¿Puede Israel sabotear el acuerdo entre Trump e Irán?
Mientras Washington y Teherán intentan acercar posiciones tras meses de guerra y tensión regional, en Israel crece la preocupación por un posible acuerdo que podría cambiar el equilibrio de fuerzas en Oriente Medio.


En medio de las negociaciones en curso entre Estados Unidos e Irán, las autoridades israelíes, que de hecho se han quedado al margen del proceso, muestran cada vez más abiertamente su descontento ante la perspectiva de un posible acuerdo.
Este lunes, el primer ministro del país, Benjamín Netanyahu, pidió que se intensificaran los ataques contra Hezbolá en el Líbano, y poco antes mantuvo una tensa conversación con Donald Trump, tras la cual, según Axios, «estaba que echaba humo».
Los expertos consideran que cualquier acuerdo entre Washington y Teherán supondrá un duro golpe para las posiciones de Tel Aviv, por lo que la parte israelí podría intentar sabotear el proceso de negociación.
Sin interés en la paz
Los analistas señalan que Israel no considera que una solución pacífica sea un escenario beneficioso para sí mismo y persigue objetivos regionales de mayor alcance.
«Israel no está interesado en una solución pacífica. Su objetivo es establecer control sobre la región y eliminar cualquier perspectiva de otorgar derechos políticos a los palestinos»
«Esa ha sido la política de Israel desde su fundación. Irán es el único país importante de Asia Occidental que apoya de manera concreta y constante la resistencia palestina. Por lo tanto, Israel hace todo lo posible —incluso con la ayuda de Estados Unidos— para debilitar a Irán y despojarlo de su estatus de potencia regional», afirmó en una conversación con RT, Yakov Rabkin, profesor emérito de Historia de la Universidad de Montreal (Canadá) y el autor del libro ‘Israel y Palestina: violencia perpetua’.
A su vez, Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable, considera que cualquier acuerdo alcanzado supondría una derrota para Israel. «No debería haber ninguna duda, sin embargo, de que si se llega a un acuerdo definitivo —y cualquier acuerdo duradero requerirá casi con toda seguridad un alivio sustancial, si no total, de las sanciones contra Irán—, esto constituiría una derrota estratégica devastadora para Tel Aviv«, señaló el experto.
La guerra como medio para mantener el poder
Para el Gobierno de Netanyahu, los conflictos en varios frentes se han convertido desde hace tiempo no solo en un instrumento de política exterior, sino también en una forma de conservar el poder dentro del país.

«Netanyahu quiere evitar elecciones anticipadas, que probablemente perdería, y la guerra ayuda a desviar la atención pública de los fracasos y las crisis internas hacia el discurso de la movilización nacional. Las encuestas no muestran ningún impulso político importante para él, pero la guerra le dio algo que un alto el fuego no le habría dado. Le permitió mantener una agenda centrada en la seguridad, retrasar la presión de la oposición y posponer el momento del ajuste de cuentas político directo», indicó a RT Murad Sadygzade, presidente del Centro de Estudios de Oriente Medio de Moscú.

El gran plan de Netanyahu detrás de todas sus guerras en Oriente Medio
Sin embargo, Yakov Rabkin duda de que el primer ministro israelí haya logrado convertir los conflictos en una ventaja electoral. «La sociedad israelí, que en general apoya la agresión contra Irán, el Líbano y los palestinos, está dividida respecto a Netanyahu. Siguen existiendo muchas dudas sobre su responsabilidad en el fracaso del sistema de seguridad en octubre de 2023. Además, Israel no ha logrado los objetivos declarados: desarmar a Hamás, neutralizar a Hezbolá y, sobre todo, derrotar a Irán, incluso en alianza con Estados Unidos. Así que, en definitiva, el gobierno israelí no tiene nada logrado«, señaló el profesor.
«Lo que realmente ha alcanzado es el genocidio de los palestinos en Gaza, las masacres de palestinos en Cisjordania y, por supuesto, la destrucción de miles de ciudadanos iraníes»
«Todo esto ha socavado drásticamente el apoyo a Israel en los países occidentales, sin el cual simplemente no puede sobrevivir», agregó.
Por manos ajenas
No obstante, los expertos consideran que es poco probable que las autoridades israelíes se lancen a una confrontación abierta con Trump, quien sigue contando con un alto nivel de apoyo dentro de Israel. El propio presidente estadounidense parece haberlo reconocido al escribir que goza de un «índice de aprobación del 99 %» en Israel y que él mismo podría postularse para primer ministro allí.

Por esta razón, según Yakov Rabkin, Israel ya podría recurrir a la ayuda de su influyente ‘lobby’ en Estados Unidos y de los políticos vinculados a él para impedir que se concrete el acuerdo. Recordó una vieja cita del primer ministro: «Yo sé lo que es Estados Unidos. Estados Unidos es algo que se maneja con mucha facilidad, se mueve en la dirección que queremos. No se interpondrán en nuestro camino».
En este contexto, el AIPAC (Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos), la mayor organización lobista israelí en EE.UU., comenzó a compartir las publicaciones de todos los políticos estadounidenses que critican el acuerdo y abogan por continuar la guerra.
Dos senadores republicanos clave ya han expresado su escepticismo respecto al acuerdo: Ted Cruz y Lindsey Graham*. Al mismo tiempo, un asesor del hijo exiliado del último sah de Irán, Reza Pahlaví, ha acusado a Trump de «rendición total».

Los enemigos del pacto: quién intenta bloquear el acuerdo entre Trump e Irán
«Israel cuenta con un poderoso ‘lobby’ en Estados Unidos, cuya eficacia no se ve afectada por la opinión pública por el momento. Hace muy poco demostró su fuerza durante las elecciones primarias del Partido Republicano en el estado de Kentucky. Las fuerzas proisraelíes invirtieron una cantidad de dinero sin precedentes para lograr la derrota de un candidato que se atrevió a criticar a Israel», indicó Rabkin.
«Esa victoria podría resultar, desde luego, pírrica, pero por ahora agentes de influencia israelíes tan experimentados como los senadores Ted Cruz y Lindsey Graham* siguen teniendo un peso político considerable. E Israel mismo puede volver a atacar Beirut, socavando así el posible acuerdo entre Irán y Estados Unidos —no olvidemos que hasta ahora solo es hipotético. E Irán insiste en incluir al Líbano en cualquier solución pacífica», concluyó.
*Lindsey Graham está incluido en Rusia en la lista de terroristas y extremistas.
¿Cómo un acuerdo con Irán podría reconfigurar el orden petrolero mundial?
Analistas creen que el sobreprecio preventivo que incorpora el riesgo será más alto.

Aunque Estados Unidos e Irán lleguen a un acuerdo que reabra el estrecho de Ormuz, el mercado petrolero resultante será muy diferente al que existía antes del conflicto, informa Axios.
A parte de que los países del golfo Pérsico necesitarán tiempo para reanudar la caída de producción de petróleo, la Agencia Internacional de la Energía advirtió en su informe de mediados de mayo que, incluso tras la retirada de las minas, se necesitarán al menos dos o tres meses para reanudar las exportaciones de forma estable.

¿Qué pasaría si el estrecho de Ormuz permanece cerrado?
Ben Cahill, analista petrolero de la Universidad de Texas en Austin, señaló que la velocidad de la normalización también dependerá en gran medida de si los armadores y las tripulaciones se sienten seguros para transitar. Puesto que persisten dudas sobre si Irán impondrá tasas, medidas de seguridad o tarifas de seguros adicionales, el experto consideró que «podría ser un proceso intermitente, a medida que los transportistas reacios al riesgo vayan superando estas incertidumbres».
Por su parte, Edward Fishman, exasesor del Departamento de Estado de EE.UU., teniendo en cuenta que los funcionarios del país persa ya estarían barajando nuevas tarifas para los buques petroleros, consideró que esta medida podría reportar a Teherán decenas de miles de millones de dólares al año, que incluso alcanzarían hasta 100.000 millones.
Un bloqueo con cambios presentes y futuros
Antes de la crisis, el mercado petrolero infravaloraba los riesgos sobre la infraestructura y el transporte marítimo. Ahora, los analistas creen que la «prima de riesgo geopolítico», es decir, el sobreprecio preventivo que incorpora el riesgo, será más alta. Clayton Seigle, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, asegura que «habrá una prima de precio permanente asociada a un entorno operativo permanentemente más riesgoso».

Irán: La gestión de Ormuz no se discute con EE.UU., sino entre los países ribereños
Por este motivo, varios países ya se están movilizando con el objetivo de reducir el impacto de la dependencia hacia el estrecho y el comercio marítimo que lo traviesa. Este es el caso de los Emiratos Árabes Unidos, que acelerarán la construcción de un oleoducto que duplicará su capacidad de exportación por el puerto de Fujairah.
Mientras, en EE.UU., los altos precios del crudo podrían incentivar a los productores a aumentar su rendimiento. Antes de la guerra, se esperaba que la producción del país cayera de 13,6 a 13,3 millones de barriles diarios entre 2026 y 2027. Sin embargo, ahora se prevé que esta aumente a 14,1 millones el año que viene.
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¿Podría el conflicto en Oriente Medio acelerar la desdolarización?
Irán ha comenzado a cobrar en yuanes los servicios para pasar por el estrecho de Ormuz.

El conflicto en Oriente Medio no ha acabado con el petrodólar, pero sí ha acelerado la tendencia ya existente hacia la desdolarización del comercio internacional, impulsada por presiones geopolíticas y geoeconómicas de largo plazo, informa Responsible Statecraft.
El crudo Brent se ha disparado hasta un 51 % desde finales de febrero, cerrando a 109,26 dólares el barril el 15 de mayo. Al mismo tiempo, la deuda pública de EE.UU. ha experimentado una venta masiva, con el rendimiento de bonos del Tesoro a 10 años a cerca del 4,6 % y los bonos a 30 años superando brevemente el 5 %.
Paralelamente, la escalada bélica ha provocado que bancos centrales internacionales se deshagan masivamente de estos activos, reduciendo las tenencias del Banco de la Reserva Federal de Nueva York hasta los 2,7 billones de dólares, el nivel más bajo en 14 años.

El auge del «petroyuan»: conflicto en Oriente Medio pone en riesgo la hegemonía del dólar
Medidas contra el poder del dólar
Las sanciones estadounidenses han impulsado la búsqueda de alternativas al dólar. Desde el conflicto en Ucrania, los BRICS han acelerado sus esfuerzos para realizar transacciones en monedas locales y crear mecanismos financieros alternativos. Las refinerías indias ya pagan el crudo ruso en yuanes o dírhams, mientras que casi el 90 % del comercio entre Rusia y China se liquida en sus propias monedas. Además, según el medio, Irán ha comenzado a cobrar en yuanes los servicios para el paso por el estrecho de Ormuz, convirtiendo esta ruta clave en «una prueba real de la desdolarización».
Por otra parte, mientras los BRICS presentaron la plataforma global de pagos BRICS Pay, el sistema chino CIPS, que gestiona el 30 % de las transacciones transfronterizas del país, va más allá del sistema SWIFT —la red internacional que permite a los bancos enviar y recibir instrucciones de pago—, pues no solo envía el mensaje para la transacción, sino que procesa el movimiento real de los fondos, dando a Pekín mayor control sobre los pagos. Por su parte, Rusia ha consolidado su sistema SPFS como alternativa regional, integrándolo con la India e Irán y aprobado también dentro de la Unión Económica Euroasiática, formada por Rusia, Kazajistán, Bielorrusia, Kirguistán y Armenia.
También se destaca mBridge, una red de monedas digitales de bancos centrales que permite a las entidades financieras ejecutar y liquidar transacciones internacionales al margen de sistemas tradicionales como el SWIFT.
El oro, que no puede ser sancionado y su precio sube en tiempos de crisis, también vive un auge histórico, pues los bancos centrales, con el objetivo de diversificar carteras y reducir la dependencia del dólar, han sido compradores netos constantes desde 2011, con más de 1.000 toneladas anuales entre 2022 y 2024.

OPINIÓN
Del orden de posguerra al nuevo mundo multipolar: el desafío en ciernes
Camino hacia la desdolarización
El peso del dólar en las reservas mundiales ha caído gradualmente del 71 % en 1999 al 57 % actual, no obstante, sigue representando el 54 % de las mismas, el 50,2 % de los pagos globales y el 90 % de las transacciones de divisas.
Según un informe de JP Morgan, la facturación comercial en dólares se mantiene estable entre el 40 y el 50 % desde hace dos décadas, mientras que el yuan, pese a su avance en China, sigue teniendo una presencia global baja.
Por otra parte, el reporte señala que el dólar lidera las obligaciones transfronterizas con un 48 % de cuota de mercado y la emisión de deuda externa con un 70 %, muy por encima del 20 % del euro. Indica también que, aunque la divisa china gana terreno en el comercio, aún no ha sustituido al dólar en los mercados de capitales.
«Estarían expuestos a graves daños»: Irán habla sobre países que albergan bases de EE.UU.
El mandatario iraní calificó de «sueño insensato» las esperanzas de EE.UU. y sus aliados de vencer a Irán en pocos días.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, aseveró que los países de la región entendieron tras la guerra estadounidense-israelí contra la República Islámica que las bases estadounidenses en sus territorios están perjudicando su seguridad.
«Los Estados de la región se dieron cuenta de que estarían expuestos a graves daños si siguen albergando bases estadounidenses«, aseveró.

¿Cómo un acuerdo con Irán podría reconfigurar el orden petrolero mundial?
Pezeshkian indicó que Washington y sus aliados en el Medio Oriente pensaban que Irán será vencido en unos días. «Fue un sueño insensato, pero ahora, en cualquier caso, en la guerra económica, tenemos que participar de alguna forma. Podemos lograrlo».
Bases estadounidenses
Estados Unidos opera una red de unas 20 bases militares permanentes y temporales en Oriente Medio. La mayor, Al Udeid (Catar), alberga a 10.000 efectivos y funciona como cuartel general avanzado de CENTCOM.
A mediados de 2025, entre 40.000 y 50.000 militares estadounidenses se encontraban en la región, con presencia relevante en Baréin, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Pocas horas después de que EE.UU. lanzara la operación Furia Épica el 28 de febrero, Irán inició una serie de ataques de represalia contra instalaciones militares estadounidenses en Oriente Medio. Irán describió todas las bases estadounidenses en la región como «objetivos legítimos«.

Hasta finales de marzo, entre los blancos atacados —a menudo más de una vez— aparecían:
- la instalación Naval Support Activity (Baréin);
- el aeropuerto internacional de Erbil (Irak);
- la base de Al Asad (Irak);
- el complejo Victory Base (Irak);
- la base aérea Muwaffaq Salti (Jordania);
- la base aérea Ali Al Salem (Kuwait);
- Camp Buehring (Kuwait);
- Camp Arifjan (Kuwait);
- la base naval Mohammed Al Ahmad (Kuwait);
- Al Udeid (Catar);
- la base aérea Al Dhafra (EAU);
- el puerto de Jebel Ali (EAU);
- la base aérea Príncipe Sultán Air Base.
Parte de los ataques fueron confirmados por funcionarios estadounidenses o reportados por medios internacionales, mientras que otros se basan principalmente en afirmaciones iraníes.
VIDEO: Fuerte explosión ilumina el este del Líbano tras un ataque israelí
Una imponente nube de hongo naranja iluminó el valle de la Becá, al este del Líbano, tras un ataque israelí sobre Sohmor. El bombardeo, ejecutado presuntamente con armas antibúnker alrededor de las 19:30 (hora local), cobró la vida de un miembro de la Defensa Civil. Previamente, el Ejército israelí había renovado sus órdenes de evacuación para esta localidad y la vecina Mashghara, zonas severamente bombardeadas en los últimos días.

Los enemigos del pacto: quién intenta bloquear el acuerdo entre Trump e Irán
Aunque Washington y Teherán hablan cada vez más abiertamente de avances en las negociaciones, la posible firma de un acuerdo ya enfrenta una creciente oposición entre los sectores más belicistas de EE.UU. y representantes israelíes.

En medio de las negociaciones en curso, Donald Trump insinúa cada vez con mayor claridad la posibilidad de llegar a un acuerdo con Irán tras casi tres meses de guerra y una tregua que sigue siendo frágil.
El presidente de EE.UU. declaró que, en caso de éxito, se trataría de un «acuerdo bueno y correcto», y no del acuerdo de la época de Barack Obama, que, según él, le dio a Irán «enormes cantidades de dinero y un camino claro y abierto hacia un arma nuclear».
En Teherán también informaron sobre avances en una serie de temas clave que se discuten en el marco de las negociaciones.
Sin embargo, a pesar del optimismo cauteloso de las partes, las perspectivas del acuerdo siguen estando en peligro: hay fuerzas influyentes tanto dentro como fuera de EE.UU. que se oponen a él.
Los halcones dentro de EE.UU. en contra del acuerdo
Las noticias sobre un posible acuerdo provocaron una fuerte reacción entre los políticos y comentaristas estadounidenses que abogan por continuar la campaña militar contra Irán.

Irán revela el avance de las negociaciones con EE.UU.
Una de esas voces fue la de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), una organización no gubernamental conocida por su injerencia en los asuntos internos de otros Estados y que aconsejó a Trump que iniciara un bloqueo del estrecho de Ormuz. «El presidente Trump quiere que se le vea como un ganador, no como el presidente que creó la mayor ventaja jamás vista contra Irán y luego la cambió por un acuerdo aún peor que el de Obama», escribió el director de la organización, Mark Dubowitz.
Por su parte, el AIPAC (Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos), la mayor organización lobista israelí en EE.UU., comenzó a compartir las publicaciones de todos los políticos estadounidenses que critican el acuerdo y abogan por continuar la guerra.
En este contexto, dos senadores republicanos clave —Ted Cruz y Lindsey Graham— se han pronunciado en contra del acuerdo. Al mismo tiempo, un asesor del hijo exiliado del último sah de Irán, Reza Pahlaví, ha acusado a Trump de «rendición total».
Israel, preocupado
Además de los círculos políticos estadounidenses, Israel —que, de hecho, se ha mantenido al margen del proceso de negociación— también muestra un profundo descontento con el posible acuerdo.
Fuentes de Reuters informan que Benjamín Netanyahu reconoció que le resultaba difícil influir en las decisiones de Trump. Según la agencia, el primer ministro israelí expresó su preocupación por el acuerdo y está exigiendo el derecho a continuar las operaciones contra amenazas percibidas en todos los frentes, incluido el Líbano, lo que podría hacer fracasar el acuerdo.

Irán advierte que Israel puede socavar las negociaciones con EE.UU.
En este contexto, Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable, considera que cualquier acuerdo alcanzado supondría una derrota para Israel.
«No debería haber ninguna duda, sin embargo, de que si se llega a un acuerdo definitivo —y cualquier acuerdo duradero requerirá casi con toda seguridad un alivio sustancial, si no total, de las sanciones contra Irán—, esto constituiría una derrota estratégica devastadora para Tel Aviv«, señala el experto.
«Las dos guerras de Israel han, paradójicamente, fortalecido la postura de disuasión de Irán, han puesto de manifiesto la incapacidad de Israel para enfrentarse a Irán sin un respaldo militar estadounidense abrumador, y han infligido un daño incalculable a la posición global de Estados Unidos y a su aura de supremacía militar. De hecho, el efecto acumulativo puede ser tan grave que la búsqueda de una primacía global estadounidense sin oposición ya no sea una opción realista«, añade.
No obstante, el analista considera que, en vísperas de las elecciones, los políticos israelíes no entrarán en una confrontación pública con Trump, quien goza de un amplio apoyo en el país. El propio presidente estadounidense parece haberlo reconocido al escribir que goza de un «índice de aprobación del 99 %» en Israel y que él mismo podría postularse para primer ministro allí.
Considera que Netanyahu no ha logrado convertir la popularidad de la guerra contra Irán en una ventaja electoral decisiva y, por esa razón, no se enfrentará públicamente a Trump, sino que preferirá influir en la decisión a través de sus representantes en Estados Unidos.
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