El cráneo humano ha cambiado demasiado en los últimos 100 años y la culpa no es de la genética
Investigadores de la Universidad de Tokio analizaron cráneos de finales del siglo XIX y los compararon con otros actuales. Los resultados fueron concluyentes



Colaborador de National Geographic España
La selección natural es un proceso que acaba dando como resultado modificaciones genéticas y fisiológicas destinadas a garantizar la supervivencia de las especies. Por lo general, para apreciar su trabajo, es necesario esperar cientos o incluso miles de años. Especialmente, en el ser humano. Por ello, un reciente trabajo realizado por la Universidad de Tokio y publicado en la revista American Journal of Biological Anthropology está dando tanto que hablar. Y es que sus autores han podido constatar que los cráneos humanos han experimentado más de 150 alteraciones morfológicas a lo largo del último siglo.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores japoneses analizaron mediante tomografía computerizada los restos óseos de individuos que residieron en el país entre finales del siglo XIX y principios del XX. Al contrastar estos datos con ciudadanos fallecidos en la presente década, los científicos detectaron que la caja craneal es notablemente más ancha y esférica en la actualidad. Por si fuera poco, todo parece indicar que la causa no está en los genes.
En concreto, los resultados de esta investigación detallan que el proceso mastoideo, una protuberancia ósea ubicada tras la oreja donde se insertan los músculos cervicales, ha aumentado su relieve de manera considerable. Este cambio estructural es especialmente visible en los varones, lo que sugiere que las diferencias físicas entre sexos se han acentuado en las últimas generaciones.
Evolución morfológica
Esta metamorfosis física ha ocurrido con tal celeridad que la selección natural no puede considerarse su causa principal. El equipo de expertos apunta a que la evolución del esqueleto es un reflejo directo de las mejoras sustanciales en la nutrición global, los avances en la asistencia sanitaria y las nuevas exigencias físicas de la cotidianidad.
Te Puede Interesar
Se ha demostrado que Dexcom G7 15 Day reduce la A1C y aumenta el periodo dentro del rango.³⁻⁷Dexcom G7 15 Day muestra la glucosa en tiempo real para tomar decisiones más informadas y controlar mejor la diabetes1-2. Haga clic para obtener la información de seguridad.Dexcom|
Enrique Barón, expresidente del Parlamento Europeo: “Putin mira al mundo con los ojos en la nuca”En su último libro «Paz y guerra», analiza el contexto geopolítico con la mirada puesta en Rusia y comparte una visión optimista de la «crisis de la Unión Europea».National Geographic
El incidente que sacudió a la NASA: un astronauta pierde el habla en órbita y reabre el debate sobre la medicina espacialEl episodio inexplicable que dejó sin habla a Michael Fincke revela que, mientras la NASA se prepara para regresar a la Luna con Artemis II, la medicina espacial sigue avanzando a la sombra de grandes incógnitas.National Geographic
La comunidad científica baraja la posibilidad de que la transición hacia dietas compuestas por alimentos blandos haya reducido la carga mecánica de la masticación sobre la mandíbula. «Aunque las causas exactas de estos cambios, tanto las diferencias temporales como el aumento del dimorfismo sexual, son oscuras, pueden estar relacionadas con tendencias seculares bien conocidas«, afirman los autores del estudio.
Los investigadores subrayan que la reducción en el esfuerzo masticatorio podría haber contribuido de forma directa a las modificaciones observadas en el esqueleto facial. «También es posible que los cambios dietéticos, como un mayor consumo de alimentos blandos y la consiguiente reducción de la carga de masticación, hayan contribuido a las modificaciones del esqueleto facial y la mandíbula«, añaden en el artículo científico.
Impacto en la antropología
Este patrón evolutivo no se restringe exclusivamente al territorio asiático, ya que investigaciones previas en la Universidad de Tennessee confirmaron tendencias similares en EEUU. Durante el siglo XX, los cráneos analizados mostraron un crecimiento en altura y una reducción en su anchura facial, evidenciando que el cuerpo humano es mucho más maleable de lo que se creía.
La antropóloga biológica Kimberly Plomp, de la Universidad de las Filipinas Diliman, advierte que esta rápida variación morfológica podría obligar a revisar los protocolos de la antropología forense. «Si los cráneos humanos modernos, y potencialmente otros huesos, han cambiado significativamente de morfología en un periodo de tiempo tan corto, esto podría significar que los métodos que utilizamos ya no son tan precisos como se creía«, explica la experta.
Más Sobre…
Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.































