Sánchez acepta un mando único en Ceuta casi un mes después de la crisis y acelera las “medidas de choque”
El Gobierno admite ahora que ese mando único que Juan Jesús Vivas reclamaba desde el 1 de agosto “permitirá dotar de más agilidad a la toma de decisiones y a la puesta en marcha de todos los recursos”, pero no explica por qué no lo adoptó antes


24 de agosto de 2026 22:17 h
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Un plan de choque, un Consejo Extraordinario de Seguridad Nacional y un mando único operativo. El Gobierno da un volantazo en su discurso y acelera al fin su respuesta a la crisis de Ceuta coincidiendo con la apertura del curso político y con la vuelta de vacaciones de Pedro Sánchez. Casi un mes después de que 80.000 personas cruzaran la frontera del Tarajal, y con miles de ellas aún en las calles de la ciudad autónoma, el Ejecutivo atiende ahora una petición que el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, reclama desde el pasado 1 de agosto: centralizar la toma de decisiones y la coordinación operativa en una sola persona para hacer frente a una situación de evidente emergencia.El Gobierno aprobará este martes el mando único para Ceuta con el ministro Torres al frente
Formalmente será este martes cuando el Consejo de Ministros que se celebrará tras el Consejo de Seguridad Nacional —convocado por el presidente de manera extraordinaria— nombre al ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, como coordinador de la situación en Ceuta. Así que será Torres quien, de ahora en adelante, “dirija y coordine las actuaciones de todas las administraciones públicas implicadas”. Una decisión que el Ejecutivo admite que ayudará a la gestión de la crisis migratoria, de seguridad y fronteriza que atraviesa la ciudad autónoma.
“Esta figura permitirá dotar de más agilidad la toma de decisiones y la puesta en marcha de todos los recursos humanos y materiales que sean necesarios para atender con inmediatez cualquier necesidad”, reza un comunicado de la Moncloa como argumento a la aceptación del mando único reclamado por Vivas, que ya trasladó a Pedro Sánchez esta demanda al inicio de la crisis. “Necesitamos un mando único que garantice que la respuesta sea enérgica, decidida e inmediata”, dijo hace 25 días el presidente ceutí. Hasta ahora, el Gobierno central había defendido que esa coordinación ya existía y que todos los recursos disponibles estaban movilizados.
Además del ministro Torres, formarán parte del comité del mando único representantes de la ciudad autónoma como el propio presidente, Juan Jesús Vivas o el delegado del Gobierno, así como el CNI y los departamentos implicados en la crisis: Defensa, Interior, Migraciones y Seguridad Nacional, que depende de Presidencia del Gobierno.
Por el momento, ni en público ni en privado se ofrecen desde la Moncloa explicaciones sobre este cambio de postura que viene a admitir de manera implícita que el ejecutivo ceutí tenía razón y que el Gobierno central llega tarde al no adoptar la decisión hasta que no ha vuelto la actividad política a la Moncloa, que este martes celebrará su primer Consejo de Ministros tras las vacaciones. A preguntas de los medios de comunicación, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se limitó a argumentar este lunes que la crisis, a juicio del Gobierno, ha cambiado de fase. “Ya no hablamos solamente de una crisis de seguridad y por eso ahora es aún más importante la coordinación entre administraciones”, dijo Cuerpo durante su comparecencia en Ceuta.
En la ciudad autónoma se reunió el vicepresidente económico con Juan Jesús Vivas. Y fue durante ese encuentro durante el cual le dio traslado de una decisión que, en realidad, el Ejecutivo llevaba considerando, al menos, desde el pasado viernes. La reunión sirvió, además, para comprometer “medidas de choque” que amplíen el Plan Socioeconómico aprobado en 2022 y hacer frente al ‘shock’ que ha supuesto la crisis humanitaria en la actividad de la ciudad.
“Creemos que las circunstancias actuales exigen ir más alla y por eso planteamos la ampliación de este plan”, apuntó Cuerpo, que cifró en 180 millones de euros el dinero movilizado hasta la fecha. El objetivo de esta ampliación de recursos, expuso el titular de Economía, será triple: el refuerzo de la seguridad urbana y fronteriza, la gestión de los retornos de los migrantes presentes en Ceuta y el fortalecimiento de los servicios públicos en el enclave. “El Gobierno va a poner todos los recursos necesarios a disposición de las instituciones y de los ciudadanos ceutíes, que deben sentir al Estado como lo hacemos aquellos que estamos en la península”.
Consejo de Ministros y actividad parlamentaria
El volantazo en la gestión de la crisis de Ceuta llega justo cuando el calendario político marca el fin del descanso estival. Este martes se reunirá ya por primera vez en el nuevo curso el Consejo de Ministros, con un orden del día centrado principalmente en las respuestas a la ciudad autónoma y también a las poblaciones afectadas por los incendios de este verano. Antes, a las 9 de la mañana, se reunirá la sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad Nacional que adoptará el mando único. Y al Congreso volverá también la actividad paarlamentaria.
La titular de Defensa, Margarita Robles, será la primera de los ocho ministros y ministras que comparecerán en la Cámara Baja durante la próxima semana para dar cuenta de la responsabilidad de sus respectivos departamentos en la crisis de Ceuta. Todos ellos deberán hacer frente a la ofensiva sin cuartel de la oposición, que ha encontrado además un filón en la crisis migratoria, y a las propias contradicciones y falta de explicaciones del propio Ejecutivo.De la crisis fronteriza a la humanitaria: la encrucijada de Ceuta para la política nacional e internacional de Pedro Sánchez
Entre las preguntas que aún quedan por contestar desde el Gobierno se encuentra el papel de los servicios de inteligencia, que aseguran en Moncloa que no informaron de la posibilidad de una entrada masiva de migrantes como la del 30 de julio. También está por explicar si España otorga o no alguna responsabilidad al Gobierno o a la monarquía de Marruecos, a quien hasta ahora el Ejecutivo se afana por exculpar y por ensalzar su labor de cooperación fronteriza. Y cuáles son los planes de ahora en adelante en la gestión de un flujo migratorio que desborda Ceuta y que ministros como el del Interior, Exteriores o Justicia se comprometieron públicamente en retornar al país vecino. Un horizonte que Moncloa ya asume como imposible.
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Un folio para contar el miedo y dibujar el futuro de las niñas marroquíes que llegaron a Ceuta
- Jovenes marroquíes alojadas en uno de los campamentos vecinales en el barrio de El Príncipe cuentan a elDiario.es sus preocupaciones, sus miedos y sus sueños de futuro a través de dibujos y textos recogidos ahora en una fotogalería
- — El Gobierno responde al PP que rechazar el traslado a la Península de 500 niñas es desprotegerlas

Ceuta —
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Son las nueve de la mañana en el asentamiento informal levantado en el barrio de El Príncipe, en Ceuta. Centenares de jóvenes, mayores y menores de edad, amanecen poco a poco. Ahmed Enfed-dal, presidente de la asociación de vecinos del barrio, lleva desde finales de julio de 2026 trabajando para proteger a quienes cruzaron desde Marruecos a España. “Hemos dividido este campamento [que está dentro de un polideportivo] entre las jóvenes mayores y las menores. Hay una madre con su bebé”, cuenta mientras avanza por la zona.Los vecinos levantan campamentos para acoger a mujeres y niñas que llegaron a Ceuta: «Durante días no conseguimos comer»
Bajo las sombras de las telas que esconden el sol y protegen del calor, las menores están tumbadas sobre colchones, mantas o, directamente, el suelo. En grupos o solas, llevan desde el pasado 31 de julio sin un espacio digno donde vivir. “Decidimos levantar este espacio por su seguridad. Si salen al aseo o a ducharse, intentamos que vayan acompañadas, nunca solas”, explica Enfed-dal.
A pesar de que es una mañana cualquiera en este enclave de la ciudad ceutí, un puñado de rotuladores, lápices de colores y unos folios cambian un despertar rutinario. “¿A quién le apetece escribir o dibujar?”. A lo largo de la mañana, 29 menores participan en la actividad: algunas se tumban sobre el suelo, otras dibujan sobre sus colchones o apoyando el folio en sus propias piernas mientras agarran, buscan y comparten el material. Algunas terminan rápido. Otras se toman su tiempo. Ante las prisas de sus compañeras, una de ellas responde: “Lo necesitaba. Estoy desahogándome”, cuenta. Estos son 12 de esos testimonios.

Ahlam (17) es de Tetuán y en el futuro quiere ser “la mejor jugadora de fútbol”, escribe.

Salma (17) es de la vecina ciudad marroquí, Castillejos, y sueña con convertirse en chef. “Me encanta cocinar dulces y tartas”, explica. “Quiero cambiar la vida mía. Me gusta mucho España”, escribe en su dibujo

Khawza (17) dibuja varias veces su dibujo. En el tercer papel, junto con dibujos de personas levantando pesas, deja claro qué quiere ser de mayor. “Mi sueño es ser entrenadora deportiva en un gimnasio”, escribe.

Basma (17) cuenta que caminó diez kilómetros desde Mdiq hasta Ceuta junto a su padre y su hermana. “La entrada fue muy difícil. En el espigón me estaba ahogando”, relata tanto en su dibujo como en su testimonio oral. La joven describe el viaje con dos palabras: “mar” y “miedo”. Lleva dos semanas en Ceuta junto a su hermana. Su padre decidió volver a Marruecos.

Yousra cumplió 17 años en los campamentos informales de El Príncipe. “Mi cumpleaños fue el 22 de agosto”, cuenta. La joven es de Fez, a 296 kilómetros de Ceuta. En su móvil enseña fotografías suyas debajo del mar. “Disfruto practicando buceo y sueño con convertirme en capitana de barco en España”, escribe.

Salma (17) está hablando con su madre por videollamada. “Es lo más importante de mi vida”, cuenta. “Estoy aquí por ti, mamá, y lucharé hasta mi último aliento”, escribe. A la joven de Tetuán le gusta jugar al fútbol, como a muchas de las jóvenes que están con ella estos días en Ceuta. Aun así, sabe que su vida profesional en el fútbol es limitada y por eso estudia y sueña con ser policía. “Te echo de menos, mamá”, escribe con su rotulador verde.

Una joven que prefiere mantener el anonimato esboza primero una silueta marrón con el corazón. “Esta soy yo”, cuenta. Mientras avanza, dibuja figuras, similares a la suya, pero de color negro. “Me siento rodeada de estos sentimientos”, relata. La joven suelta el rotulador negro y entrega el dibujo: “Gracias”.

Nada (16), que en árabe se traduce como ‘generosidad’ significa frescura y pureza. La joven es de Larache, ciudad situada a más de 150 kilómetros de Ceuta. La menor quiere utilizar todos los colores. En el centro, un círculo, pintado de verde, representa su corazón, color esperanza. Alrededor, el cuerpo está dividido por muchas trazas lineales que simbolizan la rotura. El dolor. “Así es como me siento”, cuenta al terminar el dibujo.

Kawtar quiere dedicarse a los cuidados sanitarios. En el campamento, donde la asistencia médica es escasa y muchas jóvenes no paran de toser, escribe: “Mi sueño es ser asistente médico”.

Ihsan (17) conoce las alineaciones de fútbol de equipos como el Real Madrid, el Fútbol Club Barcelona y otros equipos internacionales como el galo Paris Saint-Germain. Su folio está coloreado por las dos caras. En una de ellas, Ihsan dibuja un campo de fútbol donde rueda el balón con otras amigas y compañeras de afición. “Quiero buscar un futuro como futbolista en España”, cuenta.

En el otro lado del folio, Ihsan relata las escenas que vivió durante el cruce el pasado 30 de julio desde Marruecos a España. En aguas marroquíes, tacha el rostro de las figuras que nadan en el mar. “Esta es la gente que murió”, dice la joven mientras señala con el rotulador. La misma historia que se repite en las rocas del espigón. Corazones rotos en Marruecos que lloran la ausencia de sus hijas. Amor, amistad y fútbol en España. Siempre fútbol para Ihsan.

Fatima (16) es de Castillejos. Camisetas, pantalones y otras prendas llenan su folio y representan lo que desea hacer en el futuro: “Quiero ser diseñadora de moda”, escribe.
El Ministerio de Juventud e Infancia de Sira Rego puso sobre la mesa la semana pasada la posibilidad de que 500 niñas migrantes no acompañadas que permanecen en Ceuta desde el 30 de julio puedan ser trasladadas a la Península. Se trata de un colectivo considerado de especial vulnerabilidad por parte de los servicios sociales y que ha estado expuesto incluso a agresiones sexuales que han sido denunciadas a la policía. La medida, defiende Infancia, no solo permitiría una situación humanitaria más digna a esas niñas, sino que aliviaría la presión sobre los recursos de una ciudad de Ceuta completamente desbordada.
Sin embargo, la medida es rechaza de plano por el Partido Popular. “Ni mayores, ni menores. Han de regresar todos. Deben volver bien de manera voluntaria o mediante expulsión. Pero todos. Y cuando digo todos, son todos. En ningún caso puede crearse un precedente perverso de otorgar derechos a quien ha participado en una invasión ilegal”, dijo Alberto Núñez Feijóo junto a Juan Jesús Vivas. El presidente de Ceuta no se mostró tan tajante, aunque también incidió en su deseo de que todas las personas que entraron el día 30 de julio salgan de territorio español, sean mayores o menores de edad.
La opinión de Vivas y del gobierno local resulta trascendental al respecto porque, de facto, es la ciudad autónoma la que ostenta la custodia legal de todos los menores de edad. La propuesta del Ministerio contempla que las 500 niñas sean acogidas de forma temporal en la Península con recursos del Estado gestionados por organizaciones dedicadas a la protección de la infancia. Es decir, sin implicar en esa gestión a las comunidades autónomas que deberían acogerlas y que, gobernadas en su mayoría por PP en solitario o en coalición con Vox, se niegan a ello.El Gobierno responde al PP que rechazar el traslado a la Península de 500 niñas es desprotegerlas
Con información de José Enrique Monrosi
Los expertos responden a Feijóo: “No existen razones de salud pública que justifiquen un confinamiento en Ceuta”
- Diversas sociedades científicas recuerdan que la gastroenteritis, la sarna, la tuberculosis y la varicela son comunes en España y existe tratamiento, mientras reclaman poner fin a las condiciones de hacinamiento e insalubridad de las personas migrantes
- Entrevista — La presidenta de los epidemiólogos: “Los migrantes no traen enfermedades, las contraen aquí por las malas condiciones en las que están”
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“Planteo que el Gobierno estudie muy bien la posibilidad de decretar el confinamiento por razones de salud pública”. El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, sugirió este fin de semana la aplicación de esta medida excepcional ante el “riesgo sanitario” por “enfermedades infectocontagiosas” en la ciudad de Ceuta, tras la llegada de miles de migrantes que permanecen hacinados en las playas. “No tengo todos los datos”, reconoció, pero, a su juicio, los casos de varicela, tuberculosis y sarna pueden producir “un enorme impacto en la población”.Feijóo eleva el tono y pide a Sánchez decretar el confinamiento en Ceuta por “riesgo sanitario” de sarna y tuberculosis
El Gobierno respondió rápidamente a Feijóo. Lo hizo a través de la ministra de Sanidad, Mónica García, que, ese mismo domingo, recordó que las competencias en materia de salud pública están en manos del Gobierno ceutí —del PP—, explicó los casos sospechosos y el método de transmisión de la tuberculosis, la varicela, la sarna y la gastroenteritis —“presentes en nuestro entorno y cuyos sistemas de vigilancia están siempre activos”— y consideró que la medida estaba “injustificada” y es “contraproducente”.
La petición de Feijóo, que enumeró “enfermedades infectocontagiosas” como la tuberculosis, la sarna, la gastroenteritis y la varicela, no está justificada en este contexto, sostienen los expertos. “El confinamiento se decretó durante la pandemia de covid-19 porque era una enfermedad nueva, que estaba causando muchísima mortalidad, contra la que no había tratamiento y que tenía una tasa de propagación muy alta”, explica la presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), María João Forjaz.
No es el caso en Ceuta. Las enfermedades detectadas en Ceuta son “conocidas, comunes en España y para las que tenemos tratamiento”, apunta la epidemióloga. “Tampoco hay tantos casos que justifiquen medidas extremas”, añade.
Según los datos de Sanidad, desde la entrada masiva de miles de migrantes a Ceuta el pasado 31 de julio, se han detectado tres casos confirmados de tuberculosis. “Uno venía con tratamiento, no siendo contagioso; otro se trataba de una tuberculosis cerebral, que no es contagiosa; y el tercero era una persona presente en Ceuta desde antes, que estaba sometida a un proceso diagnóstico desde hace tiempo y que ha iniciado tratamiento”, señalaba García.
En el caso de la varicela, se han detectado tres casos sospechosos, sin relación con la población migrante que malvive a la intemperie en Ceuta tras entrar a finales de julio. “No está erradicada en nuestro país”, recuerda Sanidad, como tampoco la sarna, “mucho más frecuente de lo pensado”. En cuanto a la gastroenteritis, desde el Ministerio reducen el brote estudiado por parte del servicio de Medicina Preventiva del Hospital de Ceuta, “ya controlado y sin desarrollo posterior”, a 55 casos.
Todas ellas, apunta el jefe de servicio de infecciosas del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), José Miguel Contreras, son “comunes y tienen unos mecanismos de transmisión bien conocidos”. Tuberculosis pulmonar y varicela, por vía respiratoria; la gastroenteritis, por el consumo de agua o alimentos en mal estado; y la sarna, por contacto cutáneo estrecho.
Esto limita el riesgo de transmisión. “Es real entre los propios migrantes, porque comparten una situación de hacinamiento y condiciones insalubres, y entre las personas que vayan a atenderles por razones sanitarias, de seguridad o limpieza, que tienen medidas de prevención muy eficaces —mascarillas y guantes—, pero la población general que no tiene contacto con estas personas no tiene más riesgo que el normal”, apunta Contreras.
Ese riesgo “normal” está bien definido y, en muchos casos, se vincula con situaciones de pobreza. “En la ciudad de Sevilla, la incidencia de tuberculosis en los barrios pobres es de 17 casos por cada 100.000 habitantes, mientras en el resto es de siete casos”, ejemplifica el experto. Según los datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), la tasa nacional es de 8,8 casos por cada 100.000 habitantes, aunque se trata de una patología infradiagnosticada.
En los casos detectados tuberculosis, los protocolos médicos si mandatan el aislamiento de la persona enferma, pero en ningún caso un confinamiento general.
Con la información epidemiológica disponible, no existen razones de salud pública que justifiquen establecer un confinamiento preventivo de las personas migrantes por el mero hecho de pertenecer a este colectivo
La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) también se ha mostrado en contra de la confinación de la población migrante. En un comunicado difundido este lunes, consideran necesario “trasladar un mensaje de serenidad, rigor científico y confianza en las autoridades y profesionales responsables de la vigilancia y protección de la salud pública”.
“Con la información epidemiológica disponible, no existen razones de salud pública que justifiquen establecer un confinamiento preventivo de las personas migrantes por el mero hecho de pertenecer a este colectivo. La detección de casos de tuberculosis, varicela o infecciones gastrointestinales exige una respuesta sanitaria adecuada, pero no constituye, por sí sola, evidencia de una transmisión comunitaria generalizada ni permite atribuir a un conjunto de personas una situación de riesgo que debe ser valorada epidemiológicamente de manera específica”, defienden.
Desde Sespas apuntan a una medida “prioritaria”, en la que coinciden todas las fuentes consultadas: “Garantizar alojamientos suficientes y adecuados, reducir las situaciones de hacinamiento y asegurar el acceso continuado a agua potable, duchas, aseos, saneamiento, limpieza, gestión de residuos, alimentación segura y atención sanitaria”. Una petición que choca con la imagen de miles de personas pernoctando en malas condiciones de las playas ceutíes y la tardanza del Ejecutivo en habilitar plazas de acogida, que varios ministros han achacado a la negativa de Ceuta de facilitar espacios para ello.
“Las medidas para resolver esta crisis humanitaria y lo que puede generar de enfermedades transmisibles pasan, en primer lugar, por resolver el principal problema que las ocasiona: las condiciones de insalubridad”, apunta Contreras. Al mismo tiempo, “diagnosticar a las personas que pudieran estar enfermas” y “administrar vacunas”.
Sanidad y las comunidades autónomas han acordado este lunes activar el mecanismo de solidaridad para enviar a Ceuta 15.000 dosis de triple vírica y 10.000 contra la difteria, 10.000 contra la varicela y 10.000 de polio. Irán destinadas a los migrantes que entraron a la ciudad hace 25 días, pero también a la población autóctona no inmunizada, como herramienta de prevención “ante la situación en la ciudad autónoma”.
“Causa alarma social y promueve la xenofobia”
Llamadas al confinamiento, como la de Feijóo, tienen para la población un “gran impacto”, considera la presidenta de la SEE, porque “causa alarma social y promueve la xenofobia”. “Es una gran barrera para que las personas que tengan síntomas acudan a los servicios sanitarios, retrasa el diagnóstico y entorpece el seguimiento y tratamiento”, explica Forjaz sobre este tipo de mensajes, “muy dañinos”.La presidenta de los epidemiólogos: “Los migrantes no traen enfermedades, las contraen aquí por las malas condiciones en las que están”
Por el contrario, esta experta reclama “invertir en el cuidado y la asistencia humanitaria, en condiciones de saneamiento, higiene, alimentación y no hacinamiento y facilitar el acceso a los servicios sanitarios, al diagnóstico, tratamiento y seguimiento”.
Ceuta y la acorazada Brunete
- Conozco Ceuta desde que era un crío y nunca la he visto tan desvalida como en los días que corren, sin poder decir siquiera, con Antonio Machado, que el hoy es malo pero el mañana es mío. No se sabe si habrá un mañana. Ni para la ciudad ni para el Gobierno, ni para esa gente con hambre y esa otra gente con miedo


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Isabel Díaz Ayuso, IDA, ha compravendido un ático en Madrid, sin duda, para ver a Ceuta a lo lejos. A Ceuta y a Melilla siempre las vemos en la distancia y, desde la Península, sólo nos acordamos de ellas cuando truena.
En el último mes, los ceutíes se han sentido más solos que la luna. Desde la independencia marroquí de 1956, están a verlas venir: en la transición, a muchos les dio por comprar pisos en la barriada algecireña de San José Artesano por si las cosas venían mal dadas y tenían que ensayar una tocata y fuga como antes hicieron quienes vivían o sobrevivían del Protectorado Español, que era españolísimo pero que protegía poco. Y ahí siguen, en la cuerda floja de la convivencia –¿qué convivencia no lo es?–, intentando llevar la fiesta en paz entre cristianos, musulmanes, hindúes, hebreos y descreídos, entre canciones de Javier Marcos y de Ramón Tarrío o bulerías de El Encajero, entre el ramadán, el yonkipur y el sábado legionario, practicando día a día el viejo cantable uruguayo de Quintín Cabrera: “Vos sos del culto cristiano,/yo soy del culto judío,/¿si yo no te toco el culto,/ por qué me tocas el mío?”. O el de Jorge Drexler, con un pie forzado de Chicho Sánchez Ferlosio, impulsado por Joaquín Sabina y retocado por Luis García Montero: “Yo soy un moro judío,/ que vive entre los cristianos,/ no se qué Dios es el mío/ pero sé quienes son mis hermanos”.
Desde el paseo del Revellín –que desemboca en el de Camoens—a la estatua de Hércules acercando las dos columnas, desde las murallas del Ángulo, donde antaño se hacinaron los primeros sin papeles, a la mezquita en cuyo frontispicio estuvo aquella vieja frase de Franco: “Cuando crezcan los rosales de la paz, nosotros os regalaremos las mejores flores”. Desde el parque del Mediterráneo que diseñó César Manrique al restaurante Oasis, que montó en el Hacho aquel peculiar aventurero llamado Ramón Pouso, a los viejos baretos de la calle Real, donde compartieron madrugadas Paco Márquez y Jesús Melgar; desde los vericuetos de El Príncipe, donde fui a cubrir un asesinato y volví poblado de abrazos, a la humildad obrera de Benzú, los picnis de las siete colinas, las vallas mejor sin concertina, los barcos con nombres de almirantes que fueron poetas y veteranos taxistas como Mohamed Alí, mal llamado “El dientes”, que creyeron que no importaba la religión ni el nombre para intentar cambiar el mundo desde la política. Ceuta es mucha Ceuta, como sabe Maribel Lázaro, que es de izquierdas y piensa que la izquierda española no entiende a su ciudad. Tiene razón. También sabe que la derecha, tampoco. Y la extrema, menos.
Con Ceuta y Melilla nos aflige un cierto complejo de impostura: en el fondo, damos por hecho que son de Marruecos por más que los viejos legajos crean lo contrario, lo mismo que pensamos que Gibraltar debiera ser español, ponga lo que ponga el Tratado de Utrecht. A estas alturas de la historia, uno sólo sigue, en cambio, creyendo en un par de ideas: la de la tierra para quien la trabaja y la del territorio, para quienes lo viven. Ceuta y Melilla, como el Gibraltar de los gibraltareños, debiera ser siempre de aquellos que habitan sus entretelas y su mapa les queda cerca del corazón.
También han sido víctimas de todo ello los caballas, que es como se les llama en román paladino a los habitantes de Ceuta, viniesen de donde vinieran y que construyen, desde hace siglos, un rompecabezas que no es perfecto pero es más que aceptable si se tienen en cuenta sus circunstancias: economía, espacio, poder militar, échenle guindas al pavo que lo milagroso es que semejante guiso no se pegue
Les vemos a lo lejos, sin gafas de cerca, y no distinguimos semejantes matices. Quizá, a esta orilla del mundo, seguimos siendo paraguayos, como así nos llamaban a los que íbamos allí para comprar paraguas o quesos de bola, mientras los ceutíes necesitaban cruzar el Estrecho cada cierto tiempo para inyectarse un poco de Peninsulina, como ahora tendrán que probar vacunas contra la sarna, si es que hay, la tuberculosis o la varicela.
El Gobierno se ha pegado un tiro en el pie con la que algunos medios y voceros de la cosa pública han venido en llamar la Marcha Azul. Pedro Sánchez, esta vez, no ha estado, sencillamente, en el lado correcto de la historia, hablando sin acritud como diría el carpetovetónico Felipe González. Ni antes de lo ocurrido a finales de julio –increíble que todavía no haya habido dimisiones en el CNI–, ni durante la llegada repentina de 80.000 criaturas ni a lo largo de las últimas semanas, cuando los refuerzos han ido viniendo a cuentagotas, quizá porque el aparato del Estado tenga la capacidad suficiente para afrontar estas crisis pero no la agilidad necesaria para llegar a tiempo y no agravarla.
Las principales víctimas de lo ocurrido son los más de cien muertos y otros muchos que fueron utilizados como caballo de troya de los intereses marroquíes, pero también de los de Israel y Estados Unidos, para invadir Ceuta con las manos vacías y la cabeza llena de pajaritos y fake news. Sin embargo, que no se nos olvide, también han sido víctimas de todo ello los caballas, que es como se les llama en román paladino a los habitantes de Ceuta, viniesen de donde vinieran y que construyen, desde hace siglos, un rompecabezas que no es perfecto pero es más que aceptable si se tienen en cuenta sus circunstancias: economía, espacio, poder militar, échenle guindas al pavo que lo milagroso es que semejante guiso no se pegue.
Yo no sé lo que ha hecho el Gobierno para ayudarles, pero eso es lo peor: que no explica lo que ha hecho ni tampoco lo que va a hacer. La ministra de Sanidad, al menos, se despachó en un largo Twitter sobre por qué no convenía confinar, por ahora a nadie, tal y como había reclamado el doctor Núñez Feijóo. Pero si la gestión política de la crisis ha sido deplorable –con Defensa e Interior a la gresca, con Justicia al ralentí para resolver los expedientes de expulsión–, la cosa informativa ha brillado por su ausencia: ya no se trata tanto de saber el número de refuerzos y las dietas que van a cobrar, sino se trata de explicar por qué no se puede devolver de una tacada a los migrantes que llegaron a mansalva y que siguen en la Ciudad Autónoma, a pesar de que Marruecos los reclama y la Comisión Europea asegura que es legal hacerlo.
Tampoco ha dicho ni pío sobre por qué no pueden retornar los menores a los que hemos visto malviviendo sin techo por las calles ceutíes, como cuando, en otro tiempo, también esnifaban pegamento en el espigón. Denles acogida, mientras deciden qué hacer con ellos: mientras debate si pesa más el disparate de Asilo y Refugio que se ha otorgado la Unión Europea o los convenios internacionales y la legislación española que nos obligan a cuidar a los niños y de los muchachos y no a echarlos a puntapiés como si fueran Huckleberry Finn a manos de un padre huraño, el Reino que les aguarda al otro lado de la frontera.
El líder ceutí ha ido recibiendo a la lluvia de ministros con semblante de funeral de tercera porque prometían el oro y el moro –perdón por la expresión–, pero sin fecha para el entierro de la falta de normalidad. Sin embargo, nada de sabe de qué ha hecho en materia de Sanidad y de Menores, que son sus competencias, durante ese último mes que los suyos vivieron peligrosamente
Este gravísimo error del Gobierno va a tener otras consecuencias, también graves. Y no es que vaya a consolidar eternamente en Ceuta al Partido Popular, que ya lo está, aunque a Juan Jesús Vivas, su presidente habitualmente moderado, empiece a ponérsele cara de Miguel Tellado o de Elías Bendodo. El líder ceutí ha ido recibiendo a la lluvia de ministros con semblante de funeral de tercera porque prometían el oro y el moro –perdón por la expresión–, pero sin fecha para el entierro de la falta de normalidad. Sin embargo, nada se sabe de qué ha hecho en materia de Sanidad y de Menores, que son sus competencias, durante ese último mes que los suyos vivieron peligrosamente.
Aquí quien va a sacar tajada política va a ser Vox y los trabucaires del Santiago y Cierra España, entre niñas violadas y energúmenos apaleando a un guardia de paisano. Los partidos de Estado seguirán debatiendo si el Rey debe ir o, mejor, que no abra la boca. Pero el Estado parece que se ha partido allí, en un lugar, Ceuta, en el que los extremos no gustan porque el secreto de su éxito ha sido una relativa moderación, un tentempié cambembo que ahora empieza a tambalearse.
Conozco Ceuta desde que era un crío y nunca la he visto tan desvalida como en los días que corren, sin poder decir siquiera, con Antonio Machado, que el hoy es malo pero el mañana es mío. No se sabe si habrá un mañana. Ni para la ciudad ni para el Gobierno, ni para esa gente con hambre y esa otra gente con miedo. Los peones magrebíes o subsaharianos, manejados por un ajedrez siniestro y los alfiles locales que no sólo ven peligrar la partida sino el propio tablero, el de un lugar al que ya citaba Góngora en sus romances moriscos: “Famosos son, en las armas, los moros de Canastel…”.
Famosos debieran ser quienes sufren el pan nuestro de cada día de este disparate. En vez de quienes lo contemplan desde un ático de Chamberí –“Chao, pescao”, ha dicho hoy Emily Dickinson–, desde el aire acondicionado de la calle Génova fruto del delito o desde las vacaciones presidenciales en Lanzarote, que Pedro Sánchez concluye, precisamente, en un día en que parecen volver a la isla los cayucos, cargados de otras víctimas y de otros pretextos.
Mientras, otros piensan en las elecciones o en retomar Larache con la acorazada Brunete. Seguro-seguro, que estos últimos no son de Ceuta, porque saben que están en primera línea y quienes les utilizan, en ese damero maldito, viven incluso más lejos que Madrid, en un palacio de Rabat o en su exilio francés; en unas oficinas de Tel Aviv o en el salón de baile de la Casa Blanca. Una posible solución sería más fácil de lo que pensamos: que el Gobierno gobernase, en esta ocasión, y que los españoles y muy españoles decidieran serlo, por una vez, más allá de los himnos y de los exabruptos.
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