Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías de Raúl Zibechi
El pensamiento crítico, en su acepción más profunda y emancipadora, no surge en los espacios académicos o en las torres de marfil del saber especializado. Por el contrario, su cuna se encuentra en la acción colectiva, en la práctica cotidiana de quienes resisten la opresión y luchan por transformar su realidad.


Wilkins Román Samot
(San Juan, 11:00 a.m.) El pensamiento crítico, en su acepción más profunda y emancipadora, no surge en los espacios académicos o en las torres de marfil del saber especializado. Por el contrario, su cuna se encuentra en la acción colectiva, en la práctica cotidiana de quienes resisten la opresión y luchan por transformar su realidad. Raúl Zibechi, en “Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías”, nos invita a un viaje por América Latina para desentrañar las múltiples formas en que las sociedades se mueven y construyen alternativas, demostrando que la fuente primordial del conocimiento crítico reside en la lucha misma de los oprimidos. Este ensayo se propone explorar las profundas reflexiones que Zibechi desentraña a través de sus agudos análisis y vivas narrativas, circunscribiéndose estrictamente a “Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías”.
La obra se erige como un faro de sabiduría para una izquierda latinoamericana sumida en debates sobre su propia crisis y su futuro. Frente a quienes abogan por la conquista del poder estatal como único camino anticapitalista, Zibechi, a través de un recorrido exhaustivo por países como Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay, Chile, Perú y Venezuela, evidencia cómo los movimientos sociales persisten en su resistencia, desafiando el despojo, la cooptación y la represión, a menudo en complicidad con las clases dominantes. La propuesta del autor es clara: el pensamiento crítico no se dicta desde arriba, sino que se construye desde abajo, en las asambleas, en las calles, en las cocinas comunitarias, en la propia acción de lucha, permitiendo la reflexión colectiva y horizontal sobre la experiencia vivida.
La condición histórica y estructural del colonialismo impregna ambos ejes de análisis propuestos por Zibechi. Considerar al movimiento social como objeto de estudio, en lugar de reconocerlo como sujeto productor de conocimiento, es una herencia colonialista que debe ser desmantelada. El autor desafía la noción de que el pensamiento crítico emana exclusivamente de los especialistas académicos, argumentando que la verdadera fuente de este pensamiento se encuentra en la praxis misma de los oprimidos, quienes, al organizar-se y combatir, generan constantemente el conocimiento necesario para transformar la realidad. Este ensayo se adentrará en las profundas implicaciones de esta perspectiva, explorando cómo las experiencias analizadas en el libro nos invitan a repensar nuestras propias concepciones sobre política, poder y emancipación.
La obra de Raúl Zibechi nos confronta con la cruda realidad de América Latina, desvelando cómo los gobiernos progresistas, a pesar de sus discursos de cambio, han perpetuado o incluso profundizado las formas de dominación y extracción heredadas del colonialismo. La “hegemonía al revés”, concepto acuñado por Francisco de Oliveira y analizado por Zibechi, ilumina cómo las clases dominadas, al llegar al poder, terminan reproduciendo las lógicas de sus opresores, a condición de que no se cuestione la explotación capitalista. Esta paradoja se manifiesta en la continuidad del modelo extractivista, la privatización de la tierra y la represión de los movimientos sociales que critican estas políticas.
La propuesta central de Zibechi es la necesidad de descolonizar el pensamiento crítico y las prácticas emancipatorias. Esto implica un retorno a las fuentes de la lucha, a las experiencias de los propios oprimidos, quienes, desde la “zona del no-ser”, son los verdaderos creadores de conocimiento y de alternativas. La autonomía, entendida como la capacidad de autogestionarse y decidir colectivamente sobre todos los aspectos de la vida, emerge como la principal estrategia para resistir la dominación estatal y capitalista. Las comunidades zapatistas, el movimiento indígena del Cauca, los Sin Techo de Bahía, Cecosesola en Venezuela, son ejemplos de cómo se puede construir un “otro mundo” desde abajo, fuera de las instituciones y en contra de las lógicas hegemónicas.
La obra nos desafía a repensar la política, superando la visión tradicional centrada en la conquista del poder estatal y la participación electoral. Zibechi nos insta a valorar la política desde abajo, la que se construye en las asambleas, en los territorios recuperados, en las prácticas cotidianas de solidaridad y reciprocidad. Los “trabajos colectivos”, la “nueva cultura política” del zapatismo, la experiencia de las mujeres en Paraguay y la autogestión de los liceos chilenos, son manifestaciones de una forma de hacer que prioriza la ética, la confianza, la escucha y la construcción de vínculos fraternos por encima de las jerarquías y la acumulación de poder.
La persistencia de la colonialidad del poder, incluso en los gobiernos que se autodenominan progresistas, subraya la urgencia de una descolonización integral, que abarque no solo las estructuras económicas y políticas, sino también el pensamiento y la subjetividad. La crítica a los “nuevos gestores” que, proviniendo de las bases, se integran al aparato estatal y reproducen las lógicas de dominación, es una advertencia para los movimientos sociales. La clave reside en mantener la autonomía, la coherencia y la capacidad de autocrítica, evitando caer en las trampas del clientelismo y la cooptación.
En definitiva, “Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías” es una obra fundamental para comprender las luchas contemporáneas en América Latina. Zibechi nos ofrece un análisis profundo y riguroso de los desafíos y las potencialidades de los movimientos sociales, invitándonos a la reflexión y a la acción desde abajo y a la izquierda. Su llamado a la descolonización del pensamiento y de las prácticas emancipatorias resuena como un grito de esperanza y un horizonte posible para la construcción de un futuro más justo y equitativo. El legado de estas rebeldías nos enseña que el verdadero cambio no proviene de arriba, sino de la fuerza colectiva y la voluntad inquebrantable de quienes se atreven a imaginar y construir un mundo diferente, paso a paso, día a día.
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