‘El amigo silencioso’: la vida secreta de las plantas en una cálida y exigente película de vanguardia
La temática insólita, relacionada con la naturaleza, puede llevar a cierta frustración por la falta de conclusiones



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En abril y mayo, después del desembarco y el reinado en la taquilla, las conversaciones y los medios de comunicación de buena parte de las mejores películas del año durante los meses anteriores, se suele producir una curiosa mezcla en la cartelera de cine: aisladas grandes producciones de enorme tirón y éxito popular, junto a un cargamento de títulos menores o interesantes, pero de difícil digestión, que por fin encuentran acomodo en las salas. Así, en las últimas tres semanas, con cifras de hasta 17 estrenos cada viernes, se ha colado un trío de obras de enorme exigencia incluso para el espectador más avezado en el cine de vanguardia (o de arte y ensayo). Todas ellas premiadas en grandes festivales, en torno a las dos horas y media de duración, y distribuidas por empresas amantes del riesgo, tanto en el arte como en los negocios.
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A la rocosa El sonido de la caída, de la alemana Mascha Schinlinski, y a la mastodóntica Resurrection, del chino Bi Gan, ambas galardonadas en Cannes (Premio del Jurado y Premio Especial del Jurado, respectivamente), analizadas con criterio en este periódico, pero que junto a comentarios entre lo encomiable y lo excelso han encontrado algunos detractores detrás de su carácter críptico, le sucede ahora El amigo silencioso, premio de la Crítica Internacional en Venecia y Espiga de Plata en Valladolid, dirigida por la húngara Ildikó Enyedi. Un terceto que, en realidad, poco tiene que ver en cuanto a estilos (a este crítico le atrajo la primera y resbaló con la supuesta belleza de la segunda), salvo el hecho de huir de la tiranía del relato y de la narración convencional.

Tres historias cruzadas en distintos tiempos, pero en un mismo lugar —una prestigiosa universidad alemana, sita en la ciudad medieval de Marburgo—, convergen en El amigo silencioso: la de un neurólogo hongkonés del año 2020, especializado en el estudio de la actividad cerebral de los bebés ante nuevos estímulos, que durante su estancia en la institución decide bifurcar sus ensayos hacia la naturaleza; la de la primera mujer universitaria del lugar, que en 1908 descubre a través de la fotografía ciertos patrones en las plantas; y la de otro joven estudiante, este de 1972, que comprueba cómo la maceta del geranio de su ventana parece reaccionar a la presencia humana y a los estados de ánimo. Los tres personajes, y los tres tiempos, en torno a un gingko biloba, uno de los árboles más antiguos del mundo, con sus raíces en la tierra del jardín de la universidad desde 1832.
El eje central es la ilusión de convertir las reacciones de las plantas en un lenguaje propio: “Sería genial descubrir lo que piensa una hoja de trébol antes de que un caballo se la coma”, dice, entre la sorna y la fascinación, uno de los personajes. De este modo, las teorías del renombrado botánico sueco Carlos Linneo se entrecruzan con la actividad de la mimosa pudica, la planta “inteligente” que toma decisiones como defensa contra los depredadores, y con referencias cultas como el libro de Goethe La metamorfosis de las plantas, los poemas de Rilke en Elegías de Duino, y hasta un precioso pasaje musical del preludio del acto I de Lohengrin, de Wagner, que se intercala con un soberbio diseño sonoro de la banda sonora, y con distintos tipos de fotografía para cada segmento: una de corte digital contemporáneo; otra en blanco y negro, en 35 mm, y una tercera, de grano duro y colores saturados, casi cercana al súper 8.
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La condición efímera del ser humano (presente en el poemario de Rilke) va de la mano de un cierto misticismo, pero también de la ambición científica, y entre la evidente calma de la película se cuelan un par de temáticas sociales: el deplorable machismo en el segmento de la pionera universitaria de 1908, y la incomprensión general en cada uno de los tres tiempos ante los experimentos de sus protagonistas. Enyedi, con dos películas anteriores bastante más cargantes y grandilocuentes que esta inclasificable joyita (En cuerpo y alma, de 2017, y La historia de mi mujer, de 2021), despliega así una temática insólita que, no obstante, y como no podía ser de otro modo, puede llevar a cierta frustración por la falta de conclusiones.
EL AMIGO SILENCIOSO
Dirección: Ildikó Enyedi.
Intérpretes: Tony Leung, Luna Wedler, Enzo Brumm, Léa Seydoux.
Género: drama. Hungría, 2025.
Duración: 145 minutos.
Estreno: 15 de mayo.
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