Fernando Franco se asoma a un peligroso precipicio en ‘La luz’ al imaginar a un cura pederasta arrepentido
Alberto San Juan es el sacerdote que lamenta públicamente lo que hizo y pretende que otros religiosos sigan sus pasos en una película polémica desde su punto de partida que busca abrir un debate positivo.


Madrid-03/06/2026 21:30
España está entre los países con mayor número de víctimas de abusos sufridos en el ámbito de la iglesia católica a nivel mundial. El informe elaborado por el Defensor del Pueblo estima que alrededor de 440.000 personas han sido agredidas sexualmente en este entorno, lo que supone el 1,13% de la población. Son las cifras del horror de cientos de miles de personas aquí y de millones de personas en todo el planeta. Atendiendo a la gravedad de lo que esos números revelan, el cineasta Fernando Franco ha querido profundizar en el asunto y lo ha hecho en su nueva película, La luz, exponiéndose y caminando al borde de un precipicio especialmente peligroso.
Protagonizada por Alberto San Juan, es una historia anclada en una meticulosa investigación y construida sobre hechos reales y testimonios de víctimas y asociaciones –»todo el contexto está 100% documentado»-, pero planteada desde una fantasía, una invención pura. El personaje principal es un cura, un abusador, un pederasta que se arrepiente públicamente de su delito (para él, de su pecado) y que pretende que otros victimarios de la Iglesia sigan sus pasos. Hasta el momento, que se sepa, no existe un sacerdote como este en la historia de la humanidad. Ya hay, antes incluso del estreno del filme, voces en contra de la apuesta que ha hecho el cineasta sevillano.

Relacionado con este tema
El Defensor del Pueblo analiza 317 expedientes de víctimas de abusos de la Iglesia
La intención de La luz es, en palabras de su creador, la de desenmascarar las maniobras de encubrimiento de estos casos por parte de la Iglesia y de protección de los abusadores. «No se trataba de hacer una peli de abusos o que tratara única y exclusivamente el tema de los abusos, sino de cómo gestiona la Iglesia este problema que es sistémico».
«Yo he decidido que el que el protagonista de la película sea el victimario, no la víctima, justamente porque cuando yo me pongo a ver las películas que hay sobre el tema, el 90% están planteadas desde el punto de vista de la víctima y no del victimario. Las pocas que hay desde el victimario, que alguna me gusta mucho, como por ejemplo El club, de Larraín, son películas en las que la víctima va a confrontar a la persona que abusó de ella en el pasado, siempre desde la iniciativa de la persona que ha sido abusada. Yo decido invertir un poco la ecuación de ambas cosas», explica Fernando Franco.

El punto de vista es, sin duda, una elección de alto riesgo, a la que además se une el hecho de haber elegido para el papel del cura arrepentido a Alberto San Juan, un actor que cae bien y que, además, interpreta a un tipo majo y cordial, un sacerdote al que aprecia su comunidad de feligreses. El cineasta alude al carácter de muchos abusadores, «que permite que la gente se acerque a ellos sin precauciones. Por eso, la elección de Alberto San Juan es deliberada, porque en todo el proceso de documentación, las víctimas siempre te dicen que el abusador era la típica persona con la que mis padres se llevaban fenomenal, y por eso, en ese sentido, tenían la guardia baja».
Relacionado con este tema
Podemos no asistirá al acto del papa León XIV en el Congreso
«En cuanto a cómo van a reaccionar las víctimas ante la película, puedo decir más o menos cómo puede caer la película, generalizando mucho, por las personas que leyeron el guion, porque hubo víctimas que lo leyeron y por alguna proyección que hemos hecho para una asociación de víctimas, entre las que se cuenta la gente que lleva la propia asociación y alguna víctima. Y, en ese sentido, se ha acogido bien». Ningún miembro del arzobispado ha visto todavía La luz, aunque la productora Morena Films planea proyecciones para ellos.

Relacionado con este tema
«Es mentira que un acto religioso sea de interés público»
La película, en la que también participan Pedro Casablanc, Miguel Rellán, María Galiana y Luis Callejo, entre otros, quiere ser una puerta al debate y un escaparate de las artimañas de la Iglesia para esconder estos delitos. Tretas que saltan cada día a los titulares. Hace unas semanas se conoció que se habían quemado documentos el archivo secreto de la Iglesia, haciendo desaparecer muchos de estos casos. A principios de mayo, el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, pedía a una víctima del obispo emérito de Cádiz, Rafael Zornoza, que no airease el abuso públicamente.
«Existe un libro, El manual del silencio (Planeta), de Miguel Hurtado, que habla de cómo se genera un manual de estilo, de cómo proceder. Y ese proceder tiene que ver fundamentalmente con el silencio, el encubrimiento, los traslados y este tipo de cosas», dice Fernando Franco que añade que también «hay diócesis y archidiócesis que están trabajando activamente en intentar reformar todo esto y tener políticas de reparación, de protección, etcétera. Pero bueno, la película habla concretamente de los que no proceden de esa manera, que desafortunadamente son muchos».
«El proceso de construcción de la película ha sido duro porque he conocido algunos casos y algunas cosas realmente espeluznantes. Pero creo que, por suerte, ahora hay una mayor visibilidad del problema y una mayor concienciación. El otro día el propio arzobispo de Madrid decía que se estaban haciendo cosas, pero se estaban haciendo lentas. Y yo creo que sí, que efectivamente van lentos, van muy por detrás», sentencia Franco, que espera un debate tras el estreno de la película.
Y el debate y la polémica están servidos. Tras ver La luz es imposible no preguntarse unas cuantas cosas y, sin duda, una de ellas es ¿de qué sirve, o si sirve de algo, a una víctima el arrepentimiento de un sacerdote? «Aunque una persona se arrepienta, si no viene arropado por la propia institución, nada va a cambiar. Si no cambia la estructura, es difícil que se solucione el problema», afirma el cineasta, que espera que la película provoque discusiones. Tal vez, sea más o menos atacado el punto de vista por el que ha apostado, la película ayude a eliminar los años en que prescriben estas causas y a que se haga realmente justicia ‘laica’ en estos casos.
Sobre la firma
Begoña Piña
Redactora-crítica de cine.
Etiquetas
Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.































