Crónica de corrupción anunciada
Un renunciante secretario de la actual administración gubernamental anunció que radicó una querella contra un alto funcionario, posiblemente el funcionario de mayor poder en la actual administración, en el Panel del Fiscal Especial Independiente


El secretario de la Gobernación, Francisco Domenech Fernández. (Foto archivo)


A la hora de escribir esta columna estoy, junto al país, digiriendo la noticia con la que concluimos el lunes 15 de junio y nos levantamos el martes 16 de junio. Un renunciante secretario de la actual administración gubernamental anunció que radicó una querella contra un alto funcionario, posiblemente el funcionario de mayor poder en la actual administración, en el Panel del Fiscal Especial Independiente.
La querella señala que dicho funcionario, con conocimiento de la gobernadora, alegadamente intentó influenciar de manera indebida no sólo en la otorgación de un contrato millonario sino la otorgación de crédito contributivos poniendo presión a diversos empleados de la agencia incluyendo al secretario. La querella también señala la posible intervención indebida de La Fortaleza en una decisión de la Secretaria de Justicia sobre las actuaciones del renunciante secretario contra empleados de la agencia referidos a la Oficina de Ética Gubernamental, al Departamento de Justicia y a la Oficina de Contralora.
Muchos se han sorprendidos ante los hechos narrados contra la cúpula de poder de la actual administración. Para muchos de nosotros no fue ni una sorpresa ni un hecho aislado. Es en realidad otro capítulo, posiblemente el clímax, de la novela trágica que hemos estados viendo desde el día uno de esta administración. Una novela basada en la lucha de poder de dos bandos buscando esquilmar los fondos federales y el dinero del pueblo para su beneficio. Pero esta novela no se queda en la lucha de poder dentro de un partido que ha demostrado tener en su ADN el gen de la corrupción.
Somos testigos de la ineficiencia e ineptitud de la actual administración en manejar, enfrentar y resolver los apremiantes problemas del país. Tenemos una seria crisis en dos áreas fundamentales para la calidad de vida de nuestra nación: un sistema de energía eléctrica y agua inestable y poco confiable. Ambas crisis son de antaño que el bipartidismo no ha querido y no ha podido resolver. De igual manera el costo de vida ha aumentado afectando la calidad de vida de grandes sectores de nuestro país: los envejecientes y la clase trabajadora. Y no debemos dejar de hablar de la severa y profunda crisis en nuestro sistema educativo, donde las víctimas principales son el magisterio y el estudiantado; y de nuestro sistema de salud que lleva a miles de personas a tener que esperar meses para poder ser atendidos y por lo tanto les condena a vivir con dolores, enfermedades y condiciones crónicas y de salud mental.
Es necesario señalar lo que a mi juicio es una política de destrucción de nuestros recursos naturales, la privatización de nuestras playas, la venta de nuestras tierras y canalizaciones de ríos para beneficios particulares. El deterioro y la falta de alumbrado en nuestras carreteras. La violencia machista que sigue cobrando vida de mujeres, la violencia criminal que sigue apagando la vida de nuestra juventud, la violencia contra niñez y nuestros viejos.
Este listado que acabo de hacer no es ajeno a nuestro país. Algunos han decidido llamar a huelgas generales y paros buscando resolver el problema sacando a un gobernante sin una propuesta concreta de transformación política, social y económica. Debemos aprender del pasado. El verano del 19 no resolvió absolutamente nada. No cambió nada. Al contrario, estas crisis se han agudizado y profundizado. Sacamos a un gobernante para poner una copia para luego poner una réplica y terminar con un calco.
La realidad es que los problemas que enfrenta nuestro país son múltiples y complejos que no se resuelven otorgando contratos a amigos, familiares y contribuyentes. Tampoco se resuelven empleando a miembros del partido sin ninguna preparación o cuyo interés es recibir un excelente salario por cuatro años de trabajo partidista en la agencia. Nuestra historia política en el siglo XXI nos ha afirmado que el bipartidismo no es la solución.
Hoy estamos llamados a organizarnos en nuestras comunidades para exigir de manera clara y contundente que se nos escuche y se atiendan nuestros reclamos. Estamos llamados a educarnos sobre las raíces y posibles soluciones de nuestros problemas. Estamos llamados a crear un proyecto político que responda a nuestras necesidades y esperanzas.
Debemos tirarnos a la calle a protestar no para cambiar un monigote con otro monigote. Debemos tirarnos a la calle para exigir un cambio real en la administración gubernamental. Para exigir que los corruptos salgan de las posiciones de poder. Debemos tirarnos a la calle con un programa de exigencias políticas que mejore la calidad de vida de nuestra nación.
Sobre todo, debemos tirarnos a la calle en noviembre del 2028. No me interesa el verano del 26 me interesa el otoño del 28.
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