¡Qué historia!
La transición de María Soledad #Corretjer Ruiz nos permite conocer esta historia compartida con tanto desprendimiento por Pedro Zervigón


Mi amiga Consuelito Corretjer me informó hoy de la muerte de su hermana María Soledad (Marisol) Corretjer Ruiz, hija biológica de Don Juan Antonio Corretjer y su primera esposa, con quien tuvo dos hijos. En Internet encontré una información sobre una casa de la playa de Ponce en la que vivió el patriota con su primera esposa doña Camila Ruiz Curbelo, casa que también frecuentó Don Pedro Albizu Campos en otra época.
La Casa Ricardo Ruiz Mari, localizada en la Calle Arias #14 del barrio urbano de la Playa de Ponce fue incluida en el 2024 en el Registro Nacional de Lugares Históricos. La Casa Ricardo Ruiz Mari tiene un valor cultural que pocos conocen. En una particular coincidencia de destinos, dos grandes figuras de la lucha por la independencia de Puerto Rico en el siglo XX estuvieron vinculadas a la casa en algún momento: Don Juan Antonio Corretjer y Don Pedro Albizu Campos:
“En 1930, el joven poeta Juan Antonio Corretjer (reconocido como el «Poeta Nacional de Puerto Rico») se casó con Doña Camila Ruiz Curbelo, hija de Ricardo Ruiz Mari. De esta relación, Corretjer tuvo sus dos únicos hijos biológicos, María Soledad Corretjer Ruiz y Ricardo Diego Corretjer Ruiz. Corretjer residió durante algunos años en la Casa Ricardo Ruiz Mari. En 1937, Corretjer fue detenido y condenado a diez años de prisión en Estados Unidos de América por sedición, junto con los principales dirigentes del Partido Nacionalista de Puerto Rico, incluido el máximo dirigente del partido, Pedro Albizu Campos. Sus años de cárcel acabaron con el matrimonio.
“Por otro lado, Don Pedro Albizu Campos, quien con el tiempo sería llamado «la Conciencia Nacional de Puerto Rico», nació en Ponce en 1891, producto de una relación extramatrimonial entre Alejandro Alvizu Romero, un funcionario blanco del gobierno y Juana Campos, una mulata liberta. Hasta los 21 años, el joven mulato sólo usaría el apellido de su madre, siendo conocido como Pedro Campos. Durante muchos años, Alvizu Romero, amigo de don Ricardo Ruiz Mari, utilizó la casa de éste para reunirse con su hijo ilegítimo. El joven Pedro Albizu Campos se convirtió en un hijo más de la numerosa familia Ruiz – Curbelo.
“Inadvertidamente, la Casa Ricardo Ruiz Mari fue hogar y refugio de dos hombres cuyas vidas acabarían unidas por un ideal, dos hombres perseguidos a lo largo de su vida por los poderes fácticos, dos hombres para quienes la frase «La patria es valor y sacrificio» no fue un eslogan de camiseta, sino una forma de vida.”
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