Un nuevo estudio advierte que Puerto Rico enfrenta mayor riesgo de sequías por el cambio climático
La investigación de World Weather Attribution señala que las precipitaciones al inicio de la temporada húmeda han disminuido un 9 % en la isla y podrían seguir reduciéndose en el Caribe

Por Ey Boricua
Redacción Medioambiente (EFE)
Las precipitaciones en todo el Caribe disminuirán aproximadamente un 10 % en los próximos años, especialmente en islas como Puerto Rico y Jamaica, donde se han reducido al inicio de la temporada de lluvias un 9% y un 6%, respectivamente, como revela un estudio de la red global de científicos World Weather Attribution (WWA) publicado este viernes.
Las dos islas sufren una tendencia constante a la sequía provocada por las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y el cambio climático causados por la acción humana, concluyen los científicos participantes en el estudio de Jamaica, Irlanda, Estados Unidos, Países Bajos, Suecia y el Reino Unido.
Las previsiones son alarmantes para el futuro, subrayan, ya que en un escenario de calentamiento global de 2.8 °C, se prevé que las precipitaciones al inicio de la temporada de lluvias en todo el Caribe disminuyan aproximadamente un 10% más.
Esta situación provocará un aumento de la probabilidad de que se produzcan nuevas sequías, lo que pondrá de relieve «la necesidad de invertir en medidas de adaptación e infraestructuras».
Reducción de precipitaciones
Los científicos evaluaron las precipitaciones de principios de la temporada húmeda (mayo-julio) y la «precipitación efectiva», que es la cantidad de lluvia que queda realmente disponible tras la evaporación, explican.
Aseguran que existe una «tendencia constante» a la sequía en ambas islas, que deja además un descenso de probabilidades de precipitaciones de un 40% en Puerto Rico y un 20% en Jamaica, en comparación con el clima preindustrial.
El panorama es aún más incierto en las Antillas Menores, perjudicadas también por la sequía, que ha afectado a las islas más pequeñas de la región.
Los resultados en este caso fueron dispares, pero con un alto grado de incertidumbre debido al reducido tamaño de las islas, de acuerdo con el estudio.
«Nuestras islas han contribuido muy poco a este problema y, sin embargo, la población está sufriendo las consecuencias de la adicción mundial a los combustibles fósiles», asegura Jhordanne Jones, profesora adjunta de la Universidad Estatal de Pensilvania.
Por el incremento del riesgo de sequía remarca que «es fundamental que las islas del Caribe tengan acceso a los fondos que necesitan para invertir en la modernización de las infraestructuras hidráulicas».
El fenómeno de El Niño
Según los datos, los científicos han confirmado que «El Niño no es el principal factor responsable del déficit de lluvias al inicio de la estación húmeda», aunque se teme que prolongue las condiciones de sequía a medida que se intensifique.
Sostienen que la vulnerabilidad estructural, con un limitado almacenamiento natural de agua dulce, las elevadas fugas del recurso en infraestructuras envejecidas y la intensa demanda turística estacional agravan los efectos de la sequía en los pequeños territorios insulares.
Costes de la inacción
Theodore Keeping, investigador especializado en fenómenos meteorológicos extremos e incendios forestales del Imperial College de Londres, afirma que han descubierto que «el calentamiento global -debido principalmente a la quema de combustibles fósiles- está reduciendo las precipitaciones al inicio de la temporada húmeda, convirtiendo lo que deberían ser períodos de sequía manejables en sequías graves».
Las afectaciones se producen en «el acceso al agua y a la agricultura», dice Keeping, quien sostiene que «si las temperaturas globales alcanzan los 2.8 °C, estos fenómenos se triplicarán, lo que pone de relieve los crecientes costes de la inacción».
Por su parte, Maja Vahlberg, del Centro Climático de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, resalta que «los más afectados son los más vulnerables».
Por ello, asegura, «las inversiones urgentes en soluciones descentralizadas, como la recogida de agua de lluvia, la modernización de las infraestructuras con fugas y la integración de los conocimientos locales para proteger los medios de vida, pueden ayudar a que la próxima época de sequía sea más llevadera».
WWA, fue fundada en 2014 por los climatólogos Friederike Otto y Geert Jan van Oldenborgh (fallecido en 2021), y realiza un trabajo de colaboración académica de científicos del Imperial College de Londres, el Real Instituto Meteorológico de Países Bajos, y el Centro Climático de la Cruz Roja/Media Luna Roja, entre otras entidades.
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