Punto de inflexión para dejar el planeta sin vida
A los que nos reemplacen, que no llamen a nuestra desaparición como especie ni suicidio, magnicidio, exterminio, genocidio, sino trumpicidio


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Este título no busca aparentar apocalipsis. Es apocalíptico Y no piensen que lo que presagia está a años luz de distancia. Lo contrario. Como apuntan las cosas en este 2026, desapareceremos antes de que nos demos cuenta. Su ventaja: No habrá tiempo de sufrir. La recompensa: los autores morirán junto con todos nosotros.
Cuando dentro de cientos de miles de años el planeta se reequilibre y la sabia naturaleza la vuelva a poblar de seres pensantes —en el hipotético caso de que la Vía Láctea no sufra daños terminales—, los investigadores de la nueva especie humana que surja (quién sabe si diferente física e intelectualmente que la nuestra), descubrirán que fuimos la más contradictoria y estúpida de todas las que poblaron el sistema solar.
Les daremos lástima, pero seguirán sin comprendernos cómo fue posible que, después de una evolución tan ascendente y extraordinaria desde el Homo sapiens primitivo al ultradesarrollado siglo XXI, cómo fue posible que ocurriera un suicidio tan descomunal.
Claro, estoy seguro de que no van a usar el término de «suicidio colectivo», porque en realidad no lo será, sino magnicidio, aunque lejos de la acepción actual que le confiere tan poca relevancia al aplicarla al asesinato de una persona con un alto cargo de Estado o político.
Lo van a usar en el sentido de magno, por su envergadura, pues es mucho más abarcador y explicativo que exterminio, e incluso más exacto e incluyente, porque no deja vivo a nadie, ni a las ratas.
Probablemente sean más inteligentes que nosotros y encuentren un término más cercano a lo que habrá de suceder como consecuencia del instrumento usado para borrarnos del mapamundi: el arma nuclear.
No quería alargar esta crónica, pero no tengo otra alternativa que poner este ejemplo para que sepamos en el umbral nuclear en que nos encontramos y hacia dónde nos puede conducir ese señor frenético de poder y cretino nombrado Donald Trump, que es hueso y grasa igual que los demás y no tiene superpoderes ni en los esfínteres anales.
Me era necesario explicar por qué mi afirmación de que estamos en un punto de inflexión en el que puede desaparecer la especie humana. Y me dirijo más a los pueblos de Estados Unidos y de Europa Occidental porque no se han dado cuenta de que tienen en sus manos los instrumentos para detener esa rueda mortal y no lo han hecho. Es como si el tradicional movimiento antibelicista haya muerto o se haya dejado vencer por el fascismo. Se trata de esto:
China perfeccionó su misil hipersónico DF-17 de enorme poder destructor, y primer sistema operativo de planeador hipersónico del mundo. Logró lo que ningún fabricante militar pensó que se podría conseguir: un estado de «preparación constante».
¿Qué significa? Que puede atacar en cualquier momento desde y hacia cualquier lugar del planeta, con una flexibilidad operativa sin precedentes, desafiando los protocolos tradicionales.
No escondió el secreto. Lo divulgó hace muy poco. No alardeó. La prueba fue pública y exitosa, confirmada por el South China Morning Post. Debe interpretarse como una advertencia disuasiva. Pero no es seguro que ni los guerreristas, ni los pueblos, nos demos todavía cuenta de lo que se trata.
Lo extraordinario: una unidad de vehículos lanzadores recibió la orden de abortar un lanzamiento, reubicarse y, estando ya activada la batería térmica del misil, ejecutar el lanzamiento posteriormente.
Nunca había ocurrido eso. El DF-17 lo logró. Para que aquilaten su importancia: es como mantener todo el tiempo el dedo en el gatillo y disparar desde y hacia cualquier sitio a voluntad. Eso le da un vuelco grande al equilibrio nuclear.
El Pentágono no habla del asunto. Si tiene algo parecido, no lo ha revelado, pero hasta donde se sabe, su tecnología nuclear es la actual. Una vez activada la batería, el misil debe lanzarse en un tiempo limitado y desde una posición fija.
Pero, ¿si lo tiene y lo ha ocultado? ¿Si Trump tiene en su cartuchera de Al Capone esa pistola o una parecida? ¡La debacle! Él sabe que por la vía convencional ya no es el superpoder, aunque siga siendo el guapo miserable y abusador del barrio. Por eso le duele tanto Irán y Cuba.
He Huafeng, investigador principal, y el oficial Luo Tingrong lo califican de cambio de paradigma, pues al no estar atado a un “lanzamiento en un momento oportuno», al hacerlo «a voluntad» significa poder atacar en cualquier instante.
Pero, además, disponer de movilidad en todo dominio en vez de estar limitado por posiciones fijas. Eso permite atacar en cualquier lugar.
El DF-17, que debutó en 2019, se desplaza a cinco veces la velocidad del sonido y tiene un alcance de hasta 2.500 km. No es poca cosa.
Aunque la distancia directa más corta entre las costas chinas y estadounidenses es de más de 5.400 km, para Beijing no es un obstáculo.
Su rango legal para mover su Armada y aviación en el Pacífico llega hasta las 12 millas náuticas de EEUU, y aunque carece de enclaves militares como EEUU por su política exterior pacifista, ni siquiera le hace falta una presencia permanente en el área.
Su fuerza aérea posee naves como el bombardero estratégico H-6N que pueden transportar el misil DF-17 artillado y listo para dispararlo en movimiento al punto que considere.
Tiene capacidad para cargar varios. Es la primera vez que China muestra al público su capacidad de ataque nuclear aerotransportado, y no es por gusto.
Bueno, terminemos aquí con algunas ideas finales que les comparto a modo de testamento:
Si tuviera la seguridad de que quedara en cualquier lugar del planeta algún documento o prueba de que los seres pensantes existimos en cierta época hasta inicios del antropoceno, les sugeriría a los que nos reemplacen que no llamen a nuestra desaparición como especie ni suicidio, magnicidio, exterminio, genocidio, sino trumpicidio.
Creo que sería muy útil que, dentro de miles de años, los seres racionales nuevos conozcan y sepan que no fue la ciencia la que nos mató, como comúnmente se dice cuando nos referimos a la contaminación que hemos creado conscientemente para convertirnos cada día en más emprendedores, pero más vagos.
A que acabó hasta con los pajaritos, tomeguines y cucarachas
Que la ciencia hizo lo correcto: avanzar y avanzar para ayudar a la naturaleza en todo, e incluso para que el ser humano cumpliera su ciclo de vida natural sin enfermarse, que algunos textos lo sitúan entre 120 y 150 años de absoluta plenitud.
Fue un avance con tantos tropezones que, aunque sí bien se aumentó en algo —no tanto como pensamos— la expectativa de vida, hasta nuestra desaparición como especie la gran mayoría murió en sufrimiento y calvario, no en salud, entre otras razones por nuestra forma de vida descontrolada y recontra contaminante.
Le pediría a nuestros descendientes perdón por dejar que un tipo como Trump llegara hasta tan cerca de los botones nucleares, y que, entre el obturador y su índice, no hubiese un campo magnético que se lo achicharrara para impedir que acabara con nosotros.
Explicaría que no fue culpa de nosotros los de abajo, aunque nos acusen de pusilánimes y de que hubiéramos podido llegar a los de arriba e impedirlo.
Por supuesto, sería incapaz de mentirles, aunque reconozca que no tengo argumentos que nos justifiquen haberlo llevado y dejado en la Casa Blanca.
Les diría también que ese señor Trump no representaba al resto del mundo, sino a una pequeña clase social a la que el poder económico, político y las más perturbadoras ambiciones les pudrieron sus almas y neuronas que controlaban el lado humano del pensamiento, y fortaleció a las que dominan la porción de bestia que llevamos dentro.
De ser posible, les dejaría un inventario de cómo fue sucediendo todo hasta llegar a la explosión nuclear. No me iría muy atrás. Les dejaría solamente lo atinente a lo ocurrido entre la Primera Guerra Mundial, pasando por las intermedias hasta la Segunda, y una síntesis de las que marcaron el inicio del nuevo ciclo de locura económica y militar desde 1945 a la aerolización de la Vía Láctea.
Les recomendaría que tuvieran paciencia y no se desesperaran. Que procuraran estudiarnos bien a fondo, hasta el último rincón del cerebro, el alma y el corazón, para escudriñar el mecanismo de funcionamiento de esos tres factores de la racionalidad y el humanismo, a fin de hacer definiciones de sus fallas y no repetirlas.
Terminaría con esta solicitud: Por favor, no personalicen al trumpicidio; úsenlo solo como una referencia para ubicar la época en que la bestia soltó sus amarras y salió del cuerpo humano.
Fuente: almaplus.tv
ETIQUETAS:
China Donald Trump Guerra Guerra nuclear
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