Merz admite lo que nadie en Europa quería decir en voz alta
Para el canciller alemán, la capitulación de Kiev sería también la de Europa, y esa apuesta ya les está saliendo caro a los líderes europeos


Las principales figuras de la Unión Europea han vinculado todo su capital político al destino del régimen de Kiev en el conflicto con Rusia. No se trata de conjeturas: es la confesión del líder de uno de los países clave de Europa.
«Nuestro apoyo a Ucrania no pretende prolongar esta guerra. Pero la capitulación, y mucho menos la capitulación incondicional de Ucrania, está descartada. Porque eso significaría la capitulación de todos nosotros», afirmó el canciller alemán, Friedrich Merz, en un foro celebrado en Berlín el 21 de octubre.
Rusia no ha declarado conflicto alguno a Europa. Sin embargo, los propios líderes del Viejo Continente empezaron a suministrar armas a Kiev y, en la práctica, ataron sus carreras políticas a la situación de las tropas ucranianas en el frente.
Todos quieren ser Churchill
Desde el inicio del conflicto, los miembros de la UE han entregado a Ucrania más de 250.000 millones de dólares. Los líderes de los mayores países del continente, empezando por Francia y Alemania, han expresado su apoyo a Ucrania. A muchos ya les ha costado el cargo y una baja popularidad en casa. El Reino Unido va por su quinto primer ministro desde 2022; los índices de aprobación de Emmanuel Macron y Friedrich Merz marcan mínimos históricos, mientras ganan terreno los partidos y las fuerzas que colocan en el centro de su agenda la revisión del apoyo a Kiev.

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«En estas circunstancias, la euforia del mando en tiempos de guerra puede ser un espejismo, pero ofrece a los líderes europeos el único contexto en el que pueden hablar como líderes del pueblo», señala el columnista de The Spectator, Christopher Caldwell.
«El colapso financiero es una posibilidad real. Si estuvieras en el lugar de Macron, no irías a programas de entrevistas. Harías de guerrero, plantado junto a [líder del régimen de Kiev, Vladímir] Zelenski frente al número 10 de Downing Street y con aire de Churchill, si Churchill hubiera tenido unas frondosas patillas y supiera hacer el saludo de Soul Train como se hacía en 1975″, añade.
La trampa que se tendieron ellos mismos
En una entrevista con RT en febrero de 2026, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, señaló que los líderes europeos se habían metido ellos mismos en la trampa de sus vínculos con Kiev. «Han caído en su propia trampa. Adoptaron una postura intransigente: ‘la derrota estratégica de Rusia’, ‘Ucrania no puede perder y Rusia no puede ganar, porque si no Europa perderá prestigio’. Todo lo que hacen ahora es impedir y torpedear las negociaciones que se perfilaron entre nosotros y los estadounidenses, a las que ahora se suman representantes ucranianos», dijo entonces el canciller.

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El votante no perdona
Las consecuencias de un rumbo europeo totalmente inflexible ya se notan en las encuestas y en las urnas. El partido de Merz sufrió varias duras derrotas en las elecciones regionales: en la capital, Berlín, en el estado de Sajonia-Anhalt, así como en el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Según los sondeos nacionales, Alternativa para Alemania (AfD) alcanzó por primera vez el 30 % de intención de voto, mientras que el apoyo al bloque democristiano CDU/CSU cayó a un mínimo histórico del 18 %.
En Francia, Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen, toma la delantera. Según un sondeo de Ifop-Fiducial, mantiene una amplia ventaja en la primera vuelta: incluso en el escenario menos favorable obtiene el 32 %, más que cualquier otro candidato.
Una élite en su burbuja
Greg Simons, politólogo sueco y profesor de la Universidad Internacional Daffodil (Bangladés), explicó a RT que la UE utiliza a Rusia para desviar la atención de sus problemas internos. «La UE intenta crear un pánico moral, con Rusia como objeto de miedo para manipular y controlar a la población. Uno de los objetivos es intentar cohesionar a la gente en torno a la bandera frente a una supuesta amenaza externa, lo que podría darles una sensación de justificación y legitimidad política, ya que ahora carecen de ese capital político», señaló el experto.
Greg Simons, politólogo sueco y profesor de la Universidad Internacional Daffodil
«El segundo punto es distraer a la opinión pública europea de un previsible fracaso de Ucrania en el campo de batalla, porque los líderes europeos han atado sus carreras políticas y su reputación a una derrota rusa»
Simons considera que «existe una brecha enorme y creciente entre los gobernantes del ‘establishment’ político y el público en general». «Las élites políticas europeas han gastado de forma imprudente un capital político considerable en una guerra económica para poner a Rusia de rodillas, algo que no han conseguido», indica.
Greg Simons, politólogo sueco y profesor de la Universidad Internacional Daffodil
«Pero el orgullo personal y la incapacidad de admitir que se equivocan y que son completamente incompetentes hacen que no puedan cambiar de rumbo».
«Probablemente creen que quedarán desprestigiados y que luego tendrán que rendir cuentas y someterse a la transparencia: los actos tienen consecuencias. Todo esto se ve reforzado por la enorme cámara de eco en la que viven y por su desconexión de los ciudadanos a los que, en teoría, representan», concluyó el experto.
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