La ‘Santísima Trinidad’ de la IA agita los mercados financieros con su desembarco en Wall Street
Anthropic, Space X y OpenAI se disputan el favor de los inversores y esperan obtener 200.000 millones de dólares tras empezar a cotizar en bolsa. El sector desata un apetito inversor casi voraz.
«La primera empresa que llegue se va a hacer con el mercado muy rápido y quienes inviertan en la ganadora se van a hacer multimillonarios», dice el economista Antonio Cabrales.


Madrid-10/06/2026 20:00
En una operación que ha hecho correr ríos de tinta en la prensa del mundo entero, este viernes, 12 de junio, Space X, la empresa de Elon Musk la empresa dedicada a la tecnología aeroespacial y la Inteligencia Artificial (IA), empieza a cotizar en el índice Nasdaq 100 de la Bolsa de Nueva York. OpenAI, la creadora de ChatGPT con Sam Altman, quiere hacerlo pronto, posiblemente en otoño, aunque aún no tiene una fecha concreta. Completa la terna Anthropic, con Dario Amodei a los mandos, que ya anunció la semana pasada que está ultimando los trámites ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) para dar el salto a los mercados cuanto antes.
La batalla está servida: la Santísima Trinidad de la industria de la Inteligencia Artificial (IA) se disputa el favor de Wall Street. Este desembarco en los mercados financieros recuerda en parte al que tuvo lugar a finales de los años 90 con las empresas puntocom y que supuso el impulso definitivo de la era de internet. Muchos expertos se atreven a predecir que este tridente —Amodei, Musk y Altman— podría redefinir tanto el sector tecnológico como los mercados financieros de los próximos años.
El salto al parqué de Space X, OpenAI y Anthropic a lo largo de este año supone la mayor concentración de Ofertas Públicas de Venta (OPV) de la historia. Las valoraciones atribuidas a día de hoy a estas tres empresas superan conjuntamente los tres billones de dólares (2,6 billones de euros), pero tras su paso por Wall Street podrían valer más. Esta cifra las situaría de forma instantánea entre las 20 mayores empresas cotizadas del mundo por capitalización bursátil. Las tres esperan obtener de los mercados como mínimo 200.000 millones de dólares (173.000 millones de euros) con sus respectivas salidas a bolsa.
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De momento, Musk espera recaudar 75.000 millones de dólares (64.900 millones de euros) con el bautismo bursátil de Space X. Con un precio de salida de 135 dólares por acción, la empresa aeroespacial de Musk podría alcanzar una valoración de hasta 1,77 billones de dólares (1,53 billones de euros) al poner en circulación pública 555,6 millones de títulos. Actualmente, está valorada en 800.000 millones de dólares (692.300 millones de euros).
Los inversores también tienen la vista puesta en Anthropic, desarrolladora del asistente Claude, cuya valoración se disparó hasta unos 965.000 millones de dólares (835.000 millones de euros) tras una última ronda de financiación anunciada la semana pasada por la que ingresó 65.000 millones de dólares (56.250 millones de euros). La empresa de Amodei espera poder levantar como mínimo una cantidad similar con su llegada a Wall Street.
Por su parte, OpenAI tiene una valoración de 852.000 millones de dólares (738.834 millones de euros) tras otra histórica ronda de financiación —la mayor de la historia de Silicon Valley— cerrada el pasado mes de marzo en la que consiguió 122.000 millones de dólares (105.580 millones de euros) con el respaldo de SoftBank, Amazon y Nvidia. La empresa de Altman también espera poder captar una buena suma de capital gracias a sus inversores: algunos analistas apuntan que podrían ser 60.000 millones de dólares (51.920 millones de dólares).
Pese a que muchos analistas consideran que la llegada de estas empresas en los próximos meses dará un nuevo impulso a Wall Street, que sigue al alza y marcando récords pese a la incertidumbre por la guerra en Irán, aún persisten las dudas sobre el valor real de estas empresas. Las tres disponen de capital, pero el sector de la IA también demanda fuertes inversiones. Las cifras son mareantes. Un reciente análisis de la agencia Reuters calcula que entre 2013 y 2025 se ha invertido un total de dos billones de dólares (1,73 billones de euros) en el desarrollo de la IA. Ese gasto va a ir claramente a más y va a alcanzar cifras astronómicas. Por eso todas, Amodei, Musk y Altman buscan nuevas vías de financiación. Era inevitable que terminaran mirando a los mercados.
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Además, el aterrizaje en bolsa de ese tridente coincide con un fuerte apetito inversor generalizado en el sector de la IA. Las cuatro grandes multinacionales tecnológicas —Google, Microsoft, Meta y Amazon— también han lanzado operaciones financieras de envergadura para posicionarse en la industria. De hecho, un reciente informe de Goldman Sachs estima que solo estas cuatro bigtech van a invertir 5,2 billones de dólares (4,5 billones de euros) en IA entre 2025 y 2030.
Además, el aterrizaje en las bolsas también pone al descubierto sus debilidades. Por ejemplo, según la documentación presentada para su salida a bolsa, Space X perdió 4.940 millones de dólares en 2025, pese a que sus ingresos crecieron un 33%, hasta 18.670 millones.
En este contexto, no son pocas las voces que alertan del riesgo de una burbuja en la industria de la IA y temen que sus multimillonarias valoraciones en los mercados tarden años en plasmarse en las cuentas de resultados, como en su día ocurrió con las puntocom. Esas voces alertan además de que puede que no haya liquidez suficiente en los mercados para sostener este elevado nivel de inversiones. ¿Es real ese riesgo?
«Es muy difícil saberlo, porque es complicado demostrar que existe una burbuja antes de que pinche. Quien invirtió en su día Amazon se forró, pero es cierto que otros perdieron mucho dinero», responde con cautela Antonio Cabrales, profesor de Economía en la Universidad Carlos III de Madrid e investigador interesado en la IA.
Cabrales sostiene que son necesarias «unas cantidades de dinero muy grandes» y que estas inversiones en la industria de la IA son ciertamente «muy arriesgadas». Este experto también llama la atención sobre el origen de las inversiones: «Habría que mirar cuánto de ese dinero viene de bancos regulados, porque en ese caso, si pinchara la burbuja, la cosa se pondría seria. Desde luego, yo no invertiría todo mi dinero en esto».
Lo dice pese a que reconoce que la IA tiene «un carácter potencialmente revolucionario» que la hace muy atractiva a los ojos de los inversores. Este interés se percibe en el entusiasmo que ha generado la salida a bolsa de Space X. En este sentido, algunos temen que la IA acapare los mercados financieros en perjuicio de otros sectores o de otros negocios, como las criptomonedas. Cabrales no ve problema en eso: «La IA recuerda a la primera revolución industrial. Va a permitir cosas que antes era imposibles y va a poder aplicarse a millones de cosas. Es una tecnología de uso tan general que entiendes que la gente esté tan emocionada. Es natural que muchos piensen ‘tengo que estar ahí’. Sobre todo la gente cuyo trabajo es invertir, porque si eres inversor puedes pensar que sería un poco tonto no meterse en algo con tanto potencial. Otra cosa es que esté justificada la enorme cantidad de dinero invertida», insiste el experto.
En cualquier caso, Cabrales se atreve a esbozar el futuro y cree que en la carrera por la IA probablemente solo haya un caballo ganador, aunque todavía no está claro quién será. «La primera empresa que llegue a la inteligencia artificial general se va a hacer con el mercado muy rápido y quienes inviertan en la ganadora se van a hacer multimillonarios. Los inversores están invirtiendo en varias empresas a la vez, esperando acertar, aunque no todos lo harán», abunda el experto.
Sobre la firma
Jorge Otero
Redactor de Economía
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