Jorge Mester vuelve a Bellas Artes en Ciudad México con un repertorio apasionado y evocador
Considerado uno de los directores de orquesta más influyentes de México y referente internacional de la música contemporánea, el maestro Jorge Mester regresó este fin de semana al Palacio de Bellas Artes para dirigir a la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), con obras de Benjamin Britten, Maurice Ravel y de Felix Mendelssohn


09 de mayo de 2026 08:32
Considerado uno de los directores de orquesta más influyentes de México y referente internacional de la música contemporánea, el maestro Jorge Mester regresó este fin de semana al Palacio de Bellas Artes para dirigir a la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), con obras de Benjamin Britten, Maurice Ravel y de Felix Mendelssohn.
En entrevista con La Jornada, el director huésped de la OSN, Jorge Mester, de 91 años (Ciudad de México, 1935), habló del programa que interpretará, su deseo de volver a dirigir las Cuatro últimas canciones, de Richard Strauss, y por qué cree que será la última vez que dirija Sinfonia da Requiem, de Britten.
El maestro indicó que las obras que integran el programa 9 de la Primera Temporada 2026 de la OSN pertenecen a compositores apasionados y son paisajes sonoros que van de la memoria a la fantasía.
El programa abre con Sinfonia da Requiem, op. 20, de Benjamin Britten, en el contexto del 50 aniversario luctuoso del compositor británico. Escrita antes de la Segunda Guerra Mundial, esta obra de tres movimientos continuos –Lacrymosa, Dies irae y Requiem aeternam– es un réquiem sin consuelo, una de las partituras más contundentes del siglo XX.
“Britten escribió esta obra por encargo de Japón para celebrar los 2 mil 600 años del Imperio. Él era muy joven, pero no suena como música de alguien joven: hay sufrimiento, hay terror… y, al final, pausa, calma y alguien que quizá se va al cielo”, comentó el director con más de 70 premieres mundiales en su trayectoria.
Experiencias de precisión
La obra se estrenó el 29 de marzo de 1941 con John Barbirolli y la Filarmónica de Nueva York. Tuvo una acogida desigual.
Mester eligió en este programa la partitura de Britten porque le gusta y,“posiblemente, sea la última vez que la dirija en mi vida”. Agregó que Britten es un gran compositor, “no sé cómo es posible que alguien en el siglo XX escriba cosas tan maravillosas, igual que Ravel. Uno piensa que después de Beethoven y Brahms se acabó todo, pero no, ahí están Ravel, Britten y varios más”.
El maestro Mester, quien ha estado al frente de agrupaciones como la Filarmónica de la Ciudad de México, la Orquesta de Louisville y el Festival de Aspen, transforma cada concierto en una experiencia de precisión, riesgo y profundidad. Esta vez, dirigirá la Sinfonía núm. 3 Escocesa, op. 56, de Felix Mendelssohn, pieza que considera muy difícil.
“La sinfonía Escocesa de Mendelssohn es una obra estupenda. Por muchos años, Mendelssohn perdió fama porque Wagner, siendo un antisemita horripilante, le arruinó el nombre.
“Durante años se interpretó a Mendelssohn como si fuera un compositor de la época victoriana, pero es increíblemente apasionado. El allegro del primer movimiento ya lo es. Toqué por muchos años, en un cuarteto, estos movimientos de Mendelssohn. Es una obra apasionada e increíble”, aseguró Mester.
Ligereza y peso
En palabras del director y también violinista, “Mendelssohn es increíblemente difícil, más que Britten, porque necesita una ligereza que Benjamin no pide. Britten exige contacto con el sonido, peso. Mendelssohn necesita flotar, por eso es más difícil”.
Agregó: “a los músicos los inspira que la obra sea sensacional, porque ¿para qué estar en una orquesta, si no tocas música que te llegue?”
Sobre Mi madre, la oca, de Maurice Ravel, el director mencionó que el compositor amaba los juguetes. “La obra tiene momentos mágicos que me encantan: Laideronnette, impératrice des pagodes y Les entretiens de la Belle et de la Bête son sensacionales y se unen al final”. Mencionó también que El niño y los sortilegios es otra pieza del artista francés “que parece para niños”.
Mester comentó que dirigir nuevamente a la OSN “es un honor grandísimo. El año pasado se cumplieron 70 años de mi debut con ellos. Ya somos amigos. Tenía 19 años cuando los dirigí por primera vez, en 1954”.
Antes de concluir la charla e iniciar con el ensayo de la orquesta, Mester admitió que le gustaría volver a dirigir las Cuatro últimas canciones, de Richard Strauss.
“Siempre que me invita una orquesta, la pido, pero nadie quiere pagar al solista. Esa obra la quiero hacer antes de que me inviten allá arriba… o allá abajo, quién sabe. Tengo ganas de hacerla una vez más.
“Las dirigí por primera vez en 1969, con Elisabeth Schwarzkopf. Las he hecho cuatro o cinco veces, y no es suficiente tocarlas cinco veces. Esa la quiero hacer otra vez”, compartió el maestro.
El concierto de la OSN, con la batuta del maestro Mester, tendrá un último concierto mañana a las 12:15 horas en la sala principal del Palacio de Bellas Artes (avenida Juárez y Eje Central Lázaro Cárdenas).
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