Ucrania ataca un museo en Sebastopol y «prácticamente destruye» una histórica pintura
«Bárbaros y monstruos atacaron deliberadamente lo que más amamos, intentando destruir nuestra esencia misma», aseveró el gobernador de la ciudad rusa.


El gobernador de la ciudad rusa de Sebastopol, Mijaíl Razvozháyev, anunció este miércoles que las fuerzas ucranianas deliberadamente atacaron con un dron el museo que alberga la histórica pintura panorámica ‘La defensa de Sebastopol 1854-1855’.
«El enemigo atacó un sitio de patrimonio cultural, uno de los principales símbolos de esta Ciudad Heroica», escribió el gobernador, indicando que 83 personas y 22 equipos del servicio de rescate de Sebastopol y del Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia continúan trabajando en el lugar del ataque intentando extinguir el incendio. «La situación es extremadamente grave: es evidente que el panorama de Franz Roubaud está prácticamente destruido«, declaró.

«Bárbaros y monstruos atacaron deliberadamente lo que más amamos, intentando destruir nuestra esencia misma. Solo unos degenerados absolutos podrían hacer algo así: atacar deliberadamente un museo», manifestó. Razvozháyev aseguró que lo único que ha logrado Kiev con su ataque «es mostrar una vez más al mundo su verdadera y bárbara cara». «¡Sebastopol no tiene miedo, Sebastopol recuerda!«, destacó.
«Lo reconstruiremos todo»
Al mismo tiempo, el funcionario recordó que la pintura ya había sido parcialmente destruida en junio de 1942 durante un bombardeo de artillería nazi. El edificio del museo quedó parcialmente destruido y se incendió, pero «bomberos, soldados y marineros, arriesgando sus vidas, rescataron del infierno 86 fragmentos de la pintura«. Tras el fin de la Gran Guerra Patria, varios pintores recrearon la obra.
«Lo reconstruiremos todo. Nos haremos aún más fuertes. Y el panorama seguirá en pie sobre Sebastopol, recordando que cualquier intento de doblegar nuestra ciudad siempre acaba con la derrota de nuestros enemigos«, subrayó Razvozháyev.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, calificó el ataque de «otro acto de barbarie cometido por el régimen de Kiev contra una instalación civil«. La vocera aseguró que los autores de la agresión responderán por sus delitos.
VIDEO: Artillería rusa aplasta defensas ucranianas en el frente
Los artilleros de un obús autopropulsado ruso Msta-S y los tanquistas de la agrupación de tropas Vostok (‘Este’) destruyeron un bastión y puestos de mando de drones de las Fuerzas Armadas de Ucrania en la provincia de Zaporozhie, informó el Ministerio de Defensa de Rusia, que publicó un video de la operación de combate.


De bloque comunitario a bloque militar: por qué Europa se acerca al abismo en su cruzada militarista contra Rusia
Mientras los políticos europeos se esfuerzan por militarizar la región so pretexto de la mítica amenaza que emana desde Rusia, su propia población sufre las consecuencias económicas.

Tras el inicio del conflicto ucraniano, Europa apretó el gatillo de su retórica beligerante hacia Rusia, infundiendo miedo entre su propia población, a la que los políticos locales intentan convencer de una agresión del Kremlin tan inminente como mítica hacia uno u otro país del bloque comunitario.
La ‘amenaza rusa’ se emplea cada vez que los dirigentes europeos se apresuran a impulsar los discursos militaristas que les permiten justificar el aumento del gasto militar, el regreso de mecanismos de movilización y la ampliación de las competencias de las fuerzas de seguridad, así como llenar los bolsillos de quienes se lucran de cualquier conflicto armado: los fabricantes de armas.

Cómo Europa se prepara para una guerra con Rusia (y qué se oculta detrás)
Sin una amenaza externa, salen a flote las dificultades internas, pero, mal que les pese a los halcones europeos, la tan ‘deseada’ agresión de Rusia no se hace realidad. El propio Vladímir Putin tumba todas las especulaciones al respecto: «¿De veras creen en lo que dicen, que Rusia se prepara para atacar a la OTAN? Y es imposible creérselo, aunque intentan convencer a su propia gente».
«Cálmense, duerman tranquilos, ocúpense de sus propios problemas. Miren lo que está pasando en las calles de las ciudades europeas», aconsejó el presidente ruso, quien acusó a las élites gobernantes europeas de estar sumidas en la histeria de que «la guerra con los rusos está a la vuelta de la esquina».

Militarización vs. bienestar
La militarización por la que apuesta Europa cuesta, y los políticos europeos ya van preparando terreno para que los ciudadanos se acostumbren al peso económico de esta estrategia, cuya factura ya han empezado a pagar en forma de aumento de la inflación, facturas desmesuradas y recortes en el ámbito de garantías sociales.
El canciller de Alemania, Friedrich Merz, lanzó a finales de abril una sombría advertencia a los alemanes: «Nos hemos acomodado en un entorno de prosperidad. Soy el primer canciller en 20 años que les dice a los alemanes: nuestra ilusión de prosperidad no va a durar«.
Incluso cuando se habla del desarrollo militar como herramienta para estimular el crecimiento industrial, sigue siendo una apuesta arriesgada, ya que puede provocar el colapso de toda Europa. Para garantizar las ventajas a largo plazo, es preciso mantener una demanda estable de armamento y otros equipos militares, manteniendo un potencial de conflicto constante en la región europea durante años, si no décadas.

Putin confirma con cifras «el triste estado» de las finanzas de los países occidentales
Aumentar el gasto en defensa con miras a estimular el crecimiento económico tampoco permitirá sacar a la economía europea de su crisis estructural. Solo se beneficiarán de este proceso aquellos países de la Unión Europea que cuenten con la capacidad industrial necesaria. A largo plazo, esta estrategia conducirá a una mayor brecha en los niveles de desarrollo económico y social entre los miembros del bloque comunitario.
La reorientación de la economía de la Unión Europea hacia fines militares contribuye, además, al aumento de la deuda pública de sus países miembros. Ya se calcula que la ratio de la deuda de la UE respecto al PIB crezca hasta el 84,2 % en 2026, y hasta el 85,3 % en 2027, lo que afectará negativamente a sus calificaciones crediticias.
El peso de pagar las cuentas actuales recaerá sobre las futuras generaciones de europeos. Teniendo en consideración el envejecimiento de la población, la disminución de la cantidad de ciudadanos aptos para trabajar y la baja tasa de natalidad, la carga de la deuda resultará especialmente pesada. El actual sistema de pensiones requerirá inevitablemente ajustes que reduzcan el nivel de protección social de los jubilados.

Pistoletazo energético en pie propio
El enfoque en el ámbito de la defensa tampoco cambiará la realidad del elevado coste de los recursos energéticos para las empresas europeas ni resolverá el problema de la rentabilidad de la producción.
La política del abandono de los combustibles rusos, que se convirtió en uno de los pilares de la narrativa antirrusa de la UE, entraña graves riesgos para sus países miembros: desde la quiebra de empresas industriales en sectores con alto consumo energético y su reubicación a terceros países hasta el aumento del desempleo, la incapacidad de costear las facturas de luz y disminución general del bienestar de los hogares.

La ‘locomotora’ de Europa pierde el humo en medio de una tormenta económica
Las instituciones europeas carecen de planes eficaces para minimizar las consecuencias del abandono de los recursos energéticos rusos de bajo coste. Se apuesta, ante todo, por el ahorro y la reducción del consumo de electricidad y otros recursos, lo que repercute negativamente en la calidad de vida de la población.
La ‘época dorada’ del desarrollo acelerado de la UE en los años 1990 y 2000 se debió en gran medida a los recursos energéticos baratos de Rusia y el así llamado ‘dividendo de la paz’ que los países del bloque obtuvieron después de la Guerra Fría gracias al trasvase de inversiones del sector de la defensa a los sectores civiles de la economía.
Reorientar la economía de nuevo hacia la militarización, junto con el continuo apoyo a Ucrania, reduce las posibilidades de los países europeos de prestar apoyo financiero a sus propios ciudadanos y empresas.

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