EE. UU. agota sus reservas de armas en Irán. Rusia y China toman nota
La guerra en Irán agota las reservas de misiles de EE. UU., lo que provoca una erosión significativa del poder de fuego. Un conflicto más prolongado en Irán beneficia a Moscú y Pekín, según algunos analistas.






Por Anton TroianovskiJonathan SwanEric Schmitt y Julian E. Barnes
Reportando desde Washington
10 de agosto de 2026 a las 00:01 ET
Estamos en WhatsApp:
La guerra del presidente Donald Trump contra Irán ha agotado las reservas de armas de Estados Unidos a niveles preocupantes y ha desviado suministros de Asia y Europa, según altos funcionarios.

La rápida reducción del suministro de misiles de defensa aérea y de otro armamento crucial en Europa y Asia no solo deja al ejército estadounidense menos equipado, sino que también podría hacer que Rusia y China se sientan envalentonados en caso de contemplar un posible conflicto con Estados Unidos, dijeron expertos.
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El bombardeo a Irán agotó miles de misiles multimillonarios que contienen piezas de precisión provenientes de una red mundial de proveedores y cuya producción puede tardar años. Defenderse de los bombardeos de represalia de Irán ha desgastado las reservas estadounidenses de misiles de defensa aérea hasta tal punto que ha alarmado en privado a altos funcionarios del gobierno de Trump y ha provocado que Estados Unidos retrase entregas a clientes europeos y asiáticos.

La campaña de Irán ha obligado al Pentágono a enviar de urgencia barcos, aeronaves y unidades de defensa aérea desde toda Europa y Asia hasta Medio Oriente, un esfuerzo con consecuencias en cadena para el mantenimiento del equipo y la moral de las tropas, dijeron funcionarios estadounidenses. El resultado es una erosión significativa del poder de fuego estadounidense en esas regiones, un cambio con implicaciones a largo plazo que es motivo de una preocupación cada vez más grande en las comunidades de inteligencia y militares, dijeron altos funcionarios estadounidenses y occidentales.
Karoline Leavitt, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo que Estados Unidos tiene “poder de fuego más que suficiente para llevar a cabo cualquier operación que el presidente ordene en cualquier momento y lugar”. Pero los expertos dicen que es casi seguro que la crisis de municiones —parte de la cual Trump heredó del presidente Joe Biden— durará más que su presidencia.
Tom Karako, investigador sénior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, dijo que el agotamiento de las municiones era una “aniquilación generacional de los medios de disuasión convencional”. El impacto en cómo se tomen decisiones en Pekín y Moscú, dijo, podría resonar durante años.
“Es imposible que eso no tenga un efecto significativo en el cálculo de decisiones de Rusia y China”, dijo Karako, quien ha estado monitoreando las reservas de armas de Estados Unidos. “Podrían hacer algo bastante deliberado y en el momento que elijan, porque hay que tener en cuenta: nos va a tomar años reconstituirnos”.
En reuniones previas a la guerra en Irán, el general Dan Caine, el jefe del Estado Mayor Conjunto, informó al presidente de los riesgos de recurrir aún más a unas reservas agotadas, según dos funcionarios con conocimiento de los intercambios. Trump decidió seguir adelante de todos modos, al creer que la guerra terminaría rápidamente. Un portavoz de Caine se rehusó a comentar sobre sus conversaciones privadas con el presidente.
Después de atacar a Irán junto con Israel el 28 de febrero, Trump prometió en repetidas ocasiones la victoria en cuestión de semanas. Más de cinco meses después, sigue sin poder doblegar a Irán a su voluntad, ni siquiera encontrar la manera de terminar la guerra. Se dice que la escasez de municiones desempeñó un papel a la hora de persuadir a Trump para que dejara de lado una importante campaña de bombardeos a finales del mes pasado. Pero también muestra cómo la decisión del presidente de atacar a Irán ha dejado a Estados Unidos y a sus aliados más vulnerables a otras amenazas.
El gobierno de Trump ha trabajado con contratistas militares para intentar acelerar y expandir la producción. Pero incluso teniendo en cuenta esos esfuerzos, a Estados Unidos le podría tomar más de dos años reponer los más de 1500 misiles interceptores de defensa aérea Patriot que se han utilizado en la guerra en Irán. El inventario actual de esos misiles en Estados Unidos es inferior a 1700, según dos personas informadas sobre la reserva que hablaron bajo condición de anonimato para poder discutir detalles militares delicados.
Trump se ha enfurecido por las noticias que cubren la escasez de municiones. Ha ordenado una cacería masiva de filtraciones en todo su gobierno y está exigiendo procesos penales. Les ha dicho a sus asesores en privado que cualquier discusión sobre la crisis de las municiones transmite debilidad a los enemigos del país, y en público sigue minimizando el problema, negando su existencia o culpando a su predecesor.
“Nuestras compañías de defensa están fabricando más municiones que nunca, a la vez que expanden rápidamente sus plantas y equipos a niveles récord”, dijo Leavitt, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, en un comunicado. “Cualquier persona a quien se le haya confiado el acceso a información militar clasificada y la filtre a los medios está traicionando esa confianza e infringiendo las leyes federales, y debe ser procesada con todo el peso de la ley”.
Sean Parnell, el portavoz principal del Pentágono, dijo que los informes sobre la escasez de armas son falsos, y agregó que Estados Unidos tiene “todo lo necesario para atacar en el momento y lugar que elija el presidente”.
El impacto más inmediato de la escasez de municiones se está sintiendo en Kiev, la capital ucraniana. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, dijo esta semana que la cantidad de misiles de defensa aérea que los aliados occidentales proporcionaban a su país se había reducido a la tercera parte este año en comparación con 2025. El miércoles, Ucrania no logró interceptar ninguno de los 28 misiles disparados por Rusia, los cuales mataron al menos a 17 personas. Más interceptores, dijo Zelenski, “podrían haber salvado las vidas de los que murieron hoy”.

El problema fundamental, según los analistas, es que Rusia ha incrementado su producción de misiles en mayor medida de lo que los aliados occidentales de Ucrania han podido fabricar defensas aéreas. La guerra en Irán exacerbó la disparidad.
El representante Jason Crow, un demócrata por Colorado que es miembro de los Comités de Servicios Armados y de Inteligencia de la Cámara de Representantes, dijo que el “anticuado” proceso de adquisiciones de defensa de Estados Unidos “no nos permite, de hecho, seguir el ritmo de la rápida evolución de la guerra”.
“Para ser francos, nuestros adversarios no tienen esos obstáculos”, dijo Crow.
Estados Unidos y sus aliados han comenzado a acaparar misiles de defensa aérea en medio de la crisis de suministro global. Cuando el jueves un periodista le preguntó en el Despacho Oval a Trump sobre la súplica de Zelenski por más misiles, el presidente respondió tajante: “Nosotros también queremos misiles”.
Trump insiste con regularidad en que el apoyo de Biden a Ucrania tiene la culpa de cualquier déficit en las reservas de armas de Estados Unidos. El jueves, dijo en las redes sociales que Estados Unidos tenía “cantidades enormes de ‘municiones’, sobre todo de ciertos tipos”.
Es cierto que Estados Unidos tiene un vasto arsenal de municiones menos avanzadas, incluidas más de 100.000 bombas guiadas que se lanzan desde aeronaves, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. El problema con muchas de esas armas es que tienen que ser lanzadas cerca de sus objetivos, lo que pone a más aviones de combate en riesgo de ser derribados.
Los misiles de crucero de alta gama evitan ese riesgo porque pueden lanzarse desde cientos de kilómetros de distancia. Pero el ejército estadounidense agotó en gran medida sus reservas de ciertos tipos de misiles de largo alcance —como los sistemas de misiles tácticos del Ejército, o ATACMS por su sigla en inglés, y los misiles de ataque de precisión— durante la guerra en Irán, dijeron funcionarios.

Los misiles de largo alcance serían cruciales en una guerra contra China o Rusia, países con defensas aéreas mucho más avanzadas que las de Irán. Ambos gobiernos están rastreando de cerca las reservas estadounidenses, y las calculan a través de fuentes públicas como el proceso de presupuesto del Congreso y los anuncios de contratistas de defensa, así como por medio de sus satélites espía y otros sistemas de vigilancia, de acuerdo con un funcionario estadounidense familiarizado con la inteligencia de defensa.
“La situación se perfila de manera muy favorable”, escribió hace poco un popular bloguero ruso a favor de la guerra, Aleksandr Kots. “Cuanto menos armamento guiado de precisión tenga Estados Unidos, menos llegará a Ucrania”.
Incluso si el sucesor de Trump quiere incrementar la ayuda a Ucrania, agregó Kots, “hacerlo será imposible con los arsenales vacíos”.
El impacto a largo plazo de la disminución puede ser mayor en Asia, donde desde hace mucho tiempo Estados Unidos se ha estado preparando para la posibilidad de una invasión china de Taiwán, la isla autónoma que Pekín reclama como suya. El Comando del Indopacífico de las fuerzas armadas estadounidenses se convirtió en una importante fuente de municiones para la guerra en Irán, y muchos de sus Tomahawk y otros misiles de largo alcance en la región —esenciales para una contienda con China— fueron transferidos de sus reservas.
Cientos de interceptores de defensa aérea avanzados han sido enviados a Medio Oriente desde Corea del Sur y otras partes de Asia, mientras que un grupo de ataque de portaaviones y algunos de los destructores de más alta gama de la Marina fueron desplegados desde la región para apoyar la campaña en Irán. Las tropas estadounidenses en Corea del Sur serían más vulnerables en una guerra con Corea del Norte porque el Pentágono ha redirigido los recursos de vigilancia táctica a Medio Oriente y ha retirado defensas aéreas, dijo un funcionario estadounidense.
El agotamiento tiene efectos de gran alcance. En Asia, algunos funcionarios estadounidenses temen que Corea del Sur y Japón duden de la capacidad de Estados Unidos para protegerlos con defensas no nucleares, y que estén más inclinados a buscar sus propias armas nucleares para establecer una disuasión más creíble. En Europa, los aliados de Estados Unidos ya están buscando aumentar las compras de armas a otros países, debido al retraso de producción en Estados Unidos.
Desde hace mucho tiempo, Rusia y China han entendido que las reservas estadounidenses son limitadas, dicen los funcionarios, y ahora entienden que tomará tiempo para que los inventarios se repongan a niveles que permitan la ejecución de ciertos planes de guerra. En ese sentido, un conflicto más prolongado en Irán beneficia a Moscú y Pekín, dijeron algunos analistas.

“Cuanto más dure esta guerra y más sigamos intercambiando fuego con Irán, peor se volverá el problema de las municiones para Estados Unidos, y más grande y visible se hará esta ventana de vulnerabilidad”, dijo Todd Harrison, un analista de defensa del American Enterprise Institute.
Dara Massicot, experta sobre el ejército ruso en el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, dijo que Moscú ya había estado reevaluando sus suposiciones sobre las reservas militares de Estados Unidos antes del comienzo de la guerra en Irán. Los cuatro años de conflicto en Ucrania, señaló, podrían haber mostrado a los estrategas militares rusos que Estados Unidos era más lento en el aumento de la producción de armas de lo que creían.
“Ese es el tipo equivocado de cálculo que puede introducirse en el sistema ruso, porque entonces comienzan a cambiar su percepción de su propio poder frente a la OTAN”, dijo Massicot, quien hace poco regresó de un viaje a Ucrania. “Hace que lleguen a conclusiones a las que tal vez no queremos que lleguen”.
Xinyun Wu colaboró con reportería desde Taipei.
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Anton Troianovski escribe para el Times sobre política exterior y seguridad nacional estadounidense desde Washington. Anteriormente fue corresponsal extranjero con sede en Moscú y Berlín.
Jonathan Swan es un reportero en la Casa Blanca que cubre el gobierno de Donald Trump. Se le puede contactar de manera segura en Signal: @jonathan.941
Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Ha informado sobre asuntos militares estadounidenses y antiterrorismo durante más de tres décadas. Se le puede contactar de manera segura en Signal: ericschmitt.36.
Julian E. Barnes cubre las agencias de inteligencia estadounidenses y asuntos de seguridad internacional para el Times. Ha escrito sobre temas de seguridad durante más de dos décadas.
Netanyahu rechaza el plan de Trump para desarmar a Hamás
La propuesta contempla un proceso en el que Hamás entregaría sus armas en etapas a un nuevo gobierno palestino en Gaza. A cambio, Israel se retiraría gradualmente.


Por Aaron Boxerman
Reportando desde Tel Aviv
9 de agosto de 2026
El gobierno israelí ha rechazado un plan de 15 puntos respaldado por el gobierno de Donald Trump, cuyo objetivo es desarmar al grupo militante palestino Hamás en Gaza, dijo el domingo el primer ministro Benjamín Netanyahu.
Pareció ser una ruptura inusualmente pública con el presidente Trump, cuya relación con Netanyahu ha tenido un arco vertiginoso y a menudo impredecible. Los dos líderes iniciaron juntos la guerra contra Irán a finales de febrero. Pero desde entonces se han enfrentado sobre cómo terminarla, así como sobre el futuro de las campañas militares de Israel en Gaza y Líbano.
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Trump anunció el acuerdo entre su Junta de Paz y Hamás a finales del mes pasado, y lo elogió como un gran avance. La oficina de Netanyahu había expresado reservas inicialmente, y dijo que el marco “no reflejaba las posiciones de Israel”, pero no llegó a rechazarlo rotundamente.
La propuesta respaldada por Estados Unidos contempla un proceso por fases en el que Hamás entregaría sus armas en etapas a un nuevo gobierno palestino en Gaza. A cambio, Israel se retiraría gradualmente de más de la mitad de Gaza que ha controlado desde el alto al fuego de octubre pasado.
El domingo, Netanyahu desestimó abiertamente el plan y dijo que las fuerzas israelíes “no llevarían a cabo ninguna retirada hasta que Hamás esté desarmado”. Dijo que eso significaba “armas pesadas, armas más ligeras, todas las armas”, y agregó: “Estamos hablando de un desarme real”.
En una reunión de gabinete de ministros del gobierno, Netanyahu dijo: “Quiero ser claro aquí: Israel descarta el documento de 15 puntos”.
Un portavoz de la Junta de Paz no comentó de inmediato sobre las declaraciones de Netanyahu. La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
El primer ministro israelí —quien enfrenta una dura campaña de reelección este otoño— prometió una “victoria absoluta” sobre Hamás después de que el grupo lideró el ataque del 7 de octubre de 2023 que desató la guerra en Gaza. Pero casi tres años después, Hamás todavía controla partes del territorio que ha dominado durante casi dos décadas.
Hamás ha aceptado públicamente el acuerdo respaldado por Estados Unidos. Pero los analistas israelíes se muestran escépticos de que los militantes palestinos en realidad tengan la intención de cumplir con la entrega de armas a un nuevo gobierno palestino en Gaza, ya que la lucha armada contra Israel es uno de los preceptos fundamentales del grupo.
El acuerdo se produjo tras meses de conversaciones delicadas entre los líderes de Hamás en el exilio y funcionarios de la Junta de Paz de Trump, un nuevo organismo establecido para supervisar el alto al fuego en Gaza. La junta incluye a jefes de Estado, entre ellos Netanyahu, y es presidida por Trump.
En la práctica, sin embargo, un pequeño número de personas designadas por Trump lideró las negociaciones, incluido Nickolay Mladenov, exenviado de Naciones Unidas para Medio Oriente. Los negociadores respaldados por Estados Unidos buscaron encontrar una fórmula que despojara a Hamás de sus armas, pero que el grupo militante aceptara.
Según el texto del acuerdo, Israel primero tendría que cumplir varias condiciones pendientes del alto al fuego inicial con Hamás de octubre pasado que puso fin a la guerra de dos años en Gaza, incluido un “cese de las operaciones militares”.
A pesar del alto al fuego, Israel ha seguido atacando casi a diario en la Franja de Gaza, matando a más de 1000 personas desde octubre pasado, según funcionarios de salud palestinos. Entre los fallecidos se encuentran altos funcionarios de Hamás, pero también civiles, entre ellos niños.
Los bombardeos israelíes se intensificaron el fin de semana posterior a la conclusión del acuerdo, y más de 18 personas murieron, dijeron funcionarios de salud de Gaza.
Pero esos ataques cesaron en gran medida después de que Mladenov se reuniera con Netanyahu el lunes pasado. Mladenov había criticado los ataques, que, según dijo, habían “matado a civiles y destruido suministros médicos de los que depende la gente”.
En el marco del plan de Trump, se suponía que un comité internacional verificaría el cumplimiento de Israel del alto al fuego alcanzado en octubre pasado. Luego, Hamás debía “desactivar y almacenar” sus armas pesadas como parte de un proceso supervisado por un grupo de tecnócratas palestinos respaldados por Estados Unidos.
Israel se retiraría gradualmente de Gaza, y las milicias palestinas armadas por Israel para luchar contra Hamás entregarían sus armas de manera similar.
El cronograma, junto con otros detalles, aún está por negociarse. El acuerdo de 15 puntos especifica que está previsto que concluyan en un plazo de 14 días, que sería a finales de esta semana. No está claro si eso puede concretarse dadas las dudas que se ciernen sobre el acuerdo.
Adam Rasgon y Maggie Haberman colaboraron con reportería.
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Irán emite una lista de exigencias, lo que dificulta la reapertura del estrecho
El jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán impuso como condición para reabrir el estrecho de Ormuz que EE. UU. levante su bloqueo naval y las sanciones a Irán, entre otras demandas.
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Por Yeganeh TorbatiLeily Nikounazar y Aaron Boxerman
9 de agosto de 2026
Estamos en WhatsApp:
Un funcionario de alto rango de seguridad nacional iraní presentó el sábado una serie amplia de exigencias que, según dijo, Estados Unidos debe cumplir antes de que el estrecho de Ormuz pueda reabrir al tránsito marítimo, lo que genera muchas dudas sobre el futuro de esta crucial vía marítima comercial.
Mohammad Bagher Zolghadr, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, emitió un comunicado difundido por los medios estatales en el que expone múltiples requisitos para reabrir el estrecho. Exigió que Estados Unidos levante su bloqueo naval y las sanciones a Irán, retire al ejército estadounidense de los alrededores de Irán, pague reparaciones de guerra y libere los activos iraníes congelados, así como que ponga fin a los ataques contra los aliados de Irán en la región y a las amenazas contra el país.
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La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre las exigencias de Irán. Un alto al fuego previo entre Irán y Estados Unidos, acordado en junio, había establecido que las sanciones se levantarían por completo solo en caso de un acuerdo final respecto al programa nuclear de Irán. Y funcionarios estadounidenses han dicho en el pasado que Irán solo podría acceder a sus fondos congelados si se comprometía a renunciar primero a su uranio altamente enriquecido.
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La declaración de Zolghadr se produjo mientras Irán y Omán han estado negociando un acuerdo sobre la futura gestión del estrecho de Ormuz, que se encuentra entre los dos países. Irán cerró el estrecho en la práctica como represalia por haber sido atacado por Estados Unidos e Israel en febrero.
[En el gráfico a continuación se observa en una línea naranja la cantidad de barcos en promedio móvil de cinco días desde marzo de 2026, y en una línea gris, el promedio antes de la guerra.]
Strait of Hormuz ship crossings
Note: Data may not include all activity because some vessels have turned off tracking capabilities.
Source: Kpler.
Jason Karaian/The New York Times
La lista de exigencias de Zolghadr echó por tierra las expectativas de que un acuerdo con Omán pronto permitiría que el comercio fluyera por el estrecho una vez más y aliviara los precios mundiales de la energía. Es muy probable que las exigencias presionen al presidente Donald Trump para que considere las condiciones de Irán si quiere reducir los precios al consumidor para los estadounidenses, lo cual representa un riesgo para los republicanos antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Incluso antes de la declaración de Zolghadr, funcionarios iraníes habían insinuado el sábado que la reapertura del estrecho no era inminente. Hossein Mohebbi, un portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, dijo que la reapertura del estrecho “no dependía de las negociaciones entre Irán y Omán”.
En comentarios difundidos por Tasnim, un medio de comunicación iraní afiliado a la Guardia, Mohebbi dijo que dependería “de que Estados Unidos acepte plenamente las condiciones de Irán”. No especificó esas condiciones, más allá de decir que Estados Unidos no debe interferir en las negociaciones en curso de Irán con Omán u otros países.
Abbas Araghchi, ministro de Relaciones Exteriores de Irán, dijo el sábado que Irán y Omán estaban “muy cerca” de un acuerdo, según Tasnim.
“Sin embargo, la reapertura del estrecho de Ormuz está supeditada a otras condiciones, incluyendo que Estados Unidos compense sus violaciones del Memorando de Islamabad”, se le citó diciendo a Araghchi, en referencia al acuerdo de alto al fuego que Irán y Estados Unidos firmaron en junio.
El acuerdo de junio —un “memorando de entendimiento” negociado por mediadores paquistaníes en Islamabad— pedía la apertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento temporal de las sanciones petroleras a Irán. Sin embargo, el lenguaje del acuerdo era vago, y Estados Unidos e Irán tenían interpretaciones diferentes de lo que significaba.
Estados Unidos apoyó una ruta hacia el sur para los barcos que bordeaba la costa de Omán y evitaba las aguas iraníes, e Irán respondió advirtiendo y atacando a los barcos que tomaron esa ruta. El alto al fuego pronto colapsó y Estados Unidos volvió a imponer su bloqueo naval a los puertos iraníes.
“Los estadounidenses buscaban establecer nuevas rutas a través del estrecho de Ormuz y, a pesar de las advertencias emitidas por nuestro país, buscaron socavar la gestión de Irán del estrecho”, dijo Araghchi. “Por lo tanto, cualquier violación del memorando de entendimiento o de la gestión iraní del estrecho de Ormuz es absolutamente inaceptable para la República Islámica de Irán”.

Araghchi dijo que Irán y Omán estaban discutiendo una ruta temporal a través del estrecho, y que los ejércitos de ambos países estaban negociando los detalles. Funcionarios familiarizados con el acuerdo emergente han dicho que este podría formalizar algunos de los reclamos de control de Irán sobre la navegación en la vía marítima.
Los comentarios de los funcionarios iraníes podrían ser parte de un esfuerzo por manejar las preocupaciones políticas internas. Araghchi y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, han recibido fuertes críticas de los partidarios de línea dura que se oponen a cualquier acuerdo con Estados Unidos.
Raz Zimmt, un experto en Irán del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional, un instituto de investigación israelí, dijo que los comentarios de Mohebbi y Araghchi reflejaban la opinión de Irán de que sus negociaciones con Omán tenían como objetivo “como máximo” resolver cómo se reabrirá la vía marítima en el futuro.
Incluso si Irán y Omán acuerdan los detalles sobre el estrecho, “está claro que Teherán no aceptará implementarlos sin un retorno a los compromisos de EE. UU. en virtud del memorando, lo que incluye levantar el bloqueo naval y reanudar el proceso de alivio de sanciones”, escribió Zimmt en las redes sociales.
El sábado, el Ministerio de Relaciones Exteriores emiratí dijo que un ataque iraní había tenido como objetivo un buque cisterna perteneciente a la empresa estatal Abu Dhabi National Oil Company mientras cruzaba el estrecho de Ormuz. La compañía dijo el viernes que al menos 15 de sus embarcaciones fueron atacadas en la vía marítima desde que comenzó el conflicto, lo que dejó un muerto y 20 heridos entre los miembros de la tripulación.
En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Omán condenó el sábado los “repetidos ataques contra los barcos que transitan por el estrecho de Ormuz”, y dijo que constituían una violación del derecho internacional y de la soberanía territorial.
El comunicado decía que las negociaciones con Irán “avanzaban en un ambiente positivo y constructivo” e instó a “evitar cualquier acción que pudiera afectar estas negociaciones y el progreso que se ha logrado, lo cual es en beneficio de todas las partes”.
En una entrevista con Fox News el sábado, el vicepresidente JD Vance describió a Estados Unidos como un actor en las discusiones de Irán con Omán, y dijo que las conversaciones estaban “en medio del juego”, a pesar de que funcionarios estadounidenses habían dicho previamente que un acuerdo para reabrir el estrecho estaba casi listo. No estaba claro si él estaba al tanto de las más recientes exigencias de Irán en el momento de la entrevista.
“En lo que realmente estamos trabajando ahora es en cómo se puede establecer en la práctica un esquema de tráfico para que los barcos que pasen puedan hacerlo de manera segura”, dijo Vance. “Eso incluye, por supuesto, el desminado, pero también incluye un compromiso por parte de los iraníes de que no dispararán contra embarcaciones comerciales”.
Vance no dijo qué podría concederle Estados Unidos a Irán como parte de un posible acuerdo. En cambio, argumentó que Washington tiene una gran influencia sobre Teherán.
“Están sufriendo mucho”, dijo. “Quieren que esto termine. La pregunta es si son capaces, si su sistema es capaz, de dar las cosas que son necesarias para que estemos contentos”.
Poco más de una decena de barcos al día han navegado por el estrecho durante la última semana, según Kpler, una empresa de datos marítimos. Antes de la guerra, un promedio de 130 barcos utilizaba la ruta a diario.
Para evitar la detección por parte de las fuerzas iraníes o estadounidenses que imponen bloqueos en el estrecho, algunos barcos apagaron los transpondedores que transmiten sus ubicaciones, lo que hace que sea difícil compilar un recuento preciso de los cruces.
Maggie Haberman colaboró con la reportería.
Yeganeh Torbati es la corresponsal en Irán para el Times.
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