De la heroína al cáncer: Social Distortion, el punk que sobrevivió a todo
La banda estadounidense de Mike Ness publica su primer disco en 15 años y encabeza el cartel del Azkena Rock Festival (Vitoria)



Madrid – 18 JUN 2026 – 23:30 AST
Solo han publicado ocho discos en casi 50 años de carrera, así que cada salida de un nuevo trabajo de Social Distortion se contempla como el paso de un cometa extraño por el firmamento. “¿Podría haber sido más disciplinado? Quizá, pero no creo que hubiera podido hacer un disco como este hace una década”, se excusa Mike Ness (Stoneham, Massachusetts, EE UU, 64 años), cantante y guitarrista de la banda punk, de la que es único miembro permanente desde su fundación en 1978. El conjunto encabeza el cartel de este sábado en el Azkena Rock Festival de Vitoria con un puñado de flamantes canciones de estreno, las que componen el sólido Born To Kill(Epitaph Records), lanzado el pasado mayo. La banda empezó a grabarlo en primavera de 2023, pero, al cabo de unas semanas, Ness anunció que le habían diagnosticado un cáncer de amígdalas.
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“Aquello cambió mi perspectiva. Llevaba la mitad del disco y, cuando estuve listo para volver, sentía que tenía que cantar como si no hubiera un mañana. Creo que se nota al escucharlo”. El hipertatuado músico, que atiende por videollamada desde su móvil enfundado en un albornoz blanco, como recién salido de la ducha, está lejos de parecer un sexagenario. Admite que aún siente, a veces, molestias del tratamiento, “como si tuviera una soga al cuello”, pero se reconoce afortunado. “Fue una cirugía muy invasiva, que afecta a los músculos y demás estructuras que has utilizado toda tu vida para tragar y hablar. La radioterapia también provoca fibrosis. Ni siquiera sabía si iba a volver a cantar, así que estoy agradecido. Aceptaré cualquier cosa con tal de poder seguir haciendo esto”.
El vocalista no para quieto: se pasa la media hora de charla recorriendo una y otra vez las estancias de su casa y afirma que vive un periodo de efervescencia creativa. Transcurridos 15 años de su álbum anterior, Ness se encontró con una colección de cincuenta canciones, de las que ha rescatado diez. Se suma una reinterpretación deWicked Game, de Chris Isaak, porque un disco de Social Distortion no está completo sin la versión de rigor. “Normalmente intento elegir temas menos conocidos, pero es que es una canción tan buena que desearía haberla escrito yo y quería cantarla. La ha tocado mucha gente, pero nadie había hecho una versión rock & roll sucia y arrastrada como esta”.
Algunas otras de sus composiciones datan de los noventa, como No Way Out o Don’t Keep Me Hangin’ On, esta última disponible como maqueta casi desde los inicios de internet. “Fue muy frustrante que se filtrara algo con lo que todavía estaba experimentado, ni siquiera me gustaba esa grabación. Decidí incluirla porque mi hijo no paraba de darme la lata”. El tarro de las esencias, en cualquier caso, está abierto y sigue trabajando en material nuevo. Avanza que, según su calendario, el próximo golpe del grupo está planeado para otoño de 2026, coincidiendo de forma nada casual con las elecciones de medio mandato en Estados Unidos.

“Es una canción que se titula The Fall Of A Nation [La caída de una nación]. Habla de los hombres blancos que juegan a ser Dios y del miedo que tienen. Es patético, sencillamente patético. Todo ese poderío y control solo demuestra que son débiles por dentro”. En 2018, Ness tuvo un encontronazo con un admirador de Trump en un concierto, tras presentar uno de los clásicos de su repertorio, Don’t Drag Me Down, como una canción antirracista y que el espectador se molestase porque, a su entender, el músico hiciera “política”. “No sé cómo a alguien puede gustarle el punk o el rap y ser un conformista. No lo entiendo, no sé ni cómo respiras. Para mí, conllevaría una gran apatía”.
El momento que vive Estados Unidos es uno de los motivos por los que Born To Kill se encuentra presidido por un halo de nostalgia. “Cuando tenía 12 o 13 años, el rock and roll reinaba. Fue una época fantástica para estar vivo. Crecí en los setenta, ochenta, noventa, los dos miles… Así que es desalentador ver cómo las libertades desaparecen ante nuestros ojos”. El líder de Social Distortion, sin embargo, se declara aún creyente en el poder movilizador de las canciones, como acreditan la que da título al disco o el sencillo Partners In Crime. “Por supuesto, especialmente ahora que intentan controlar lo que decimos. Se ha llegado a un punto en el que la protesta simple y no violenta choca con la violencia de las autoridades. Mi postura es que me quitarán la libertad de expresión por encima de mi cadáver”, agrega, con el tono amenazador de un Charlton Heston izquierdista.
Carretera y manta
Que Mike Ness recuerde con felicidad los años de juventud no significa que los primeros pasos de su grupo fueran fáciles. “Para los punks era más seguro crecer en una gran ciudad que en los barrios residenciales donde vivíamos nosotros. En la gran ciudad se espera que haya gente rara, pero en los suburbios no, y se respondía con violencia. Tuve que luchar por aquello en lo que creía. Eso me convirtió en un hombre”. El documental Another State Of Mind (1984), sobre una accidentada gira autogestionada de Social Distortion y Youth Brigade, da buena cuenta del carácter puramente romántico de su empresa. “Esa película es una tragicomedia”, rememora. “Éramos tan jóvenes que solo el hecho de salir de gira y tocar ante 50 o 100 personas ya era emocionante. Por entonces, yo era, básicamente, un vagabundo. No quería que la gira terminase nunca porque no tenía hogar al que regresar”.
No exagera: en los ochenta, dio con sus huesos en la cárcel un puñado de veces, fue adicto a la heroína y también alcohólico, lo que le llevó a atravesar un proceso de recuperación largo que obligó a la banda a parar cuando apenas asomaba la cabeza. Mereció la pena. Después de años predicando en el desierto, tocando en tugurios de mala muerte para un público absolutamente marginal, el punk estadounidense vivió un inesperado renacer. Los californianos Green Day y The Offspring se hicieron de oro y a todos sus compañeros de escena les tocó la pedrea, en forma de contratos millonarios de multinacionales. Social Distortion firmó con Epic y la mejor época comercial de la banda pilló a Ness, a su vez, en el mejor estado de forma, física y artísticamente.
En 2000, sin embargo, tuvo que afrontar la pérdida de su escudero todo ese tiempo, el también guitarrista Dennis Danell, fallecido de un ataque al corazón a los 38 años. A él, entre otros, va dedicada la canción The Way Things Were, en cuya letra echa la vista atrás a aquella primera etapa. “Quería volver a los orígenes, recuperar el espíritu de crear arte que desafiara las convenciones, cuando nos encontrábamos con todo ese rechazo. El disco también era una oportunidad para rendir homenaje a mis héroes, como The Clash, Ramones, David Bowie o T. Rex”. Entre los grupos actuales, ¿ve candidatos a coger la antorcha cuando Social Distortion no esté? “Sí, hay muchas bandas jóvenes con ese fuego interior que teníamos nosotros. Amyl & The Sniffers es un ejemplo perfecto. Otros quizá no tan políticos, pero que tienen todo lo que me gusta en una banda son The Hives. Son fantásticos, tienen grandes canciones y desprenden una energía increíble”.

Pese a llevar décadas sobrio, el músico cuenta que sigue teniendo presente el programa de 12 pasos (método implementado por Alcohólicos Anónimos para guiar hacia una vida libre de sustancias tóxicas) que asimiló en su recuperación. Sin ir más lejos, le sirvió para lidiar mentalmente con el dolor durante el tratamiento del cáncer. “La mayoría de encuentros con la muerte que tuve en el pasado fueron culpa mía. Este no. Así que intentaba imaginarme a mí mismo cumpliendo propósitos que aún tenía, por los que quizá Dios, o quien sea, pudiera querer que siguiese aquí. Soy marido, padre, abuelo, un alcohólico y adicto recuperado que sigue trabajando con gente que lo intenta, y luego estaba mi carrera. Tenía que terminar el disco y estaba a punto de tener un nieto, no podía creer que hubiera llegado mi hora”.
Ness atribuye “una parte fundamental” de su suerte a los seguidores del grupo. “Era como si ellos supiesen que iba a ponerme bien antes de que yo lo supiera. Sus comentarios fueron un gran apoyo, me escribían diciendo: ‘No te vayas, aún no hemos terminado, hemos crecido contigo, te necesitamos’. Eso me dio mucha fuerza en los días en los que lo estaba pasando mal”. Como recompensa a los ánimos de los fieles, no descarta “sorprender al mundo” con otro lanzamiento que rompa la costumbre de sus largos parones entre discos. “Tengo canciones, me siento muy inspirado y creo que este es el comienzo de un capítulo. Puede que sea nuestro último capítulo, pero será un gran capítulo”.
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Jaime Lorite ChinchónVer biografía
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