Tres denuncias y un gran silencio
Los conflictos en la Rama Ejecutiva

Metro Puerto Rico

El martes 26 de mayo pasado renunció el secretario de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, Sebastián Negrón Reichard. En su carta afirmaba que “el cargo exige confianza mutua y respeto a las facultades que la ley confiere al Secretario. Esa confianza ya no existe, lo que me imposibilita continuar en el puesto”. Aludía el secretario a acciones de Fortaleza revocando decisiones suyas removiendo a un funcionario de su puesto de confianza y refiriéndole al Departamento de Justicia por intervenir indebidamente en un proceso de subasta. Justo un año antes, el director de PRIDCO, Eric Santiago, había renunciado a su cargo “por razones personales”. Pero inmediatamente después de la renuncia de Negrón Reichard, el exdirector reveló en un programa televisado que había recibido un mensaje de texto de un prominente allegado de Politank y expresidente del Senado de Puerto Rico pidiendo intervenir en una subasta para favorecer a un cliente de dicha firma. Añadió que eso había afectado su salud y que lo hizo repensar si valía la pena el sacrificio que estaba haciendo en el servicio público.
Curiosamente, acusaciones similares, alegando presiones indebidas sobre contrataciones, fueron hechas, por el exsecretario del Departamento de Salud, Carlos Mellado. Según Mellado, el hoy Secretario de la Gobernación y dueño previo de Politank, Francisco Domenench y el expresidente del Senado Kenneth McClintock, trataron de presionarlo para que no se firmara un contrato y se le concediera a un cliente de la firma Politank. En ese momento, Fortaleza no sólo negó los hechos sino que refirió la declaración jurada de Mellado al FBI y al Departamento de Justicia alegando que el Dr. Mellado se perjuraba. No se sabe de ninguna acusación contra el Dr. Mellado hasta este momento.
Nada de esto me sorprende. En mi columna del pasado 10 de abril, “Millonarios y camajanes” dije y vale la pena repetir: Las vistas, [de la Cuarta Comisión Total del Senado que interpeló al Secretario de la Gobernación] que no produjeron consecuencias jurídicas inmediatas y parecieron servir más para ventilar el descaro que para corregirlo, confirmaron algo que ya sabíamos. En Puerto Rico existe una clase adinerada que se dedica al tráfico de influencias y cobra generosamente por esos servicios. El presupuesto consolidado del gobierno funciona como un gran bizcocho que se reparte entre camajanes, empleados y allegados de camajanes, “tutunpotes” de la política y negocios y firmas registradas para ejercer el cabildeo. El cabildeo boricua es en última instancia una forma elegante de “tajureo” de los camajanes millonarios para apropiarse de una parte generosa de los fondos públicos estatales y federales.
Si recordamos el escándalo orquestado en el caso de Mariana Nogales, investigaciones contra ella y su familia y 51 cargos que incluían falsedad ideológica, perjurio, y violaciones al código de rentas internas, nos preguntamos por qué el silencio ante las acusaciones reiteradas de los funcionarios citados. Debería llamar por lo menos la atención que un exsecretario de salud, un exdirector de PRIDCO —también expresidente de la Asociación de Industriales de Puerto Rico— y el renunciante secretario de Desarrollo Económico y Comercio, hagan denuncias similares con nombres de personas específicas que se repiten y no se inicie investigación alguna. Aquí no ha pasado nada, una raya más para un tigre (o una pluma más para un buitre).
Me parece importante resaltar el silencio en esta ocasión tanto de la gobernadora como de la secretaria de Justicia. Un dato curioso es que este joven que debió liderar la recuperación industrial y económica de Puerto Rico tiene tres grados, que no meros títulos, impresionantes en su campo: Bachillerato en Ciencias Económicas de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, Maestría en Administración de Empresas (MBA) y Juris Doctor de la Universidad de Harvard. El Secretario Negrón Reichard es también nieto del exsecretario de Justicia, Héctor Reichard, a quien el entonces gobernador Carlos Romero Barceló destituyó por afirmar la autonomía de su departamento en medio del Caso del Cerro Maravilla. Se aprende de la historia y el que lo hereda no lo hurta, el secretario les madrugó a los corruptos (¡!).
Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.































