Ucrania tiene un nuevo carnicero en jefe, tanto mejor para echar a los ucranianos a la trituradora
Syrski se ha ido, pero su sustituto es una señal de que Zelenski sigue tan comprometido como siempre con prolongar una guerra perdida a un coste humano terrible, indica el historiador Tarik Cyril Amar.


El régimen de Vladímir Zelenski ha sido una catástrofe para Ucrania, y así será recordado una vez que se asiente el polvo de las incesantes campañas de guerra informativa a su favor (y en contra de sus críticos).

Aunque la corrupción del régimen de Zelenski es colosal, ese hecho —por triste que sea— no es lo que le hace especial. Porque el desfalco desorbitado y desvergonzado, los sobornos y el fraude han sido la perversa normalidad de la clase dirigente ucraniana desde la independencia. Zelenski y sus compinches seguramente han sacado tajada como nadie antes, porque Occidente ha inyectado dinero como nunca antes, mientras hacía la vista gorda ante lo que pasaba con esos recursos. Pero, en principio, Zelenski no ha hecho más que lo que todos hacen. No es que eso lo justifique.
Todo sobre el inicio del megaescándalo de corrupción en Ucrania, en este artículo
La contribución verdaderamente distintiva de Zelenski a la miseria de Ucrania ha consistido en otras dos cosas. Su aumento sin precedentes del autoritarismo —iniciado mucho antes de la escalada de la guerra en 2022— y su despiadada elección de sacrificar sin tregua a su país y a su pueblo para que sirvan de carne de cañón en una guerra por poderes de Occidente contra Rusia.
La responsabilidad de Zelenski ante su país es aún mayor porque en su momento o sabía lo que era mejor, o mintió. Durante su campaña electoral de 2019, cuando generalmente «evitaba entrevistas serias y debates sobre política, prefiriendo publicar videos ligeros en las redes sociales», como la BBC aún estaba dispuesta a informar entonces, el cómico en camino a la presidencia hizo una y solo una promesa concreta: que comprendía la prioridad absoluta de la paz y que haría todo lo posible por encontrar una solución negociada con Rusia.

Y luego, en la primavera de 2022, Zelenski, por supuesto, dejó pasar deliberadamente una oportunidad de oro para poner fin a la guerra a gran escala cuando apenas había comenzado. Atendiendo no al evidente interés nacional de Ucrania, sino a los consejos engañosos del emisario de Occidente, el entonces primer ministro británico Boris Johnson, Zelenski desechó personalmente un acuerdo de paz casi cerrado, condenando a su país a años de devastación. Al final, una vez que la guerra esté totalmente perdida, Kiev obtendrá casi con certeza un acuerdo mucho peor que el que entonces se le ofrecía.
Ahora, en el verano de 2026, puede parecer que el control de Zelenski sobre Ucrania finalmente se está resquebrajando. La combinación de protestas callejeras y —una inevitable, aunque silenciosa— presión occidental lo ha forzado a una humillante retirada. Tras el repentino cese del popular —y muy publicitado— ministro de Defensa, Mijaíl Fiódorov, los manifestantes exigieron su reincorporación y el despido del rival de Fiódorov, el comandante en jefe del Ejército, Alexánder ‘el Carnicero’ Syrski. Zelenski ha despedido ahora a Syrski para ser reemplazado por el general Mijaíl Drapaty, mientras se discute algún nuevo puesto influyente para Fiódorov.
Boris Johnson, actualmente una figura más que desgastada y ya pasada de moda de la política británica, afanándose por llamar la atención del público, ha logrado escasos titulares al culpar de la guerra de Ucrania al nuevo secretario de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband. ¿Cómo se supone que encaja eso? De algún modo a través de Siria. Sí, en serio.

La causa más importante de esta guerra perfectamente evitable fue, por supuesto, la imprudente política de expansión de la OTAN por parte de Occidente. Y el hombre que más directamente contribuyó a que la guerra continuara cuando pudo haber terminado rápidamente fue Boris Johnson. Pero claro: «Siria».
Boris, sin embargo, sí representa algo, concretamente lo extraña que es gran parte de esta historia en desarrollo. He aquí un régimen que, junto con sus partidarios y usuarios occidentales, ha estado llevando a cabo una absurda pero generalizada campaña de propaganda que afirma que sus ataques con drones y misiles están ganando la guerra. Y, sin embargo, tanto el ministro de Defensa como el jefe del Ejército tienen que irse. Vaya manera tan extraña de celebrar una victoria inminente.

En realidad, lo que demuestra la saga Fiódorov-Syrski es que ni siquiera Zelenski cree en sus propias bravuconadas de trasladar la guerra «de la tierra al cielo» y asegurar la victoria de esa manera. Fiódorov no tuvo que irse a pesar de haber encontrado una estrategia «asimétrica» ganadora, como afirman muchos manifestantes y los medios de comunicación occidentales. Nunca lo hizo. Fiódorov tampoco cayó por su supuesta lucha contra la corrupción. Puede que se haya ganado la enemistad de un grupo de especuladores de la guerra, pero en Ucrania eso solo significa que otra red se llevará una porción mayor del pastel.
Zelenski, entre la espada y la pared: creciente presión por el cese del ministro de Defensa
La razón real más probable del cese de Fiódorov —ya sea que se revierta o se revierta a medias— es que Zelenski le teme como competidor político emergente, según informa Ukrainskaya Pravda. Y al despedir al ministro de Defensa, el propio Zelenski creó la coartada de que no había otra manera de lidiar con los conflictos entre Fiódorov y Syrski. De ese modo, es Zelenski quien convirtió a Syrski, ya ampliamente odiado por malgastar las vidas de los soldados ucranianos con tácticas estériles y obstinadas, en un objetivo para los manifestantes.

Los incondicionales admiradores de Zelenski en el Telegraph británico pueden intentar vender este resultado como un Zelenski «ágil» que gana tiempo con éxito al convertir a Syrski en su chivo expiatorio, del mismo modo que ya sacrificó a su íntimo amigo y principal facilitador Andréi Yermak para esquivar las consecuencias de su propia corrupción. En realidad, Zelenski ha perdido prestigio una vez más. Su autoridad, ya frágil de por sí, ha recibido otro golpe.
Para Ucrania, sin embargo, nada de esto es una buena noticia. Sí, el dictador ‘de facto’ Zelenski ha sufrido una derrota, y el aborrecido ‘carnicero’ Syrski ha sido destituido. Pero ha sido reemplazado por un hombre que, aunque casi dos décadas más joven, es muy poco probable que sea mejor. Drapaty, a quien los medios de comunicación ucranianos y occidentales tratan con las habituales manoplas de terciopelo, puede o no ser un comandante eficiente. Lo que es seguro es que saltó a la atención pública en 2014, cuando sus unidades reprimieron brutalmente la resistencia en la ciudad ucraniana oriental de Mariúpol (antes de, como a menudo se olvida, perder el control de la ciudad). Nada en su carrera desde entonces indica un cambio de actitud. Este es el hombre que ahora está al mando de todo el ejército ucraniano.
Es muy posible que Zelenski sepa que sus propias bravuconadas sobre la campaña aérea actual que está cambiando el rumbo de la guerra son pura propaganda. Sin embargo, está claro que eso no significa que el liderazgo ucraniano esté dispuesto a tomar en serio una solución negociada. Alentado por el excesivamente precipitado apoyo occidental, Kiev aún no ha renunciado a continuar una guerra perdida, apuntalada por una brutal movilización forzosa, hasta un final que será incluso más amargo que la actual miseria de Ucrania.
Por Tarik Cyril Amar, historiador y profesor asociado de la Universidad Koc de Turquía
Zelenski, entre la espada y la pared: creciente presión por el cese del ministro de Defensa
Los activistas anunciaron que continuarían con protestas indefinidas en toda Ucrania hasta que Mijaíl Fiódorov recuperara su puesto, lo que sugiere que la crisis política del país probablemente se prolongará por segunda semana consecutiva, indica The Guardian.

Vladímir Zelenski se vio sometido a una creciente presión para que readmitiera a su ministro de Defensa destituido, después de que activistas anunciaran que continuarían con protestas indefinidas en todo el país hasta que Mijaíl Fiódorov recuperara su puesto, informa The Guardian.
El martes, el jefe del régimen de Kiev cedió a las demandas populares y destituyó al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Alexánder Syrski, y nombró a Mijaíl Drapaty como nuevo jefe del Ejército en el marco de una profunda reorganización del alto mando militar.

Sin embargo, sus intentos por apaciguar el descontento popular ofreciéndole a Fiódorov un nuevo cargo en el Gobierno parecen haber fracasado hasta el momento. Según se informa, el extitular de la cartera militar rechazó el puesto de viceprimer ministro para el desarrollo tecnológico. En cambio, quiere ser restituido como ministro de Defensa, argumentando que es la única manera de llevar a cabo su ambicioso plan para modernizar y reformar las FF.AA. de Ucrania. El puesto ya no está vacante después de que un comandante de las fuerzas especiales, Yevgueni Jmara, fuera nombrado como ministro interino.
Una fuente militar de alto rango declaró a The Guardian que Zelenski se enfrentaba a un gran dilema. «Si da marcha atrás en su decisión, sería una gran victoria para Fiódorov. Sería humillante para el presidente y revelaría su debilidad. Pero si no lo hace, las protestas continuarán», explicó.
La guerra interna que podría costarle el poder a Zelenski
Protestas en medio de cambios en cúpula militar
Por su parte, los manifestantes continúan saliendo a las calles de varias ciudades ucranianas y han convocado una concentración para este viernes frente a la Oficina de Zelenski en Kiev, lo que sugiere que la crisis política de Ucrania probablemente se prolongará por segunda semana consecutiva.
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Este miércoles, las concentraciones tuvieron lugar en Kiev, Odesa, Lvov, Járkov, Ivano-Frankovsk, Poltava, entre otras ciudades. Los participantes, corearon consignas como «Fiódorov, ministro de Defensa», «Si está trabajando, no lo toquen», «Ejército moderno, ministro moderno», «Cambien a los presos, no a los ministros«. Además, los manifestantes afirmaron estar «hartos de la burocracia» y de los «esquemas de corrupción» en el Ejército.
«Debemos hacer todo lo posible para garantizar que las autoridades escuchen y satisfagan todas las demandas de la sociedad», indicó un participante, recoge Strana.
Conflicto interno en medio de fracasos en el frente
Mientras, medios ucranianos apuntan a que en los círculos de poder del régimen ucraniano se percibía a Fiódorov como un potencial rival político de cara a futuras elecciones. Según tales versiones, la popularidad creciente del ministro y su perfil reformista lo convertían en una amenaza para el liderazgo de Zelenski, quien recientemente ha recibido nuevas acusaciones de autoritarismo.

Fiódorov y Syrski tenían un conflicto abierto, particularmente debido a las visiones conservadoras de este último, a quien Fiódorov intentó destituir a través de Zelenski. Según una fuente cercana al régimen, Zelenski habría estado dispuesto a apartar a Syrski de su puesto si lograba encontrar a un comandante que garantizara una transición fluida de poder.
Los cambios en el Ejército tienen lugar mientras las fuerzas de Rusia continúan llevando a cabo la operación militar especial y avanzan con éxito a lo largo de toda la línea del frente, mejorando su posición táctica y penetrando las defensas del enemigo. Entre los últimos grandes avances se encuentra la liberación de la ciudad clave de Konstantínovka, en Donbass.
En ese contexto, desde el Kremlin indicaron que la decisión de Zelenski demuestra que «el régimen de Kiev se está tambaleando desde dentro«, una situación que asegura «es evidente a simple vista». «No creo que esto lleve a algún cambio en el frente. La dinámica allí es bien conocida. Nuestras fuerzas armadas continúan llevando a cabo acciones ofensivas en el marco de la operación militar especial a lo largo de todo el frente», manifestó el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.
Reforma de la cúpula militar de Zelenski sigue sin convencer a ucranianos que protestan por séptimo día consecutivo
Los cambios en el Ejército ucraniano tienen lugar mientras las fuerzas de Rusia avanzan con éxito a lo largo de toda la línea del frente, mejorando su posición táctica y penetrando las defensas del enemigo.

En Ucrania, continúan por séptimo día consecutivo las manifestaciones en apoyo de Mijaíl Fiódorov, que fue destituido recientemente del puesto de ministro de Defensa tras solo seis meses en el cargo, informan medios locales.
La guerra interna que podría costarle el poder a Zelenski
Este miércoles, las calles de Kiev, Odesa, Lvov, Járkov, Ivano-Frankovsk, Poltava, entre otras ciudades, volvieron a llenarse de personas disconformes con el cese del titular de la cartera de Defensa. Satisfechos con el cese del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Alexánder Syrski, los manifestantes siguen exigiendo la reincorporación de Fiódorov.
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Los participantes, corearon consignas como «Fiódorov, ministro de Defensa», «Si está trabajando, no lo toquen», «Ejército moderno, ministro moderno», «Cambien a los presos, no a los ministros«. Además, los manifestantes afirmaron estar «hartos de la burocracia» y de los «esquemas de corrupción» en el Ejército.
«Debemos hacer todo lo posible para garantizar que las autoridades escuchen y satisfagan todas las demandas de la sociedad», indicó un participante, recoge Strana.
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Cambios en el Ejército en medio de fallos en el frente
La semana pasada, el despido del ministro de Defensa desató una ola de manifestaciones en las principales ciudades de Ucrania. La destitución también generó malestar en las FF.AA. El coronel Pável Elizárov, subcomandante de las Fuerzas Aéreas de Ucrania, presentó su renuncia en señal de protesta, calificando la salida de Fiódorov como «un gran mal» para la capacidad defensiva del país.

El líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, declaró que le ofreció al extitular de la cartera miliar «un puesto respetable en el Gobierno que permitiría unificar el componente tecnológico» del país. Sin embargo, esa decisión no satisfizo a la sociedad ucraniana.
Sin embargo, este martes, Zelenski cumplió con una de las exigencias de los manifestantes y destituyó al jefe del Ejército, Syrski, sustituyéndolo por el comandante de las Fuerzas Conjuntas, Mijaíl Drapaty.
Fiódorov y Syrski tenían un conflicto abierto, particularmente debido a las visiones conservadoras de este último, a quien Fiódorov intentó destituir a través del jefe del régimen de Kiev. Según una fuente cercana al régimen, Zelenski habría estado dispuesto a apartar a Syrski de su puesto si lograba encontrar a un comandante que garantizara una transición fluida de poder.
- Los cambios en el Ejército tienen lugar mientras las fuerzas de Rusia continúan llevando a cabo la operación militar especial y avanzan con éxito a lo largo de toda la línea del frente, mejorando su posición táctica y penetrando las defensas del enemigo. Entre los últimos grandes avances se encuentra la liberación de la ciudad clave de Konstantínovka, en Donbass.
- La ofensiva rusa no se detiene, en especial en dirección hacia la localidad de Dobropolie, situada en el noroeste del Donbass y convertida últimamente en un nodo estratégico-logístico. Su control permitiría a las fuerzas rusas allanar el camino hacia dos centros claves en la zona: Kramatorsk y Slaviansk, completando así la liberación de la República Popular de Donetsk.
- Los ataques grupales y masivos del Ejército ruso contra las instalaciones militares y de infraestructura relacionadas con las actividades de las tropas ucranianas, se llevan a cabo en respuesta a los actos terroristas del régimen de Kiev contra objetivos no militares en territorio ruso, que siguen matando a civiles mientras duermen en sus casas o viajan en autobuses de pasajeros, entre otros crímenes.
VIDEO: Drones rusos atacan buques vinculados a la logística militar ucraniana
Los drones rusos Guerán-4 Seeker impactaron contra cuatro buques de carga seca y un granelero en aguas del mar Negro y en el puerto de Chernomorsk. Según informó el Ministerio de Defensa de Rusia, estas embarcaciones eran utilizadas para transportar material bélico en beneficio de las Fuerzas Armadas de Ucrania. El organismo castrense difundió además un video de la operación.


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