Las verdaderas causas de la Tercera Guerra Mundial
Hace años que los dirigentes occidentales, negándose a reconocer su pérdida de poder, recurren constantemente a la falsificación y a la mentira en la arena internacional. Poco a poco siguen perdiendo influencia, pero, a fuerza de fingir, están creando las condiciones para el inicio de una Tercera Guerra Mundial. Ese conflicto no estallará por error ni por casualidad. Será el resultado de la obstinación de esos dirigentes.

Red Voltaire | París (Francia)

por Thierry Meyssan
Todos sabemos que, aunque las guerras comienzan cuando sucede algo en particular, sus causas profundas no son precisamente los hechos que las desatan. Generalmente se trata de conflictos territoriales o de influencia.
Hoy, la Tercera Guerra Mundial podría desatarse a raíz de una simple escaramuza en Ucrania o en el Medio Oriente, pero su verdadera causa será el enfrentamiento entre dos visiones diferentes de lo que debe ser el orden del mundo: de un lado, la gran mayoría de los Estados, reunidos alrededor de Rusia y China, quiere respetar el derecho internacional, mientras que, del otro lado, el “Occidente político”, empeñado en no perder lo que ganó aplastando a los pueblos del sur, prefiere las “reglas” que él mismo va inventando en el G7.
Hace 8 años que Serguei Lavrov, el ministro ruso de Exteriores, puso al desnudo esa situación. Y hace 8 años que el “Occidente político” mantiene su posición.
El 28 de septiembre de 2018, desde la tribuna del 73º Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas [1], Lavrov planteó esta constatación:
«Asistimos todos a un choque de dos tendencias opuestas. Por un lado, nosotros vemos el fortalecimiento de los principios policéntricos del orden mundial, el desarrollo constante de nuevos centros de crecimiento económico, la aspiración de los pueblos a preservar la soberanía y a escoger modelos de desarrollo que son coherentes con sus identidades nacionales, culturales y religiosas. Del otro lado, vemos el deseo de varios Estados occidentales de conservar su estatus autoproclamado de “líderes mundiales” y de frenar el proceso objetivo irreversible de establecimiento de la multipolaridad.»
Y, proseguía Lavrov:
«Observamos la ofensiva del revisionismo belicista contra el derecho internacional moderno. Se han lanzado ataques contra los principios fundamentales del arreglo en el Medio Oriente, contra el Plan de Acción Global Conjunto sobre el programa nuclear iraní, contra los compromisos contraídos en el marco de la Organización Mundial del Comercio, contra el acuerdo multilateral sobre el clima y muchos más.»
Más adelante señalaba:
«Resulta revelador que los ataques agresivos contra las instituciones de información se acompañen de intentos de “privatizar” las estructuras del secretariado [de la ONU] y de concederles los mismos derechos que a los órganos intergubernamentales con la esperanza de poder manipularlas después.»
Es difícil imaginar que algunos sean capaces de aferrarse a sus privilegios indebidos hasta el extremo de provocar una hecatombe. Pero así es la dura realidad.
En 2018, después de la retirada unilateral de Estados Unidos del acuerdo sobre el programa nuclear iraní (JCPoA), tres ex imperios europeos –Alemania, Francia y Reino Unido (el llamado E3)– trataron inicialmente de compensar la retirada de Washington, pero después, incapaces de violar las reglas de su amo estadounidense, afirmaron que las sanciones contra Irán seguían en vigor.
Sin embargo, esos mismos países habían aprobado la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU [2] que puso fin a las sanciones.
Comenzó entonces un largo periodo durante el cual, Alemania, Francia y Reino Unido (el ya mencionado E3), dando prueba de una constante mala fe, trataron en numerosas ocasiones de reinstaurar las sanciones contra Irán anteriores a la firma del JCPoA. Esos tres países afirmaron que podían dar marcha atrás al levantamiento de las sanciones porque Irán ya no respataba sus compromisos, pero pasaban por alto el hecho que fue Estados Unidos el primero en violar sus compromisos.
Se intensificaron los intercambios de cartas entre los diferentes negociadores del JCPoA. Pero Alemania, Francia y Reino Unido nunca reconocieron, como señalaban China y Rusia, que ese tratado no permite revertir el levantamiento de las sanciones sin un análisis previo de la violación estadounidense de los compromisos contraídos.
Ese es el verdadero centro del problema: “el Occidente político” se niega reconocer sus faltas y trata de mantener las situaciones que le conferían predominio, ventajas o privilegios sobre el resto del mundo.
El 19 de septiembre de 2025, conscientes de que por sí solos no podían aplicar las famosas “sanciones”, Alemania, Francia y Reino Unido solicitaron al Consejo de Seguridad de la ONU que las restableciera. China y Rusia se opusieron, recurriendo al veto, y propusieron reanudar las negociaciones del JCPoA, proposición que fue rechazada.
Los tres ex imperios europeos optaron entonces por corromper a los funcionarios internacionales de la ONU. Estos últimos publicaron dos actas falsas de la reunión del Consejo de Seguridad, para hacer creer que el rechazo de la proposición de Rusia y China de reanudar las negociaciones del JCPoA era suficiente para reinstaurar las sanciones [3].
Peor aún, contradiciendo la opinión del Consejo de Seguridad, el secretario general de la ONU publicó instrucciones para restablecer las sanciones contra Irán [4].
La secuencia que acabamos de describir confirma lo que Serguei Lavrov ya señalaba, en 2018, como la «privatización» de las Naciones Unidas.
Pero, el asunto no paró ahí. Reino Unido reinstauró las “sanciones” contra Irán en enero de este año y Estados Unidos hizo lo mismo a finales de marzo. Erróneamente, la prensa atribuyó esas decisiones a la coyuntura de la actual guerra contra Irán, pero en realidad Estados Unidos estaba haciendo lo que no se atrevió a hacer cuando se retiró unilateralmente del JCPoA.
Llegados a este punto del recuento, es importante recordar que, en derecho internacional, el término “sanción” sólo se utiliza cuando se trata de una decisión adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU después un debate contradictorio. Por consiguiente, lo que se ha adoptado contra Irán no son “sanciones” sino “medidas coercitivas unilaterales”, no aprobadas por el Consejo de Seguridad, adoptadas por uno o más Estados en particular, en violación de la Carta de las Naciones Unidas.
El 22 de mayo de este año, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, calificaba la guerra israelo-estadounidense contra Irán de «evitable». También deploró la retirada unilateral de Estados Unidos del JCPoA. «Habría sido preferible mantener ese acuerdo. No se habrían producido las consecuencias que estamos viendo hoy», observó Steinmeier, antes de concluir: «Esta guerra es inútil.»
El presidente alemán Frank-Walter Steinmeier mostraba así que está consciente de la responsabilidad de Alemania, Francia y Reino Unido en esta nueva “guerra del Golfo”. Pero al mismo tiempo da muestra del sentimiento de superioridad que caracteriza a los dirigentes occidentales ya que clasifica esta guerra como «evitable» e «inútil», dos calificativos que no tienen cabida en el derecho internacional.
Hace 3 semanas, el 17 de septiembre, Alemania, Francia y Reino Unido convocaron una reunión del Consejo de Seguridad sobre «la no proliferación» y nuevamente trataron de reinstaurar las sanciones contra Irán, intento que se estrelló contra los vetos de Rusia y China [5]. La prensa occidental ni siquiera mencionó esa reunión… porque habría tenido que reconocer la mala fe de los gobiernos que la convocaron.
Falsificar documentos, mentir descaradamente y tratar de disimular sus propias faltas son comportamientos que hacen posible la guerra.
Luego de comprobar que no logran progresar en la ONU, Estados Unidos y sus vasallos del E3 (Alemania, Francia y Reino Unido) ahora tratan de saltarse esa Organización. Para eso han desenterrado la Proliferation Security Intitiative (PSI), una red de Estados creada en 2003 por el entonces presidente estadounidense George W. Bush, siguiendo los consejos de John Bolton [6]. Esa red se las arregló para que unos 40 Estados –entre ellos Alemania, Francia y Reino Unido, claro está– firmaran una declaración absurda [7], en la que dicen que Irán no cumple sus compromisos del JCPoA –sin mencionar que esos compromisos dejaron de existir cuando Estados Unidos se retiró unilateralmente de ese acuerdo– y plantean que eso justifica la “operación” Economic Outcast (“Paria económico”) que Washington acaba de iniciar contra Irán.
Con esa “operación”, el Departamento de Tesoro de Estados Unidos trata de rendir por hambre al pueblo iraní. China y Rusia ya dieron a conocer su rechazo contra esa maniobra, pero los firmantes de la declaración de marras anuncian que se suman a ella.
Es cierto que sólo alrededor de una tercera parte del número total de Estados solicitados firmaron ese texto… pero eso es suficiente para desatar una guerra.
Por primera vez en un texto de ese tipo, los autores afirman, con la mayor seriedad del mundo, su «adhesión al conjunto del derecho internacional y a los marcos pertinentes, incluyendo las resoluciones del Consejo de Seguridad». O sea, los firmantes invocan la resolución 2231 y la reunión del Consejo de Seguridad realizada el 17 de septiembre pasado para hacer lo contrario de lo que se había decidido colectivamente.
Como los gobernantes de esos países saben que están jugando con fuego, ese texto no aparece en los sitios web oficiales. Para verlo hay que ir al sitio web de la Proliferation Security Intitiative (PSI).
A fuerza de tergiversar los hechos, de falsificar documentos y de proferir mentiras y amenazas, los gobiernos occidentales acabarán desatando la Tercera Guerra Mundial, que nos arrastrará a todos.
Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump. Ante nuestros ojos la gran farsa de las «primaveras árabes» (2017).
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[1] “Remarks by Sergey Lavrov to the 73rd Session of the United Nations General Assembly”, por Serguei Lavrov, Red Voltaire, 28 de septiembre de 2018.
[2] «Résolution 2231», adoptada el 20 de julio de 2015.
[3] «Le Conseil de sécurité s’oppose au maintien de l’allégement des sanctions de l’ONU contre l’Iran» y «Nucléaire iranien: le Conseil de sécurité entérine le retour aux sanctions de l’ONU contre l’Iran en rejetant une prorogation de la résolution 2231 de 2015», Naciones Unidas.
[4] «ONU: La Secretaría General restablece sanciones contra Irán», ONU (Oficina del Secretario General), Red Voltaire, 27 de septiembre de 2025.
[5] «Acta de la reunión del 17 de septiembre de 2026», Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
[6] «John Bolton y el desarme mediante la guerra», Red Voltaire, 15 de marzo de 2005.
[7] «Declaración común de la ISP en ocasión del aniversario del restablecimiento de las restricciones de las Naciones Unidas impuestas a Irán», Red Voltaire, 2 de octubre de 2026.
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