José “Piculín” Ortiz, orgullo de nuestra patria
José “Piculín” Ortiz Rijos es deporte, es baloncesto, es torneo nacional, es campeonatos con San Germán y Santurce, es además nuestra selección nacional, sus grandes triunfos, siempre con el orgullo presente. Es también embajador en España y Grecia, en torneos internacionales por todo el planeta.



El baloncesto ha representado múltiples facetas en la nación puertorriqueña. Más allá de un deporte, ha tenido múltiples significados: ha servido como espacio de diversión, desarrollo físico y emocional de niñas y niños alrededor del archipiélago, ha sido el mecanismo para la formación profesional y educativa de grandes baloncelistas y profesionales del deporte. Los torneos nacionales de baloncesto superior son el “oasis” del entretenimiento, el regionalismo fuerte, el apoyo de pueblo, la pasión por el triunfo.
A través de sus selecciones nacionales, ha sido una intensa y profunda manifestación de nuestra nacionalidad puertorriqueña, una expresión de que podemos, una gran felicidad en los triunfos, en los campeonatos. Es todo Puerto Rico en una cancha, con sus doce magníficos o sus doce guerreras. Es decirle al mundo “aquí estamos de ‘tú a tú”.
José “Piculín” Ortiz Rijos es deporte, es baloncesto, es torneo nacional, es campeonatos con San Germán y Santurce, es además nuestra selección nacional, sus grandes triunfos, siempre con el orgullo presente. Es también embajador en España y Grecia, en torneos internacionales por todo el planeta. Es cruzar “el Atlántico” para ponerse el uniforme con el nombre de Puerto Rico en el pecho, como decía el maestro Don Pedro Albizu Campos, “la Patria la representan los que la afirman”.
Gracias, José “Piculín” Ortiz Rijos, por aquella noche en el Coliseo Roberto Clemente de agosto del 2003, cuando te echaste encima de tus hombros a todo un país, a toda una nación para llevarnos a las Olimpiadas del 2004. Fue una noche inolvidable, estar allí junto a miles de puertorriqueñas y puertorriqueños que gritábamos: “¡Puerto Rico!”. Siempre estará en mi recuerdo y en mi corazón.
Gracias por esa inolvidable victoria junto tus compañeros de la selección en Atenas 2004 contra un equipo “invencible”.
Múltiples organizaciones y entidades han reconocido su trayectoria profesional, muchas dedicatorias y homenajes. El homenaje más grande e importante es el reconocimiento de toda una nación por su compromiso, no solo con el baloncesto, sino por representar por todo el mundo con dignidad, pasión, entrega y gallardía a la Isla del Encanto, a la perla del Caribe, a Borinquen, a nuestra Patria, Puerto Rico.
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