El terremoto también desnudó la pobreza de Colombia
A pesar de que los grandes medios siguen hablando del terremoto de Venezuela, el de Colombia mostró la profunda desigualdad social, la pobreza estructural y la nueva línea oficial de no gastar en pobres


El terremoto de magnitud 7,4 (menor que el de Venezuela) que sacudió el occidente de Colombia el 10 de agosto no solo dejó centenares de muertos, miles de heridos y una estela de destrucción en ciudades como Cali, Pereira y Manizales. También desnudó, una vez más, la profunda desigualdad social y la pobreza estructural que persisten en el país, especialmente en regiones históricamente abandonadas donde la infraestructura es precaria o inexistente.
El epicentro se localizó cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, una de las zonas más pobres de Colombia. Allí, la falta de vías adecuadas, hospitales equipados y servicios básicos dificulta enormemente el acceso (inexistente) de maquinaria pesada, personal de rescate y equipos de reconstrucción. Mientras en las ciudades del Eje Cafetero y el Valle del Cauca las operaciones de emergencia avanzaban con mayor rapidez y recursos, en el Chocó las comunidades enfrentaron demoras críticas por caminos destruidos, deslizamientos, aislamiento y la nueva línea oficial de no gastar en pobres.
El Chocó: epicentro de la tragedia y de la exclusión
El Chocó registra consistentemente los índices de pobreza más altos del país (alrededor del 67 % en datos recientes), con una población mayoritariamente afrocolombiana e indígena que convive con el conflicto armado, el desplazamiento y la carencia de servicios esenciales. El terremoto no inventó estas carencias: las expuso de forma brutal. Las viviendas precarias se derrumbaron con mayor facilidad, los pocos centros de salud colapsaron o se vieron desbordados, y las vías de acceso –ya de por sí deficientes– quedaron bloqueadas, retrasando la llegada de ayuda.
Autoridades y residentes locales han denunciado la escasez de maquinaria y la sensación de abandono estatal. «El municipio no tiene con qué atender esta calamidad», se escuchó en los días posteriores al sismo. En zonas rurales y dispersas, la respuesta humanitaria se ve limitada no solo por la magnitud del desastre, sino por décadas de inversión insuficiente en infraestructura vial, sanitaria y habitacional.
Dos Colombias frente al mismo temblor
El contraste es elocuente. En centros urbanos con mejor conectividad y recursos, los equipos de rescate pudieron movilizarse con mayor eficacia. En el Chocó y otras regiones periféricas, la misma fuerza de la tierra se traduce en mayor vulnerabilidad: casas de construcción informal, hospitales sin capacidad de respuesta y comunidades que ya vivían al límite. El sismo reveló que la pobreza no es solo una estadística: es un factor que multiplica el riesgo y retrasa la recuperación.
Esta no es la primera vez que un desastre natural pone en evidencia las fracturas del país. Colombia es sísmicamente activa, y un suceso así debería servir como recordatorio de la urgencia de invertir en prevención, infraestructura resiliente y desarrollo equitativo. Sin embargo, las zonas más pobres siguen esperando obras que nunca llegan o se ejecutan a medias.
Una oportunidad (y una obligación) de cambiar el rumbo
El terremoto ha dejado un saldo trágico –casi 300 muertos, miles de heridos y un número aún indeterminado de desaparecidos–, pero también un mensaje claro: la desigualdad mata. No solo durante el temblor, sino en las horas y días críticos posteriores, cuando cada minuto de retraso por falta de acceso puede significar una vida.
Reconstruir no puede limitarse a levantar edificios p nuevas chabolas. Debe incluir carreteras dignas, vivienda segura, servicios de salud cercanos y oportunidades reales para las regiones olvidadas. El Chocó y otras zonas vulnerables no necesitan solo ayuda de emergencia: necesitan que el Estado deje de tratarlas como periferia permanente.
El suelo tembló el 10 de agosto. Ahora es el turno de que tiemble la conciencia colectiva y la voluntad política. Porque mientras la pobreza y la desigualdad sigan siendo el paisaje de fondo de tantas regiones colombianas, cualquier nuevo desastre natural volverá a encontrar el mismo escenario de vulnerabilidad.
nuevarevolucion.es / lahaine.org
Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/el-terremoto-tambien-desnudo-la-pobreza-de
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