FOTO del agujero en un edificio de la central nuclear más grande de Europa tras el ataque de Kiev
Este sábado, un dron de las Fuerzas Armadas ucranianas impactó contra el edificio del bloque de máquinas de la unidad de potencia número 6 de Zaporozhie


Expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) inspeccionan el lugar del impacto del dron ucraniano en la central nuclear más grande de Europa, ubicada en la provincia rusa de Zaporozhie, comunicó este domingo Mijaíl Uliánov, representante permanente de Rusia ante las organizaciones internacionales en Viena.
El alto diplomático también publicó una foto de los inspectores examinando los daños causados por el aparato en una pared de la planta.

Previamente, desde el OIEA señalaron que un incidente de este tipo «pondría en peligro tanto los siete pilares indispensables para garantizar la seguridad nuclear durante el conflicto como los cinco principios concretos para proteger la central nuclear de Zaporozhie, que establecen claramente que ‘no debe haber ningún tipo de ataque desde o contra’ la central«.
«Kiev no solo cruza las líneas rojas, sino los límites del sentido común»
El sábado, un dron de las Fuerzas Armadas ucranianas impactó contra el edificio del bloque de máquinas de la unidad de potencia número 6 de Zaporozhie. El punto del impacto se encuentra a pocos metros del reactor.

Ucrania perpetra un ataque sin precedentes en la historia contra una central nuclear
«La explosión no dañó el equipo principal, pero sí abrió un agujero en la pared de la sala de turbinas», indicó el director general de Rosatom, Alexéi Lijachov. Detalló que el aparato estaba controlado por fibra óptica, lo que descarta por completo la posibilidad de un impacto accidental.
Además, afirmó que las acciones de Ucrania contra infraestructuras nucleares «no solo cruzan líneas rojas, sino también los límites del sentido común». Advirtió que se trata del primer ataque dirigido contra equipos clave de una central nuclear con daño directo en la sala de máquinas, y planteó interrogantes sobre posibles escaladas futuras contra sistemas aún más sensibles como la turbina, el reactor o los sistemas de seguridad.
Esta jornada, las fuerzas ucranianas volvieron a atacar la planta. El ataque estuvo dirigido contra el taller de transporte de la central, que, en los últimos meses, se ha convertido en uno de los objetivos más atacados por las fuerzas ucranianas.

- La central nuclear de Zaporozhie, así como la cercana ciudad de Energodar, son blancos frecuentes de las fuerzas del régimen de Kiev, que, pese a las advertencias de varios países, siguen dañando sus instalaciones. Rusia considera responsables de estas «provocaciones muy peligrosas» no solo a Ucrania, sino también a los países que la apoyan con armas, inteligencia, fondos y entrenamiento para sus militares.
Un niño muerto en un ataque ucraniano contra un edificio residencial en la provincia rusa de Jersón
Según informes preliminares, 11 personas resultaron heridas.

Captura de pantallaTelegram @SALDO_VGA
Un dron ucraniano atacó este domingo un edificio residencial en la ciudad de Geníchesk, en la provincia rusa de Jersón, y causó la muerte de un menor y varios heridos, comunicó el gobernador local, Vladímir Saldo.
«Según informes preliminares, cinco personas resultaron heridas. El hecho más trágico fue la muerte de un niño nacido en 2020«, detalló el funcionario en Telegram. Posteriormente, anunció que el número de heridos ha ascendido a 11 y todos «se encuentran en estado moderado».
Saldo condenó el crimen de los «milicianos de Kiev» contra la población civil perpetrado en vísperas del Día Mundial del Niño. «Atacaron un lugar donde viven familias, donde juegan niños, donde no había instalaciones militares y donde no podía haberlas«, subrayó, al expresar sus más sinceras condolencias a la familia y amigos del menor fallecido.
El atentado de Kiev contra jóvenes rusos
El ataque se produjo una semana después del atentado terrorista ucraniano contra una residencia estudiantil en la localidad rusa de Starobelsk, en la República Popular de Lugansk, que dejó 21 muertos, la mayoría de ellos adolescentes.
Ucrania asesina a 21 estudiantes rusos y Occidente lo ignora: ¿Qué sucedió realmente en Starobelsk?
El Comité de Investigación afirmó que las Fuerzas Armadas ucranianas atacaron el sitio con varios drones de tipo avión de forma deliberada. Se ha abierto una investigación por terrorismo.

Residente de Donbass a Kiev: «Váyanse de nuestra tierra, es rusa y estamos con los rusos»
La Cancillería rusa ha calificado de «bárbaro» el ataque ucraniano contra los estudiantes, y denuncia que haya sido silenciado por Occidente. Además, señaló que este tipo de ataques con armas de largo alcance suministradas a Kiev por la OTAN se lanzan con «asistencia técnica de especialistas extranjeros» de países del bloque militar.
Además, el Ministerio de Exteriores anunció este lunes que las fuerzas rusas ejecutarán «ataques sistemáticos» contra las instalaciones del complejo militar-industrial en Kiev, en respuesta a los crímenes del Ejército ucraniano contra la población civil.
Fuego, gritos y pánico: un bombero relata espeluznantes detalles del atentado en Starobelsk
El pasado domingo llegaron a la República Popular de Lugansk representantes de medios de comunicación de 19 países: Austria, Brasil, Reino Unido, Hungría, Venezuela, Alemania, Grecia, España, Italia, Catar, China, Cuba, Líbano, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Estados Unidos, Turquía, Finlandia y Francia. Tokio prohibió la participación de sus periodistas en el viaje. La BBC rechazó oficialmente la invitación.
Apocalipsis en Starobelsk

Hace una semana con mis colegas de la prensa internacional estábamos entrando a lo que quedó del edificio de la residencia de estudiantes del colegio pedagógico en la ciudad de Starobelsk, ubicada en el centro de la República Popular de Lugansk.
2 días antes, el colegio y su residencia estudiantil fueron atacados en la noche, por tres oleadas de 16 drones ucranianos. Los últimos cuerpos de las niñas, que se hallaron bajo los escombros, habían sido retirados tan solo unas pocas horas antes de nuestra llegada.

En total hubo 21 muertos y 65 heridos, 5 de ellos permanecen todavía graves y uno, muy grave. En el momento del ataque, en la residencia dormían 86 estudiantes de entre 14 y 22 años, niñas en su mayoría. En medio de peluches y cuadernos de estudios, entre los trozos de hormigón resquebrajado, ventanas y puertas hechas trizas en los cinco pisos, las palabras sobran y faltan. Golpes con varios drones, repetidos y dirigidos a un solo blanco claramente civil, excluyen la posibilidad de cualquier casualidad o error. Las labores de rescate, que duraron casi 2 días, varias veces se vieron interrumpidas por las nuevas amenazas de ataques con drones.

El escenario apocalíptico de toda la cuadra del colegio pedagógico de Starobelsk se veía especialmente absurdo y loco en medio de una ciudad muy tranquila y verde, en una florecida transición de la primavera al verano, sin nada que parezca instalaciones militares ni con cualquier otro elemento que recuerde la guerra que se libra a unos 80 kms de allí.
Dentro del Donbass, la República de Lugansk ha sido menos afectada por los combates que la de Donetsk, y por eso la ilusión de una vida pacífica aquí es bastante fuerte. Cuando veníamos de regreso, las nubes nos dieron una increíble presentación de luces, sombras y colores. Tal vez, era un mensaje. No lo sé… Solo pude pensar en cuán maravilloso se ve el cielo de Donbass, sin drones.

Cuando regresé traté de leer sobre esta noticia en los medios mundiales. En pocos minutos sentí un gran alivio al recordar que la mayoría de los padres y familiares de los chicos muertos y heridos seguramente no saben inglés, español ni otros idiomas del ‘mundo civilizado’.
Mientras que la prensa ucraniana convencía a su público de la «nueva mentira de la propaganda rusa» y de la existencia del mítico centro militar de ensamblaje de drones dentro del colegio pedagógico de Starobelsk, sus colegas más ‘moderados’ y ‘objetivos’ estaban presentando la masacre de los jóvenes rusos por drones ucranianos, como la «excusa» que buscaba Moscú «para atacar a Ucrania».
Entre cierta diversidad de tonos, matices y grados de mentira, el denominador común fue la completa falta de compasión por las víctimas.
Independientemente de la visión de la política rusa que tengan, no hubo ni siquiera un «lamentablemente» o algún «por desgracia».

Los criminales de guerra de Kiev, que por órdenes de los de afuera, dicen actuar en nombre de Ucrania, tienen en las alas de sus drones inscripciones en ucraniano y se perfeccionan en matar a niños y jóvenes con nombres y apellidos ucranianos, y a quienes hace tan solo unos años, se consideraban oficialmente sus compatriotas. Con ellos todo está más o menos claro. Esto explica también por qué Crimea y Donbass nunca más van a volver a querer ser parte de Ucrania. Pero, ¿qué es lo que les pasa a los otros?

Los defensores del Estado de Israel desde hace décadas suelen decir, ante las pruebas de los crímenes del régimen sionista, que todo aquello es «propaganda árabe». Los admiradores de las dictaduras militares en América del Sur siempre afirmaron que las ejecuciones y torturas fueron parte de una «campaña comunista» para desprestigiar a sus gobiernos. Los nazis ucranianos aseguran, que, en la Segunda Guerra Mundial, los nacionalistas ucranianos colaboradores de Hitler «lucharon a la vez contra el comunismo y el fascismo». Nada original y poco novedoso, pero existe una gran diferencia.
En estos últimos años la post verdad que se le impone al mundo por parte de los grandes medios de comunicación, reforzados por las populares redes sociales, casi siempre en las mismas manos, dibuja en la conciencia masiva una «nueva realidad» que se ve tan absoluta y convincente, que a veces sin profundos conocimientos de historia y sicología, es casi imposible no caer en la trampa. Ya no son simplemente las «fake news», son los verdaderos «fake worlds», donde todo está arreglado para acomodar la sensibilidad y el pensamiento en la dirección conveniente para los grandes poderes de esta «democracia». No solo para que a nadie se le ocurra dudar de que los adolescentes rusos del colegio de Starobelsk en realidad no fueron estudiantes, sino fabricantes de drones militares, sino también para que a nadie se le ocurra sentir compasión por los civiles muertos del bando opuesto.

Se invierten totalmente los sentidos de las palabras, las razones de las cosas y las profundidades de los sentimientos.
La deshumanización consiste no solo en satanizar al enemigo, sino también en romper la relación causa efecto de cualquier proceso mental donde un ciudadano común, de cualquier país europeo, de esos que ahora mismo se están preparando para reemplazar la carne de cañón ucraniana por la de sus habitantes, pueda justificar cualquier cosa de las que ayer le habrían indignado.
Ya vemos cómo los políticos europeos condenan a Rusia por los drones ucranianos que caen en los países bálticos. Como ven, no encuentran nada escandaloso en los permanentes ataques de Kiev contra la central nuclear de Zaporozhie, la más grande de Europa. Ya no es asunto simple de ignorancia o desinformación, es una irreversible descomposición de cerebros de generaciones enteras, como parte de la guerra cognitiva, no solo contra Rusia o Irán, sino contra toda la humanidad, que todavía no se ha dado cuenta que fue trasladada a otra dimensión histórica.
Su amalgama siempre es la misma: el odio. Este odio funciona como las estructuras de hormigón armado de los edificios humanos: está acostumbrado a aplastar la vida y el amor con su propio peso. El objetivo del enemigo es cegarnos con el dolor para luego aplastarnos con ese odio, para convertirnos en él. Quizás es su única oportunidad para lograr vencernos.

Francia intercepta en el Atlántico un petrolero que partió de Rusia (VIDEO)
El abordaje se llevó a cabo «con el apoyo de varios socios, entre ellos el Reino Unido», informó Emmanuel Macron.

La Armada francesa interceptó el domingo en el océano Atlántico un nuevo barco que viajaba desde Rusia, comunicó el presidente del país galo, Emmanuel Macron, en su cuenta de X.
«La Marina Nacional francesa interceptó ayer por la mañana otro petrolero sometido a sanciones internacionales y procedente de Rusia: el Tagor. Nuestra determinación es constante y total», escribió Macron.
Según el mandatario, el abordaje se llevó a cabo «con el apoyo de varios socios, entre ellos el Reino Unido«.
Macron también publicó un video que muestra el proceso de la intervención. En las imágenes se observa un petrolero en alta mar mientras militares armados descienden desde un helicóptero sobre la cubierta.
La acción se realizó a más de 400 millas náuticas (741 km) al oeste del extremo de la región francesa de Bretaña, y se trata de «un petrolero procedente de Múrmansk, en Rusia», precisó la Oficina del Prefecto marítimo del Atlántico.
Según datos del portal de seguimiento marítimo VesselFinder, un petrolero con ese nombre navega bajo bandera de Madagascar y a finales de mayo se encontraba cerca de la costa occidental de Noruega, tras haber zarpado del puerto ruso de Múrmansk.
- En marzo, los militares franceses capturaron en el mar Mediterráneo el petrolero Deyna, que navegaba desde un puerto ruso bajo bandera de Mozambique.
- Asimismo, en enero, la Marina de Francia detuvo en aguas del mar Mediterráneo el buque petrolero Grinch que viajaba desde Rusia.
VIDEO: Tormenta de ‘Granizo’ ruso frustra planes del enemigo
Un sistema de lanzacohetes múltiples Grad (‘Granizo’) ruso integrado en la agrupación Vostok (‘Este’) del Ejército ruso frustró las maniobras de reagrupamiento de las fuerzas ucranianas, informó el Ministerio de Defensa de Rusia. Así se interrumpieron los movimientos de las formaciones enemigas en la provincia rusa de Zaporozhie.


Ucrania sigue atacando zonas civiles tras la masacre de jóvenes en Starobelsk
Un nuevo ataque de Ucrania contra zonas residenciales en Rusia deja al menos un menor muerto y varios heridos en la provincia de Jersón. Paralelamente, las fuerzas de Kiev continúan lanzando ataques contra la central nuclear de Zaporozhie, operada por la empresa estatal rusa Rosatom. Estos hechos se producen después del ataque mortal ocurrido en la madrugada del 22 de mayo contra una residencia estudiantil, que se cobró la vida de 21 personas.

Reentierro de un colaborador nazi genera indignación de algunos aliados de Ucrania
Esta semana el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia publicó un informe sobre la situación de los derechos humanos en Ucrania, que resalta que los ciudadanos sufren presión estatal sistemática. También se hace hincapié en la glorificación del nazismo y la lucha contra todo lo relacionado con Rusia. Además, en Ucrania se reenterró a Andréi Mélnik, líder nacionalista que colaboró con los nazis en la Segunda Guerra Mundial. La ceremonia indignó a algunos aliados tradicionales de Kiev.

Retenidos en Libia por intentar romper el cerco a Gaza: el castigo a la solidaridad

Desde el pasado 24 de mayo no existe información clara sobre la situación de diez integrantes del convoy terrestre Global Sumud Maghreb, retenidos en Libia del Este cuando intentaban negociar el paso seguro de una misión civil internacional rumbo a Gaza.
La organización denunció primero la pérdida de contacto con parte de la delegación y, más tarde, se confirmó que estas personas permanecían retenidas sin que hasta el momento se haya ofrecido una explicación sobre su paradero, su estado o las condiciones en las que se encuentran.
Formaban parte de una misión humanitaria y política que, desde hace semanas, intenta abrir una ruta terrestre hacia Gaza por el norte de África a través del paso de Rafah. Días atrás, el medio argentino NODAL había informado de que dos de sus periodistas, Paula Giménez y Lucas Aguilera, se sumaban a esta comitiva internacional para acompañar sobre el terreno una acción que buscaba llevar ayuda humanitaria, denunciar el bloqueo y visibilizar el genocidio contra el pueblo palestino.
Su presencia tenía además un valor especial. En Gaza no solo se cerca un territorio: también se intenta cercar la posibilidad de contar lo que ocurre. Por eso es importante que periodistas internacionales estuviesen narrando en primera persona el avance de esta caravana. Durante años, Palestina ha sufrido también un cerco de silencio, de deformación mediática y de relatos fabricados desde los mismos centros de poder que sostienen o justifican su asedio. Estos periodistas se sumaban así a una misión que no pretendía únicamente llevar una ayuda puntual, sino también abrir una grieta en ese silencio.
Durante años, Palestina ha sufrido también un cerco de silencio, de deformación mediática y de relatos fabricados desde los mismos centros de poder que sostienen o justifican su asedio.
Pero esta tarea no es una novedad. Se inscribe en una larga historia de solidaridad internacional con Palestina, que además se ha intensificado desde el inicio del genocidio en Gaza. Desde las flotillas y los convoyes hasta las campañas civiles de acompañamiento, las protestas en todo el mundo e incluso las huelgas. Mientras esta iniciativa daba sus primeros pasos, seguíamos con preocupación —y después con alivio— la liberación del brasileño Thiago Ávila y del activista hispano-palestino Saif Abu Keshek, retenidos por Israel en aguas internacionales cuando participaban en otra acción que pretendía, también, romper el cerco a Gaza. Así como vemos de forma paralela el aumento de la solidaridad, también observamos que se normaliza la represión contra la misma.
Aquí conviene detenerse en dos lugares que explican la dimensión política de esta caravana: Rafah y Libia. Rafah, porque era el horizonte de la misión; Libia, porque es el territorio donde esa misión ha quedado atrapada.
Rafah importa porque permite entender qué es Gaza hoy. Como suele recordar Ilan Pappé, Gaza no fue siempre la «Franja» que nombramos ahora. Fue una ciudad portuaria importante del Levante mediterráneo, atravesada por rutas comerciales, culturales y humanas. La Franja, en cambio, es otra cosa, es el resultado histórico de la colonización, de la expulsión forzosa de población palestina, del refugio impuesto y, más tarde, de un encierro administrado. La mayor cárcel del mundo a cielo abierto llegó a nombrarse. Por eso Rafah aparece una y otra vez en las negociaciones: porque no es solo un paso fronterizo, sino uno de los pocos puntos por los que Gaza puede comunicarse con el exterior.
Por otra parte, Libia tampoco fue siempre ese territorio roto donde ahora leemos que los activistas han sido retenidos por autoridades del este del país, vinculadas a una administración paralela que muchas personas fuera de Libia apenas conocíamos hasta que una misión solidaria como esta ha quedado atrapada allí. Antes de la intervención de la OTAN en 2011, Libia era uno de los países del norte de África con mayores índices de desarrollo. Aquella intervención, presentada como «humanitaria», destruyó sus estructuras estatales y abrió la puerta a la fragmentación política, a la disputa petrolera, a los poderes paralelos y al descontrol actual.
Y esto nos lleva al punto en el que nos encontramos, donde no se trata solo de saber que están retenidos, sino de saber ante quién reclamar, con quién negociar, qué autoridad responde y qué mecanismos pueden activarse en un país atravesado por poderes de facto, milicias, tutelas extranjeras y zonas de control fragmentadas.
Poco antes de morir arrastrado por las inundaciones que devastaron Derna en septiembre de 2023, el poeta libio Mustafa al-Trabelsi escribió ‘La lluvia’, un poema breve y terrible donde el agua no aparece solo como fenómeno natural, sino como revelación política: la lluvia, decía, desnuda al contratista tramposo y al Estado fallido. A través de esta metáfora podemos ver algo más que la tragedia de una ciudad libia abandonada, podemos constatar de manera descarnada el mundo en el que vivimos. Un orden internacional que se proclama civilizado mientras sostiene colonizaciones, intervenciones militares que destruyen países, bloqueos y asedios medievales. Un mundo fallido no porque falten normas, sino porque quienes las escribieron las convierten sistemáticamente en papel mojado cada vez que los pueblos intentan hacerlas valer.
Diplomacia y acción colectiva
Las personas retenidas son Paula Giménez y Lucas Aguilera, de Argentina; Matías Álvarez Rodríguez, de Uruguay; Alicia Armesto Núñez, de España; Domenico Centrone y Leonarda Alberizia, de Italia; Ana Margarida França Santana Baptista, de Portugal; Lauro Kwoczala, de Polonia; Ashraf Khoja, de Túnez; y Jenelle Jones, de Estados Unidos.
Nombrarlas importa. No para convertir una causa colectiva en una suma de biografías individuales, sino porque borrar los nombres es siempre una forma de deshumanización: convierte a personas concretas en una cifra, en un expediente, en un asunto que puede esperar. Y también importa decir de dónde son, porque sus Estados tienen obligaciones para con sus ciudadanos. Argentina, Uruguay, España, Italia, Portugal, Polonia, Túnez y Estados Unidos no pueden mirar hacia otro lado: deben activar todos los mecanismos diplomáticos necesarios para conocer su situación, garantizar su integridad y exigir su liberación inmediata.

«Nunca debe repetirse»: País de la OTAN carga contra Israel
En el caso español, esa exigencia tiene además una dimensión política evidente. Una de las personas retenidas, Alicia Armesto Núñez, es ciudadana española, y este 28 de mayo se cumplen dos años desde que el Gobierno de Pedro Sánchez reconoció oficialmente el Estado palestino. Si aquel gesto quiere significar algo más que diplomacia simbólica, debe traducirse ahora en acción concreta: activar todos los mecanismos necesarios para conocer su situación, garantizar su integridad, exigir su liberación inmediata y presionar para que la ayuda humanitaria pueda llegar a Gaza.
La cuestión palestina ha vuelto a desnudar el mundo en el que vivimos: un orden donde unos pueblos pueden ser asediados, otros países destruidos y la solidaridad perseguida. Pero también muestra que, frente a ese mundo, siguen existiendo voces capaces de caminar, organizarse y abrir grietas en el silencio. Defender la liberación de estos activistas no es solo reclamar garantías para diez personas retenidas en Libia; es defender el derecho de los pueblos a vivir en paz y la responsabilidad colectiva de construir otro mundo.
Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.
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