Málaga reúne el Primero de Mayo estatal entre reivindicaciones por la vivienda, los salarios y la defensa de los servicios públicos


Miles de personas se han manifestado este Primero de Mayo en Málaga, convertida por primera vez en sede central de la movilización estatal convocada por CCOO y UGT con motivo del Día Internacional de los Trabajadores. Bajo el lema “Derechos y no trincheras: salarios, vivienda y democracia”, la marcha ha combinado un tono festivo con fuertes reivindicaciones sociales centradas en el acceso a la vivienda, la mejora salarial, el refuerzo de los servicios públicos y el rechazo a los conflictos bélicos.
La manifestación recorrió el centro de la ciudad desde Muelle Heredia hasta la Plaza de la Constitución, con la participación de los secretarios generales de ambos sindicatos, Unai Sordo y Pepe Álvarez, así como de las ministras Yolanda Díaz y Elma Saiz. También acudieron la candidata socialista a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, y el candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, en plena precampaña de las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo.
Uno de los principales ejes de la jornada fue la crisis habitacional, especialmente visible en Málaga, donde el encarecimiento del alquiler y la compra de vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas sociales. Los sindicatos denunciaron que muchas familias destinan hasta la mitad de sus ingresos a pagar un techo y reclamaron políticas públicas contundentes frente a la especulación y el uso turístico de viviendas.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, anunció que el Gobierno impulsará de nuevo el decreto antidesahucios cuya prórroga decayó recientemente en el Congreso. Según afirmó, el Ejecutivo volverá a legislar para proteger a los inquilinos y garantizar la renovación de contratos de alquiler.
Desde UGT y CCOO también se reclamó la construcción de dos millones de viviendas asequibles en la próxima década, así como la declaración de zonas tensionadas para limitar precios en ciudades especialmente castigadas como Málaga. Además, ambas centrales expresaron su disposición a apoyar futuras movilizaciones sociales por el derecho a la vivienda
El otro gran bloque reivindicativo fue el salarial. Los líderes sindicales exigieron a la patronal que traslade a los trabajadores los beneficios empresariales derivados del crecimiento económico mediante subidas salariales, cumplimiento del salario mínimo interprofesional y mejores convenios colectivos. Pepe Álvarez subrayó que las empresas están registrando beneficios récord, mientras que Sordo advirtió de que la inflación y el coste de la vivienda neutralizan muchas de las mejoras salariales recientes.
La jornada también estuvo marcada por el contexto político andaluz. Sindicatos y representantes de la izquierda alertaron del posible avance de Vox y de la influencia que podría ejercer sobre un futuro gobierno del PP en Andalucía. En ese sentido, denunciaron el deterioro de la sanidad pública, la educación y la dependencia, así como el riesgo de nuevas políticas regresivas.
Junto a las reivindicaciones laborales y sociales, los convocantes lanzaron un mensaje internacionalista contra la guerra. Bajo consignas de paz, rechazaron los “afanes imperialistas” del presidente estadounidense Donald Trump y defendieron que las conquistas sociales solo pueden consolidarse en un escenario de estabilidad y cooperación.
La elección de Málaga como epicentro del Primero de Mayo estatal ha sido interpretada como un gesto político y sindical de alto simbolismo: una provincia que refleja al mismo tiempo el auge económico ligado al turismo y las crecientes desigualdades que sufren amplias capas de la clase trabajadora.

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