Reunión de dos gigantes ante un mundo en tensión: ¿qué esperar de la visita de Trump a China?
Se espera que los líderes de EE.UU. y China discutan el comercio bilateral, el conflicto en torno a Irán, la situación en Taiwán y otros asuntos de interés mutuo


Donald Trump llegará a Pekín el 13 de mayo para una visita de Estado de dos días, la primera de un presidente estadounidense en ocho años. La visita tendrá lugar en medio de años de mutuas acusaciones, la guerra comercial, varios conflictos mundiales, rivalidad tecnológica y tensiones en torno a Taiwán.
La agenda prevista de visita incluye el jueves una reunión bilateral con el presidente chino, Xi Jinping, una visita al Templo del Cielo y un banquete de Estado, así como un almuerzo de trabajo el viernes. Se espera que Trump y Xi intenten estabilizar las relaciones entre sus países mediante acuerdos mutuamente beneficiosos y que traten de reducir las tensiones en una serie de cuestiones de la agenda internacional en las que sus posiciones divergen.

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¿Qué hay sobre la mesa?
No se ha anunciado oficialmente qué temas debatirán los dos líderes, pero tanto desde el lado chino como desde el estadounidense se barajan algunas hipótesis sobre lo que se incluirá en la agenda de las conversaciones.
Así, los funcionarios estadounidenses afirman que se debatirán los temas que ellos han denominado «Las cinco B«. Este quinteto incluye las compras chinas de aviones Boeing, carne de vacuno y soja estadounidenses, así como la creación de un consejo de inversión y un consejo de comercio, ambos organismos destinados a facilitar el comercio entre ambos países. Al mismo tiempo, la parte china considera que las negociaciones se centrarán en las «Tres T«, que incluyen los aranceles, las tecnologías y la cuestión de Taiwán.
Irán y petróleo
Se prevé que uno de los temas de las conversaciones sea la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán y sus implicaciones para el comercio mundial y el mercado energético, que se encuentra en crisis como consecuencia del bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán.
Un funcionario estadounidense señaló que Trump intentará presionar a China para que utilice su influencia con Irán y lo convenza de abrir la crucial ruta marítima y alcanzar un acuerdo de paz con Washington.
En este contexto, también podrían abordarse las sanciones estadounidenses contra las compañías petroleras chinas acusadas de comprar petróleo iraní, cuyo cumplimiento China ha prohibido. Al inicio de mayo el Ministerio de Comercio de China destacó que el país asiático «siempre se ha opuesto a las sanciones unilaterales que carecen de autorización de la ONU o de fundamento en el derecho internacional».

Comercio
En esta visita, Trump irá acompañado de los directores ejecutivos de más de una decena de las mayores empresas estadounidenses, entre las que se encuentran Apple, Cisco, Tesla, Goldman Sachs, Mastercard, Visa, Blackrock y otras. Entre ellos también se encontrará el director ejecutivo de Boeing, Kelly Ortberg, quien, según se espera, intentará cerrar un acuerdo con las aerolíneas chinas para la compra de unos 500 aviones 737 MAX, así como de decenas de otros modelos de aviones, en una operación que podría alcanzar decenas de miles de millones de dólares.
Otro tema de gran importancia será probablemente la exportación de elementos de tierras raras, que China restringió en respuesta a los aranceles de Trump. A finales de 2025, Washington y Pekín alcanzaron una tregua comercial preliminar, en virtud de la cual los aranceles estadounidenses se redujeron del 145 % al 19-24 %, y China reanudó la exportación de elementos de tierras raras. No obstante, la vigencia de este acuerdo finaliza en noviembre.

Bloomberg: Trump presionaría a Xi por su enfoque hacia Irán
Los analistas declararon a The Guardian que, en las negociaciones, Pekín tratará de prorrogar la tregua comercial vigente, mantener el acceso a las tecnologías estadounidenses y detener o revocar el endurecimiento de los controles de exportación de EE.UU. A cambio, podrían ofrecerse inversiones en la economía estadounidense, acuerdos con empresas o un acuerdo comercial estable a largo plazo sobre el suministro de minerales de tierras raras, que constituiría una licencia general para el acceso del país norteamericano a elementos de tierras raras y a imanes de tierras raras, con la condición de que no se utilicen con fines militares.
Taiwán
Trump y Xi también tendrán que hablar sobre la cuestión de Taiwán, que se autogobierna con una administración propia desde 1949, mientras que China la considera como parte irrenunciable de su territorio y la mayoría de los países, incluida Rusia, reconocen la isla como parte integral de la República Popular China.
En vísperas de la visita, Pekín ha señalado que Taiwán sigue siendo un tema prioritario en sus relaciones con Washington. «La cuestión de Taiwán afecta a los intereses fundamentales de China y constituye la primera línea roja que no se puede traspasar en las relaciones entre China y Estados Unidos», declaró el representante del Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático, Lin Jian.
Algunos expertos han destacado que China podría insistir en que la Administración de Trump modifique su retórica oficial respecto a Taiwán, manifestando su oposición a la independencia de la isla. Funcionarios estadounidenses, entre ellos Mira Rapp-Hooper, que fue la principal asesora de la Casa Blanca para la región durante la presidencia de Joe Biden, indicaron que un cambio de este tipo en la retórica es poco probable, aunque no descartaron la posibilidad de que Trump haga concesiones a Xi en esta cuestión.

¿Qué resultados podrían esperarse?
Los analistas discrepan sobre los posibles resultados de la visita de Trump a China. Así, Drew Thompson, exdirector para China, Taiwán y Mongolia en la Oficina del secretario de Defensa y actualmente investigador en la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur, sostuvo que se muestra «escéptico» respecto a que se alcancen resultados concretos en la reunión. «La probabilidad de que de estas conversaciones surja algo sustancial es prácticamente nula«, coincidió con él Allen Carlson, experto en China de la Universidad de Cornell.
Al mismo tiempo, Jonathan Sullivan, director de programas sobre China en el Instituto de Investigación Asiática de la Universidad de Nottingham, aseveró que, de cara a estas negociaciones, China «se encuentra en una posición bastante cómoda», ya que «ha superado la crisis energética mejor de lo que, en mi opinión, muchos esperaban, y observa cómo Estados Unidos se ve arrastrado al caos que ellos mismos han creado«.
Además, algunos expertos aseguraron que Trump se encuentra en una posición vulnerable y que incluso el anuncio de que la reunión ha sido un éxito podría provocar, en lugar de una positiva reacción por parte de la opinión pública, solo preguntas sobre qué concesiones ha hecho el mandatario estadounidense para alcanzar un entendimiento con Pekín. «De hecho, creo que una reunión muy positiva y aduladora podría ser, en cierto modo, el peor resultado posible, porque asustaría al resto de la región […] Si Pekín está muy satisfecho con el desarrollo de la reunión, eso probablemente sea una señal preocupante, en cierto modo, para Estados Unidos y nuestra posición de cara al futuro», afirmó Jonathan Czin, exexperto de la CIA en China que ahora trabaja en la Brookings Institution.
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Trump augura «cosas grandes» en vísperas de su reunión con Xi
Calificó a su par chino de como un líder «respetado por todos».

El presidente de EE.UU., Donald Trump, auguró «cosas grandes» para su país y China, en vísperas de su viaje al gigante asiático, donde se reunirá con su par, Xi Jinping.
«Tengo muchas ganas de viajar a China, un país increíble, con un líder, el presidente Xi, respetado por todos. ¡Nos esperan cosas grandes a ambos países!», escribió el mandatario en su red Truth Social.
Previamente, Pekín confirmó la cita entre los mandatarios para esta misma semana. «Por invitación del presidente chino, Xi Jinping, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizará una visita de Estado a China del 13 al 15 de mayo«.

Esta es la principal baza de China en la disputa comercial con EE.UU.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, informó que los mandatarios abordarán cuestiones clave de las relaciones bilaterales. «China está dispuesta a trabajar con Estados Unidos en un espíritu de igualdad, respeto y beneficio mutuo para ampliar la cooperación, gestionar las diferencias e inyectar más estabilidad y certeza en un mundo turbulento y cambiante».
Ya a finales de marzo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, daba a conocer la fecha. Entonces, calificó la futura reunión de «muy esperada».
Cuando ya se acerca la fecha, se supo que la Casa Blanca invitó a ejecutivos de grandes empresas a acompañar a Trump a este viaje. Entre las personas que se espera que se unan al mandatario están el director ejecutivo de Tesla, Elon Musk; el director ejecutivo de Apple Inc., Tim Cook; y el director ejecutivo de Boeing, Kelly Ortberg.
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Cómo EE.UU. perdió su ‘poder blando’ y China lo aprovechó
Mientras la Administración Trump recurre cada vez más a la presión militar y abandona la diplomacia, la imagen global de EE.UU. se deteriora, abriendo espacio para que China amplíe su influencia mediante la tecnología, el comercio y las nuevas herramientas de ‘poder blando’.

Una de las características clave del nuevo mandato de Donald Trump ha sido el desprecio casi total por el concepto de ‘poder blando’. Este término, acuñado por el politólogo estadounidense Joseph Nye, describe la capacidad de un Estado para alcanzar sus objetivos no mediante la presión, sino a través del atractivo, cuando otros desean imitarlo y seguir su ejemplo por voluntad propia.
Como señala el profesor de la Universidad de Harvard Stephen Walt, con el Trump 2.0, Washington ha renunciado de hecho a ese instrumento.
«La Administración ha utilizado la fuerza militar en más de media docena de países y sigue matando a presuntos narcotraficantes en el Caribe y el océano Pacífico, incluso cuando no sabe quiénes son, no puede demostrar que todos ellos estén de hecho involucrados en el tráfico de narcóticos y admite que estas acciones tendrán poco o ningún efecto sobre la disponibilidad de drogas ilegales», señala el experto.
«Por último, pero no por ello menos importante, abandonó la diplomacia y lanzó una guerra innecesaria y no provocada contra Irán, partiendo de la suposición errónea de que el régimen iraní se derrumbaría rápidamente y daría paso a un gobierno más de nuestro agrado», añade.
Sin preocuparse por la imagen
El experto destaca que las autoridades estadounidenses ni siquiera intentan «esconder el puño de hierro en un guante de terciopelo de justificación normativa».
En su opinión, la presión sobre las universidades, la estricta política migratoria y la salida de organizaciones internacionales socavan la imagen global de Estados Unidos. Esto se debe, entre otras cosas, a la orientación de la Administración Trump hacia resultados rápidos y espectaculares, pero a corto plazo.

Trump: «Voy a ver al presidente Xi y le diré que estoy liderando»
En contraste, Walt recuerda que los mayores éxitos de Estados Unidos —como la OTAN, el Plan Marshall o el movimiento por los derechos civiles— se debieron precisamente al uso de instrumentos de ‘poder blando’.
«Por el contrario, algunos de los mayores fracasos de la política exterior estadounidense (por ejemplo, Vietnam, las guerras interminables en Irak y Afganistán, el derrocamiento de Muamar Gadafi en Libia o la actual debacle en Irán) se debieron a la creencia de que un poder duro suficiente garantizaría el éxito«, compara el profesor.
China refuerza su posición
En este contexto, el principal rival geopolítico de Washington —Pekín— va consolidando poco a poco su posición. Según datos de Gallup, el índice de aprobación de China en el mundo ya supera al de EE.UU.: un 36 % frente a un 31 % en 2025.
Mientras, el columnista del Financial Times Gideon Rachman destaca que si bien antes China estaba por detrás de Japón, con su anime, y de Corea del Sur, con el K-pop, en el ámbito de la influencia cultural, ahora la situación está cambiando. La popularidad de TikTok, el crecimiento del turismo y la expansión de la industria automotriz china amplían su atractivo global.

EE.UU. hace un llamado a China antes de la cumbre entre Trump y Xi
Además, el gigante asiático ha convertido su modelo de IA DeepSeek en código abierto, lo que ha propiciado su rápida difusión por todo el mundo. La semana pasada, Pekín eliminó los aranceles sobre los productos de todos los países africanos, lo que contrasta radicalmente con la política de Trump.
«Las ventas de Tesla se desplomaron en Europa en 2025, lo que muchos han atribuido a la estrecha relación del fundador de la empresa, Elon Musk, con Donald Trump. Mi concesionario local de Tesla en el oeste de Londres cerró hace poco y ahora es una sala de exposición para las marcas automovilísticas chinas de rápido crecimiento Omoda y Jaecoo», pone el columnista como ejemplo.
«La rivalidad entre Estados Unidos y China se centra cada vez más en qué nación hará más por moldear el futuro económico y tecnológico del mundo. ¿Adoptarán los terceros países los estándares tecnológicos chinos o los estadounidenses? ¿Llegarán los vehículos eléctricos chinos a dominar el mercado automotriz mundial? La imagen global de un país puede influir poderosamente en esas decisiones», concluye el analista.
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