Wislawa Szymborska
Ya jamás volveré a morir tan levemente,
tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,
como antaño en su sueño

Polonia: 1923-2013

| Estimado habitante de Ciudad Seva: “Estoy demasiado cerca“, de la polaca Wislawa Szymborska (1923-2012). Una de las voces más singulares de la poesía polaca y Premio Nobel de Literatura en 1996. Además de poeta, fue ensayista y crítica literaria. Tenía una mirada aguda, irónica y profundamente humana; encontraba en lo cotidiano motivos para hacerse grandes preguntas. Su poesía, traducida a numerosos idiomas, sigue invitándonos a mirar el mundo desde perspectivas inesperadas.Pulsa aquí para leer el poema: https://ciudadseva.com/texto/ En esta dirección puedes ver mis nuevas producciones en las redes sociales: https://ciudadseva.com/ Cordialmente, Mara Daisy Cruz Administradora de CiudadSeva.com Biblioteca Digital Ciudad Seva Cuentos Poemas Minicuentos Teatro Otros textos Sobre el arte de narrar |
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Estoy demasiado cerca
[Poema – Texto completo.]
Wislawa Szymborska
Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
No vuelo sobre él, de él no huyo
Entre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.
No es mi voz el canto del pez en la red.
Ni de mi dedo rueda el anillo.
Estoy demasiado cerca. La gran casa arde
Sin mí gritando socorro. Demasiado cerca
para que taña la campana en mi cabello.
Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped
que abriera las paredes a su paso.
Ya jamás volveré a morir tan levemente,
tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,
como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca. Oigo el silbido
y veo la escama reluciente de esta palabra,
petrificada en abrazo. Él duerme,
en este momento, más al alcance de la cajera de un circo
ambulante con un solo león, vista una vez en la vida,
que de mí que estoy a su lado.
Ahora, para ella crece en él el valle
de hojas rojas cerrado por una montaña nevada
en el aire azul. Estoy demasiado cerca,
para caer del cielo. Mi grito
solo podría despertarle. Pobre,
limitada a mi propia figura,
mas he sido abedul, he sido lagarto,
y salía de tiempos y damascos
mudando los colores de mi piel. Y tenía
el don de desaparecer de sus ojos asombrados,
lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,
Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.
En la punta de cada una de ellas, para su recuento,
Se han sentado ángeles caídos.
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