“Me quito el sombrero ante los escritores”
La actriz Johanna Rosaly, protagonista de la obra “Hola, Mamá”, subrayó, “la palabra escrita es algo tan supremo, tan especial, que la toco con un cuidado, con un respeto. No sé si me atreva llamarme escritora”.

Por Edgar Torres
Para la Fundación Nacional para la Cultura Popular
La experimentada actriz Johanna Rosaly lleva años realizando el trabajo de traducción y muchas veces de adaptación de textos. De ambas tareas se encargó en la obra “Hola, Mamá”, en cartelera del jueves 18 al domingo 21 de junio, para el ‘True Colors Fest 2026’, en la Sala Experimental del Centro de Bellas Artes de Santurce.
“La adaptación es bastante más difícil que traducir, pero redunda en una identificación mayor por parte del público, de lo que está presenciando. En este caso, los personajes son italo-estadounidenses como el propio autor. Podemos llegar a la conclusión de que la obra es de alguna forma autobiográfica o semi autobiográfica. Matthew Lombardo es italo-estadounidense y, también, pienso que mucho de lo que sucede en la pieza tiene coherencia con su vida”, afirmó, en entrevista con la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
Rosaly convirtió los personajes de “Hola, Mamá”, en puertorriqueños residentes en Connecticut, porque hay una gran población de éstos en Hatford. “Eso me permite que las expresiones idiomáticas y hasta la gesticulación de los personajes sea más accesible para el público, que se pueden identificar mejor. No es gran complicación en el sentido de que la personalidad colectiva de los italianos es muy parecida a la de los puertorriqueños”, explicó la artista.

Subrayó que “pienso que el mejor traductor de teatro es un actor, porque mientras estoy escribiendo la versión en nuestro idioma, la estoy escuchando en mi mente… Los actores necesitamos que los parlamentos fluyan. Un actor tiene mayor sensibilidad a la hora de traducir. A mí el idioma me fascina. Soy una apasionada de la lengua. Tengo varias publicaciones que me llegan a diario sobre etimología, sobre la historia de las palabras, las versiones, sobre las frases idiomáticas. Eso va enriqueciendo mi experiencia a la hora de hacer el trabajo de traducción y adaptación”.
La intérprete de “María” en “Hola, Mamá” -cuyo título original es “Hola, Mamá”- compartió que lo más difícil en la labor de adaptación es la referencia de lugares.
La pieza combina humor y emoción para explorar la compleja relación entre una madre y su hijo a través de seis décadas, abordando temas como el amor incondicional, la identidad y las heridas no resueltas que atraviesan generaciones.
Johanna Rosaly comparte escena con Omar Torres, bajo la dirección de Axel Cintrón. Sobre el actor comentó, “estoy encantada. Omar es un gran actor. Tiene mucha sensibilidad. Es muy disciplinado y tiene mucha sinceridad al hablar, al decir… Me encanta que cuando estamos interactuando nos miramos a los ojos. Hay mucha comunicación de ojos. Eso para mí es vital. Estar en el escenario con alguien que no te mira a los ojos es como estar bailando solo”.
En relación con Áxel Cintrón, la actriz puntualizó, “tengo un director maravilloso. ¡Muy creativo! Aquí juega mucho la complicidad del público”.
La eterna “Cristina Bazán” (Telemundo) -por la telenovela que hizo historia en la televisión puertorriqueña- expresó que “yo asumo mi trabajo con mucha seriedad”, cuando le mencionamos que la gente siempre espera de ella una clase magistral de actuación.
Al ser cuestionada sobre si ha dedicado tiempo a escribir obras propias, Johanna respondió, “nunca he escrito, excepto una. Cuando hice ‘Todas tenemos la misma historia’, yo armé ese espectáculo a base de unos cuentos cortos dichos en primera persona por diferentes autores. Yo escogí estos cuentos y los fui adaptando. Pero, había una sexta participación que esa la escribí yo. Esa se titulaba ‘Ahora me toca a mí’.
Es lo único que he hecho como dramaturga. A la verdad que yo me quito el sombrero ante los escritores”.
Johanna Rosaly abundó para culminar que “lo que estudié fue análisis literario y, por lo tanto, para mí la palabra escrita es algo tan supremo, tan especial, que la toco con un cuidado, con un respeto. No sé si me atreva llamarme escritora. Yo soy redactora, columnista en el periódico. He escrito montones de reportajes, he hecho documentales, escrito programas de televisión, pero ¿ser dramaturgo? Yo no me llamaría a misma dramaturga, ¡todavía no!”.
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