El capitalismo obsceno
La plutocracia global controla una creciente porción de los recursos naturales del planeta



En tiempos del neoliberalismo se ha hablado del “capitalismo de casino” (Susan Strange, 1986), que describe el principio del proceso de “financiarización global” y la formación de un régimen de especulación financiera desenfrenada. También se habla del “capitalismo de desastre” (Naomi Klein, 2007), que describe los procesos mediante los cuales se aprovechan los desastres y guerras para adelantar políticas neoliberales de reformas económico-políticas así como la privatización y conversión en oportunidad de negocios millonarios de las operaciones de ayuda, rescate y reconstrucción. En el primer cuarto del siglo veintiuno el capitalismo salvaje que produjo el neoliberalismo se ha convertido en lo que puede llamarse el capitalismo obsceno.
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Este concepto describe una forma privatizada, plutocrática y tecnológica de dominación global, donde la acumulación extrema de riqueza, la avaricia desmedida (más que el afán de lucro según Adam Smith), la ostentación pública del lujo y la conquista de nuevos territorios (e.g., la Luna y Marte) se articulan con estrategias de control de datos y estructuras jurídicas diseñadas para evadir responsabilidades fiscales mediante cadenas globales de riqueza—no de valor—articuladas en centros financieros “offshore”.
En 2010 los billonarios del planeta se calculaban en 1,011 según la revista Forbes. Para 2025, este número se había triplicado a 3,332. Entre los primeros 100 sólo 11 son mujeres y sólo 2 están entre las primeras 20—ninguna entre las primeras 10. Las riquezas concentradas por estos/as billonarios/as creció por 121% entre 2015 y 2024 de US$6.3 trillones a US$14 trillones (The Business Standard, 16 de mayo de 2026). La concentración de riquezas ha llegado a tal magnitud que uno por ciento de la población controla más del 50% de la riqueza del mundo.
La contraparte socioeconómica de esta concentración de riqueza global es que, según el Banco Mundial, el 45% de la población del mundo vive bajo niveles de pobreza (un salario de US$8.30 diarios). El neoliberalismo que produce esta concentración extrema de riqueza ha venido acompañado por una reducción de los derechos laborales y garantías democráticas, recortes fiscales a la salud y la educación pública, y a la seguridad social, empobreciendo a amplios sectores de trabajadores y pensionados.
El capitalismo obsceno es dominado por una plutocracia (clase adinerada), a la que el senador Bernie Sanders llama la oligarquía billonaria. Esta plutocracia global controla una creciente porción de los recursos naturales del planeta y emprende la conquista del espacio con fines de explotación mineral y de otros posibles recursos que ni siquiera imaginamos.
En Puerto Rico se reunió recientemente la “Conferencia conservadora para defender la libertad, la fe y el capitalismo”, celebrando el maridaje entre fe cristiana y capitalismo obsceno. El archipiélago boricua se ha convertido en un país pobre habitado por gente rica. En la primera temporada de la serie King of Collectibles de Netflix, Ken Goldin, presidente de la compañía de subastas Goldin and Goldin, aparece visitando a Puerto Rico para comprar unos $40 millones en piezas de colección de la NBA del presidente de una cadena de tiendas de descuento. En otro episodio aparece el “Influencer” Logan Paul con Goldin en su gimnasio abriendo dos cajas de cartas de Pokémon primera edición valoradas en $360 mil cada una para subastar alguna carta rara que aparezca en el paquete (serie 1, episodios 4 y 6).
En Puerto Rico, el capitalismo obsceno ha encontrado terreno fértil. Un gobierno regenteado por una kakistocracia y una plutocracia criolla corruptas le abre las puertas a la plutocracia global liberalizando permisos, redefiniendo límites costeros y facilitando la privatización de las playas y espacios que son patrimonio del pueblo puertorriqueño. Se ha creado un paraíso fiscal para acaudalados y un infierno de precariedad para la juventud, las clases trabajadoras y los pensionados.
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Emilio Pantojas García
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