Las pirámides egipcias fueron construidas a prueba de terremotos
Mediciones en el interior de la Gran Pirámide de Guiza muestran cómo su diseño impide amplificar las vibraciones del exterior



Almería – 21 MAY 2026 – 11:00 AST
El 7 de agosto de 1847 se produjo un gran terremoto en Egipto. Con su epicentro en la región de Fayún, 100 kilómetros al sur de El Cairo, los documentos históricos hablan de decenas de muertos y centenares de edificios derruidos. Pero las pirámides siguieron en pie. Algunas, como la Gran Pirámide de Guiza, la de Keops, llevan soportando temblores desde hace unos 4.600 años. Un análisis de las vibraciones en el interior de la tumba publicado este jueves en Scientific Reports muestra cómo su diseño amortigua las frecuencias vibratorias del exterior, evitando amplificar el impacto de los temblores.
“Los relatos históricos indican que el terremoto aflojó muchas de las piedras de revestimiento exterior restantes de las pirámides de Guiza, y algunos bloques se desprendieron”, cuenta Mohamed ElGabry, investigador del Instituto Nacional de Investigación de Astronomía y Geofísica (NRIAG, por sus siglas en inglés) y primer autor del estudio. “Sin embargo, el cuerpo principal de la Gran Pirámide (y las demás pirámides) permaneció en gran parte intacto y estructuralmente sólido”, añade.
Los arquitectos e ingenieros siempre han destacado la estabilidad de las pirámides de Egipto, durante miles de años los edificios más altos jamás levantados por los humanos. Algunas de las razones son obvias: una estructura piramidal, con los tres lados de la base midiendo 230,33 metros cada uno, que va menguando mientras se eleva hasta los 146,59 metros (originales), y que culminaba en un piramidión de unos centímetros de área (se perdió y ahora termina en una cumbre de 9×9 metros), hace que la mayor parte de la masa se concentre en la parte inferior. Además, ese mismo diseño rebaja el centro de gravedad. Pero eso no lo explica todo: la pirámide de Keops, construida con 2,3 millones de bloques pegados (y no siempre) con algo de yeso, se comporta como una unidad.

“Imaginémosla como un columpio: cada estructura tiene un ritmo preferido al que vibra con mayor facilidad”, dice ElGabry. Mediante un sistema llamado método sísmico HVSR (siglas en inglés de Ratio Espectral Horizontal a Vertical) o método Nakamura, midieron las vibraciones naturales en una treintena de puntos de la pirámide de Keops, desde la cámara de la reina hasta la del faraón, pasando por los conductos de ventilación y las escombreras. Con muy pocas variaciones, la vibración siempre es la misma. “Descubrimos que la mayor parte de la Gran Pirámide vibra naturalmente a unas 2,3 vibraciones por segundo (2,3 hercios, Hz). Esto nos indica que está extremadamente bien construida y es uniforme en toda su extensión; se comporta como una sola estructura sólida, en lugar de muchas piezas separadas”, detalla.
Esto significa que la pirámide vibra de forma muy uniforme y equilibrada desde la base hasta la cima y a través de sus diferentes partes internas (cámaras, pasajes, conductos). “Prácticamente no existen zonas débiles que se comporten de forma muy diferente al resto”, dice ElGabry. Esta homogeneidad, añade el investigador egipcio, “es excelente para la estabilidad, ya que reduce la probabilidad de que se formen tensiones internas peligrosas y grietas durante un terremoto”.
Durante sus mediciones observaron algo que consideran muy relevante. Las vibraciones captadas en el entorno de la pirámide son diferentes a las del interior. El suelo que la rodea vibra a una frecuencia mucho menor, unos 0,6 Hz, mientras que la pirámide vibra a 2,3 Hz. Debido a que estas dos frecuencias son bastante diferentes, la pirámide no entra en resonancia con el suelo durante un terremoto y eso es clave. “La resonancia es como empujar a un niño en el columpio al ritmo exacto: incluso pequeños empujones hacen que suba muy alto”, vuelve a comparar ElGabry. Porque si las frecuencias coinciden, el temblor se vuelve mucho más fuerte y destructivo. “La gran diferencia de frecuencias entre la pirámide y el suelo evita esta peligrosa amplificación, lo que ayuda a que el monumento se mantenga estable”, completa.
“El periodo natural fundamental de vibración de la pirámide está alejado del periodo de vibración característico del suelo sobre el que se apoya”, explica Amadeo Benavent, investigador principal del grupo de investigación en ingeniería sísmica de la Universidad Politécnica de Madrid. “Eso evita que, cuando ocurre un terremoto, el movimiento horizontal del suelo y el de la pirámide entren en resonancia”, añade. Como sucede con el sonido cuando se solapan varias voces, “el fenómeno de la resonancia es potencialmente muy dañino porque hace que los desplazamientos horizontales de la estructura crezcan mucho”, detalla Benavent, que ha podido revisar la investigación.
Además de la distribución de la masa, hay otros factores que dan sismorresistencia a la pirámide de Keops. Uno son los millones de juntas entre los bloques, que ayudan a disipar parte de la energía que introduce el terremoto en la pirámide. Otro está en la base. “He visitado recientemente la zona, al asistir como miembro invitado a un congreso de geología del Mediterráneo oriental, y he podido comprobar que la plataforma de las pirámides está constituida por un potente estrato de calizas bien cementadas, lo que seguramente confiere a estas edificaciones un sustrato estable y rígido”, relata Juan Ignacio Soto, del departamento de geodinámica de la Universidad de Granada y experto en tectónica.
Los egipcios creían en una vida más allá de esta. La construcción de sus pirámides, que no son otra cosa que tumbas a lo grande, se justifica por ese sistema de creencias. Y si el faraón va a tener una vida eterna, su pirámide también lo debe ser. Todo indica que las construyeron con esa idea de eternidad. Pero la racionalidad arquitectónica para lograrla es muy diferente a la actual, al menos frente a los terremotos. Como concluye Mohamed ElGabry, “la pirámide es extremadamente rígida en comparación con muchos edificios altos modernos”. De hecho, su idea para enfrentar un seísmo es la opuesta: “Un rascacielos se diseña intencionalmente para ser relativamente flexible”.
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