Esencia desde la razón pensante
Para oponerse al proyecto Esencia no hay que ser ambientalista, ni socialista, ni antiimperialista. Basta con ser y obrar como un ser pensante, un actor social que razona desde la evidencia y el interés colectivo.


Para oponerse al proyecto Esencia no hay que ser ambientalista, ni socialista, ni antiimperialista. Basta con ser y obrar como un ser pensante, un actor social que razona desde la evidencia y el interés colectivo.

Recuerdo los planes para la explotación de los yacimientos de cobre en las montañas de Adjuntas, Lares y Utuado. Aquella propuesta se presentaba como la ruta óptima para el desarrollo económico, igual que antes se había hecho con el complejo petroquímico del sur. El libreto era el mismo: primero las fábricas de Fomento Industrial, luego el complejo petroquímico y, finalmente, las minas de cobre.
Llegué a Adjuntas en 1980 para conocer a la familia de mi entonces futura esposa. Alexis Massol y Tinti Deyá acababan de fundar la librería Palenque, precursora de Casa Pueblo. Adjuntas se veía empobrecido y urgido de algún estímulo económico. El debate sobre las minas se dividió en tres bandos: el gobierno y los inversionistas a favor; los “nacionalistas” proponiendo minas para el pueblo; y un tercer grupo, cero minas, que advertía que un proyecto de explotación minera en el corazón de la Cordillera Central destruiría el oeste de la Isla de norte a sur. Ese tercer grupo prevaleció y Casa Pueblo se consolidó como un modelo de desarrollo sustentable admirado mundialmente. Adjuntas es hoy un espacio global de turismo ambiental. Es un espacio donde los puertorriqueños conviven y trabajan con los visitantes, en contraste con el enclave costero de Dorado, donde los boricuas no somos bienvenidos.
En esta “tercera gran transformación” hacia un paraíso fiscal para no residentes, el gobierno nos presenta el complejo residencial y turístico Esencia como un proyecto bandera. Se trata de un resort similar a Casa de Campo en la República Dominicana, aunque sin el beneficio del acaudalado río Chavón para suplir las demandas de agua. Se propone un hotel con 530 habitaciones, 1,200 residencias turísticas de lujo, dos towncenters, una escuela, un centro médico con servicios de emergencia 24/7, clubes de playa y dos campos de golf en unas 2,000 cuerdas de terreno en Cabo Rojo.
Los desarrolladores prometen crear 17,000 empleos, $7,000 millones en actividad económica, 75% del terreno en conservación con certificación ambiental de Audubon International, energía renovable, sistemas propios de agua y electricidad, y reutilización de aguas mediante captación de lluvia y tratamiento de aguas residuales. El libreto parece perfecto, pero la realidad es otra.
Esencia ha recibido casi $500 millones en exenciones contributivas, siendo el desarrollo turístico-residencial con mayor volumen de incentivos y exenciones. Las exenciones municipales serían de 90%, $69 millones y los ingresos netos de los municipios serían $6 millones en 10 años. Siendo la promesa de empleos y el aumento del volumen de negocios el señuelo para el apoyo de los alcaldes—hemos olvidado las falsas promesas de empleo del complejo petroquímico del sur.
Nada se menciona sobre el impacto en la fauna autóctona y tampoco el hecho de que los pesticidas usados en los campos de golf aumentan la incidencia de Parkinson a los residentes. La propuesta hídrica tampoco resiste escrutinio. Esencia plantea suplir su demanda mediante aguas recicladas y la extracción de agua de acuíferos vulnerables y estresados. Esta estrategia se inserta en el clima político creado por el Proyecto de la Cámara 1822, que busca liberalizar el uso de terrenos en el Carso para permitir desarrollos turísticos y residenciales de gran escala en la región norte, precisamente donde los acuíferos muestran señales de intrusión salina. A ello se suma la propuesta de rezonificación marítimo-terrestre del Proyecto de la Cámara 25, que expandiría las construcciones a las orillas de las playas, ignorando, por ejemplo, la destrucción masiva de condominios en Playa Córcega, Rincón, tras el paso del huracán María.
Oponerse a Esencia solo requiere memoria histórica y pensamiento racional.PUBLICIDAD
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Cabo Rojo
Desarrollo económico
Construcción en Puerto Rico
Conservación ambiental
Emilio Pantojas García
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