Cancillería iraní: Derrotamos a dos potencias nucleares, somos una verdadera superpotencia
El portavoz de la Cancillería iraní indicó que la separación entre el pueblo y el Gobierno de la República Islámica es «imaginaria», como puede notarlo «toda persona patriota»


El estatus de superpotencia de Irán no es un eslogan, indicó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei, en referencia a la victoria de la nación persa sobre Estados Unidos e Israel, a los que calificó de «dos potencias nucleares».

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«Irán derrotó a dos potencias nucleares que contaban con el apoyo de otros países. No nos limitamos a repetir eslóganes, somos una verdadera superpotencia«, declaró el alto cargo iraní, según informa Tasnim.
Además, señaló la unidad del Gobierno de la República Islámica con su pueblo, al asegurar que «toda persona patriota entiende que esa separación es imaginaria«.
Anteriormente, Baghaei reveló que el memorándum de entendimiento entre EE.UU. e Irán había sido firmado digitalmente por los presidentes de ambos países, que ahora cuentan, deacuerdo con lo estipulado en dicho documento, con 60 días para negociar la cuestión nuclear y el levantamiento de sanciones.
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Mientras el Pentágono defendía a Israel del contrataque de Irán, las FF.AA. israelíes, según Carlson, ya estaban tratando tomar territorio al sur del río Litani.

En un nuevo análisis, el periodista estadounidense Tucker Carlson ha puesto en tela de juicio los objetivos declarados de la guerra de Estados Unidos con Irán, que parece llegar a su fin esta semana con la firma de un memorando de entendimiento entre los dos países.
Carlson sostiene que el conflicto fue desviado casi de inmediato para servir a intereses israelíes, y no a los fines de seguridad nacional estadounidense que se argumentaron inicialmente. «Muy poco después de que esta guerra comenzara, Israel decidió no lograr los objetivos que convencieron al presidente Trump de contarle a nuestra nación, sino hacer algo que quería hacer desde hacía mucho tiempo: robar el sur del Líbano«, afirmó el periodista.

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Según Carlson, Israel aprovechó la oportunidad mientras el Ejército estadounidense se encontraba «distraído» y «atado de manos» en su enfrentamiento con Irán. «Casi inmediatamente después de que comenzara la guerra, Israel inició una nueva guerra con armas estadounidenses pagadas por los contribuyentes, diseñada para arrebatarle tierras al Líbano, todas las tierras al sur del río Litani», explicó. El periodista agregó que, al tiempo que Estados Unidos se defendía de la respuesta iraní, el Gobierno de Benjamín Netanyahu aprovechaba la coyuntura para expandir su control territorial sin rendir cuentas.
Carlson sostiene que el verdadero objetivo israelí no es la derrota del programa nuclear iraní o el «cambio de régimen» en Teherán, sino la perpetuación del caos regional. «El verdadero objetivo es el objetivo israelí. Y el objetivo israelí no es un cambio de régimen ni el fin del programa nuclear. El objetivo israelí es el caos, es la disfunción«, aseveró.
Medios iraníes difunden el TEXTO COMPLETO del memorando de entendimiento entre Teherán y Washington
Paralelamente, Trump reveló cuándo concluiría el esperado acuerdo, durante una cena ofrecida por Macron en el Palacio de Versalles.

El contenido del memorando de entendimiento entre Irán y EE.UU., formulado con la mediación de Islamabad, ha sido difundido por medios iraníes este miércoles. En el texto constan los 14 puntos que se habrían considerado en el acuerdo.
Paralelamente, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha revelado durante una cena ofrecida por el presidente francés, Emmanuel Macron, en el Palacio de Versalles, cerca de París, que el esperado acuerdo concluirá «en las próximas 48 horas».
Según Tasnim, el contenido del memorándum de entendimiento entre Teherán y Washington es el siguiente:
1. La República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América, así como sus aliados en la guerra actual, al firmar este memorando de entendimiento, declaran el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano, y se comprometen a que, en lo sucesivo, no iniciarán ninguna guerra ni operación militar entre sí, se abstendrán de la amenaza o el uso de la fuerza entre ellos y garantizarán la integridad territorial y la soberanía del Líbano. Un acuerdo definitivo confirmará el cese permanente de las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano, así como el resto de las disposiciones de este párrafo.

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2. La República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América se comprometen a respetar la soberanía y la integridad territorial de la otra parte y a abstenerse de interferir en los asuntos internos de la otra parte.
3. La República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América se comprometen a negociar y a alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo máximo de 60 días, prorrogable con el consentimiento de las partes.
4. Inmediatamente después de la firma del presente memorándum de entendimiento, los Estados Unidos de América comenzarán a levantar su bloqueo naval y cualquier interferencia u obstrucción contra la República Islámica de Irán, poniendo fin por completo al bloqueo naval en un plazo de 30 días. Durante este período, el paso de buques se ajustará a los niveles de tráfico previos a la guerra establecidos por la República Islámica de Irán. Los Estados Unidos de América se comprometen, asimismo, a retirar sus fuerzas militares de la zona circundante a la República Islámica de Irán en un plazo de 30 días a partir de la firma del acuerdo definitivo.
5. Tras la firma del presente memorándum de entendimiento, la República Islámica de Irán adoptará todas las medidas posibles para garantizar el paso seguro de los buques mercantes, sin coste alguno, durante un período de 60 días, desde el golfo Pérsico hasta el mar de Omán y viceversa. El tránsito de los buques mercantes comenzará de inmediato y se establecerá en un plazo de 30 días, sin perjuicio de la necesidad de que la República Islámica de Irán elimine los obstáculos técnicos y militares y lleve a cabo el desminado. La República Islámica de Irán y el Sultanato de Omán mantendrán conversaciones para determinar la futura administración y los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz, de conformidad con el derecho internacional aplicable y los derechos soberanos de los Estados ribereños del estrecho de Ormuz, e intercambiarán, asimismo, puntos de vista con los demás Estados ribereños del golfo Pérsico.

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6. Los Estados Unidos de América se comprometen a establecer, junto con sus socios regionales, un programa definitivo y acordado mutuamente para la reconstrucción económica y el desarrollo de la República Islámica de Irán, que prevea un mínimo de 300.000 millones de dólares. El mecanismo de aplicación de este programa se ultimará como parte del acuerdo definitivo en un plazo de 60 días. Los Estados Unidos de América proporcionarán todas las autorizaciones, exenciones y licencias necesarias para las transacciones financieras pertinentes.
7. Los Estados Unidos de América se comprometen a levantar todo tipo de sanciones contra la República Islámica de Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, las resoluciones de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica y todas las sanciones unilaterales de EE.UU. tanto primarias como secundarias, de conformidad con un calendario acordado mutuamente como parte del acuerdo definitivo. La República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América reconocen la importancia fundamental de la cuestión del levantamiento de las sanciones a las que se hizo referencia anteriormente, y declaran su intención de abordar estas cuestiones sin demora en las negociaciones, con vistas a alcanzar un acuerdo mutuo al respecto.
8. La República Islámica de Irán reafirma que no fabricará ni adquirirá armas nucleares. La República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América han acordado resolver la cuestión de las existencias de materiales enriquecidos mediante un mecanismo acordado mutuamente y de conformidad con el calendario establecido en el apartado 7, diluyéndolos ‘in situ’, bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica, hasta un nivel acorde con las necesidades de la República Islámica de Irán. Ambas partes acuerdan, asimismo, debatir la cuestión del enriquecimiento, así como otras cuestiones acordadas mutuamente relacionadas con las necesidades nucleares de la República Islámica de Irán, sobre la base de un marco satisfactorio que se establezca en el acuerdo definitivo. El acuerdo definitivo confirmará las disposiciones del presente párrafo. La República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América reconocen la importancia fundamental de las cuestiones nucleares mencionadas anteriormente y declaran su intención de abordarlas sin demora en las negociaciones, con vistas a alcanzar un acuerdo mutuo al respecto.
9. La República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América acuerdan mantener el ‘statu quo’ hasta que se alcance un acuerdo definitivo; la República Islámica de Irán mantendrá el ‘statu quo’ en su programa nuclear, y los Estados Unidos de América no impondrán nuevas sanciones contra Irán ni desplegarán fuerzas militares adicionales en la región.

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10. Los Estados Unidos de América se comprometen a emitir de forma inmediata, tras la firma del presente memorándum de entendimiento y hasta el levantamiento de las sanciones, exenciones del Departamento del Tesoro para la exportación de petróleo crudo iraní, productos petroquímicos y sus derivados, así como todos los servicios relacionados, incluidas las transacciones bancarias, los seguros, el transporte, etc.
11. Los Estados Unidos de América se comprometen a poner a disposición de la República Islámica de Irán, en su totalidad, los fondos y activos restringidos o congelados, mediante la aplicación del presente memorándum de entendimiento. Los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán acordarán bilateralmente el procedimiento para la liberación de dichos fondos durante las negociaciones. Dichos fondos, ya se mantengan en la cuenta original o se hayan transferido, se pondrán plenamente a disposición para su pago a cualquier beneficiario final designado por el Banco Central de la República Islámica de Irán. Los Estados Unidos de América se comprometen a expedir todas las aprobaciones y autorizaciones necesarias al respecto.
12. La República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América acuerdan establecer un mecanismo de aplicación para supervisar la correcta aplicación del presente memorándum de entendimiento y el futuro cumplimiento del acuerdo definitivo.
13. Tras la firma del presente memorándum de entendimiento y siempre que se inicie la aplicación de los apartados 1, 4, 5, 10 y 11 del mismo y se mantenga la aplicación de dichas medidas, la República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América iniciarán negociaciones sobre el acuerdo definitivo, centrándose exclusivamente en los apartados restantes.
14. El acuerdo definitivo será refrendado mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
El documento concluirá con las firmas de los representantes de las dos partes firmantes del acuerdo: el Gobierno de la República Islámica de Irán y el Gobierno de los Estados Unidos de América, así como del representante del Gobierno de la República Islámica de Pakistán, en calidad de mediador.
«Lo cambia todo»: Tucker Carlson analiza el acuerdo entre EE.UU. e Irán
El periodista estadounidense trazó un paralelismo con el impacto que tuvo la crisis de Suez de 1956 sobre el Imperio británico.

El periodista estadounidense Tucker Carlson considera que el memorando de entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán es la prueba de que Washington ha reconocido oficialmente a la República Islámica como un actor de peso.
«Pase lo que pase, aunque esto no se firme el viernes, con esto, Estados Unidos ha reconocido oficialmente que Irán es un actor importante. Y eso lo cambia todo», dijo en un video compartido este miércoles.

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Carlson trazó un paralelismo con la crisis de Suez de 1956 y recordó el impacto que tuvo sobre el Imperio británico, cuando quedó claro que había perdido su condición de gran potencia pese a la apariencia de fuerza.
En ese sentido, señaló que, al igual que entonces, cuando Londres ya no podía decidir el desenlace por el canal de Suez y fue Estados Unidos quien impuso finalmente las condiciones en Oriente Medio, ahora ocurre algo similar: a su juicio, Washington demuestra que, aun con el mayor presupuesto militar del mundo, no tiene capacidad para imponer su voluntad frente a la que describió como la economía número 34 del planeta.
«Estados Unidos, tal vez no formalmente, pero sin duda en la práctica, tomó el lugar de Reino Unido como gobernante de Oriente Medio. Con esto, Estados Unidos ha demostrado que, a pesar de poseer el Ejército más grande del mundo —o sin duda el que cuenta con mayor financiación—, no tiene el poder militar para imponer su voluntad a la 34.ª economía más grande del mundo», agregó.
Para leer el TEXTO COMPLETO del memorando de entendimiento entre Teherán y Washington, pulse AQUÍ
Jefe del Parlamento iraní: «El estrecho de Ormuz nunca volverá a sus condiciones anteriores»
Según Ghalibaf, Irán tiene derechos soberanos en el paso marítimo.

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que los planes de Irán para el estrecho de Ormuz, tras firmarse el memorando de entendimiento con Estados Unidos, se enmarcan en el derecho internacional y las regulaciones marítimas.

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El alto funcionario iraní planteó que, «naturalmente», su país se propone cobrar tarifas a cambio de los servicios que presta en el paso marítimo, al sostener que Irán tiene derechos soberanos en el estrecho de Ormuz.
«Durante la guerra, publiqué en Twitter que el estrecho de Ormuz nunca volvería a sus condiciones anteriores, y eso sigue siendo cierto hoy», declaró Ghalibaf. «Sin embargo, esto no significa que tengamos la intención de actuar en el estrecho de Ormuz en contra del derecho internacional o de las regulaciones marítimas: nunca», añadió.
Ghalibaf afirmó que «Dios parece haber creado a los enemigos de Irán entre los necios» y que las acciones de estos han convertido la capacidad potencial de Irán en el estrecho de Ormuz en una fuerza ya materializada.
Para leer el TEXTO COMPLETO del memorando de entendimiento entre Teherán y Washington, pulse AQUÍ
Portavoz de la cancillería iraní: Irán «nunca abandona a sus amigos, bajo ninguna circunstancia»
Esmail Baghaei aseguró que en el primer apartado del memorando de entendimiento firmado con EE.UU., «el nombre del Líbano aparece tres veces».

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, aseguró este miércoles que para la República Islámica, el Líbano tiene «la misma importancia que Irán» en el acuerdo para poner fin a la guerra.
«Irán ha demostrado que nunca abandona a sus amigos, bajo ninguna circunstancia. Para nosotros, el alto al fuego y el fin de la guerra en el Líbano tenían y siguen teniendo la misma importancia que Irán», aseveró el alto funcionario, citado por la agencia Tasnim.

Jefe del Parlamento de Irán: «Prevalecimos sobre las principales potencias militares del mundo»
En ese sentido, aseguró que en el primer apartado del memorando de entendimiento firmado entre Irán y EE.UU., «el nombre del Líbano aparece tres veces», y que además «se menciona el respeto a la integridad territorial y la soberanía nacional» del país árabe.
Anteriormente, Baghaei reveló que el citado memorándum fue firmado digitalmente. Entre tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó, durante la cena que le ofreció el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en el Palacio de Versalles, que ya firmó el documento.
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Jefe del Parlamento iraní: Fueron EE.UU. e Israel los que buscaron el alto el fuego
Mohammad Bagher Ghalibaf afirma que los enemigos llevaban mucho tiempo solicitando la tregua.

El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha afirmado que fueron EE.UU. e Israel los que buscaron el alto el fuego desde el principio.
«De todas formas, mira, el enemigo solicitó un alto el fuego y lo acató. Y lo habían estado buscando desde hacía un tiempo», dijo en una entrevista.

Irán: Trump pide negociaciones y lo «estamos estudiando»
El memorándum de entendimiento entre EE.UU. e Irán se firmó digitalmente este miércoles. El acuerdo, mediado por las autoridades de Pakistán, pone fin a la guerra entre EE.UU. e Israel contra la República Islámica de Irán y establece futuras negociaciones sobre puntos clave.
Desde el inicio de la escalada, la parte estadounidense asegura que «Irán suplicó por un cese al fuego» y habla de «una victoria militar» de Washington. Por su parte, Teherán lo niega y señala que, al admitir las condiciones de negociación planteadas por el país persa para acordar un cese al fuego, EE.UU. e Israel sufrieron «una derrota innegable, histórica y aplastante». El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, ha enfatizado repetidamente que fueron los enemigos los que propusieron la medida primero, pero la decisión de los dirigentes persas de aceptarla fue responsable.
Para leer el TEXTO COMPLETO del memorando de entendimiento entre Teherán y Washington, pulse AQUÍ
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Irán debutó en el Mundial con un empate 2-2 ante Nueva Zelanda en Los Ángeles, pero el partido se jugó también fuera del césped. En una de las gradas, la afición iraní levantó varias pancartas hasta formar una palabra y una cifra: Mina168, en memoria de las víctimas de la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en Minab, al sur de Irán, más de 80 días después del ataque estadounidense-israelí con misiles que la destruyó y dejó más de un centenar de muertos, en su mayoría niñas.
Así, Irán denunciaba el crimen en la casa del perpetrador, en plena competición mundial y ante las cámaras del planeta entero.
De manera paralela, se iban conociendo nuevos detalles del memorándum de entendimiento entre Irán y Estados Unidos, intermediado por Pakistán y con firma formal prevista para el viernes 19 de junio en Suiza. Todavía no existe un texto público y definitivo, sino declaraciones, filtraciones y una negociación que apenas empieza. Aun así, el debate vuelve a girar sobre dos grandes cuestiones: por un lado, las exigencias estadounidenses sobre el programa nuclear iraní y el estrecho de Ormuz; por otro, las exigencias iraníes de poner fin a las agresiones contra su territorio y otros países de la región, incluido Líbano.
El primer escollo es la cuestión nuclear iraní, pero conviene recorrer la historia reciente para comprender cómo hemos llegado hasta aquí. El Plan de Acción Integral Conjunto, firmado en 2015 y conocido como JCPOA, estableció límites al programa nuclear iraní, inspecciones internacionales y alivio de sanciones. Irán aceptó restricciones verificables y supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Estados Unidos, sin embargo, se retiró unilateralmente en 2018, durante el primer mandato de Donald Trump, haciendo trizas el acuerdo.
La experiencia demostró hasta qué punto aquel acuerdo era frágil y asimétrico. Después de lo ocurrido, no se le puede pedir simplemente que regrese a 2015. Irán no tiene por qué volver a una confianza unilateral que ya ha sido utilizada contra su seguridad nacional
La República islámica, en ese sentido, no puede ser tratada ahora como si hubiera sido quien rompió aquel marco. Teherán aceptó límites, inspecciones y compromisos verificables, mientras el alivio de sanciones quedó siempre sometido a la voluntad política de Washington. La experiencia demostró hasta qué punto aquel acuerdo era frágil y asimétrico. Después de lo ocurrido, no se le puede pedir simplemente que regrese a 2015. Irán no tiene por qué volver a una confianza unilateral que ya ha sido utilizada contra su seguridad nacional.
Ahí aparece la cuestión de fondo: qué se le está exigiendo realmente a Irán y con qué autoridad. Irán forma parte del Tratado de No Proliferación Nuclear; Israel permanece fuera de él. Estados Unidos, que se atribuye el derecho a decidir qué capacidades estratégicas pueden desarrollar otros Estados, es además el único país que ha utilizado bombas atómicas en una guerra. La preocupación por la proliferación nuclear se revela así profundamente selectiva.
Por eso el programa nuclear iraní no puede reducirse al fantasma de una bomba que Teherán niega buscar por razones religiosas, políticas y diplomáticas. La cuestión central es la soberanía. En un país sometido a sanciones, sabotajes, bloqueos y agresiones militares, el desarrollo nuclear civil forma parte de su supervivencia económica y de su autonomía tecnológica; llegados a este punto, también de su capacidad defensiva. Lo que se le exige a Irán no es solo transparencia, sino la aceptación de una tutela excepcional que no se aplica ni a Israel ni a las demás potencias nucleares.
En un país sometido a sanciones, sabotajes, bloqueos y agresiones militares, el desarrollo nuclear civil forma parte de su supervivencia económica y de su autonomía tecnológica; llegados a este punto, también de su capacidad defensiva. Lo que se le exige a Irán no es solo transparencia, sino la aceptación de una tutela excepcional que no se aplica ni a Israel ni a las demás potencias nucleares.
Con Ormuz ocurre algo similar. Irán no ha inventado su peso sobre el estrecho: lo ejerce desde una realidad geográfica que le otorga una herramienta estratégica evidente. Otros Estados condicionan pasos marítimos decisivos sin que ello se interprete automáticamente como una amenaza al orden mundial. ¿Por qué Irán debería renunciar a esa capacidad en plena agresión? La paradoja es que Ormuz ni siquiera estaba en el centro del debate antes de la escalada estadounidense. Fue la agresión la que forzó su cierre y convirtió el estrecho en una palanca clave para Irán como expresión legítima de soberanía en un punto decisivo del comercio mundial.
El segundo escollo, y no menor, para la paz regional es Israel, que ya ha anunciado que no va a asumir estos acuerdos. Durante décadas, Tel Aviv ha funcionado como un portaaviones occidental en Asia Occidental: una pieza de proyección militar, tecnológica y política de Estados Unidos y Europa sobre una región decisiva.
En el primer mandato de Trump, los Acuerdos de Abraham expresaron esa estrategia mediante la normalización de Israel con gobiernos árabes, el aislamiento de Palestina y el cerco al eje de la resistencia. Aquella operación buscaba cerrar la cuestión palestina por arriba, mediante pactos entre élites, mientras sobre el terreno se consolidaban la ocupación, el apartheid y la colonización.
La impunidad israelí ya no funciona como antes porque su coste político, diplomático y moral se ha vuelto mucho más alto. Israel sigue siendo una pieza estratégica para Occidente, pero cada vez es también una carga más difícil de justificar.
Pero Trump tampoco puede volver a ese momento. Después de más de dos años de genocidio en Gaza, la legitimidad internacional del Estado israelí está profundamente erosionada. Y ese deterioro no afecta solo a Tel Aviv. También golpea a Washington, Bruselas y a las capitales europeas que financian, arman y protegen a Israel.
La impunidad israelí ya no funciona como antes porque su coste político, diplomático y moral se ha vuelto mucho más alto. Israel sigue siendo una pieza estratégica para Occidente, pero cada vez es también una carga más difícil de justificar.
La clave está en la lógica de la colonización de asentamiento. Este tipo de proyecto no se limita a dominar un territorio desde fuera, sino que pretende sustituir una sociedad por otra. Quiere transformar la tierra del pueblo colonizado en patria exclusiva del colono. Cuando esa sustitución triunfa, como ocurrió en el oeste de Estados Unidos o Australia, lo hace mediante aniquilación masiva, expulsiones, confinamiento, desplazamientos forzosos y expolio absoluto de los pueblos originarios. Ese es el reverso sangriento de los casos que suelen presentarse como «exitosos».
Cuando el pueblo colonizado no desaparece, la contradicción se vuelve insoportable. Argelia ofrece un ejemplo claro. A medida que la independencia se acercaba, los colonos franceses y los sectores militares más duros no se moderaron. Derivaron hacia la OAS, el terrorismo y la fascistización como reacción política de una comunidad colonial que veía amenazado el mundo construido sobre su privilegio.
Por eso los altos el fuego son tan frágiles. Chocan con dos estructuras históricas: un imperialismo estadounidense que pretende volver a un 2015 que él mismo destruyó, como si la correlación de fuerzas regional y mundial no hubiera cambiado; y una colonización israelí que solo puede sostenerse con más violencia mientras el pueblo palestino siga existiendo.
Eso ayuda a entender Israel hoy. El sionismo liberal, laborista o supuestamente socialista pudo envolver la colonización en un lenguaje democrático hacia dentro de la sociedad judía israelí. Pero hacia el pueblo palestino descansaba sobre desposesión, segregación y aniquilación. Esa contradicción ha ido devorando sus propias mediaciones. Por eso figuras como Smotrich, Ben-Gvir o Netanyahu no son la causa de nada, sino la consecuencia de una colonización que ya no logra presentarse como normalidad liberal.

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La guerra permanente es, en ese marco, una forma de gobierno. Desde Gaza hasta Líbano, Irán, Yemen, Siria, Irak y Cisjordania, la doctrina de los siete frentes ha permitido sostener a un gobierno y a un proyecto político cuya estabilidad depende de ampliar el estado de excepción. Israel necesita seguir alimentando la guerra porque la guerra se ha convertido en su modo de existencia política.
Por eso los altos el fuego son tan frágiles. Chocan con dos estructuras históricas: un imperialismo estadounidense que pretende volver a un 2015 que él mismo destruyó, como si la correlación de fuerzas regional y mundial no hubiera cambiado; y una colonización israelí que solo puede sostenerse con más violencia mientras el pueblo palestino siga existiendo. Y Palestina sigue ahí.
Sin embargo, la fragilidad del acuerdo no elimina su importancia; al contrario, revela el punto exacto de la disputa: ya no se negocia desde el mundo de 2015, sino desde una región que ha aprendido a resistir y desde un orden internacional que empieza a dejar de ser unipolar.
Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.
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