La Tierra escapará de las garras de un Sol moribundo, según un estudio que refuta la gran teoría del fin del mundo

Siempre nos han dicho que, cuando el Sol agote su combustible, se expandiría hasta engullir Mercurio, Venus y la Tierra. Sin embargo, estos científicos creen que podremos escapar

NASA
Rubén Badillo

Rubén Badillo

Colaborador de National Geographic España

Los astrónomos llevan generaciones asumiendo un trágico destino para nuestro planeta. En concreto, que terminará siendo engullido por el Sol dentro de unos 5.000 millones de años. Sin embargo, una nueva investigación desafía directamente esta noción tan arraigada sobre el apocalipsis final y sugiere que la Tierra posee una oportunidad real de eludir la destrucción. El artículo científico ha sido publicado recientemente en la revista Astronomy & Astrophysics, donde se detalla un escenario alternativo para el sistema solar. Este hallazgo reescribe los modelos tradicionales que daban por sentado que el Sol devoraría las regiones interiores de su entorno al agotar por completo el hidrógeno.

Queda mucho más por descubrir. Suscríbete este junio por solo 0,99€/mes y un 76% de descuento.

¡SÍ, QUIERO!

Al parecer, dentro de los citados 5.000 millones de años, nuestra estrella anfitriona entrará en una fase crítica de transformación que expandirá sus fronteras físicas de forma desmesurada. Sin embargo, los nuevos cálculos demuestran que las fuerzas que empujan los planetas hacia el exterior podrían superar a aquellas que los arrastran hacia el núcleo ardiente. Los investigadores basaron sus proyecciones en las interacciones gravitatorias mutuas y en una pérdida de masa mucho más severa del astro rey.

El destino exacto de la masa continental y de los océanos terrestres ha permanecido como un misterio debido a la competencia de dos fenómenos físicos de gran escala. Por un lado, la enorme dilatación de la estrella genera potentes efectos de marea que actúan como un freno orbital ralentizando los cuerpos celestes. Esta desaceleración tiende a arrastrar a los mundos cercanos hacia un destino ígneo dentro de la propia atmósfera del gigante moribundo. Históricamente, la mayoría de los análisis previos determinaban que este mecanismo de succión sería el factor dominante que sellaría el trágico final de la humanidad.

Fuerzas contrapuestas

Por otro lado, el envejecimiento de la estrella central provoca una expulsión masiva de materia a través de fortísimos vientos estelares que debilitan su gravedad. Al perder peso de forma continua, el agarre sobre los cuerpos que lo orbitan se relaja de manera sustancial permitiendo una deriva espacial. Las órbitas de los planetas comienzan entonces a desplazarse suavemente hacia regiones mucho más alejadas y seguras del espacio exterior. «El destino previsto de la Tierra es altamente sensible al modelo de mareas y a la tasa de pérdida de masa supuesta«, constatan los autores del texto original del estudio.

La investigación se centró de manera específica en las dos etapas finales de expansión que experimentará el astro tras agotar su combustible principal. La primera fase de gigante roja ocurrirá cuando el hidrógeno del núcleo se consuma por completo y la estructura externa comience a crecer descontroladamente. Posteriormente, al quemar el helio restante, el Sol entrará en la fase de la rama gigante asintótica, conocida técnicamente en el ámbito astronómico como las siglas RGB y AGB. En este último periodo, el diámetro estelar alcanzará dimensiones nunca vistas y expulsará inmensas cantidades de detritos hacia el vacío.

Los científicos revisaron el problema aplicando modelos avanzados desarrollados a lo largo de los últimos 15 años respecto a las fuerzas de marea. Estas nuevas fórmulas matemáticas sugieren que las estrellas gigantes disipan la energía de marea de una forma mucho menos eficiente de lo supuesto. Gracias a este comportamiento físico, el futuro Sol perderá efectividad a la hora de atraer los cuerpos vecinos hacia su ardiente superficie. Este factor crucial reduce notablemente la capacidad de retención del astro facilitando que nuestro mundo escape de una muerte segura por absorción.

Sistema Solar
iStock

Observación espacial

Para dotar de confiabilidad y precisión a las estimaciones de pérdida de masa, el equipo analizó el comportamiento real de la estrella vecina L2 Puppis. Este objeto celeste envejecido se considera un espejo del futuro de nuestro propio sistema y sirvió para definir el ritmo de eyección material. Los datos reales obtenidos de este análogo estelar permitieron ajustar los parámetros de simulación y comprobar la rapidez del desprendimiento de las capas externas. Al combinar las nuevas leyes de marea con este desgaste, el escenario cambió por completo a favor de la supervivencia de la masa terrestre.

Las simulaciones definitivas mostraron que la órbita de nuestro planeta se expandirá lo suficiente para mantenerse a salvo de la superficie solar máxima. Mientras que los planetas Mercurio y Venus serán devorados de forma inevitable por la expansión, tanto Marte como la Tierra lograrán resistir el embate. «Según las prescripciones actualizadas de disipación de mareas, la Tierra sobrevive a las fases RGB y AGB del Sol«, aseguran de forma textual los científicos firmantes. A pesar de este éxito orbital, la radiación extrema evaporará los océanos y esterilizará cualquier rastro de vida transformándolo en un desierto, así que mejor no lanzar las campanas al vuelo.

Más Sobre…

sistema solar


Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo