¿Quién entiende a la Unión Europea?
Si la UE sacara bien las cuentas, el resultado sería que lo mejor es dejar ir las tropas yanquis y todo lo que huela a guerra y a malas relaciones.


El enredo que está provocando la Unión Europea sacrificando alfiles y caballos a cambio de peones en su encrucijada entre Moscú, Washington, Kiev y Teherán, es muy difícil de entender y más complejo desenredar. Esos son los cuatro puntos cardinales de las políticas internas de sus miembros, con Alemania como el más vivo ejemplo de ese nudo gordiano que los atenaza y ahoga.
Los escenarios que enfrenta el viejo continente no están montados por Moscú, aunque sea la diana equivocada de los francotiradores de Berlín, París, Londres, Roma y otros, y tampoco es Teherán, que entró al set no por voluntad propia, sino que lo empujaron y convirtieron en objetivo de las cámaras y los reflectores.
Si de lo que se trata es de hallar culpables del encharcamiento hasta las narices que amenaza con ahogar a los 27 países de la UE, la vara campesina que busca agua en el subsuelo apuntará a Washington y Kiev, el primero por inducir a Rusia a concretar una operación militar de prevención para impedir un cerco de la OTAN que, de haberse realizado, es probable que toda Europa ya fuera un gran cráter sin vida, y el resto del planeta invivible.
El segundo, Ucrania, por prestarse a ser la punta de lanza de Estados Unidos y violar todo lo acordado que mantenía la paz europea en un equilibrio razonable, en especial lo convenido en Minsk, e incitar al conservadurismo europeo a facilitar la trama ideada por Joe Biden y Volodimir Zelensky, de defender el desplazamiento de la OTAN al este y dar todo su apoyo a un régimen neonazi cuando sabía que las complicaciones serían enormes.
Es decir, que la UE se metió en la candela por voluntad propia, porque sus dueños son Estados Unidos y Ucrania, no Rusia ni la Unión Europea. Si la UE se hubiese puesto los pantalones largos y tomado algún antídoto contra la irracionalidad, hubiera sido suficiente un regreso a la mesa para reconsiderar Minsk, y un stop creíble, comprobable y controlable, al avance de las fuerzas otanistas hacia el abismo.
Pero no fue así. Pudieron más los intereses y objetivos políticos y económicos internos de quienes pensaban beneficiarse a manos llenas de una guerra de la que sus generales alemanes, británicos franceses, italianos y otros, debieron advertir que no sería victoriosa para Ucrania.
Hay culpa también de los economistas y estrategas administrativos de la UE quienes no alertaron como correspondía, de que un enfrentamiento con Moscú podría conducir a una crisis económica y financiera sumamente fuerte, en particular en el sector energético, porque no tenían una cadena de suministro fuerte, abundante y confiable, para reemplazar la segura y sólida que le ofrecía Rusia.
Los atentados a los gasoductos Nord Stream 1 y 2, perjudicaron la economía rusa, pero eliminaron la posibilidad de forma permanente de que Alemania, Italia, los Países Bajos, Francia, República Checa, Finlandia y Lituania se abastecieran de energía barata y fueran obligados a acelerar su reconversión energética, recurriendo a la importación masiva de gas natural licuado más caro y con gran incertidumbre, y beneficiar así a Estados Unidos y Catar, los principales suministradores.
La mayor incongruencia de Europa es que, siendo incomparablemente más ventajosa la paz con Rusia que la guerra, e incluso más gananciosas las relaciones comerciales con Moscú y Beijing, incluyendo el petróleo, se obstinen en hacer suya la guerra en Ucrania, y presten una timorata y hasta dudosa oposición a la de Estados Unidos e Israel contra Irán, los culpables directos de la crisis petrolera cuya tendencia es a complicarse y superar en todo sentido la de 1973 cuando nació el petrodólar, por suerte ya en extinción.
Lo más ignominioso es que los 27 países de la UE perdieron soberanía ante EE.UU. y no la han podido recuperar, al extremo de que algunos jefes de Estado o Gobierno son blanco de burlas y amenazas de Donald Trump, unos resistiendo a pie firme las estocadas —porque los insultos públicos son muchos—, y otros como esposas regañonas, pero incapaces de deshacer el matrimonio.
Esas contradicciones e incongruencias de la Europa de los 27, mortifican un poco cuando se sabe que si defendieran su independencia, y sus líderes miraran más hacia las necesidades de sus pueblos y no tanto a sus bolsillos o sus ambiciones de perpetuarse en el poder, los europeos no vivirían en la zozobra de congelarse el próximo invierno, de que la crisis los arrase como en las anteriores, porque se pueden romper sus endebles cadenas de suministro, o porque sus jefes se involucren más en conflictos que no son suyos y no les aportan beneficios, sino dolores de cabeza.
Aceptan, ante los ojos de sus pueblos, el chantaje abierto y descarado de Trump, como la retirada de sus tropas que, lo más probable, es que afecte más a Estados Unidos que al viejo continente si se concretara. Pero da la impresión de que nadie quiere hacer esa ecuación, y en su lugar piensan en una remilitarización, innecesaria si la concordia llegara para todo el continente.
Si la UE sacara bien las cuentas, el resultado sería que lo mejor es dejar ir las tropas yanquis con todo y sus cohetes y bases, y todo lo que huela a guerra y a malas relaciones, que hoy predominan como si se estuviera en la época de Napoleón Bonaparte, y no en un momento más civilizado que invita a trabajar de conjunto para hacer más agradable habitar la casa común.
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La UE aprueba sanciones contra colonos y asentamientos israelíes tras meses de bloqueo político
Los ministros de Exteriores acuerdan medidas contra la violencia de colonos en Cisjordania mientras continúan las divisiones sobre el veto a productos procedentes de territorios ocupados.
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11/05/2026
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El Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares. – Fuente: Wikimedia CC 2.0
La Unión Europea ha aprobado este lunes nuevas sanciones contra colonos israelíes y organizaciones vinculadas a los asentamientos ilegales en Cisjordania por los continuos actos de violencia contra la población palestina. La decisión llega tras meses de bloqueo político dentro del bloque comunitario y en un contexto marcado por la devastación en Gaza y las reiteradas violaciones del alto el fuego por parte de Israel.
La alta representante de Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, confirmó el acuerdo a través de un mensaje publicado en la red social X. “Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE acaban de dar luz verde para sancionar a colonos israelíes por la violencia contra palestinos”, señaló la jefa de la diplomacia europea.
Hasta ahora, las sanciones habían quedado bloqueadas por el veto de Hungría, gobernada hasta hace un mes por el ultranacionalista Viktor Orbán, así como por las reticencias mostradas por Alemania e Italia. La llegada al Gobierno húngaro de Péter Magyar ha facilitado el desbloqueo de las medidas, después de que el nuevo Ejecutivo indicara que no impediría sanciones respaldadas ampliamente por los socios europeos.
Pese al acuerdo alcanzado, los Estados miembros no lograron consenso sobre una de las medidas más reclamadas por varios países: el veto al comercio de productos procedentes de asentamientos ilegales israelíes. Kallas reconoció que varios gobiernos exigieron avanzar en esa dirección y aseguró que la Comisión Europea seguirá trabajando en nuevas propuestas.
Entre los países que han presionado para endurecer la respuesta europea destaca España. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, reclamó este lunes que los países de la UE votaran “de una vez” sanciones que incluyan “el veto a productos que provengan de los territorios ocupados, las sanciones a los colonos violentos y las sanciones para la expansión ilegal de los asentamientos en Cisjordania”.
Albares defendió que estas medidas responden al “mero cumplimiento” de las opiniones consultivas emitidas por el Tribunal Internacional de Justicia sobre la ocupación israelí de territorios palestinos.
En paralelo, la Unión Europea también aprobó sanciones contra dirigentes de Hamás. Kallas justificó la doble vía de medidas asegurando que “los extremismos y la violencia tienen consecuencias”.
El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, celebró igualmente la decisión europea y afirmó que las sanciones afectan a “las principales organizaciones israelíes culpables de apoyar la colonización extremista y violenta de Cisjordania”. Según Barrot, estos actos “gravísimos e intolerables” deben cesar “sin demora”.
El jefe de la diplomacia francesa recordó además que la UE también ha castigado a dirigentes de Hamás, organización a la que responsabilizó de “la peor masacre antisemita desde la Shoá”, en referencia al ataque del 7 de octubre de 2023.
La Comisión Europea ya había planteado en septiembre de 2025 un paquete de sanciones contra productos procedentes de asentamientos ilegales, además de medidas contra ministros israelíes y asociaciones de colonos extremistas. Sin embargo, la iniciativa quedó paralizada tras la intervención del presidente estadounidense, Donald Trump, que impulsó una propuesta para Gaza acompañada de un alto el fuego posteriormente incumplido en repetidas ocasiones.
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