Luis Pedraza Leduc: La tragedia de los pensionados

Pero lo más grave que sucede en Puerto Rico con nuestros viejos es que mueren solos. La pluma del periodista Benjamin Torres Gotay nos lleva a conocer la historia de la mujer de la calle 24.

Buenos días. El viernes 16 de octubre se celebró en Puerto Rico el día del pensionado. Diversas organizaciones gubernamentales y profesionales llevaron a cabo actividades de reconocimientos a personalidades o a grupos de pensionados en su día. No faltaron los talleres educativos y de ejercicios. También de entretenimiento, música, baile, juegos de mesa y suculentos almuerzos. Todo lo necesario para celebrar, reír y olvidar por un momento la realidad del pensionado en términos generales, que la pensión recibida no alcanza para vivir.

Por un día guardamos las quejas y nos fuimos a celebrar, pero al regresar nos encontramos con la dura realidad. Los datos están ahí. Una sociedad que envejece rápidamente, no nacen infantes en la proporción deseada, los jóvenes emigran y las instituciones no están organizadas para atender estos cambios en la población. Todo esto lo sabemos y se recogen en estadísticas, ¿pero cuando se pondrán en funcionamiento políticas públicas para enfrentar la situación?

Se requiere que las organizaciones de envejecientes, de pensionados y jubilados, junto a los sindicatos se encuentren en una mesa para atender la pregunta clave, ¿qué hacer?

Hoy nos enteramos que el programa de asistencia nutricional, PAN, que distribuye fondos mediante tarjetas electrónicas colapsó y miles de envejecientes se encuentran sin los fondos este mes. Miles van a hacer largas filas para que su información se incluya en la programación y vuelvan a tener su dinero disponible. ¿Qué pasó? ¿Dónde se falló? Nadie sabe en una agencia donde permea la corrupción y el padrinaje político.

Pero lo más grave que sucede en Puerto Rico con nuestros viejos es que mueren solos. La pluma del periodista Benjamin Torres Gotay nos lleva a conocer la historia de la mujer de la calle 24. Murió hace años en su casa. Nadie lo noto. Hoy descubren su cadáver y no se sabe quien es. Al momento sus restos esperan identificación en el Instituto de Ciencias Forenses. Y la realidad es que no es el único caso.

Para la mujer de la calle 24 no hubo celebración.

Luis Pedraza Leduc


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