Inflación: ¿qué podemos esperar en Puerto Rico?
La inflación se ha vuelto a convertir en un azote para los puertorriqueños a la vez que la economía local sigue dando señales de debilitamiento progresivo


Se acaba de dar a conocer una prestigiosa encuesta sobre el comportamiento del consumidor puertorriqueño que indica que una proporción alta de los hogares de la Isla están reduciendo sus compras de artículos básicos y están preocupados por su condición económica presente y prospectiva. No es nada sorprendente, ya que la inflación se ha vuelto a convertir en un azote para los puertorriqueños a la vez que la economía local sigue dando señales de debilitamiento progresivo.
RELACIONADAS
Warsh y su debut en la Fed
Márgenes bajo presión: inflación, salarios y costos en Puerto Rico
Por Leslie Adames
El futuro de la política monetaria de Estados Unidos
En abril, la inflación se elevó a 4%, el doble de lo que había sido no hace mucho tiempo atrás, cuando se había estabilizado en alrededor de 2%. Buena parte de ese golpe proviene de un aumento fuerte en los combustibles, que es un resultado esperado por los efectos de la guerra en Irán en los mercados de energía. A estas alturas, a nadie le sorprende que el dato de inflación de abril en Puerto Rico refleje un alza de más de 30% en el costo del combustible. Pero eso no es todo. La categoría de alimentos consumidos en el hogar aumentó 2.8%, las frutas y vegetales subieron 5.6% y las bebidas no alcohólicas aumentaron 4.1%. Lo hace a uno recordar la canción de Joaquín Sabina: ¿Quién me ha robado el mes de abril?
En Estados Unidos se acaba de publicar el dato de inflación de mayo, que subió a 4.2% y marcó el tercer mes consecutivo de aceleración en los precios al consumidor. Antes de estallar la guerra en Irán, la inflación estaba en 2.4%, lo cual no está muy lejos de la meta oficial de 2% que se ha impuesto la Reserva Federal. Al igual que en Puerto Rico, el rápido aumento de la inflación en Estados Unidos proviene principalmente del golpe a los costos de la energía ocasionado por el cierre del estrecho de Ormuz.
Ante este panorama, ¿cuán probable es que la Reserva Federal adopte una estrategia agresiva de controlar la inflación, como hizo cuando el aumento de los precios se disparó a casi 10% luego de la pandemia del Covid 19? Para los hogares de Puerto Rico—y los de Estados Unidos—esta no es una pregunta académica, sino que atañe directamente a su bienestar económico.
La respuesta no es tan fácil como podría ser, ya que en estos momentos la Reserva Federal se encuentra en una encrucijada que tiene al mundo entero pendiente de la política monetaria en Estados Unidos. La semana próxima se reunirá el comité que decide qué hacer con las tasas de interés en función de las necesidades de la economía, y, por primera vez, se reúne bajo la presidencia de Kevin Warsh, el sucesor de Jerome Powell al frente del banco central recién nombrado por el presidente Trump.
Los mercados están pendientes de que Warsh defina una postura clara sobre el rumbo de las tasas de interés en la coyuntura actual ya que su posición sobre el tema ha sido ambivalente. En el pasado, se distinguió como un partidario decidido de no tolerar aumentos en la inflación y hasta criticó a sus colegas de la Reserva por ser “blandos” en ese aspecto. Pero desde que se convirtió en el favorito de Trump para presidir el Banco Central, y sujeto a la presión de Trump para reducir las tasas de interés, Warsh ha recurrido a diversos argumentos para restarle importancia al combate la inflación en el momento presente. Uno de sus argumentos es que el brote de productividad creado por la inteligencia artificial ayudará a reducir la inflación; otro es que el índice de precios que actualmente usa la Reserva para medir a la inflación no es adecuado.
Es de esperar que la mayoría de los miembros del comité de política monetaria no apoye una reducción de tasas como quiere el presidente Trump, e incluso que el propio Warsh lo considere inoportuno en la coyuntura actual. No obstante, sin duda Warsh y sus aliados en la Reserva resistirán un aumento de tasas, por lo cual lo más probable es que la semana próxima voten por dejar las cosas como están.
¿Qué esperar, entonces, de la inflación en Puerto Rico? Que por los próximos meses continúe en aumento, y que pronto esté compitiendo con la crisis del agua y la inseguridad pública por el primer lugar en la lista de preocupaciones de los hogares.
Guías de Opinión
Las columnas deben enviarse a Gerardo Cordero: gerardo.cordero@gfrmedia.com. Las columnas tienen que ser de 300, 400 o 500 palabras. Al enviarnos su columna, el escritor concede a GFR Media una licencia exclusiva, perpetua, irrevocable, sublicenciable, mundial y libre de regalías para reproducir, copiar, distribuir, publicar, exhibir, preparar obras derivadas, traducir, sindicar, incluir en compilaciones u obras colectivas, y de cualquier otro modo de forma general utilizar su columna (en todo o en parte), sin reserva ni limitación alguna, en cualquier medio (incluyendo pero sin limitarse, a las versiones impresas o digitales o en los sitios web o aplicaciones móvil del periódico El Nuevo Día), forma, tecnología o método conocido en el presente o que sea conocido, desarrollado o descubierto en el futuro. El autor acepta que GFR Media, LLC, podría cobrar a los suscriptores las versiones digitales, sitios web o aplicaciones móviles de GFR Media por el acceso a la columna.
Tags
Economía
Economía de Estados Unidos
Donald Trump
Petróleo
Juan Lara
Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
































