Aquí no celebramos a nuestro opresor
Hoy, 4 de julio de 2026, nuestro gobierno colonial anda de fiesta celebrando los 250 años de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos – el imperio que lleva más de la mitad de su existencia, 128 años, ocupándonos militarmente, bombardéandonos, enfermándonos, usándonos de laboratorio, esterilizando a nuestras mujeres, reprimiéndonos políticamente y culturalmente, controlando nuestra economía, empobreciéndonos, negándonos nuestra soberanía, subordinándonos legalmente y la lista no termina


Hoy, 4 de julio de 2026, nuestro gobierno colonial anda de fiesta celebrando los 250 años de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos – el imperio que lleva más de la mitad de su existencia, 128 años, ocupándonos militarmente, bombardéandonos, enfermándonos, usándonos de laboratorio, esterilizando a nuestras mujeres, reprimiéndonos políticamente y culturalmente, controlando nuestra economía, empobreciéndonos, negándonos nuestra soberanía, subordinándonos legalmente y la lista no termina.

Ver a nuestros administradores coloniales, que nunca han tenido voz ni voto en el Congreso que tiene el poder sobre nuestras vidas, celebrar orgullosamente con banderas gringas gigantes en la Fortaleza, en las Casas Alcaldía y hasta en el Tren Urbano al imperio estadounidense y sus “principios de igualdad y valores democráticos” resultaría irónicamente gracioso, si no fuera en realidad profundamente indigno y patético.
Aquí no celebramos a nuestro opresor.
Aquí no concebimos sentir orgullo del sangriento historial del imperio yanqui.
Y mucho menos deseo de formar parte de él.
Con la dignidad y el auto-respeto intactos decimos VIVA PUERTO RICO LIBRE
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