Las averías ponen bajo la lupa al Superacueducto a 30 años de su construcción

Documentos revisados por Metro advierten sobre la creciente dependencia del sistema mientras se anuncian nuevas evaluaciones técnicas.

Área de rotura de tubería del Superacueducto en la zona de Bayamón.


Por Aiola Virella

Las recientes averías registradas en una línea de transmisión de 72 pulgadas del Superacueducto abrieron nuevas interrogantes sobre la condición de una de las infraestructuras más importantes del sistema de agua de Puerto Rico, esto justo cuando en medio de la emergencia el gobierno anunció evaluaciones técnicas que debieron realizarse hace años.

La gobernadora, Jenniffer González informó ayer que se realizará una evaluación integral de la infraestructura del Superacueducto. Se trata de una recomendación del exdirector de la Autoridad para el Financiamiento de Infraestructura (AFI), Carlos Pesquera, quien el año pasado había presentado un informe sobre los problemas del suministro de agua en la zona metropolitana.

Pesquera sostuvo que un sistema de esta complejidad, tras cerca de tres décadas de operación, requiere una evaluación integral de todos sus componentes principales. Según explicó, el examen incluiría la tubería principal, juntas, válvulas, cruces de ríos y quebradas, componentes electromecánicos y el sistema de protección catódica diseñado para prevenir la corrosión.

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“Esta evaluación cumple un doble propósito: despejar preocupaciones que puedan carecer de fundamento y, a la vez, establecer un plan de acciones correctivas y preventivas que sean necesarias. En ambos casos ganamos certeza y tranquilidad”, sostuvo.

Pesquera detalló a Metro que desarrollará formalmente su recomendación como un apéndice del estudio inicial. El contrato para ese estudio del 2025 ya venció. El exfuncionario descartó cualquier otra contratación con la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).

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La discusión surge luego de que tres roturas detectadas entre Bayamón y Toa Alta dejaran sin servicio o con interrupciones a sobre 100 mil abonados de la región metropolitana. La situación ocurre apenas ocho meses después de otra rotura significativa en una tubería de 72 pulgadas en Manatí, también vinculada al sistema del Superacueducto.

Sin embargo, el presidente de la AAA Luis González indicó a Metro que la avería actualmente bajo reparación no está relacionada con falta de mantenimiento. Dijo que según la evaluación técnica realizada por personal de la corporación, la falla habría estado asociada a esfuerzos de carga que provocaron el desplazamiento del tramo afectado.

Aún así, en medio de la emergencia, la gobernadora anunció que la evaluación incluirá un estudio de corrosión de la infraestructura. “Es propio, que debió haberse hecho hace mucho tiempo y no se había hecho”, expresó la gobernadora durante una visita al lugar de la avería.

Pesquera incluyó expresamente en su recomendación el sistema de protección catódica. Se trata de un sistema diseñado para minimizar el impacto de la corrosión en tuberías enterradas de gran diámetro. La efectividad de estos sistemas depende de inspecciones periódicas, monitoreo continuo y mantenimiento especializado. Fuentes consultadas por Metro sostienen que existe incertidumbre sobre el estado actual de este sistema en el Superacueducto, aunque ingenieros de la corporación no ven señales de un problema crítico.

Mientras tanto, el presidente de la AAA informó que la corporación pública se encuentra en proceso de contratar un consultor para realizar una inspección interna de la línea mediante tecnología robótica.

“Vamos a estar contando con insertar un robot que va a correr toda la línea de Arecibo hasta este punto de acá para poder pasar revisión de toda la línea y vamos a poder ver internamente si hay algún tipo de situación o anomalía que podamos de antemano identificar”, sostuvo González a la prensa en el lugar de la falla de Bayamón.

El ingeniero indicó a este diario que la AAA ya inició las gestiones para contratar una firma especializada que realizará una evaluación integral de la línea mediante tecnología SmartBall. Según explicó, el dispositivo recorrerá las aproximadamente 40 millas de tubería que componen el sistema del Superacueducto para identificar de manera preventiva posibles áreas de atención.

Robot perdido

Además, confirmó que una de las evaluaciones recientes en los récords de la AAA sobre el Superacueducto ocurrió alrededor del año 2010, cuando se introdujo un dispositivo conocido como PipeDiver para inspeccionar el interior de la tubería. Sin embargo, el ejercicio no pudo completarse debido a que el equipo se perdió dentro del sistema antes de culminar el recorrido programado.

La revelación coincide con información obtenida previamente por Metro de fuentes conocedoras del sistema que apuntaban a un intento fallido de inspección interna durante administraciones pasadas.

En una entrevista con el programa Rayos X en el año 2021, el padre del Superacueducto, Santiago “Chago” Vázquez alertó sobre la necesidad de una evaluación integral de la infraestructura del Superacueducto. “Si yo fuera el director de Acueductos, yo mandaba a hacer un rayos X de todo el Superacueducto desde la cima hasta aquí de nuevo”, dijo en aquel entonces el ingeniero.

La preocupación tampoco se limitaba a Vázquez. Durante una mesa de discusión celebrada la semana pasada en el mismo programa de televisión, el ingeniero José Izquierdo cuestionó la falta de información pública sobre inspecciones a la infraestructura. “Yo no he oído y he buscado si hacen inspecciones periódicas del interior del tubo del Superacueducto”, expresó al discutir la importancia estratégica del sistema para el área metropolitana.

Una infraestructura crítica con poca información pública

Fuentes con conocimiento del sistema consultadas por Metro sostienen que no se han realizado en años evaluaciones integrales de todos los componentes principales del Superacueducto.

Según se le explicó a este diario, este tipo de evaluaciones se realizaban históricamente en la infraestructura de la AAA como parte de procesos de financiamiento y emisiones de bonos de la corporación pública. Sin embargo, dejaron de efectuarse regularmente y algunas de estas iniciativas se habrían visto afectadas por limitaciones presupuestarias.

Una revisión realizada por Metro de los informes de ingeniería disponibles en el portal de la AAA, que abarcan desde 2010 hasta 2022, no encontró evaluaciones específicas sobre la condición estructural del Superacueducto, aunque sí incluyen análisis generales sobre activos, mantenimiento, pérdidas de agua y operación del sistema. La corporación tampoco respondió cuándo fue la última vez que se realizó una evaluación integral de la infraestructura.

El Superacueducto originalmente operó bajo un modelo de administración privada y, aunque actualmente la planta continúa bajo un contrato de operación privada, la infraestructura de transmisión corresponde a la AAA. Las fuentes consultadas por Metro sostienen que históricamente ha existido una zona gris sobre la responsabilidad de ciertas evaluaciones técnicas entre el operador y la corporación pública.

La creciente dependencia

Construido tras la sequía de la década de 1990, el Superacueducto se convirtió en una de las principales fuentes de suministro para la región metropolitana y municipios de la costa norte.

Sin embargo, el informe preparado en 2025 por el ingeniero Pesquera para analizar la crisis de agua en la región metropolitana concluyó que “la necesidad del Superacueducto como complemento a las plantas principales es mayor a la producción actual” y recomendó limitar nuevas interconexiones hasta que aumente su capacidad.

Fuentes consultadas por este medio sostienen que durante las pasadas dos décadas varias de las principales plantas de filtración que abastecen la región metropolitana —incluyendo Sergio Cuevas, Guaynabo y La Plata— han visto reducida su producción o han enfrentado limitaciones operacionales, aumentando la presión sobre el Superacueducto. De hecho, el propio presidente de la AAA indicó la semana pasada que Sergio Cuevas ha perdido la capacidad de generar 30 millones de galones diarios en comparación con el año 2021.

Las advertencias de Greg Morris

Las preocupaciones sobre la resiliencia del sistema tampoco son nuevas.

En un análisis técnico preparado para la American Society of Civil Engineers (ASCE) en Puerto Rico, el hidrólogo Greg Morris advirtió que el rendimiento firme del Superacueducto había disminuido de aproximadamente 100 millones de galones diarios a cerca de 78 millones para el año 2019.

Morris también planteó que, tras la entrada en operación del Superacueducto, la AAA redujo la utilización de numerosos pozos de agua subterránea que históricamente servían como fuente alterna de suministro en la costa norte.

Una preocupación similar fue planteada por el ingeniero Carl Soderberg en el programa Rayos X del pasado martes. “Se conectaron un montón de pueblos que tenían pozos que se cerraron”, afirmó al referirse a la evolución del sistema de abastecimiento durante las últimas décadas.

Como alternativa, en el informe de Morris se propone rehabilitar y mantener pozos estratégicos para utilizarlos durante sequías o emergencias, reduciendo así la dependencia de una sola infraestructura.

Esta propuesta coincide con expresiones de fuentes consultadas por Metro que también expresan preocupación por el estado de algunas de las estructuras hidráulicas que alimentan al embalse Caonillas, pieza clave para el funcionamiento del sistema.

Según las fuentes, algunas de las charcas y estructuras de captación que históricamente contribuían a nutrir el embalse no estarían aportando los volúmenes esperados, situación que podría afectar la disponibilidad de agua cruda que llega al Superacueducto.

Un nuevo tubo

El presidente de la AAA indicó a Metro que ordenó el diseño para reemplazar el segmento averiado en Bayamón por una nueva sección de tubería que incorpore estándares y prácticas de diseño estructural actualizados.

Mientras tanto, el gobierno se concentra en reparar las roturas más recientes, diseñar el reemplazo del segmento afectado y poner en marcha nuevas evaluaciones técnicas sobre las aproximadamente 40 millas que componen el sistema del Superacueducto.

Según Pesquera, la evaluación integral podría tomar entre seis y nueve meses y produciría un plan de acciones correctivas, prioridades de inversión y estimados de costos para la infraestructura.

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