¿Como llega ultraderecha latinoamericana al Foro de Madrid en Chile?
El jueves 3 de septiembre en Santiago de Chile se reunió el Foro de Madrid. La ultraderecha neofascista se congrega para proyectar sus ideas, provocar y conferir improperios de grueso calibre a sus adversarios políticos.


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¿Cómo llega la ultraderecha Latinoamericana al Foro de Madrid en Chile? En el caso de Chile fue institucionalizándose a través del sistema de partidos políticos, articulándose inicialmente en el Partido Republicano —cuyo origen se sitúa en antiguos militantes de la Unión Demócrata Independiente (UDI) partido heredero de la dictadura de Pinochet— y, posteriormente, en la conformación del Partido Nacional Libertario, escisión del propio republicanismo al poco tiempo de su fundación. En los últimos comicios parlamentarios, el Partido Republicano alcanzó un total de 1.424.832 sufragios, obteniendo 28 escaños en la Cámara de Diputadas y Diputados, mientras que el Partido Nacional Libertario concitó 679.500 votos, logrando la elección de 11 representantes; en conjunto, ambas fuerzas sumaron 42 de las 155 diputaciones en disputa. Esta convergencia representó el 19,8% de los votos válidamente emitidos, reflejando un hito en el mapa político nacional al superar en términos de rendimiento electoral al conglomerado de la derecha tradicional (RN-UDI-Evópoli) por casi un punto porcentual.
Esta consolidación electoral estuvo acompañada de un uso intensivo de plataformas digitales. Mensajes directos y simplificados permitieron captar la adhesión popular sin requerir una profundización ideológica densa por parte de la audiencia. El liderazgo del Partido Nacional Libertario emergió de la plataforma YouTube, mientras que el Partido Republicano desplegó una estrategia comunicacional en redes ampliamente financiada por sectores empresariales. Esta orientación táctica recoge la experiencia previa de las extremas derechas europeas, colectividades que advirtieron precozmente el potencial de las redes sociales e internet para la masificación de sus discursos y su retórica política (Mudde, 2021, p. 83). Este mismo fenómeno se ha replicado a nivel regional: en Brasil, durante la campaña presidencial de Jair Bolsonaro, mediante la articulación de programas de radio y televisión, influencers en YouTube, grupos de WhatsApp y redes de bots en Twitter (Nunes, 2024, p. 29); en Argentina, a través del posicionamiento mediático de Javier Milei previo a su candidatura y posterior acceso a la presidencia (Stefanoni, 2021, p. 98); y en el más reciente proceso electoral colombiano, donde el triunfo de la ultraderecha se dinamizó mediante redes sociales a través de una serie de símbolos que fortalecen su épica patriótica y su lema de que sus seguidores son “Defensores de la Patria”». En dicho escenario, se integraron los colores nacionales a la paleta cromática de campaña, se resaltó la venia militar como hito de cierre en las intervenciones públicas y se posicionó de manera recurrente la consigna «¡Firmes por la patria!» (Rodríguez & Reynoso, 2026).
Por consiguiente, la experiencia organizativa de los partidos de ultraderecha no constituye un hecho aislado, sino la réplica de estrategias previamente ensayadas con éxito en otras latitudes, adaptadas bajo las técnicas del marketing político y la masificación ideológica. Sin embargo, el trasfondo de esta orientación estratégica trasciende la mera conquista del aparato gubernamental: su objetivo sustantivo reside en estructurar un dispositivo capaz de disputar el sentido común y articular una nueva hegemonía, orientada a reconfigurar la correlación de fuerzas y transformar el bloque histórico en el poder.
Los contenidos puestos en circulación a través de las plataformas digitales guardan una correlación directa con la matriz ideológica y la retórica de estos sectores. En tales espacios virtuales, los usuarios y audiencias «defienden algún tipo de etnocentrismo y gran parte de la discusión del foro es para definir quiénes son «blancos» y quiénes no, quiénes son «Occidente» y quiénes sus enemigos raciales, culturales, políticos» (Ruocco, 2020, p. 27). A partir de este marco discursivo, se sostiene y promociona la tesis de que la civilización occidental atraviesa un proceso de declive o decadencia, cuya responsabilidad es atribuida a la proliferación de parejas multiétnicas, la consagración del matrimonio entre personas del mismo sexo y la implementación de programas de educación sexual integral (Ruocco, 2020, p. 27).
Cabe preguntarse de qué manera la arquitectura orgánica y el diseño funcional de las redes sociales facultan el avance de estos idearios y facilitan la construcción de hegemonía. Al respecto, es posible identificar a lo menos tres factores determinantes:
En primer lugar, la estructura de difusión e información opera bajo un modelo de transmisión descentralizado que permite a cualquier usuario publicar contenidos prácticamente a costo cero y de manera irrestricta. En segundo lugar, se configura un entorno informativo donde resulta complejo para la ciudadanía diferenciar entre fuentes fidedignas y emisiones no verificadas o malintencionadas; en este escenario, la lógica comercial de la «caza de clics» (clickbait) prioriza la visibilización de titulares sensacionalistas y frecuentemente falsos, desplazando los criterios éticos de la comunicación informativa en favor del impacto inmediato. En tercer lugar, los mecanismos de automatización algorítmica tienden a incentivar y amplificar la interacción con contenidos polarizantes o de carácter extremo (Nunes, 2024; Stefanoni, 2021; Mudde, 2021; Stanley, 2022).
En términos de objetivos, este aparato orgánico y comunicacional de la ultraderecha chilena ha permitido tergiversar los principios de la democracia liberal, así como las nociones de justicia e igualdad social, con el propósito de horadar su legitimidad y debilitar su pretendida universalidad al catalogarlas como agendas ideológicas y tendenciosas. En este proceso, la noción misma de realidad queda sometida a escrutinio: «Ya no sabemos distinguir la verdad de la mentira» (Stanley, 2022, p. 61). De este modo, la deliberación pública fundada en el debate razonado es progresivamente sustituida por dinámicas emocionales articuladas en torno al miedo y al resentimiento. Muestra de aquello se constata en las cuñas mediáticas y en los encuadres discursivos desplegados durante la campaña de la opción Rechazo en el primer plebiscito apruebo / rechazo proyecto constitucional (Segovia & Toro, 2022). Al respecto, la reiteración sistemática de falsedades manifiestas constituye una táctica recurrente en la praxis de la política neofascista orientada a erosionar el espacio público de la información (Stanley, 2022, p. 61).
Bibliografía Revisada.
Mudde, C. (2000). The Ideology of the Extreme Right. Manchester University Press.
Mudde, C. (2021). La ultraderecha hoy. Editorial Paidós.
Nunes, R. (2024). Bolsonarismo y Extrema Derecha Global. Una gramática de la desintegración. Edición Tinta Limón.
Rodríguez, M., & Reynoso, D. (2026). Simbología y estrategias digitales en la nueva derecha latinoamericana. Dario El País.
Ruocco, J. (2020). ¿La rebeldía se volvió de derecha?, Revista Nueva Sociedad.
Segovia, C., & Toro, S. (2022). Campañas mediáticas y discursos plebiscitarios en Chile. CIPER – Chile.
Stanley, J. (2022). Cómo funciona el fascismo. Blackie Books.
Stefanoni, P. (2021). ¿La rebeldía se volvió de derecha? Como el antiprogresismo y la ultraderecha están robando las banderas de la rebeldía. Siglo XXI Editores.
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