Claro que son franceses… pero España fue más equipo y jugará la segunda final en su historia
En una exhibición coral liderada por Rodri y Dani Olmo, la selección desarbola a la colección de estrellas francesas, que habían marcado 16 goles en todo el campeonato y recibido solo dos. Oyarzabal y Porro sentenciaron a Francia en el día de su fiesta nacional



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14 de julio de 2026 23:47 h
Actualizado el 15/07/2026 03:41 h
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Iba a ser la segunda semifinal de la historia de España en los Mundiales. Pero llegó Mariano Rajoy con sus chascarrillos en la prensa amiga y la elevó a conflicto diplomático. Horas previas extrañas porque en lugar de jugadores hablaron ministros del gobierno francés para pedir a su antiguo socio en los populares europeos respeto para la República. Y el partido en el día nacional de Francia. En Dallas, a mediodía, se medían de un lado Mbappé, Olise, Dembélé, Barcolá, y toda la colección de cromos que según el expresidente del Gobierno no son franceses pero que habían metido 16 goles y encajado solo dos en seis partidos. Enfrente, Lamine Yamal, Oyarzabal, Dani Olmo y, sobre todo, Rodri comandando un equipo, mucho más que una sucesión de individualidades… Esto último lo acabó decantando todo.
Los primeros minutos fueron de tanteo. La selección española intentaba mantener el control del balón mientras los franceses esperaban agazapados para soltar las riendas a su caballería. El respeto mutuo limitó los movimientos de cada escuadra. La instrucción en España pasaba por acabar las jugadas y no perder el balón en zonas sensibles del campo para evitar contraataques. El objetivo de Francia era exactamente el contrario, pero los balones largos a Mbappé y Dembélé no acababan de llegar a destino.
De la combinación de pases cortos para intentar dominar el juego, Fabián pasó a intentar dos desplazamientos largos a Cucurella, justo lo que estaban planeando los franceses. El primero se quedó corto. Gracias al segundo, consiguió centrar el nuevo lateral del Madrid desde la banda izquierda, el balón cruzó toda el área y en la otra zona estaba dispuesto para despejarlo Digne en dos toques. Con el primero, el lateral izquierdo francés controló, pero no vio llegar a Lamine, que tocó el balón antes de que el defensa patease por segunda vez. En lugar de hacerlo, arrolló al delantero español. Penalti. Minuto 20 de una primera parte en la que no había pasado casi nada.
El especialista Oyarzabal, pichichi de este equipo, lanzó desde los 11 metros. Con la zurda, a media altura y a su derecha. Uno a cero, y a la pausa de recaudación de la FIFA. A la vuelta de ese minidescanso de tres minutos de anuncios, más problemas para Francia: Saliba, uno de los centrales más solventes del planeta fútbol se fue al suelo. Con gestos de preocupación, en el corro que lo rodeaba, sus compañeros pidieron el cambio a su entrenador. Fin del Mundial para él.
Con el marcador a favor, España intentó dar un paso adelante y hacerse con el balón, sin llegar a conseguirlo del todo. Pero sí logró sujetar a Francia y a su colección de estrellas incapaces de amenazar a Unai Simón. Olise, un crack mundial en ciernes, de repente se veía extrañísimo en la mediapunta donde había estado flotando durante todo el campeonato del Mundo. En los seis primeros partidos más que jugar al fútbol había danzado por el césped, pero en Dallas este martes se vio asediado por la presión de un mediocampo hiperpoblado a su alrededor. Otra vez, el individuo frente al grupo. O viceversa. Enjaulado por Fabián, Rodri, Olmo, Baena y Cucurella, Olise optó por irse a la banda derecha, su posición más natural, para que el centro lo ocupase Dembélé. No cambió el panorama con ese otro aspirante a Balón de Oro. Un saque directo de Unai Simón, 70 metros de patadón hacia Baena, estuvo a punto de dejar al extremo solo frente al portero. El susto a Francia se lo alivió el árbitro que pitó fuera de juego.
El siguiente ataque nació de la presión muy alta del equipo español. El portero galo despejó mal y Baena, Rodri, Olmo y Lamine jugaron todos a un toque para que Oyarzabal rematase. El balón acabó en córner. La jugada sería un presagio de lo que vendría después.
Francia siguió buscando a sus individualidades que no acababan de aparecer. Barcola, Mbappé, Dembélé, cada uno por su cuenta, con Olise cada vez más fuera del partido. La única vez que logró irse por banda recibió una falta de Cucurella. Tarjeta amarilla.
Por esa misma banda llegó el mayor peligro francés, un centro de Koundé que por centímetros no llegó a la cabeza de Mbappé. Así que con 1 a 0 se llegó al descanso.
Se quedó Rabiot en la caseta francesa, uno de los dos mediocentros galos condicionado por la tarjeta amarilla que recibió en la primera mitad. A partir de ahí Rodri puso a su nombre una parcela: la que ocupa todo el centro del campo. Junto a Dani Olmo se hicieron con el control del juego, mientras Olise trataba en vano de encontrar su sitio. Las pocas veces que el balón llegaba al área, Cubarsí, Laporte, Porro y Cucurella ganaban todos los duelos a esa excelsa delantera. En dos ocasiones contadas hubo de salir Unai Simón.
Deschamps buscó soluciones en el banquillo. A falta de ideas para equilibrar al equipo y facilitar la construcción del juego, introdujo en el campo a otro solista: Doué, el delantero virtuoso que había desatascado el duelo contra la ultradefensiva Paraguay provocando un penalti con sus regates imposibles nada más ingresar en el campo.
La selección española respondió como un coro. Salió tocando el balón desde la banda izquierda en una jugada que inició Cucurella en su área y que acabó Porro en la contraria por la derecha. Para recorrer ese trayecto, todo el terreno de juego, la selección superó con pases cortos y controles orientados la presión francesa en todas las líneas. Durante un minuto largo, tocaron el balón nueve jugadores (todos menos Cubarsí y Oyarzabal) en todas las zonas del campo. Mención especial para la conducción de Olmo por el medio. Rodri puso un centro al área que despejó la defensa, el balón le cayó a él mismo, que lo cedió a Fabián y éste, al lateral que había estado en el inicio de la jugada. Porro tenía a Oyarzabal en corto pero vio a Olmo que había fijado a su central en la frontal del área. El centrocampista del Barça le devolvió el balón de primeras para que Porro encarase solo al portero y marcase el dos a cero. Ahí, el día de fiesta nacional pasó a ser español.
En 57 minutos Francia había recibido los mismos goles que en todo el campeonato y apenas había generado peligro. El equipo galo se descolocó del todo y a partir de entonces ya solo lo intentó a través de una sucesión de monólogos: Mbappé generó la ocasión más clara pero su disparo raso desde fuera del área lo desvió Cucurella a córner. Luego lo buscaron sin éxito Doué, de vaselina, tras una salida en falso de Unai Simón que acabó enmendando el propio portero. Y también Dembélé. Hasta Cherki, cuando Olise se fue al banco completamente desubicado.
Unai Simón tuvo que intervenir en un par de ocasiones más y a Lamine, mucho más intermitente que otros partidos pero igualmente decisivo con la jugada del penalti, le anularon el tercer gol por esa foto finish que también ha importado el nuevo fútbol para medir los fuera de juego.Merino en el 88… y España, a semifinales 16 años después
Se fueron Oyarzabal, Fabián y Baena y el equipo siguió igual con Ferran Torres, Pedri y Merino. Mejor colocado en el campo pero sobre todo más solidario en la presión y en las ayudas. La orquesta se impuso a los solistas. Ese esfuerzo común es que ha propiciado que en siete partidos solo haya encajado un gol. Mariano Rajoy se equivocó: claro que todas esas superestrellas son franceses, naciesen donde naciesen, pero España es más equipo y por eso pasa a la segunda final de su historia. El domingo esperará a la Argentina de Messi o a Inglaterra, dos equipos que vuelven a medirse este miércoles, 40 años después de la guerra de las Malvinas y de aquella “mano de Dios” en el estadio Azteca.
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A Mariano no le gusta que haya tantos negros
- Rajoy consigue enfurecer a la izquierda y la derecha francesas con un comentario racista sobre la selección de fútbol que molesta hasta al partido de Le Pen. El PP se lo toma a broma y dice que son “columnas sarcásticas” sin mala intención
- — El PP pone en peligro las relaciones con Francia en vísperas de la semifinal del Mundial

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13 de julio de 2026 21:19 h
Actualizado el 14/07/2026 09:21 h
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En estas semanas en que el planeta ha cogido forma de balón de fútbol, ha circulado en redes sociales un breve vídeo de 2011 en el que aparece un chaval francés de 12 años llamado Kylian Mbappé. Con una seguridad llamativa en alguien tan joven, explica que “en la historia, los mejores (futbolistas franceses) fueron negros y árabes, aparte de Platini y Cantona”. Como todo en el fútbol, habrá opiniones diferentes, como también la constatación de que se trata de un tema sensible en Francia, como mínimo desde el Mundial de 1998, porque plantea cuestiones más importantes que si hay que jugar con uno o dos delanteros. La selección nacional se ha convertido en un campo de batalla que enfrenta dos visiones muy diferentes sobre la realidad del país.
Mariano Rajoy, con ese aire distante e informal que a veces le ha caracterizado, decidió hace unos días que podría infiltrarse en ese terreno en uno de esos artículos dictados por teléfono sobre los partidos de la selección española que publica en El Debate como detalle con su amigo Bieito Rubido que tanto hizo por él cuando era director de La Voz de Galicia y ABC.
Los artículos son motivo de comentarios admirativos o graciosos porque parecen propios de un alumno de diez años de mucha pasión futbolera, aunque poca capacidad de escritura. La comparación resulta ahora fuera de lugar, porque el expresidente hizo una incursión en un asunto monopolizado por la extrema derecha francesa. Y con solo cuatro palabras, lo que tiene algún mérito en términos de concisión. Después de elogiar “la plantilla de altísimo nivel” que tiene Francia, soltó la coz: “Eso sí, sin franceses”.
Es lo mismo que decía Jean-Marie Le Pen antes de ese Mundial que ganó el país en 1998. Podían tener nacionalidad francesa, podían haber nacido en Francia, podían ser muy buenos, pero no eran auténticos franceses, dijo. Había demasiados negros y magrebíes. El color de la piel era lo que les condenaba a un estatus de segunda clase. Le Pen había combatido como oficial de inteligencia contra los argelinos en la guerra colonial para descubrir después que la gran estrella de ese equipo era Zinedine Zidane, nacido en Marsella diez años después de que sus padres emigraran de Argelia. Una afrenta intolerable.
Marine Le Pen ha intentado escapar del racismo descarnado de su padre –manteniendo su rechazo a la inmigración–, pero el debate no ha desaparecido de Francia por muchos éxitos que haya tenido su selección, repleta de jugadores de raza negra. Por eso, es lógico que las cuatro palabras de Rajoy hayan provocado un escándalo en la política francesa. También dentro de la derecha liberal o conservadora.
Lo último que esperaban es que un ex primer ministro español, es decir, de un país amigo, haya echado sal en la herida en una demostración tan irresponsable como frívola. Eso en el caso de que no se considere la otra hipótesis, que Rajoy sea un racista y que, ya retirado de la política, pueda permitirse lanzar algún exabrupto en esa dirección. Y el que quiera entender, que entienda.
“Francia no tiene color de piel. Cualquier afirmación en sentido contrario es una estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas”, dijo el ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot. Hubo unanimidad a la hora de atacar las palabras de Rajoy, porque se las han oído o leído muchas veces a otros. “A cada victoria de los Bleus, resurgen las mismas obsesiones e insultos racistas. No son ‘deslices’. Es un odio metódico y banalizado de Francia y de lo que representa”, respondió la ministra de Ultramar, Naïma Moutchou. “Ser francés es compartir una lengua, una historia, una cultura, los valores de nuestra República. No es ni una religión, ni un color de piel”, afirmó el exdiputado conservador Daniel Fasquelle.
Rajoy obtuvo un logro inusual al hacer un comentario más racista de lo habitual en estos momentos en el partido de Le Pen. “El señor Rajoy es un racista, simplemente. Estos comentarios son escandalosos”, dijo indignado en televisión Julien Odoul, diputado y portavoz del partido.
No se pueden entender estos comentarios sin conocer los graves problemas de la sociedad francesa, que es consciente de que los hijos y nietos de inmigrantes no se sienten ciudadanos de un Estado que dice abrazar a todos, pero que les deja sin oportunidades laborales porque tienen un nombre árabe o la piel oscura. Y los futbolistas franceses, por muy millonarios que sean ahora, lo saben por la experiencia que tuvieron en su juventud, ellos y sus familias, en las barriadas de las ciudades.
Precisamente por eso la reacción de los políticos franceses ha sido instantánea contra Rajoy. No pueden permitir que ese precario equilibrio social se vea alterado por comentarios racistas, aunque sólo tengan que ver con el fútbol.

Sonar más ultraderechista que Marine Le Pen no le ha alterado el ánimo a Rajoy. Con la actitud que el PP ha convertido en una costumbre, no se pide disculpas a nadie por declaraciones agresivas, no sea que beneficie de alguna manera a Pedro Sánchez. Ni siquiera esas que empiezan por “si hay alguien que se haya podido sentir ofendido”.
El expresidente ha hecho saber que no se va a poner “al nivel de ciertos miembros del Gobierno español” y que “no tenía mala intención”. ¿Cuál era su auténtica intención cuando todos los futbolistas de la selección francesa tienen la nacionalidad de su país y todos menos tres han nacido en Francia? No tiene interés en explicarlo.
Por las mismas, el Partido Popular no se inmuta ante las acusaciones de racismo. Borja Sémper dijo, cuando se lo preguntaron, que “las columnas de Rajoy son sarcásticas” y “sin mala intención”. Hay que entender que la tolerancia del PP hacia las bromas racistas debe de ser muy alta, porque todo se reduce a evitar que Vox le gane terreno por la derecha. Sin demasiado éxito.
Para responder a las críticas de Pedro Sánchez, Sémper apostó por la carta patriotera: “Ha dicho que gane el mejor. Nosotros queremos que gane España. Aunque juegue peor”. ¿Cómo se va a salir un portavoz del PP de la idea de que Sánchez es un mal español?
Sánchez y cinco ministros del PSOE aprovecharon el artículo de Rajoy para cargar contra su adversario. Previsible, pero inevitable, porque no podían ponerse de perfil y poner en peligro las relaciones con Francia. Esto último está muy abajo en las prioridades del PP.El PP pone en peligro las relaciones con Francia en vísperas de la semifinal del Mundial
Los errores de sus dirigentes de las últimas semanas –con las conspiraciones sobre el fraude electoral y la ley de nietos, y las bajas laborales– han llevado a algunos de ellos a mostrarse preocupados en privado por estos movimientos que el Gobierno de Sánchez ha recibido con alegría. “Nos hemos metido en todos los charcos posibles”, ha dicho una fuente del PP a ABC. Es poco probable que la dirección de Génova les haga mucho caso. Un comentario xenófobo de Rajoy no les va a desviar de la estrategia de tierra quemada. Si se necesitan chistes racistas para llegar a Moncloa, que así sea.
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Lamine Yamal responde a Rajoy: “Francia y nosotros somos ejemplo de integración”
- El líder de la selección española, de padres migrantes, corrige al expresidente del Gobierno y reivindica la riqueza de ambas selecciones horas antes de su enfrentamiento en semifinales
- — El ministro de Exteriores francés carga contra Rajoy: “Es una estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas”

14 de julio de 2026 08:45 h
Actualizado el 14/07/2026 11:22 h
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Lamine Yamal es hijo de marroquí y ecuatoguineana y la estrella de la selección española que este martes juega uno de los partidos más importantes de su historia. Su rival, Francia. Su estrella es Kylian Mbappé, hijo de camerunés. Junto a él juega Ousmanne Dembélé, hijo de maliense y de francesa de origen mauritano. Son los principales jugadores de un equipo que, según el expresidente español Mariano Rajoy, juega “sin franceses”, pese a que 23 de sus 26 componentes han nacido en Francia.
A esas palabras ha respondido esta noche Lamine Yamal en la previa del partido. “Mañana vamos a jugar uno de los partidos más bonitos que se puede en un mundial, no creo que haya espacio para hablar de eso”, ha asegurado el jugador del FC Barcelona, tratando de rebajar la importancia de las palabras de Rajoy. “El fútbol si sirve para algo es para integrar la sociedad y no hay mejor que Francia y nosotros, que somos ejemplo de la integración”, ha asegurado. “El fútbol, al final, es eso, no hablar de lo que ha dicho otra persona”, ha zanjado.
Yamal se suma así al rechazo de una manera u otra que han expresado otros compañeros de la selección. El futbolista Borja Iglesias fue preguntado en DAZN por esta polémica y aseguró que le sorprende “que a estas alturas estemos con estas cosas”. “Cada uno somos de un sitio, cada uno somos de una manera y creo que esa es la riqueza que tenemos. Entiendo que Francia es tan rica en muchas situaciones por la cantidad de personas de distintos orígenes que tiene”, aseguró. “Me da un poco de pena estas cosas, pero puedo entender que no lo dijo con mala intención, pero tenemos que ser un poquito más cuidadosos con eso”, añadió.
El central Pau Cubarsí aseguró en RAC 1 que “al final, si juegan con la selección francesa es porque son franceses”. “Es igual el color de piel que tengan, todos somos personas y todos merecemos respeto”, enfatizó.El ministro de Exteriores francés carga contra Rajoy: “Es una estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas”
Las palabras de Rajoy en una columna en El Debate ha abierto una polémica con el país vecino. Varios ministros franceses han expresado su malestar con el expresidente español. El más rotundo fue el ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, quien aseguro que “es una estupidez, racismo, o una mezcla de ambas”.
El secretario de Justicia de Milei viajó a ver la Selección argentina al Mundial: le pidió licencia al ministro Mahiques
- El segundo en la cartera judicial fue fotografiado en el partido Argentina-Suiza. Según supo elDiarioAR, viajó con su familia y vuelve el próximo viernes. “El viaje se lo pagó él”, aclararon en el Gobierno.

13 de julio de 2026 16:18 h
Actualizado el 13/07/2026 17:21 h
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Santiago Viola, secretario de Justicia de Javier Milei, está en Estados Unidos para seguir a la Selección argentina en el Mundial de fútbol. El funcionario fue fotografiado en el partido del sábado pasado entre el equipo de Lionel Messi y Suiza y se quedaría incluso para la semifinal contra Inglaterra.
Según supo elDiarioAR de fuentes oficiales, Viola viajó con su familia a EE.UU. con un permiso habilitado por su propio jefe, el ministro Juan Bautista Mahiques. El secretario pidió cuatro días de licencia y volvería al país el próximo viernes, aseguraron desde el Gobierno.
“No tiene porqué esconderse”, recogió este medio de la fuente consultada, que confirmó el viaje de Viola. La imagen del funcionario fue revelada en X por el periodista del diario La Nación Nicolás Pizzi.
El padre de Viola vive en Miami, confirmó elDiarioAR. En el Gobierno incluso aclararon que “los pasajes de su familia de acá a Miami sí lo pagó él”. La frase resuena luego de que la Casa Rosada dejara atrás el escándalo de Manuel Adorni por los viajes que hizo con su esposa a Nueva York en el avión presidencial y a Punta del Este, en el Carnaval pasado, en un jet privado financiado por un periodista amigo del entonces jefe de Gabinete.
Según consignó La Nación, el viaje de ida fue el jueves pasado en un vuelo de Aerolíneas Argentinas y la entrada para los cuartos de final la compró por reventa, método que es legal en EE.UU. Los precios hasta octavos de final rondaban los US$2.000 dólares por persona por partido.

Viola se tomó los días de licencia pese a la ajetreada agenda judicial del Gobierno. Esta semana en el Senado están por votarse una serie de pliegos judiciales, entre ellos el de Víctor Pesino, un juez que salvó la reforma laboral de Milei. El magistrado, integrante de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, presentó la semana pasada una cautelar para continuar en su cargo más allá de que cumple próximamente 75 años.
Viola no es un funcionario más en el organigrama del poder: además de ser el segundo de Mahiques, es el represente del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, el organismo que designa y remueve jueces. Además, es apoderado del partido La Libertad Avanza, o sea que goza de extrema confianza de Karina Milei.
Antes de ser nombrado funcionario público, en noviembre de 2025 apareció como defensor de una acusada por apropiación y lavado de bienes de víctimas detenidas-desaparecidas en la ex ESMA.
Con anterioridad fue abogado de los hijos de Lázaro Báez y llegó a estar acusado una causa por haber plantado testigos falsos que dijeron haber visto al juez federal Sebastián Casanello en la Quinta de Olivos para reunirse con Cristina Kirchner durante su presidencia.
Al inicio del Mundial, el viaje de funcionarios públicos ya había generado controversias políticas. En una conferencia de prensa, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, aseguró que Axel Kicillof le prohibió a sus funcionarios viajar a EE.UU. y advirtió que si se conocía de algún caso el involucrado debía dejar su cargo.
MC
Sánchez pide perdón ante el primer ministro francés por las palabras de Rajoy: “Estoy muy avergonzado”
- El presidente del Gobierno aprovecha su presencia en París para disculparse por la polémica provocada por el expresidente cuando el viernes, en su artículo sobre el último partido de la selección española, alabó a la selección francesa aunque después dijo que jugaba “sin franceses” por su color de piel
- — Lamine Yamal responde a Rajoy: “Francia y nosotros somos ejemplo de integración”

14 de julio de 2026 16:30 h
Actualizado el 14/07/2026 22:03 h
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“Estoy muy avergonzado por las palabras de nuestro expresidente”. Esa es la frase que se puede entrever en la breve conversación captada por las cámaras de La Sexta entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, durante los actos por el día de Francia que se han celebrado este martes en París. Sánchez se refería así a la polémica provocada por el expresidente Mariano Rajoy cuando el viernes, en su artículo sobre el último partido de la selección española, alabó a la selección francesa aunque después dijo que jugaba “sin franceses” por su color de piel.Albares, a Rajoy: «Señalar por el color de la piel quién puede ser ciudadano o quién no encubre cosas muy peligrosas»
Varios ministros franceses han expresado en los últimos días su malestar con el expresidente español. El más rotundo fue el ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, quien aseguro que “es una estupidez, racismo, o una mezcla de ambas”.
Para el ministro francés del Interior, Laurent Núñez —descendiente de almerienses que antes de llegar a Francia pasaron por Argelia—, las declaraciones del expresidente del Gobierno son “absolutamente inaceptables”. “Si esa declaración es exacta, es absolutamente inaceptable. No refleja en absoluto lo que es Francia”, afirmó el ministro francés en una entrevista en la televisión BMF TV en la que fue preguntado por las palabras de Rajoy, que afirmaba en su columna que la selección francesa de fútbol tiene “un altísimo nivel, eso sí, sin franceses”.
Sobre sus palabras, el ministro francés dijo que “Francia es un país diverso donde todo el mundo puede desarrollarse” y que considera que “hay una Francia, simplemente, que es una República en la que todo el mundo debe poder encontrar su lugar”. “Creo que nos alejamos de eso cuando se trata de cosas como estas. No damos una imagen de esperanza a muchos jóvenes que viven en los barrios y que son ciudadanos de la República”, añadió el ministro francés.
Otros miembros del gobierno francés, como la ministra delegada para la Igualdad de Género y la Lucha Contra la Discriminación de Francia, Aurore Bergé, también salieron al paso de las palabras de Rajoy. En su caso afirmó que “los resbalones racistas repetidos son insoportables” y mostró su orgullo por la selección francesa. “El equipo de Francia muestra lo mejor de nosotros mismos: una Francia que gana, que se atreve, que juega en equipo, que resiste en la adversidad. Un equipo que amamos y que nos enorgullece”, subrayó después, antes de señalar que “es hora de que cesen —estos resbalones racistas— y de que el deporte vuelva a ser deporte: un lugar donde se juzga por el talento y por ningún otro criterio”.
Esta mañana, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, también ha criticado las declaraciones racistas de Rajoy. “Es algo muy grave andar señalando quién es ciudadano de un país o quién no y señalar por el color de la piel quién puede ser ciudadano y quién puede no serlo. Encubre cosas no solamente hirientes para un país, sino muy muy peligrosas”, ha asegurado.Lamine Yamal responde a Rajoy: “Francia y nosotros somos ejemplo de integración”
“No podemos tolerar nada que ni de cerca ni de lejos encubra y lleve dentro de él el veneno del racismo y la xenofobia. Son enfermedades gravísimas del alma. Suelen ser una mezcla de estupidez y odio, pero precisamente por esa doble carga son terriblemente corrosivas y al final lo que hacen es poner en peligro lo más precioso que tiene un país y una sociedad, que es la convivencia”, ha afirmado en una entrevista en la Cadena Ser.
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