Lolivone de la Rosa exhibe sus grandes joyas
La guitarrista, compositora y arreglista trujillana ofrenda su primera gran producción discográfica como líder ‘Jewels’ un manjar de prendas finas, convertidas en piezas musicales.

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
Es un caudal imparable de talento e ingenio. La trujillana guitarrista Lolivone de la Rosa emerge exitosamente como líder, con una producción discográfica de primer orden. ‘Jewels’ es el título del proyecto producido por de la Rosa, con el respaldo del bajista John Benítez como coproductor.
La integración de diversa influencias que recorren por sus venas, desde el folclor de su país; hasta los ritmos afrocubanos y el jazz, los combina para desatar una paleta inmensa de colores.
‘Jewels’ es uno de esos discos que embruja con su sabor; y el sonido de la guitarra de Lolivone, parece desprenderse maravillosamente desde un místico lugar para cautivar e imponer su estilo.

La guitarrista está respaldada en el proyecto por un equipo de colaboradores de excelencia como Johnn Benítez (contrabajo y bajo eléctrico), Luis Perdomo (piano) y Jeff Watts (batería); apoyados por Joel Mateo (percusión), Ingrid Jensen (trompeta), Ned Goold (saxofón tenor), David Suleiman (saxofón tenor) y Rogerio Boccato (percusión).
‘Jewels’ es de los discos que concluye con la misma intensidad que comienza. Abre con el clásico salsero de Cheo Feliciano ‘Si por mi llueve’ sonando con fina elegancia en arreglo de la guitarrista. El popular tema incluido en el disco ‘Cheo’ de 1972 –marcó el regreso triunfal de Cheo Feliciano a la salsa, luego de superar situaciones personales- se escucha refrescado por una guitarra joven, soñadora y repleta de un futuro prometedor.
“Cheo fue mi vecino, se puede decir. Nos encontrábamos mucho, cerca de Venus Gardens. Y en mi casa y en la de mi abuelo, ese disco y la canción se escuchaban con frecuencia. Cheo marcó mi vida a través de mi abuelo y mi mamá. Esa canción estaba en rotación constantemente… Cuando la escuchó, me recuerda mi niñez”, expresó Lolivonne de la Rosa, quien naturalmente no había nacido para cuando salió esa producción de Cheo Feliciano, pero si la conoció a través de su núcleo familiar.
También, de la Rosa se destaca como arreglista en la pieza creación de Arturo Ortiz ‘Bomba mundo’. De igual manera, expone sus composiciones ‘PB & J’, ‘Ella y Gala’, ‘Not in Service’, ‘Ibero’ y ‘Jewels’ (título del disco) con gran creatividad. Da continuidad a la propuesta con otros temas como ‘Tote Bag’ (Ned Goold), ‘Beautiful Friendship’ (Donald Khan) y ‘Segment’ del gran Charlie Parker.
Para conocer más sobre Lolivone de la Rosa, la invitamos a tertuliar y recorrer por el camino de los recuerdos. Trasladarse a esos primeros años de contacto con la música en su Trujillo Alto querido. Dispuesta a buscar en el cofre de la memoria comenzó pausadamente a recordar.
“Mi primer contacto con la música fue el piano a los nueve años. Mi mamá me puso a tomar clases después de salir de clase. Luego lo dejé, y al cumplir 13 años, mi padre me compró una guitarra, porque después de la escuela daban clase de guitarra”, dijo sumergida en la retrospección.
“Empecé a tomar clases privadas de guitarra, hasta que mi mamá me matriculó en la Escuela de Bellas Artes de Trujillo Alto. Allí tomé clases con Elba Lugo, quien me llevó por la música folclórica.”
Dijo que para ese tiempo vio en el periódico una promoción del Programa de Berklee en Puerto Rico y su progenitora la llevó, y todo resultó positivamente.
“Me tocó en el grupo -‘ensemble’- del percusionista y profesor Eguie Castrillo. Allí, los guitarristas estaban súper, y a mí me llamó la atención el asunto de la improvisación. Vi a todos improvisar. Estábamos tocando ‘Oye como va’, y Eguie preguntó quién deseaba improvisar. Yo atrevida alcé la mano… Después de observar y escuchar a los otros guitarristas improvisando me eché para atrás… y Eguie me decía es ahora o nunca. Me frustré un poco y decidí tomar clases con Fernando Mattina (guitarra-jazz) e iba a su casa una vez a la semana. Me enseñó mucho sobre la disciplina y la importancia de sacar tiempo para practicar. Matina me dio confianza. Su apoyo tuvo que ver mucho en mi formación. Me alentó. Veía talento. Sus palabras me ayudaron a creer en mí”, señaló de la Rosa, quien dijo tener grandes influencias del guitarrista Carlos Santana y su padre, quien tocaba trompeta y la expuso a mucha música.

Aseguró que la producción discográfica del pianista dominicano Michel Camilo ‘Triángulo’ la impactó de gran manera y abrió pasos a la inquietud por diversos caminos de la improvisación y el jazz. Toda esta gama de experiencia se juntó con la música latina, caribeña y folclórica que había escuchado y la ayudó a forjarse.
De igual manera, Mattina la enriqueció con discos de Wes Montgomery y otros guitarristas de jazz. También, recibió gran dosis escuchando jazz en Radio Universidad.
La guitarrista posee un bachillerato en Ingeniería Ambiental de la Universidad Politécnica. Y mientras realizaba su carrera universitaria seguía sus estudios con Mattina -pieza clave y fundamental en su camino por la guitarra- y visitando los programas de Berklee en Puerto Rico.
Tras graduarse de la Universidad Politécnica, consiguió una beca y se trasladó a Berklee College of Music, donde hizo un segundo bachillerato, esta vez en música.
“En 2020 regresé a Puerto Rico. Eran tiempos pandémicos y tuve que terminar mi bachillerato de Berklee de manera ‘online’. No había otra alternativa que el encierro. Y esto me llevó a encerrarme a practicar y a componer. Muchos de los temas que están en el disco nacieron en este tiempo. Al regresar la normalidad tras la pandemia decidí volver a Nueva York. Me fui con tan solo ahorros, no tenía nada seguro. Empecé a sembrar semilla tocando con diferentes músicos, hasta que se me dio la oportunidad de tener mi propio guiso fijo todas las semanas en un restaurante”, dijo Lolivone, quien aprovechó el momento para comunicarse con los músicos de Nueva York con los que deseaba tocar.
Después de compartir escenarios y en varios proyectos con sus colegas, se sintió con las ansias y deseo de emprender un nuevo y propio camino.
“Llamé a John Benítez, porque mientras toqué fijamente en el restaurante logramos desarrollar un laboratorio creativo. Y comencé a evaluar lo que deseaba hacer. En 2025 me puse inquieta por hacer más, poque llevaba ya, cuatro años en Nueva York. Estaba creciendo, pero quería aportar más en la escena. John me decía siempre que tenía que grabar, pero no me sentía lista. Y un 17 de octubre lo llamé y le dije, estoy lista para grabar”, señaló con gran entusiasmo.
De la Rosa sabía que podía contar con amigos con los que había trabajado. Nombres como Ned Goold y David Suleiman, entre otros. También surgió el nombre del pianista Luis Perdomo, al que conoció en uno de los encuentros mágicos en Puerto Rico con el Heineken Jazz Fest.
“Mantuvimos contacto, y cuando llegué a Nueva York me comuniqué con él. Estuvimos colaborando, y he tenido muy buena relación con su esposa y Luis. Ha sido un músico de gran influencia. Lo admiro desde hace mucho tiempo por su trabajo con Miguel Zenón. Y me dio el privilegio de participar en mi disco”, culminó de la Rosa.
‘Jewels’ es un disco mágico. Que presenta a una joven guitarrista con un futuro encantador. Lo más importante, desde el saque entendió la importancia de buscar el propio sonido y estilo. Algo que rápidamente abrió puertas a su gama creativa. Bravo por Lolivone.
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