La guerra de Trump en Medio Oriente: ¿cuál será el desenlace?
Sus niveles de aprobación han caído a 36%, los más bajos que ningún mandatario haya tenido en la historia contemporánea estadounidense y eso augura una gran derrota para los republicanos en noviembre.


abr 01, 2026
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Reciente publicamos en este espacio una explicación de la estrecha relación que ha existido, cuando menos desde 1973, entre ciertos acontecimientos geopolíticos de repercusiones internacionales y el incremento exhorbitante de los precios de los hidrocarburos en general. La coyuntura actual pues no ha sido diferente. A pesar que desde los países industrializados occidentales se han hecho grandes esfuerzos para evitar que los precios del petróleo aumenten debido a la guerra en el Golfo Pérsico, tales esfuerzos no han surtido el efecto que se hubiera esperado.
Una de las principales medidas que se han llevado a cabo para evitar la desarticulación del mercado petrolero mundial, ha sido la puesta en circulación de las reservas estratégicas de crudo de muchos países organizada por la Agencia Internacional de Energía (AIE). 32 países miembros de la organización internacional coordinaron para liberar hacia el mercado petrolero 400 millones de barriles de crudo y así intentar frenar la espiral ascendente en los precios (Ir a la fuente).
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Pero tal medida se puede decir que fue más bien simbólica. Tales cantidades de crudo a penas ayudaron primero a una limitada y puntual disminución de los precios y luego a frenar un tanto el ritmo de los aumentos por algunos días después de iniciado el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. Al día de hoy los precios del crudo han continuado su tendencia alcista. El petróleo del West Texas Intermediate (WTI), un petróleo de alta calidad y muy ligero que se produce en Texas y en Oklahoma, se cotiza para mayo y junio al día de hoy a $101.62. El WTI es un referente mundial de precios pero a la vez es el único petróleo sobre el que los estadounidenses tienen cierto margen para influir en sus precios de alguna manera. Siguiendo la iniciativa de los países dentro la AIE, Trump autorizó a vender parte de las reservas estratégicas de su país, después de haber criticado fuertemente a su pasado homólogo Joe Biden, cuando hizo lo mismo a raíz de la desestabilización del mercado petrolero en 2022 a partir del conflicto Ucrania-OTAN-Rusia. Otro de los referentes de precios importantes a nivel global es el del petroleo Brent en el noroeste de Europa, el cual ha cerrado en $118.31 marcando una significativa diferencia con el crudo del WTI. La diferencia marcada entre ambos, que de ordinario andan tomados de la mano, se debe a que el mercado del Brent es mucho más sensitivo a lo que ocurre en el Golfo Pérsico que su similar de Texas-Oklahoma. Mientras que el petroleo Murban, se cotiza hoy día a $120.87. Este último crudo es mayormente el que agrupa los flujos del Medio Oriente y las ventas en los mercados asiáticos y por supuesto es mucho más dependiente de los sucesos en la región.
Pero el efecto alcista es peor de lo que lo que dicen los mercados formales. Los precios de los mercados son hasta cierto grado una ficción de la realidad ante nuevas modalidades que han surgido en las ventas de petróleo en los últimos años a consecuencia de la proliferación de sanciones económicas a países con capacidades de exportación de importancia. Las famosas “flotas fantasmas” son un complejo entramado de venta de petroleo informal o paralelo a los mercados tradicionales y dominados por el aparato financiero occidental y el más importante sistema de pagos internacional: el Swift. Es conocido que hoy día se vende crudo informalmente entre $175 a $180 el barril en transacciones que muchas de ellas van al mercado Europeo, que es por cierto ahora mismo el más seriamente afectado por la situación del aumento en los precios del petróleo.
Además de este cuadro general antes descrito, hemos podido observar al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, recurrir a estrategias de comunicación política un tanto desesperadas para tratar de tranquilizar los mercados con mensajes que a todas luces están reñidos con la realidad objetiva. Desde hace varias semanas el presidente estadounidense ha estado emitiendo mensajes triunfalistas sobre el conflicto que no se corresponden con lo que está ocurriendo en el teatro de guerra.
En primer lugar hemos visto mensajes promulgando el fin de la guerra ante una derrota aplastante sobre Irán; segundo, que las fuerzas armadas de Irán han sido aniquiladas por completo; y en tercer lugar, más recientemente, ha dicho que están negociando con los iraníes para dar fin al conflicto. Todas estas declaraciones, además de contradictorias entre sí, solo han buscado tranquilizar los mercados tratando literalmente de engatusarlos con informaciones que consistentemente han sido desmentidas tanto porque Irán mantiene su fuerza militar (drones y misiles) prácticamente inalterada a pesar de los brutales bombardeos sufridos o porque los propios portavoces de los iraníes han desmentido públicamente al presidente colocándolo en una posición de mentiroso como quizás nunca antes se había visto a un jefe de Estado en tales posturas de cuestionable proceder ético.
Los resultados de esta guerra de elección están siendo devastadores para Trump en general y en especial para su situación política al interior de su país. Sus niveles de aprobación han caído a 36%, los más bajos que ningún mandatario haya tenido en la historia contemporánea estadounidense y como si fuera poco la aprobación del público americano a la guerra ha descendido a un 24%. Esto augura una derrota grande para los republicanos en las elecciones intermedias de noviembre de este año.
En la siguiente gráfica podemos apreciar como durante en el mes de marzo, pese a todos los esfuerzos, el galón de la gasolina en las estaciones estadounidenses ha llegado a rebasar la frontera económica y psicológica de los $4.00 que es una especie de marca que anuncia la antesala a una nueva tendencia inflacionaria que podría incluso causar una recesión mayor.

Lo mismo ha sucedido con los precios del diesel que es un combustible fundamental en la extensa red de movimientos de camiones y otros transportes como trenes que se mueven usando ese tipo combustible cuyo precio anda ya por $5.50. Evidentemente los transportistas pasarán esos aumentos a sus clientes y con eso al público estadounidense en general.

Es importante destacar que estamos aún lejos del peor escenario en este conflicto y que los iraníes vienen exhibiendo una conducta de mucha organización estratégica durante este primer mes de conflicto contrario a sus atacantes que lucen erráticos, confusos y sin un plan de guerra coherente estratégicamente hablando.
El peor escenario se podría alcanzar, por ejemplo, si Israel y Estados Unidos atacan masivamente las infraestructuras de producción de gas natural y petróleo iraní como ha amenazado Trump recientemente. Los persas han prometido que de eso suceder procederían a destruir todas las infraestructuras de producción de gas natural y petróleo del Golfo Pérsico. Los ataques masivos y destrucción de sobre unas 27 bases militares estadounidense en la región así como los bombardeos incesantes sobre Israel por parte de Irán, han dejado claro que tal amenaza iraní hay que tomarla con toda la seriedad posible. Estamos hablando de la posibilidad de una merma en la producción de petróleo y a un disloque del mercado nunca antes visto. Ante ese cuadro hipotético se especula que el barril de crudo en los mercados oficiales podría llegar a estar entre $150 a $200 que serían cifras récord en cualquier caso. Tal escenario supondría un colapso económico que podría significar una depresión económica sin paralelos.

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Por tal razón, no nos extraña que el presidente Trump, nuevamente en otro sorpresivo giro de 180 grados, haya dicho ayer que no necesita un acuerdo con los iraníes para dar la guerra por terminada y que eso podría ocurrir en las próximas dos a tres a semanas (Ir al enlace fuente). Pero pongamos esto en clave política. Irán fue sin dudas gravemente subestimado en sus capacidades militares y estratégicas por parte de las élites en los Estados Unidos e Israel, no porque no lo supieran sino porque probablemente no le prestaron atención y credibilidad a los analistas de inteligencia militar que habían advertido sobre los serios riesgos que representaba reiniciar esta guerra. Segundo, esto nos parece que comprueba la existencia de un liderato en ambos países cuyo proceder es más bien ideológico que racional.
Ahora mismo los Estados Unidos e Israel están en una trampa sin salidas airosas. Hay dos alternativas para ambos atacantes que son discutidas públicamente por analistas y observadores de relieve: (1) la opción de iniciar una invasión o (2) la opción de usar armamento nuclear táctico contra Irán. Ninguna de las dos opciones parecen tener ningún grado de sensatez. Una invasión supone en teoría militar de una presencia de 3 a 1 en efectivos y partiendo de la premisa que el ejercito iraní es de 500,000 efectivos se necesitaría un contingente de 1,500,000 soldados, los cuales no los hay ni lejos. El ejercito regular de los Estados Unidos cuenta con 485,000 efectivos e Israel un país de apenas 6 millones de habitantes no tiene realmente capacidad de aportar soldados significativamente en una aventura militar de esa naturaleza. El otro escenario es que ante una situación de someter a Israel a riesgo existencial, el uso de bombas nucleares sería una opción. Esto implica poner en práctica la llamada “Doctrina Sansón” que significa que ante el riesgo de desaparecer o inviabilidad para el Estado israelí, optarían por una catástrofe que implique un desastre para toda la región por igual.
Lamentablemente en estos tiempo no podemos apostar a la racionalidad por tanto y desgraciadamente debemos dejar abiertas cualquiera de las alternativas. Apostemos, sin embargo, que aunque sea algo de racionalidad logre imponer una salida negociada.
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