HAITÍ EN LA ENCRUCIJADA: Entre el mal del americanocentrismo-imperialismo y la esperanza del pueblo
El americanocentrismo-imperialismo se presenta como la única solución, como el único salvador, cuando en realidad, está siendo la raíz de todos los males, ¿cómo es posible que, siendo tan poderoso, no haya podido resolver estos problemas en más de un siglo de historia por sí mismo?


Carlos Francisco Bauer
13 de mayo de 2026
Golpes estadounidenses-centristas-imperialistas en Haití
Haití sufrió cinco grandes golpes de Estado a lo largo de su historia, orquestados por potencias imperialistas en un intento de socavar el proceso revolucionario y el pueblo haitiano. El primer golpe se produjo después de la Revolución de 1804, cuando el imperialismo francés impuso una enorme deuda externa a la Revolución Haitiana y bloqueó a la nación recién formada y abolicionista, un ejemplo para el mundo. El segundo golpe ocurrió con la intervención del imperialismo norteamericano o americano-céntrico en 1915, como parte de su plan estratégico para el Caribe y en su trayectoria para convertirse en la superpotencia del mal que se convertiría en las décadas siguientes.
El tercer gran ataque al pueblo haitiano ocurrió con el golpe de Estado y las largas dictaduras de los Duvalier, de 1957 a 1986, con el objetivo de reprimir la revolución de 1946 iniciada por Jacques Roumain, Jean Price-Mars, J. S. Alexis y muchos otros, que construyeron el movimiento afro-marxista, el movimiento indígena y el movimiento de Negritude, entre otros. La cuarta gran agresión fue la incorporación de mecanismos neoliberales, como el MICIVI, desde 1993, hasta el MINUSTAH, en 2004, que derrocaron a Jean-Bertrand Aristide dos veces. La quinta gran afrenta está ocurriendo actualmente con la formación del Grupo Core, siguiendo la misma lógica de MICIVI y MINUSTAH, y la formación de grupos armados por la Embajada de los Estados Unidos y la CIA, es decir, el imperialismo estadounidense-centrista.
Interferencia estadounidense-interferencia imperialista actual en Haití
Actualmente, movimientos sociales haitianos como Tèk Kole Ti Peyizan Ayisyen, PAPDA, MPP, MPMKP, Brigada Dessalines, UNO, CERCLE JANIL y MODEPA, junto con la visita de la delegación internacional del Movimiento ALBA, denuncian la inacción del Consejo Presidencial de Transición (CPT) en relación con la profunda crisis de seguridad. El Movimiento Campesino Papay (MPP), representado por Jean Baptiste Chavannes, denuncia el proyecto neocolonial-neoliberal del CPT y su misión antidemocrática y servil de modificar la Constitución de 1987 a través de un referéndum. Argumentan que el gobierno provisional sirve sobservidamente sólo a los intereses imperialistas-estadounidensecentristas de los Estados Unidos y a su perspectiva estadounidense, ambos totalmente responsables de la situación en Haití.
Por otro lado, la Plataforma
Haitiana de Defensa de Alternativas al Desarrollo (PAPDA) denuncia que el dinero, las armas y las municiones suministradas a las pandillas provienen directamente del americanismo, es decir, del imperialismo estadounidense, mientras que el Estado haitiano está legal y cínicamente prohibido adquirir armas. Todo esto es parte de la misma estrategia para debilitar al pueblo y subyugar al Estado. Se trata de una política global de agresión de los Estados Unidos, que en Haití se manifiesta en el ascenso de bandas criminales armadas, en connivencia con la extrema derecha y el fascismo, tanto en Haití como en todo el continente.
Por ejemplo, en Haití, ocupan lugares estratégicos, como la mayor central hidroeléctrica en Péligre, en el centro del país, que representa el 30% de la electricidad. También atacaron el hospital universitario de Mirebalais. Los prolongados y devastadores cortes de energía afectan a los hogares y hospitales, interrumpiendo la vida cotidiana y el tratamiento de los pacientes. Las autoridades no investigan, y mucho menos castigan a los responsables. La coalición criminal Viv Ansanm (Vivamos Juntos), los talibanes haitianos y más de 400 pandillas también incendiaron maquinaria pesada perteneciente a la Policía Nacional Haitiana (PNH) como parte de una campaña planificada para desacreditar a las principales instituciones, que son cómplices.
Se estima que más de 1,5 millones de personas han sido desplazadas por la violencia y más de 34 mil han sido deportadas de la República Dominicana en los últimos meses, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Estas son estrategias criminales de imperialismo y americanismo-centrismo, que corrompen todas las instituciones desde dentro, impidiendo la participación popular en su formación y la realización de elecciones libres, al mismo tiempo que bloquean la posibilidad de que la sociedad haitiana se fortalezca con ayuda externa en salud, educación, asuntos militares, tecnología, etc., y, simultáneamente, orquestan fuerzas externas como Kenia y tantas otras contenidas, por ejemplo, en el MINUSTAH y en el Core Group, impidiendo cualquier tipo de reparación o castigo por todas las injusticias cometidas.
En este contexto, el americanocentrismo-imperialismo se presenta como la única solución, como el único salvador, cuando en realidad, está siendo la raíz de todos los males, ¿cómo es posible que, siendo tan poderoso, no haya logrado resolver estos problemas en más de un siglo de historia por sí mismo? Cuando se realiza una investigación mínima sobre los fenómenos emergentes, aparecen como las principales causas, y los medios hegemónicos, con la lógica del montaje, desinforman (otros un derecho humano violados), distorsionan, ocultan, disuaden y hacen que la víctima parezca que se está culpando a sí misma.
Una solución anapolítica viable para el americancentrismo-imperialismo
Esta es una situación de profunda crisis, cuyos efectos son múltiples, pero cuya causa raíz es singular: el imperialismo-americanocentrismo. La solución es compleja, pero su causa raíz también es singular: el pueblo haitiano decide y resuelve sus propios asuntos. Según los movimientos sociales haitianos, mientras el pueblo sea atacado y excluido intencionalmente de la vida política, la crisis se profundizará. La economía destructiva, estadounidense-céntrica, de muerte y dominación prefiere gastar sumas exorbitantes en la destrucción de naciones (necroeconomía) en lugar de establecer relaciones éticas de beneficio mutuo en una economía de la vida, una bioeconomía de vivir y dejar vivir.
La solución anapolítica (política popular verdaderamente democrática) significa política con la participación directa de las comunidades, grupos étnicos, del pueblo y de la sociedad civil, sin interferencia extranjera, en todos los niveles y abordando todos los problemas sociales. La verdadera libertad democrática popular reside en esta posibilidad, que es plenamente viable, dejando de atacar y matar al pueblo (los pueblos) y dejando de inventar macroproblemas sin solución aparente.
Autor: Carlos Francisco Bauer es argentino, historiador, antropólogo, filósofo, doctor bajo la dirección de Enrique Dussel y co-orientado por Alberto Parisí. Invitado a la sesión de trabajo presidida por Fidel Castro titulada “Fidel Castro con los Intelectuales: Por la Paz y por el Medio Ambiente”, La Habana, Cuba. Profesor de la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA-Brasil).
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