Culturicidio: la guerra silenciosa contra la identidad saharaui
Cuando un poder busca dominar a otro lo primero que destruye son sus particularidades culturales. Despojar a un pueblo de su lengua, sus símbolos y su memoria es despojarlo de su esencia.


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30/06/2026
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La cultura saharaui no es únicamente una expresión artística o una herencia simbólica: es el código genético de nuestra identidad nacional. En ella se condensa nuestra historia, nuestros valores y nuestra capacidad de resistencia. Es, además, la raíz viva de nuestros derechos humanos y el fundamento desde el cual se articula nuestra defensa política.
En una conversación con mi tío y profesor, el antropólogo Bahia Aawah, abordamos el concepto de culturicidio, un término emergente en la antropología contemporánea que comienza a abrirse paso tanto en el ámbito académico como en los foros internacionales. Más allá de su dimensión teórica, existe un aspecto crucial: su posible reconocimiento jurídico en el derecho internacional, lo que permitiría emplearlo como herramienta en la denuncia y defensa de pueblos víctimas de la destrucción cultural sistemática.
En el caso del Sáhara Occidental, las prácticas impulsadas por la potencia ocupante —el régimen marroquí— constituyen un claro ejemplo de esta forma de violencia. Se trata de una guerra silenciosa, dirigida no solo contra el territorio, sino contra la esencia misma del pueblo saharaui. Esta ofensiva se intensificó especialmente tras los acontecimientos de Gdeim Izik, marcando un punto de inflexión en la estrategia de dominación cultural.
Sin embargo, pese a la presión constante, el pueblo saharaui continúa demostrando una notable resiliencia. La preservación de su identidad sigue siendo una tarea histórica irrenunciable: reconstruir lo destruido, restaurar lo manipulado y proteger aquello que aún resiste.
Las protestas del 8 y 9 de noviembre de 2010 en El Aaiún ocupado evidenciaron para Marruecos que la cultura saharaui constituye el pilar de la unidad y la dignidad de este pueblo. Desde entonces, se ha desplegado una estrategia cuidadosamente planificada —y ampliamente financiada— con el objetivo de sustituir esta identidad por una narrativa impuesta.
Uno de los instrumentos clave de esta política ha sido la proliferación de festivales y eventos “culturales” en los territorios ocupados. Presentados como espacios de convivencia, estos actos funcionan en realidad como mecanismos de manipulación simbólica destinados a legitimar la ocupación y diluir la autenticidad saharaui.
Hay un proceso de marroquinización cultural. El africano Ngũgĩ wa Thiong’o ya señaló que el verdadero poder colonial no se imponía únicamente por la fuerza, sino a través de la educación
Este fenómeno, ampliamente debatido entre saharauis en el exilio, en los territorios ocupados y en la diáspora, confirma la advertencia de Bahia Aawah: la destrucción de una identidad colectiva puede alcanzar niveles equiparables al genocidio cuando amenaza la existencia misma de un pueblo.
La historia demuestra que cuando un poder busca dominar a otro —política, geográfica y culturalmente— lo primero que destruye son sus particularidades culturales. Despojar a un pueblo de su lengua, sus símbolos y su memoria es despojarlo de su esencia.
El pensador africano Ngũgĩ wa Thiong’o lo expresó con claridad al señalar que el verdadero poder colonial no se imponía únicamente mediante la fuerza, sino a través de la educación. En esta línea, tras la retirada de España, Marruecos eliminó las escuelas bilingües hassanía-español, sustituyéndolas por un sistema educativo neocolonial dominado por el dialecto dariya y el francés. Así comenzó un proceso de marroquinización cultural destinado a erosionar la lengua, la memoria colectiva y los vínculos históricos con el mundo hispanohablante.
El caso saharaui resulta paradigmático: un Estado que fue colonia reproduce las mismas prácticas coloniales contra otro pueblo.
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CUATRO DIMENSIONES DEL CULTURICIDIO SAHARAUI
1. Patrimonio cultural inmaterial
El idioma hassanía y su tradición oral, pilares de la transmisión cultural, se encuentran gravemente amenazados. En las escuelas de los territorios ocupados, la hassanía ha sido sustituida por la dariya marroquí desde la infancia, mientras que su uso en espacios públicos o administrativos es desincentivado e incluso sancionado.
2. Educación y conocimiento
Desde el inicio de la ocupación, no se ha construido ninguna universidad en el Sáhara Occidental. Los jóvenes saharauis se ven obligados a emigrar a ciudades marroquíes como Casablanca o Rabat, donde la integración pasa, en muchos casos, por la asimilación cultural.
3. Símbolos materiales de identidad
La jaima saharaui, símbolo ancestral de la cultura nómada, fue prohibida tras las protestas de Gdeim Izik. Su criminalización revela el reconocimiento, por parte del régimen, de su profundo valor como emblema de resistencia.
4. Narrativa cultural y manipulación simbólica
La cultura se ha convertido en un instrumento de legitimación política. A través de festivales, producciones audiovisuales y exposiciones, se promueve una imagen distorsionada de la identidad saharaui, reduciéndola a una extensión del folclore marroquí.
(*) Artista saharaui
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Cine saharaui: filmar cuando existir ya es un acto político
En un panorama saturado de imágenes que buscan agradar, este cine hace lo contrario: incomoda, se resiste a cerrar. El Sáhara es de esas historias que no pueden resolverse en pantalla.

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30/06/2026
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Escena del documental “Hijos de las nubes: la última colonia”, del director Álvaro Longoria
Hay una tendencia bastante cómoda —y bastante europea— a hablar del cine saharaui como si fuera una cinematografía pequeña, precaria, casi anecdótica.
No lo es. El cine saharaui no es pequeño; es incómodo. Porque obliga a mirar un conflicto que llevamos décadas administrando desde la distancia: una ocupación enquistada, un pueblo desplazado y una identidad que ha sido sistemáticamente narrada por otros.
Y ahí es donde entra el cine. No como industria, ni como herramienta sino como forma de disputar el relato.
Cuando el Sáhara lo cuentan otros
1. Wilaya (2011), de Pedro Pérez Rosado
Wilaya (2011) funciona precisamente porque no intenta explicar el conflicto. Lo bordea.
Una joven vuelve a los campamentos tras vivir en España. Y lo que podría ser un relato de retorno se convierte en algo mucho más incómodo: la constatación de que también se puede ser extranjera en tu propia historia.
Pero lo verdaderamente interesante es cómo la película construye esa incomodidad. No a través del enfrentamiento, sino del detalle: los silencios en las conversaciones, la distancia física entre los cuerpos, la forma en la que la protagonista ocupa los espacios como si siempre llegara un poco tarde.
No hay épica ni dramatización en exceso; hay una identidad que no termina de encajar en ningún sitio.
Y en esa falta de encaje aparece algo clave: la idea de que el exilio no es solo geográfico, sino emocional. Que volver no implica necesariamente pertenecer.
2. Hamada (2018), de Eloy Domínguez Serén
Hamada (2018) hace algo todavía más radical: decide no hablar del conflicto.
Un campo de minas y el segundo muro militar más grande del mundo separan a Sidahmed, Zaara y Taher de su patria, que sólo conocen a través de las historias que les cuentan sus padres.
Lo que la película pone sobre la mesa no es la ocupación en sí, sino sus consecuencias a largo plazo: una generación atrapada en un presente que no avanza.
3. Leyuad (El viento) (2016), de Gonzalo Maza y Javier Corcuera
En Leyuad (El viento), el Sáhara ya no es presente, sino recuerdo. Pero no un recuerdo cerrado, sino algo que se reconstruye constantemente.
La película se mueve entre lo documental y lo poético, entre el testimonio y la evocación. No busca fijar una verdad, sino recoger fragmentos de memoria que, juntos, intentan sostener una identidad.
El viento funciona como metáfora, sí, pero también como estructura: todo fluye, todo se desplaza, nada termina de fijarse.
Porque cuando un pueblo pierde su territorio, lo único que le queda es la narración de ese territorio. Y esa narración siempre es frágil, incompleta, vulnerable a la desaparición.
El cine saharaui no ofrece finales; no puede. No hay resolución política; no hay cierre narrativo; no hay reparación. Lo que hay es espera, frustración y la insistencia de no dejar de contar
4. Nomad Shadow (2025), de Eimi Imanishi
Una joven inconformista es deportada al Sáhara Occidental después de haber vivido diez años en España. Incapaz de adaptarse a las rígidas normas de su familia, busca escapar y se une a una red de traficantes de hachís.
Imanishi no intenta explicar el Sáhara, ni traducirlo, ni hacerlo accesible. Y eso es clave. Porque muchas veces el problema no es quién filma, sino desde qué lugar lo hace.
Aquí la directora opta por una distancia que no es fría, sino respetuosa. La cámara observa sin intervenir, dejando que el espacio y los cuerpos construyan el sentido.
Los personajes se mueven en tránsito constante, no solo físico, sino identitario. Y la película entiende algo fundamental: que cuando el territorio es inestable, también lo es la identidad.
Cuando el Sáhara se filma a sí mismo
5. 3 Stolen Cameras (2017), de Rachid El Mahi y colectivos saharauis
3 Stolen Cameras no es una película “correcta” en términos formales. Y eso es precisamente lo que la hace importante y sobre todo real.
El material ha sido grabado en condiciones de vigilancia, confiscado, recuperado. La imagen es inestable, fragmentaria, a veces precaria. Pero esa precariedad no es un defecto sino la huella de las condiciones en que ha sido filmada.
Rodar esta película implica exponerse, asumir un riesgo real; cada plano tiene peso y cada corte se ha tomado por decisión. No hay distancia posible y eso es exactamente lo que convierte la película en algo más que un documental.
6. Life is Waiting: Referendum and Resistance in Western Sahara (2015), de Iara Lee
Life is Waiting no es cine saharaui en sentido estricto; es de producción norteamericana, pero sí es una película que entiende la importancia de ceder el espacio.
Cuarenta años después de que se les prometiera la libertad apartándose de los gobernantes españoles, el Sahara Occidental sigue siendo la última colonia de África. Esta película narra la violencia cotidiana experimentada por los saharauis que viven bajo la ocupación marroquí.
Cuando se centra en las voces locales —músicos, artistas, activistas—, la película adquiere fuerza. Porque deja de explicar para empezar a escuchar y ahí aparece una idea clave: la cultura como forma de resistencia.
Sin embargo, la película también evidencia los límites de la mirada externa: cuando intenta ordenar el conflicto, simplificarlo, hacerlo narrativamente accesible, pierde parte de su potencia.
Aun así, sigue siendo una pieza relevante dentro del conjunto.
7. Hijos de las nubes: la última colonia (2012) de Álvaro Longoria
En Hijos de las nubes, la última colonia, Álvaro Longoria se acerca al conflicto del Sáhara Occidental no desde la épica ni desde el relato oficial, sino desde la herida abierta de un pueblo olvidado. El documental no impone una verdad, pero sí desmonta muchas: las diplomáticas, las mediáticas, las cómodas. A través de testimonios, archivos y la implicación de figuras como Javier Bardem, la película revela cómo el silencio también es una forma de relato político. Y en ese gesto —el de dar voz sin apropiársela— el cine recupera su dimensión más honesta: no la de quien escribe la historia, sino la de quien obliga a mirarla.
8. Cortometrajes del FiSahara (2003–actualidad)
FiSahara es el nombre abreviado del Festival Internacional de Cine del Sáhara (FiSahara), un evento cinematográfico muy particular tanto por su contenido como por su contexto.
Se celebra en los campamentos de refugiados saharauis, en el desierto de Tinduf (Argelia). A diferencia de otros festivales, no ocurre en una gran ciudad ni en salas convencionales, sino en un entorno marcado por el exilio y la resistencia.
De ahí han salido piezas que pueden parecer pequeñas en escala, pero son enormes en significado. Porque aquí no se trata de hacer “grandes películas” sino de narrar una realidad. Se trata de contar. Son trabajos todavía en proceso, con una forma en construcción, pero con una claridad absoluta en su necesidad.
El problema nunca fue el cine, sino quién lo cuenta y así, durante décadas, el Sáhara ha sido narrado desde fuera y se nota. Por eso el verdadero cambio no está en que existan más películas sobre el conflicto, sino en que empiecen a existir más películas hechas desde dentro. Porque quien sostiene la cámara decide qué existe y el pueblo saharaui ha pasado demasiado tiempo fuera de ese encuadre. Un ejemplo claro de este silencio es el de quienes se acercan al Sáhara sin nombrar el conflicto.
Ahí entra Sirat (2025), de Oliver Laxe.
Laxe vuelve a su cine más místico y sensorial, donde el desierto es espacio espiritual antes que político. Pero precisamente por eso la película genera una tensión interesante: atraviesa ese territorio sin detenerse en su realidad. No lo niega, pero lo desplaza, lo silencia.
Y en un contexto como el saharaui, ese gesto no es neutro. Es una oportunidad desaprovechada de dar voz a los que no la tienen.
El cine saharaui no ofrece finales; no puede. No hay resolución política; no hay cierre narrativo; no hay reparación. Lo que hay es espera, frustración y la insistencia de no deja de contar.
En un panorama saturado de imágenes que buscan agradar, este cine hace lo contrario: incomoda, se resiste a cerrar, obliga a quedarse. Porque hay historias que no pueden resolverse en pantalla. Y, desgraciadamente, el Sáhara es una de ellas.
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Historia – Análisis jurídico – Literatura saharaui
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30/06/2026
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Fuente: ceas-sahara.es

‘La historia prohibida del Sáhara español’
Tomás Bárbulo. Ediciones Península, 2021.
Este libro es una obra de investigación que aborda uno de los episodios más controvertidos de la historia reciente de España: el abandono del Sáhara Occidental. A partir de una sólida base documental y testimonial, el autor reconstruye el final de la presencia española y el origen de un conflicto que sigue sin resolverse décadas después.
El libro se apoya en más de quinientos documentos clasificados como secretos junto a un amplio trabajo de entrevistas realizadas en el Sáhara, los campamentos de Tinduf, Marruecos y España. Este enfoque permite contrastar las versiones oficiales con testimonios directos, ofreciendo una visión compleja y profundamente humana del conflicto.
A través de estas fuentes, Bárbulo desvela las tensiones políticas, los intereses económicos y las decisiones estratégicas que marcaron la retirada española. El relato combina un análisis riguroso con una narrativa de muy fácil lectura, donde se entrelazan episodios de heroísmo, traiciones y maniobras diplomáticas que ayudan a entender cómo se llegó a la situación actual.
La experiencia directa del autor en el territorio entre 1969 y 1975 aporta un valor añadido al conjunto, reforzando la autenticidad del relato. Para quienes están comprometidos con la causa saharaui, se trata de una obra clave: desmonta discursos oficiales, aporta pruebas documentadas y se consolida como un libro de referencia para comprender la deuda histórica de España y las raíces del conflicto. Es el libro de referencia para adentrarse en la historia del Sáhara Occidental.

‘Sáhara Occidental. Del abandono colonial
a la construcción de un Estado’
Varios autores. Coord. por Bahia Mahmud Awah. Pregunta Ediciones, 2019.
El libro Sahara Occidental. Del abandono colonial a la construcción de un estado es una obra colectiva que combina rigor académico y compromiso político. A través de juristas, periodistas e investigadores, ofrece una visión multidisciplinar del conflicto, entendida como herramienta para la memoria y la justicia del pueblo saharaui.
El prólogo sitúa el conflicto en la contradicción entre el derecho internacional, que reconoce la autodeterminación, y las prácticas que lo vulneran, denunciando el papel de actores internacionales en el expolio de recursos y destacando la evolución de la lucha saharaui hacia el ámbito jurídico.
La obra aborda cuestiones clave como la responsabilidad histórica de España, el impacto de los Acuerdos de Madrid y la ambigüedad de su política exterior. También documenta las violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados, aportando testimonios y análisis que rompen el silencio internacional.
Es un libro esencial para comprender el conflicto saharaui y una herramienta útil para quienes buscan argumentos y perspectiva en defensa de esta causa.
Puede descargarse aquí https://bit.ly/421F9Sj

‘El Sáhara Occidental. Prontuario jurídico. 15 enunciados básicos sobre el conflicto’
VARIOS AUTORES. Andavira Editora, 2ª ed. 2019.
El libro ofrece una síntesis clara y fundamentada del estatus jurídico del Sáhara Occidental según el derecho internacional. La obra establece que se trata de un territorio no autónomo pendiente de descolonización, desmontando la idea de que el conflicto sea una simple disputa territorial.
A partir de resoluciones de la ONU y principios jurídicos consolidados, los autores afirman la existencia del pueblo saharaui como sujeto de derecho internacional, con un derecho irrenunciable a la autodeterminación. En este marco, el Frente Polisario es reconocido como su representante legítimo, mientras que España continúa siendo, de “iure”, la potencia administradora del territorio.
El libro también sostiene la nulidad de los Acuerdos de Madrid de 1975 y califica la presencia de Marruecos como una ocupación militar, no como una soberanía reconocida. En este contexto, la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) se interpreta como un acto legítimo dentro del proceso de descolonización.
Asimismo, se denuncian aspectos clave de la situación actual, como la explotación ilegal de los recursos naturales por parte de Marruecos y las violaciones sistemáticas de derechos humanos en los territorios ocupados. También se analiza el papel de la misión de la ONU (MINURSO), cuyo mandato sigue siendo la celebración de un referéndum de autodeterminación aún pendiente.
El prontuario subraya la responsabilidad de la comunidad internacional de no reconocer la anexión marroquí y de apoyar activamente el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro. Se trata de una obra esencial para comprender, desde el rigor jurídico, las bases legales del conflicto y sus implicaciones actuales.

‘Una mirada al Sáhara Occidental’
Enrique Gómez. Publicado en 2022.
El libro nace con un objetivo claro: acercar al lector la historia del pueblo saharaui de forma accesible, ordenada y didáctica. La obra recorre los principales hitos del conflicto, convirtiéndose en una herramienta útil tanto para quienes se inician en el tema como para quienes buscan reforzar sus conocimientos desde una perspectiva divulgativa.
A lo largo de sus páginas, el libro estructura la historia en distintas etapas clave: desde la presencia colonial española y el surgimiento del Frente Polisario, hasta la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). También aborda el éxodo de la población saharaui, la guerra con Marruecos, el alto el fuego y la posterior ruptura que reabre el conflicto armado, ofreciendo una visión global de su evolución hasta la actualidad.
El libro no se limita al relato histórico, sino que incorpora apartados explicativos sobre aspectos fundamentales del Sáhara Occidental. Se tratan cuestiones como su geografía, la organización política de la RASD, el papel del Frente Polisario, la vida en los campamentos de refugiados y el reconocimiento internacional de la causa saharaui.
Uno de los elementos más destacados es la sección “¿Sabías qué…?”, donde se recogen datos clave que ayudan a desmontar ideas erróneas y a comprender mejor el conflicto.
Además, la obra incluye una cronología detallada de los principales acontecimientos históricos y una recopilación de referencias bibliográficas que refuerzan su valor como material de consulta. También se abordan cuestiones actuales como los procesos judiciales relacionados con los acuerdos entre la Unión Europea y Marruecos, aportando una dimensión jurídica relevante.
Es un libro comprometido que permite entender las claves del conflicto desde sus orígenes hasta hoy. Para quienes apoyan la causa saharaui, representa una herramienta especialmente útil para formarse, divulgar y sostener un discurso informado sobre una realidad que sigue vigente.

‘El Frente Polisario. Desde sus orígenes hasta la actualidad’
carlos ruiz miguel. Editorial Almuzara, 2022.
El libro ofrece un análisis completo de la evolución histórica, política y estratégica del Frente Polisario desde su creación en 1973 hasta el presente. La obra parte de la idea de que no es posible comprender el conflicto del Sáhara Occidental sin conocer en profundidad el papel de esta organización.
El libro se remonta a los antecedentes del movimiento, explorando las raíces de la resistencia saharaui frente al colonialismo y el contexto que llevó a la fundación del Frente Polisario. Analiza su ideología, su estructura y las corrientes que influyeron en su nacimiento, así como las primeras estrategias adoptadas en un escenario marcado por la descolonización y la presión regional.
Uno de los ejes centrales es la crisis de 1975, con la retirada española, la invasión marroquí y el inicio de la guerra. A partir de ahí, se estudia la construcción de la República Árabe Saharaui Democrática, el reconocimiento internacional del Polisario y su evolución como actor político y diplomático, incluyendo los procesos de negociación y los intentos de alcanzar un referéndum de autodeterminación.
El libro también trata las tensiones internas, los desafíos estratégicos y los cambios en el escenario internacional, especialmente desde el año 2000. Se analizan cuestiones como el estancamiento del proceso de paz, la situación en los territorios ocupados, la represión y la explotación económica, así como la adaptación del Frente Polisario a nuevas formas de lucha, incluidas las vías jurídicas y diplomáticas.
Finalmente, el libro examina el nuevo contexto marcado por la reanudación del conflicto armado en 2020 y los intentos de deslegitimación del Polisario, junto a los retos de futuro de la organización. En conjunto, se trata de una obra clave para entender su papel en la historia y en el presente del Sáhara Occidental, aportando una visión crítica, documentada y necesaria para comprender la complejidad del conflicto.

‘Tiris, rutas literarias’
BAHÍA M. AWAH. Editorial Última Línea, 2016.
Esta obra de Bahía M. Awah no es solo un libro de viajes; es un ejercicio de memoria y un puente tendido entre el presente y el eco de los poetas del desierto. En Tiris: Rutas literarias, el autor nos invita a recorrer la geografía espiritual y física del Sáhara Occidental, alejándose de los mapas convencionales para seguir el rastro de la palabra escrita y cantada.
A través de una prosa cercana y cargada de nostalgia, Awah nos lleva de la mano por la región de Tiris, un territorio que para el pueblo saharaui representa la esencia de su identidad. El libro es como una crónica donde el paisaje con sus dunas, sus pozos y sus cielos infinitos cobra vida a través de los versos de los grandes maestros de la literatura oral y escrita en hasania.
Además, Bahia rompe con la idea del desierto como un espacio vacío. En sus páginas, cada colina y cada pozo de la región de Tiris tiene nombre, apellido y un poema asociado. El autor rastrea las huellas de los shueiaj (sabios y poetas) para demostrar que la literatura saharaui no sólo está en los libros, sino impregnada en la geografía. Es una «biblioteca de arena» donde los versos han servido, durante siglos, para orientar a los viajeros tanto física como moralmente.
Añadido el libro tiene un fuerte componente político ya que, al rescatar las rutas literarias, el autor está realizando un acto de soberanía cultural. En un contexto de exilio y ocupación, documentar la relación entre el pueblo saharaui y su tierra es una forma de decir: «estuvimos aquí, creamos aquí y seguimos perteneciendo a este lugar». La palabra se convierte en el arma más resistente frente al olvido.

‘Las acacias del éxodo’
Conchi Moya. Silex Ediciones, 2019.
Es una obra que utiliza la literatura como vía de acercamiento a la realidad del pueblo saharaui. A través de relatos breves, el libro rescata historias que, por el carácter discreto y resistente del propio pueblo saharaui, a menudo quedan silenciadas o poco contadas.
La obra recorre episodios clave como el abandono de España, el exilio, la vida en los campamentos de refugiados y la represión en los territorios ocupados. Lo hace desde una perspectiva humana y cercana, mostrando tanto el sufrimiento como la dignidad y la esperanza de un pueblo que continúa luchando por su identidad y su derecho a la autodeterminación.
Uno de los aspectos más destacados es la capacidad del libro para contraponer la honestidad y resistencia saharaui con las traiciones políticas que marcaron su historia. A través de testimonios y relatos, se evidencian las promesas incumplidas y las responsabilidades históricas, especialmente en relación con España.
El texto también pone en valor el papel fundamental de la mujer saharaui, pieza clave en la organización de los campamentos, en la resistencia cotidiana y en la transmisión de la identidad cultural. Su protagonismo, muchas veces silencioso, aparece aquí como uno de los pilares de la supervivencia y continuidad del pueblo saharaui.
Las acacias del éxodo es un libro accesible y emotivo que interpela tanto a quienes se acercan por primera vez a la causa como a quienes ya la conocen. Más allá de informar, invita a reflexionar, a renovar el compromiso y a seguir acompañando la lucha de un pueblo que continúa resistiendo en condiciones de extrema dificultad.

‘La fuente de Saguia’
VARIOS AUTORES. Ed. Diputación de Zaragoza y Um Draiga, 2009.
Es una obra colectiva que reúne relatos y poemas que acercan al lector a la realidad del pueblo saharaui desde una perspectiva profundamente humana. A través de historias cotidianas, algunas duras, otras entrañables, el libro construye un mosaico de experiencias que permiten comprender mejor la vida, la cultura y la resistencia de un pueblo marcado por el exilio y la ocupación.
Los textos combinan emoción y memoria, abordando tanto la infancia, la vida en el desierto o el exilio, como el dolor de la guerra y la pérdida. En ellos aparecen personajes sencillos y situaciones cercanas que transmiten valores como la dignidad, la hospitalidad y la solidaridad, elementos esenciales de la identidad saharaui.
Al mismo tiempo, la obra refleja la dimensión política del conflicto, recordando el abandono del Sáhara Occidental, la dispersión de su población y la ocupación del territorio. Los relatos no solo narran hechos, sino que también reivindican el derecho de este pueblo a existir, a ser escuchado y a decidir su futuro.
El libro es una invitación a conocer el Sáhara desde dentro, en clave de relatos cortos, a través de las voces de quienes lo viven y lo recuerdan. Una obra que emociona, sensibiliza y contribuye a mantener viva la historia y la lucha de un pueblo que sigue reclamando justicia y libertad.

‘Um Draiga, poesía saharaui contemporánea’
VARIOS AUTORES. Edita: Diputación de Zaragoza y Um Draiga, 2007.
Es un libro de antología poética publicado en colaboración con la asociación Um Draiga (Amigos del Pueblo Saharaui en Aragón) y la Diputación Provincial de Zaragoza.
Este libro pretende ser un homenaje a las víctimas de Um Draiga y a los poetas saharauis que desde su poesía consiguen emocionarnos y acercarnos a su cultura.
La Generación de la Amistad saharaui es un grupo de poetas saharauis que pretenden transmitir el sufrimiento de su pueblo, unidos por historias de pastores que se perdieron persiguiendo sus sueños tras una nube.
No podemos olvidarnos de los saharauis que viven en las zonas ocupadas del Sáhara Occidental y que con el ejemplo de su intifada pacífica nos ánima a seguir luchando por un Sáhara libre con las únicas armas que tenemos: la verdad y la justicia.
A través de la poesía se presenta una forma de resistencia y de proyección hacia el exterior, mostrando quiénes son y cuál es su identidad como pueblo.
Influenciados por corrientes como la Generación del 27 y grandes referentes de la poesía latinoamericana, estos autores desarrollan una voz propia marcada por la experiencia del exilio, la memoria y la reivindicación.
Bajo el nombre de “Generación de la Amistad”, este grupo encuentra en la poesía un espacio común de encuentro y expresión. La amistad, forjada en contextos como Cuba o los campamentos de refugiados, se convierte en un vínculo fundamental que trasciende lo personal y refuerza la cohesión del colectivo.

‘Flores de Papel’
EBBABA HAMEIDA. Ediciones Península, 2025.
“Flores de papel” no es solo un título sugerente; en sus páginas, Ebbaba nos narra la historia del pueblo saharaui a través del testimonio de tres mujeres: Aisha, Naima y Leila: nieta, madre y abuela. Tres generaciones de mujeres que han visto sus vidas atravesadas por el colonialismo, la guerra, el exilio, la huida y la búsqueda de su identidad.
El libro, se convierte en un puente necesario para hablar del Sáhara Occidental, un territorio marcado por la resistencia, la espera, el exilio y una herida abierta en la historia contemporánea que sigue muy presente en la conciencia social española.
La historia se adentra en el corazón de los campamentos de refugiados, donde el tiempo parece haberse detenido en una espera que ya dura décadas. A través de Aisha, Naima y Leila, vemos cómo la transmisión de la memoria no es un acto pasivo, sino un ejercicio de supervivencia. En las jaimas, entre el aroma del té y el sonido del viento, las mujeres no solo cocinan o cuidan; ellas son las encargadas de mantener viva una tierra.
El relato también nos invita a caminar por la cuerda floja que supone la educación y el progreso en el exilio. La joven Aisha representa a esa generación que, gracias al esfuerzo de sus mayores, sale al mundo y cómo ese tránsito hacia lo desconocido le genera un choque emocional profundo.
Finalmente, la obra se siente como un abrazo y una sacudida a la vez. No se queda en la superficie del conflicto geopolítico, sino que baja al detalle de lo cotidiano, donde las flores de papel simbolizan esa belleza que el pueblo saharaui se empeña en crear de la nada. Es una lección de resiliencia que nos recuerda que, a pesar de las promesas rotas y de la indiferencia internacional, la identidad es algo que se lleva bajo la piel. Ebbaba Hameida consigue que dejemos de ver el Sáhara Occidental como un punto lejano en el mapa para sentirlo como una herida propia que solo podrá sanar a través de la justicia y el reconocimiento de su derecho a decidir su propio destino.
(*) Presidenta de CEAS Sahara
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La jaima saharaui: mucho más que una tienda
La tienda saharaui no es solo un emblema más de las protestas a favor de la autodeterminación, sino un actor activo de las movilizaciones, como lo demuestra Gdeim Izik.
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30/06/2026
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Fuente: noteolvidesdelsaharaoccidental.org
En la madrugada del 8 de noviembre de 2010, una oleada de gritos incendió el campamento de Gdeim Izik. Lo que durante semanas había sido una ciudad de lonas blancas, de resistencia y dignidad, se convirtió en humo y ceniza.
La imagen de las jaimas arrasadas, no obstante, cuenta una historia de violencia mucho más larga: la que Marruecos llevaba ejerciendo contra el pueblo saharaui desde 1975. Una violencia que empujó al éxodo a gran parte de la población civil saharaui, la cual, en su huida hacia Argelia, fue perseguida y bombardeada con napalm y fósforo blanco.
Aquellos que lograron escapar con vida, recorrieron parte del desierto sin comida ni agua y se asentaron en la región argelina de Tindouf. Allí levantaron sus primeras jaimas y se asentaron, hasta hoy, a la espera de poder reencontrarse algún día con los familiares y amigos que permanecieron en las zonas ocupadas.
Sin embargo, aquellas lonas blancas no eran solo un refugio ni un mero objeto. Por eso, cuando fueron desmanteladas por las fuerzas de seguridad marroquíes, aquel acto supuso mucho más que la destrucción de simples tiendas de campaña. Se atacó uno de los símbolos más profundos de resistencia, memoria e identidad saharaui.
Julio Caro Baroja lo expresó con una frase tan poética como certera: “Los saharauis son hijos de las nubes, van donde estas vayan”. Y no sin razón señalaba el notable antropólogo español esta característica identitaria de este pueblo, pues el nomadismo es (y ha sido siempre) el centro del espíritu y la vida de los saharauis.
Pero ese nomadismo no implica desarraigo ni desidentificación con la tierra, sino una forma distinta de habitar un territorio. Incluso antes de la colonización española (1884/83-1975), los saharauis se desplazaban con libertad de unas zonas a otras, guiados por su conocimiento del terreno de lo que hoy es el Sáhara Occidental. En esas idas y venidas, también cabía la quietud, el apego a la tierra y a ciertos elementos culturales que les daba un sentido de pertenencia. Y es precisamente ahí donde la jaima adquiere todo su sentido: no solo como vivienda móvil adaptada al desplazamiento, sino como material simbólico de la vida saharaui.
La jaima saharaui siempre ha sido un espacio en el que lo público y lo privado confluyen y se retroalimentan. Un lugar físico, donde presenciar relaciones individuales y colectivas, pero también simbólico, el cual refleja la propia historia de esta comunidad. En este sentido, es un espacio regido por normas y convenciones construidas social y culturalmente. Una realidad que ha sido interpretada y reinterpretada a lo largo de la historia, adquiriendo un significado distinto en cada momento o circunstancia histórica. La jaima, por lo tanto, no es un mero escenario funcional donde se inscriben las relaciones sociales ordinarias, sino un elemento más de esas relaciones.
Con la colonización española y la posterior ocupación de Marruecos, se acrecentó la importancia y el valor de la jaima para el pueblo saharaui, pues se convirtió en un símbolo político de preservación de la cultura, de resistencia y de diferenciación hacia los colonos. La tienda saharaui no es solo un emblema más de las protestas a favor de la autodeterminación, sino un actor activo de las movilizaciones, como lo demuestra Gdeim Izik.
Aquel movimiento por los derechos humanos es ampliamente considerado un antecedente directo de las protestas sociales y políticas que sacudieron al mundo árabe, y cuyas repercusiones seguimos viendo hoy en día. Mucho antes de que la etiqueta de “Primavera Árabe” se popularizara, aquel campamento de jaimas no solo denunció la marginación y la ocupación, sino que anticipó una forma de movilización que después se extendería por toda la región.
(*) Escritora y profesora saharaui
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