Una crisis a plena luz del día: el trayecto de la AAA hacia la emergencia de hoy
La incapacidad de gestionar efectivamente el agua en tiempos de abundancia ha redundado en el racionamiento del servicio a la primera señal de escasez



Periodista de Noticiasmanuel.guillama@gfrmedia.com
Por más de tres décadas, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) ha dado tumbos entre crisis fiscales, problemas operacionales, privatizaciones fracasadas, pobre planificación y una ejecución ineficiente de los proyectos de mejoras capitales que, en teoría, deberían brindar la estabilidad requerida al servicio de producción, tratamiento y suplido de agua potable que necesitan casi 1.3 millones de hogares y comercios en todo Puerto Rico.
Aunque con menos ruido que su contraparte, la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), la debacle que al presente exhibe la AAA y que se tradujo, desde esta semana, en el racionamiento del servicio de agua potable a cientos de miles de residentes del área metropolitana y pueblos limítrofes, es la historia de una compañía pública que ha fallado en gestionar en tiempos de abundancia el único recurso que administra, ineficacia que termina pasando factura en períodos de escasez.
La precariedad actual, agudizada por una sequía cuyo fin aún no se avecina, es solo la continuación de un período de más de un año de constantes fallas que han agobiado a clientes de todo el archipiélago, pero sobre todo a las regiones norte, central, este y metropolitana, que han sufrido desde las averías en el Superacueducto hasta las repetidas paralizaciones en la producción de la planta de filtros Sergio Cuevas, la instalación que ahora operará de forma limitada ante el bajo nivel del embalse Carraízo.
Atravesar extensos períodos de poca lluvia en cada rincón de la isla no es una experiencia nueva para Puerto Rico, que ya en 1994 y 2015 vivió las consecuencias de prolongadas sequías, fenómeno que la comunidad científica asegura que ocurrirá cada vez más a menudo, a consecuencia del cambio climático. Pero es poco lo que, desde esos eventos, ha cambiado en la forma de administrar el preciado líquido a nivel institucional, una responsabilidad que la AAA comparte con la AEE, dueña de 12 embalses de los que se extrae agua potable, y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, que gestiona el lago Cerrillos.
A continuación, un repaso a los eventos que han marcado la gestión de la AAA y las circunstancias que urge resolver para evitar, a futuro, la repetición de la crisis presente.
Agua no contabilizada
Si bien es cierto que funcionarios y exfuncionarios ponen en duda las cifras oficiales –toda vez que la propia corporación pública carece de los mecanismos para medirlo con precisión–, hay algo que nadie disputa: la AAA pierde –o no factura– un volumen elevadísimo del agua potable que sale de sus 112 plantas de filtros.
“El valor de las pérdidas de agua se estima en $98.8 millones para las pérdidas físicas, a base de costos de producción variable, y $210 millones en ingresos anuales no percibidos o pérdidas de agua comerciales, que se miden al precio promedio de venta”, calculó la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) en el plan fiscal certificado en 2025 para la AAA. En otras palabras, al no facturar más del 60% del agua potable que se estima que produce, la AAA, simultáneamente, gasta sobre $300 millones que de todas formas tiene que cobrar a los consumidores y desperdicia gran parte del líquido que hoy escasea.
“En 2010, había una iniciativa hacia el área comercial de ir casa por casa y, uno por uno, ir identificando quién no tiene un contador en ley, o un contador viejo que no corre, pero no lo acaban de hacer”, dijo el ex presidente ejecutivo de la AAA José Ortiz, al advertir que el proyecto en curso para reemplazar todos los metros con equipos inteligentes no resolverá el problema de las tomas no autorizadas que, a su juicio, constituye el grueso del agua que no se factura.
Trabas en inversiones capitales

La AAA cuenta con un programa de mejoras que, en conjunto, supera los 500 proyectos de infraestructura a un valor que se acerca a los $12,000 millones, de los cuales unos $3,700 millones corresponden a las asignaciones de obra permanente que autorizó la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) en 2021, para reparar los daños causados cuatro años antes por el huracán María.
De 291 proyectos “activos” bajo el Programa de Inversiones Capitales, sin embargo, la AAA solo había completado un 4%, de acuerdo con el plan fiscal –certificado en junio de 2025–, y otro 20% se encontraba en fase de construcción.
Al analizar el uso de los fondos, partiendo de casi $9,000 millones ya destinados a proyectos específicos, el plan fiscal detallaba que la AAA había recibido $773 millones, poco menos del 9%. De esa partida, $452.1 millones correspondían a adelantos de capital de FEMA, es decir, dinero que no necesariamente se había traducido en obra.
En el caso de los proyectos en la zona metropolitana, se han invertido $15.6 millones de $1,659 millones asignados, expuso el ingeniero Carlos Pesquera en el informe que remitió en 2025 a la gobernadora Jenniffer González, tras ser designado para producir un diagnóstico de la crisis que ya aquejaba al sistema en esa región.
“No existe un procedimiento expedito para agencias de infraestructura, lo que retrasa proyectos críticos”, sostuvo Pesquera.
Embalses con menor capacidad
Tras el huracán María, se estima que la capacidad de almacenamiento del embalse Carraízo –que sirve a unos 180,000 abonados– había quedado en poco más del 50% de su capacidad original, a consecuencia del nivel de sedimentación que alcanzó el lago producto del evento atmosférico, una realidad que se replicó en otras represas claves para la producción de agua potable.
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En 2010, había una iniciativa hacia el área comercial de ir casa por casa y, uno por uno, ir identificando quién no tiene un contador en ley, o un contador viejo que no corre, pero no lo acaban de hacer ”
José Ortiz
Desde entonces, sin embargo, los esfuerzos, a través de fondos federales para maximizar la capacidad de almacenamiento del líquido, de parte de la AAA, se han limitado a Carraízo, único proyecto de dragado incluido en el programa de mejoras capitales de la corporación pública. El dragado de Carraízo, completado más temprano este año, removió unos 2 millones de metros cúbicos de sedimento, un volumen que el climatólogo Rafael Méndez Tejeda describió como “un pellizco”, al representar menos del 10% de la capacidad de diseño de la represa.
La AEE, mientras, encamina a través del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos el dragado de 11 de sus 12 embalses, que también suplen aguas crudas a la AAA. Según la empresa estatal, ocho de los proyectos han completado el 60% de su etapa de diseño, y los otros tres se encuentran a un 30%, por lo que aún restan años para culminar su ejecución.
Plantilla y deficiencias operacionales
Entre el 2008 y 2025, la fuerza laboral de la AAA se redujo en aproximadamente un 20%, según el plan fiscal, un problema que se agudizó entre los años fiscales 2016 y 2017, cuando más de 300 trabajadores salieron de la corporación pública bajo un programa de retiro incentivado. Para 2024, la plantilla sumaba 4,493 trabajadores, de los cuales 166 seguían en nómina bajo el programa de retiro sin proveer servicios, a pesar de que, poco antes, un estudio estimaba la fuerza laboral óptima en 5,000 empleados.PUBLICIDAD
El déficit en la plantilla, en tanto, se ha sumado a un nivel mínimo de inversión en la infraestructura existente. Específicamente, el informe de Pesquera señaló que el presupuesto asignado anualmente al mantenimiento preventivo representa menos de 1% del valor de los activos, lejos del 2% que recomendó el ingeniero.

La falta de inversión, a su vez, se considera una de las causas principales de averías en las líneas de distribución, como los salideros. “Para prevenir fugas en el sistema, es imperativo que los niveles de presión se manejen simultáneamente a la renovación y reemplazo de secciones de tuberías. Si la presión es inadecuada, más alta es la probabilidad de eventos de roturas de tuberías”, lee el plan fiscal.
Problemas fiscales
La crisis financiera de la AAA y su dependencia de subsidios del gobierno central, a inicios de la década de 1990, llevó a las administraciones de Rafael Hernández Colón y Pedro Rosselló a decretar un estado de emergencia, que sirvió de antesala a la privatización en la gerencia de la corporación pública. A lo largo de casi una década, la dirección del sistema de acueductos estuvo en manos de las empresas privadas PSG y Ondeo, hasta que, en 2004, bajo Sila María Calderón y una insatisfacción generalizada con la calidad del servicio, se devolvió al sector público mediante una ley que, además, reorganizó la estructura corporativa y operacional de la AAA.
Para 2014, sin embargo, y paralelo a la emergencia fiscal del gobierno central, los bonos de la AAA perdieron su calificación de inversión y, una vez constituida la JSF, dos años después, la empresa pública fue designada como una de las entidades cubiertas por el organismo.
Si bien la AAA logró reestructurar sus obligaciones sin intervención de la corte del Título III, las emergencias asociadas al huracán María y el COVID-19 restringieron los niveles de recaudos, y la brecha de tres años y medio entre el ciclón y la asignación de fondos de FEMA retrasó el inicio del programa de mejoras capitales. Al día de hoy, pese a mantener un nivel de deuda bajo en comparación con otras instrumentalidades, la JSF se ha abstenido de certificar que la AAA ha recuperado el acceso a los mercados capitales, subrayando, en cambio, que sigue sujeta a controles similares a los del gobierno central.
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Manuel Guillama Capellamanuel.guillama@gfrmedia.com
Declaran estado de emergencia en el recinto de Río Piedras de la UPR por crisis del agua
Se anunciaron medidas extraordinarias para la continuidad de las operaciones académicas
7 de agosto de 2026 – 11:16 PMCompartir
Se adhiere a los criterios deEl recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) anunció una serie de medidas extraordinarias para asegurar la continuidad de las operaciones en el campus durante la emergencia provocada por la reducción en los niveles de agua de los embalses debido a la sequía que afecta la isla. (Pablo Martínez Rodríguez)

Reportero de Breaking Newsagustin.criollo@gfrmedia.com
El recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) anunció una serie de medidas extraordinarias para asegurar la continuidad de las operaciones en el campus durante la emergencia provocada por la reducción en los niveles de agua de los embalses debido a la sequía que afecta la isla.
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La rectora interina, Mayra B. Charriez Cordero, declaró la institución en estado de emergencia mediante una circular enviada este viernes a la comunidad universitaria.
“Ante estas circunstancias, y teniendo como prioridad la seguridad y el bienestar de nuestra comunidad universitaria, la protección de nuestra infraestructura crítica y la continuidad de la misión académica del Recinto, declaro un estado de emergencia en el Recinto de Río Piedras con motivo de la interrupción y limitación en el suministro de agua potable y establezco las siguientes medidas extraordinarias”, señala la misiva, que lista las medidas.
Entre las medidas está la posposición del inicio de clases del primer semestre del Año Académico 2026-2027, para el lunes, 17 de agosto de 2026; la revisión, por parte de todas las unidades académicas y administrativas, sus respectivos planes de contingencia, así como una serie de medidas para el ahorro de agua en el campus.
Las medidas listadas fueron:
- La eliminación del consumo no esencial de agua
- Eliminación del lavado de vehículos y áreas exteriores
- Uso de equipos de lavado a presión
- Mesura en las labores de limpieza y mantenimiento
- Inspección y atención inmediata de fugas
- Disponibilidad estratégica de servicios sanitarios
La iniciativa busca lograr la mayor continuidad de las funciones académicas y administrativas del campus de Río Piedras.
“La situación será evaluada continuamente conforme evolucione la emergencia, se actualice el calendario de interrupciones de la AAA y cambien las condiciones de disponibilidad del recurso. Cualquier modificación a estas directrices será comunicada oportunamente a la comunidad universitaria por los medios oficiales del Recinto”, indica la circular.PUBLICIDAD
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Agustín Criollo Oqueroagustin.criollo@gfrmedia.com
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