcción de viviendas asequibles y por la especulación rampante de extranjeros y boricuas de la otra isla.
Por lo tanto la Alianza de Mujeres de Vieques, frente amplio de organizaciones feministas y pro derechos de igualdad de la mujer, plantearon la posibilidad de un encuentro el sábado pasado, para poder explorar distintas formas de retener la tierra y el hogar en una isla cuyo asedio extractivista, sea la marina o los especuladores de tierra, nunca ha terminado.
Por lo que el taller, al cual concurrieron sobre 20 personas, la mitad de origen viequense y boricuas, la otra mitad extranjeras [la forma en que en Vieques se refieren a las personas de origen de los EE.UU.] interesados en explorar como preservar su hogar o el pedazo de tierra que poseen. El taller les ofreció distintas posibilidades para alcanzar la preservación de su propiedad, bajo la consigna propuesta que la tierra ni el hogar se venden. Se pueden alquilar a largo plazo [lease por sus siglas en inglés] pero no se vende.
El taller continúa un diálogo muy importante que se inició desde el 1943, cuando llegó la marina, y se profundizó en el 2003, cuando se fue la marina. Todo indica que el pueblo de Vieques, sigue sufriendo.
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